Actividad Científica del Dr. Bernardo Ebrí

Los interesados en poder descargar publicaciones médicas científicas del Dr. Bernardo Ebrí Torné, pueden hacer "clic" en

https://www.researchgate.net/profile/Bernardo_Ebri/stats

Para descargar el programa informático para el cálculo de la Edad ósea en niños, guía explicativa como usarlo, sobre la radiografía de mano izquierda, y luego poder predecir la talla adulta del niño (niños de 0,5 años a 20); específicos programas para niños de 0 a 4 años a través de la radiografía de mano y de pie) (En español y lengua inglesa),publicaciones a este respecto, libro sobre Maduración ósea, etc.,.., introducirse en la siguiente web: www.comz.org
(Al final de la página, hacer "clic" en el banner: Bone Maturation (Maduración Ósea), dibuja el banner una radiografía lateral de pie, y ya se abre el portal, la página, donde se encuentra toda la información, con posibilidad de descarga.
El método esta siendo utilizado por pediatras, radiólogos, de España, Italia, México...
Comentarios en https://sites.google.com/site/doctorbernardoebri/prueba


Salmos 91:4 y 46:1. El amor de Dios

Salmos 91:4 y  46:1. El amor de Dios
"Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será nuestro escudo y tu baluarte". "Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia"

Wednesday, September 28, 2011

Un holocausto del que se habla muy poco: Cada 5 minutos se asesina un cristiano por razón de su fe. Cada año 105.000 cristianos son condenados al mart

Cada 5 minutos se asesina un cristiano por razón de su fe. Cada año 105.000 cristianos son condenados al martirio

Noticia recibida que transcribo literalmente
B.Ebri:

Conferencia sobre la persecución anticristiana del siglo XXI
Actualizado 26 septiembre 2011
Al leerla he dicho: "los media serán coherentes y, de forma análoga a lo que dicen que pasa con Pío XII, exigirán declaraciones de denuncia y acciones a los lideres espirtuales".

Y si ante la persecución de los judíos exigen declaraciones y acciones de los católicos, de igual forma, ante los asesinatos de cristianos exigirán el posicionamiento de los líderes religiosos judíos.

Como tenía un rato libre y con mis mejores artes de "googleador" me he dedicado a buscar por toda la red:

Ni una sola declaración oficial en organos oficiales, y mucho menos acción, del Gran Rabino de Jerusalem en favor de los cristianos.

He pensado: "voy a buscar que han hecho otros grandes rabinos que son los lideres espirituales de los propietarios y editores de grandes medios de comunicación, como el Gran Rabino de Nueva York y que tienen la posibilidad de expresarse a través de ellos creando opinión pública":

¡Qué extraño! Pues tampoco nada. Ni un editorial, ni siquiera una nota p.e. en el New York Times

Estoy seguro que, inmediatamente, los media del sistema emprenderán una campaña denunciando la complicidad por omisión de las autoridades religiosas judías en el holocausto de cristianos, siempre siguiendo el mismo criterio que usan con Pio XII.

También estoy seguro de que la opinión pública judía pedirá cuenta a sus líderes religiosos de su pasividad ante los asesinatos de inocentes cristianos.

¿O, quizá, ocurra como con el tratamiento que los media dan a los casos de abusos [*] [**] [***]?

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[1] La documentación y los testimonios de las victimas muestran lo contrario: El trabajo, desproporcionado en función de sus posiblidades materiales y su fuerza militar y política, y los resultados milagrosos del mismo, del Papa salvando judíos. Sobre todo si se compara con otras naciones, potentísmas en el campo militar y diplomático, que no hicieron nada, como las potencias anglosajonas.

También hay una obsesión, muestra de acomplejamiento cultural, en muchos de los media católicos para querer mostrar un Papa que tenía su prioridad, injustificada, en salvar judíos, incluso obviando sus preocupaciones por los perseguidos católicos. Estos medios no se molestan en constatar como el Papa salvaba también otros inocentes (porque esa es la clave: el Papa se preocupaba por salvar judíos inocentes, no por ser judíos, sino por ser inocentes, igual que se preocupaba por salvar otros inocentes no judíos

ReligionenLibertad.com

Wednesday, September 21, 2011

Podría ser algún día


Podría ser algún día
Nuestras esperanzas así confían
Mientras tanto, soñemos despiertos
Raudos y presurosos
Al futuro Evento

¡Qué un día se convierta!
En ventana abierta
En aire fresco
En dignidad recuperada
En gozo eterno

Wednesday, September 14, 2011

Comer pescado en el embarazo favorece el desarrollo mental del bebé


Los hijos de madres que durante el embarazo han comido más de dos veces a la semana pescado blanco o azul, de pequeño tamaño, tienen un mejor desarrollo mental que las que no, según un estudio que se ha presentado hoy en el congreso de la International Society of Environmental Epidemiology (ISEE).
14 Septiembre 11 - Barcelona - Efe
El trabajo, según ha explicado a EFE el Codirector del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL), Jordi Sunyer, demuestra que el desarrollo es un 3 por ciento mayor en este grupo de niños, según las mediciones que psicólogos infantiles han hecho a estos bebés al cumplir el año y medio.

Según Sunyer, este mayor desarrollo mental se debe a que este tipo de pescado contienen ácidos grasos esenciales, fundamentales para la configuración del cerebro.

Los investigadores empiezan ahora a estudiar a estos niños cuando cumplen cuatro años para ver qué repercusiones tiene el medioambiente en su desarrollo.

En este congreso, Sunyer ha presentado otro estudio que constata que los niños gestados en un entorno de contaminación ambiental tienen más riesgo de tener problemas respiratorios durante el primer año de vida que los que crecen menos expuestos a contaminantes ambientales.

Estos dos trabajos forman parte del proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente), formado por una red de investigadores españoles que desde varios puntos de España estudian desde hace años el papel de los contaminantes ambientales más importantes en el aire, agua y en la dieta durante el embarazo e inicio de la vida, y sus efectos en el crecimiento y desarrollo infantil.

En este estudio participan 3.500 mujeres que fueron reclutadas durante el primer trimestre del embarazo en varias zonas de España, en Guipúzcoa, Asturias, Sabadell (Barcelona), Ribera d'Ebre (Tarragona), Valencia, Granada y Menorca, para ver los efectos del medioambiente en el embarazo y posterior crecimiento de los niños.

Sunyer ha recordado que las exposiciones prenatales a los contaminantes medioambientales y en el inicio de la vida, incluyendo la dieta, están asociadas con la salud infantil y el desarrollo humano.

Además, los niños son especialmente vulnerables a sus efectos porque están en proceso de crecimiento, y su sistema inmunológico y mecanismos de desintoxicación no están completamente desarrollados, lo que les hace más vulnerables a exposiciones ambientales que los adultos.

Se estima que hay unos doscientos productos industriales a los que todos estamos expuestos, que causan toxicidad en los seres humanos, sustancias que pueden introducirse en el cerebro y en la sangre y causar toxicidad.

Más de 1.200 expertos en epidemiología ambiental de sesenta países asisten en Barcelona a este congreso, en el que casi el 20 por ciento de las ponencias tiene relación con factores medioambientales y su repercusión en los niños.

Benedicto XVI: Dios está presente en el momento de la angustia


Hoy en la Audiencia General
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 14 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).- A continuación les ofrecemos a continuación la catequesis que el Papa Benedicto XVI hizo hoy durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro, siguiendo el ciclo sobre la oración cristiana.
* * * * *
Queridos hermanos y hermanas,
en la catequesis de hoy quisiera afrontar un Salmo de fuertes implicaciones cristológicas, que continuamente aflora en los relatos de la pasión de Jesús, con su doble dimensión de humillación y de gloria, de muerte y de vida. Es el Salmo 22 según la tradición judía, 21 según la tradición greco-latina, una oración sincera y conmovedora, de una densidad humana y una riqueza teológica que lo convierten en uno de los Salmos más rezados y estudiados de todo el Salterio. Se trata de una larga composición poética (nosotros nos detendremos en particular en la primera parte), concentrada en el lamento, para profundizar algunas dimensiones significativas de la oración de súplica a Dios.
Este Salmo presenta la figura de un inocente perseguido y rodeado de adversarios que quieren su muerte; él recurre a Dios en un lamento doloroso que, en la certeza de la fe, se abre misteriosamente a la alabanza. En su oración la realidad angustiosa del presente y el recuerdo consolador del pasado se alternan, en una sufrida toma de conciencia de la propia situación desesperada que no quiere renunciar a la esperanza. Su grito inicial es una llamada dirigida a Dios que parece lejano, que no responde y que parece haberlo abandonado:
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás lejos de mi clamor y mis gemidos?
Te invoco de día, y no respondes,
de noche, y no encuentro descanso” (v. 2 y 3).
Dios calla y este silencio hiere el ánimo del orante, que llama incesantemente, pero sin encontrar respuesta. Los días y las noches se suceden en una búsqueda incansable de una palabra, de una ayuda que no llega; Dios parece muy distante, muy olvidadizo, muy ausente. La oración pide escucha y respuesta, solicita un contacto, busca una relación que pueda darle consuelo y salvación. Pero si Dios no responde, el grito de ayuda se pierde en el vacío y la soledad se convierte en algo insoportable. Además el orante de nuestro Salmo llama al Señor tres veces “mi Dios”, en un extremo acto de confianza y de fe. No obstante las apariencias, el Salmista no puede creer que el vínculo con el Señor se haya roto totalmente y, mientras pide un por qué del presunto abandono incomprensible, afirma que “su” Dios no puede abandonarlo.
Como se sabe, el grito inicial del Salmo, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” se cita en los Evangelios de Mateo y de Marcos como el grito lanzado por Jesús cuando muere en la cruz (cfr. Mt 27,46; Mc15,34). Expresa toda la desolación del Mesías, Hijo de Dios, que está afrontando el drama de la muerte, una realidad totalmente contrapuesta al Señor de la vida. Abandonado por casi todos los suyos, traicionado y renegado por los discípulos, rodeado por los que le insultan, Jesús está bajo el peso aplastante de una misión que debe pasar por la humillación y el aniquilamiento. Por esto grita al Padre y su sufrimiento asume las palabras dolientes del Salmo. Sin embargo el suyo no es un grito desesperado, como no lo era el del Salmista, que en su súplica recorre un camino atormentado que llega finalmente a una perspectiva de alabanza, en la confianza de la victoria divina. Y ya que en la costumbre judía citar el inicio de un Salmo implicaba una referencia al poema completo, la oración de Jesús agonizante, aunque mantiene su carga de sufrimiento indecible, se abre a la certeza de la gloria. “¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?”, dirá el Resucitado a los discípulos de Emaús (Lc 24,26). En su Pasión, en obediencia al Padre, el Señor Jesús atraviesa el abandono y la muerte para alcanzar la vida y darla a todos los creyentes.
A este grito inicial de súplica, en nuestro Salmo 22-21, seguidamente, en una dolorosa comparación, recuerda el pasado:
“En ti confiaron nuestros padres:
confiaron, y tú los libraste;
clamaron a ti y fueron salvados,
confiaron en ti y no quedaron defraudados” (v. 5 y 6).
Ese Dios que hoy al Salmista le parece lejano, es el Señor misericordioso que Israel ha experimentado siempre en su historia. El pueblo, al que pertenece el orante, ha sido objeto del amor de Dios y puede testificar su fidelidad. Comenzando por los Patriarcas, después en Egipto y en la larga peregrinación en el desierto, durante la permanencia en la tierra prometida, en contacto con pueblos agresivos y enemigos hasta la oscuridad del exilio, toda la historia bíblica ha sido una historia de petición de auxilio por parte del pueblo y de respuestas salvíficas por parte de Dios. Y el Salmista hace referencia a la inquebrantable fe de sus padres, que “confiaron” -se repite este verbo tres veces- sin quedar nunca defraudados. Ahora, sin embargo, parece que esta cadena de invocaciones confiadas y respuestas divinas se haya interrumpido. La situación del Salmista parece desmentir toda la historia de salvación, haciendo más dolorosa la realidad presente.
Pero Dios no puede desmentirse, y entonces la oración vuelve a describir la penosa situación del orante, para hacer que el Señor tenga piedad e intervenga, como había hecho siempre en el pasado. El Salmista se define “pero yo soy un gusano, no un hombre;la gente me escarnece y el pueblo me desprecia” (v.7), se burlan de él, lo desprecian (cfr v. 8), y herido en su propia fe: “Confió en el Señor, que él lo libre;que lo salve, si lo quiere tanto” (v.9). Bajo los golpes burlones de la ironía y del desprecio, parece que el perseguido pierda sus connotaciones humanas, como el Siervo sufriente del Libro de Isaías (cfr Is 52,14; 53,2b-3). Y como el justo oprimido del Libro de la Sabiduría (cfr 2,12-20), como Jesús en el Calvario (cfr Mt 27,39-43), el Salmista ve cómo se pone en tela de juicio su relación con el Señor, el énfasis cruel y sarcástico de los que lo están haciendo sufrir: el silencio de Dios, su aparente ausencia. Sin embargo, Dios está presente en la existencia del orante con una cercanía y una ternura incuestionable. El Salmista lo recuerda al Señor: “Tú, Señor, me sacaste del seno materno,me confiaste al regazo de mi madre; a ti fui entregado desde mi nacimiento (v. 10-11a). El Señor es el Dios de la vida, que hace nacer y acoge al neonato y lo cuida con afecto de un padre. Y si antes se había recordado la fidelidad de Dios en la historia del pueblo, ahora el orante evoca su propia historia personal de relación con el Señor, remontándose al momento particularmente importante del inicio de su vida. Y allí, no obstante la desolación del presente, el Salmista reconoce una cercanía y un amor divino tan radical, que ahora puede exclamar, en una confesión llena de fe y generadora de esperanza: “desde el seno de mi madre, tú eres mi Dios” (v.11b).
El lamento se convierte ahora en una súplica conmovedora: “No te quedes lejos, porque acecha el peligro y no hay nadie para socorrerme” (v.12). La única cercanía que el Salmista percibe y que lo aterroriza es la de los enemigos. Y por tanto es necesario que Dios se haga cercano y que lo socorra, porque los enemigos rodean al orante, lo cercan y son como toros poderosos, como leones que abren sus fauces para rugir(cfr v. 13-14). La angustia altera la percepción del peligro, aumentándolo. Los adversarios parecen invencibles, se han convertido en animales feroces y peligrosísimos, mientras que el Salmista es como un pequeño gusano, impotente, sin defensa alguna. Pero estas imágenes, usadas en el Salmo, sirven para decir que cuando el hombre es un ser brutal que agrede a su hermanos, algo animal lo posee, parece perder su apariencia humana; la violencia tiene algo de bestial y sólo la intervención salvadora de Dios puede restituir la humanidad al hombre. Ahora, para el Salmista, objeto de tanta feroz agresión, parece que no hay salida y que la muerte comienza a poseerlo: “Soy como agua que se derramay todos mis huesos están dislocados [...]; mi garganta está seca como una teja y la lengua se me pega al paladar. Se reparten entre sí mi ropa y sortean mi túnica”(v. 15.16.19). Con imágenes dramáticas, que encontramos en los relatos de la Pasión de Cristo, se describe la descomposición del cuerpo del condenado, el calor insoportable que atormenta al moribundo y que encuentra eco en la petición de Jesús: “Tengo sed” (cfr Jn 19,28), hasta alcanzar el gesto definitivo con el que los torturadores, como los soldados bajo la cruz, se reparten las vestiduras de la víctima a la que consideran muerta (cfr Mt 27,35; Mc 15,24; Lc 23,34; Jn 19,23-24).
Y de nuevo, la petición de socorro urgente: “Pero tú, Señor, no te quedes lejos;tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme. Sálvame”(vv. 20.22a).Este es un grito que abre los cielos, porque proclama una fe, una seguridad que va más allá de toda duda, de toda oscuridad y de toda desolación. Y el lamento se transforma, deja lugar a la alabanza en la acogida de la salvación: “Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos, te alabaré en medio de la asamblea” (v.23). Así el Salmo se abre a la acción de gracias, al gran himno final en el que participa todo el pueblo, los fieles del Señor, la Asamblea litúrgica, las generaciones futuras(cfr v. 24-32). El Señor ha venido en su ayuda, ha salvado al pobre y le ha mostrado el rostro de su misericordia. Muerte y vida se han cruzado en un misterio inseparable del que ha salido victoriosa la vida, el Dios de la salvación se ha mostrado Señor indiscutible ante el cual todos los confines de la tierra celebrarán y todas las familias de los pueblos se postrarán. Es la victoria de la fe, que puede transformar la muerte en don de vida, el abismo del dolor en fuente de esperanza.
Querídisimos hermanos y hermanas, este Salmo nos ha llevado al Gólgota, a los pies de la cruz, para revivir su pasión y compartir la alegría fecunda de la resurrección. Dejémonos invadir de la luz del misterio pascual y, como los discípulos de Emaús, aprendamos a discernir la verdadera realidad más allá de las apariencias, reconociendo el camino de la exaltación en la humillación y la plena manifestación de la vida en la muerte, en la cruz. Así poniendo de nuevo toda nuestra confianza y esperanza en Dios Padre, en el momento de la angustia, le podremos rezar con fe también nosotros y nuestro grito de auxilio se transformará en cantos de alabanza. Gracias.
[Traducción del original italiano por Carmen Álvarez
©Libreria Editrice Vaticana]

Sunday, September 11, 2011

Persecución anticatólica: la otra cara de la JMJ


Es la otra cara de la Jornada Mundial de la Juventud: el odio a la religión manifestado por algunos. Dos jóvenes sevillanos cuentan en ALBA los momentos de miedo y persecución. Es un reportaje de Marta Santín.

Alejandro, de 35 años, es el coordinador de formación de jóvenes de una hermandad de Sevilla. Se desplazó a Madrid con un grupo de 55 chicos y chicas a su cargo para escuchar y acompañar al papa. Entre ellos estaba Manolo, de 17 años. Se inscribieron por la diócesis de Madrid y les asignaron la parroquia de Santa Eulalia en el barrio de Entrevías.
Los voluntarios así como el padre Edison (sudamericano) los recibieron con los brazos abiertos. “Desde el primer momento sentimos el calor de los peregrinos. El ambiente era increíble, una misma fe. Compartimos desayuno en la parroquia con 300 jóvenes polacos”, recuerda Manolo.
¡A por ellos!
El viernes 19 acudieron a las 10 de la mañana a una catequesis multitudinaria impartida por el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo. Cientos de jóvenes sevillanos se reunieron en una parroquia cercana al Retiro. Los testimonios de fe llegaron al corazón de todos. “Fue una experiencia única”, relata Manolo.
A las 12.20 horas se dirigieron al Paseo de Recoletos para ver los pasos del vía crucis. Después, almorzaron un bocata de calamares en el bar Postas de la Plaza Mayor y a las 17.30 ya estaban colocados en un buen sitio para disfrutar del vía crucis. “El Santo Padre pasó delante de nosotros. Fue una emoción indescriptible”, recuerda Manolo.
El grupo estaba pletórico, impactado, feliz. Pero minutos después experimentaría los momentos de mayor angustia de su vida. “Queríamos cenar. Toda la calle Alcalá, de Cibeles hasta Sol, estaba abarrotada de peregrinos. Encontramos un bar en una de las calles estrechas laterales de Gran Vía. Y a las 10.30 de la noche comenzó el horror”, recuerda Alejandro.
Y describe las escenas de pánico: “De pronto, escuchamos unos gritos estrepitosos. Vimos una marabunta de gente, una gran masa de personas que llenaba toda la Gran Vía. No eran peregrinos. Sus atuendos eran distintos: piercings, crestas, pelos rapados, etc. Portaban pancartas contra el papa. Esa manifestación laica o antipapa venía de Plaza de España. Se encontraron con un cordón policial brutal que los desvió. Y fue entonces cuando se toparon con nosotros, en la misma calle estrecha de Gran Vía. Había también muchos peregrinos y sacerdotes.
Esa gran masa, al vernos y al grito de uno, vociferó: '¡A por ellos!'. Eran unos 400. Venían a por nosotros. Sentimos pánico
Nos cruzamos con la Policía Municipal que nos espetó: “¡huir de aquí!”. Se mostraban violentos. Nos quitamos las camisetas de la hermandad que llevábamos todos iguales, plegamos la bandera y salimos corriendo”, relata Alejandro.
Manolo recuerda a muchos peregrinos corriendo, con miedo, pero sobre todo, no se olvidará de aquel sacerdote que temió por su vida:
“Vi a un sacerdote que se quitaba el clériman para no ser identificado. Me quedé impactado. Observé de cerca la persecución, la falta de libertad religiosa”
Los gritos de la marabunta de la gente iban en aumento. La bulla era espantosa. “Aceleraban contra nosotros. Yo iba a cargo de menores y temí que nos dieran una paliza. No era una manifestación pacífica porque los insultos eran tremendos. Nosotros nos pusimos a correr como locos. Los sacerdotes que había por esa calle también huían”, describe Alejandro.
“Fue una provocación enorme que esta marcha laica o como quieran llamarla, autorizada o no, discurriera por el centro de Madrid cuando estábamos allí miles y miles de peregrinos”, señala. Esos momentos de pánico se suavizaron imprevisiblemente con un encuentro inesperado. “Antes de irnos a la parroquia de Entrevías, nos topamos con la infanta Elena. Salía de un coche porque no podía pasar por las calles cortadas al tráfico. La saludamos, le dimos estampas de la hermandad y nos dijo: estad tranquilos y disfrutad. Fue gracioso”, comenta Alejandro.
Como en el 36
El sábado por la mañana después de la visita al Museo del Prado, la hermandad de Madrid los citó a las 6 de la tarde. La reunión finalizó a las 7 y les comunicaron que Cuatro Vientos estaba cerrado a más peregrinos. Por lo tanto, durmieron en la parroquia y se levantaron a las 5 de la mañana del domingo. Llegaron a Atocha a las 6.30. “En la vía 4 de cercanías vivimos otra situación de pánico. Nos topamos con un grupo de 5 antisistema, cuatro chicos y una chica, con la cabeza rapada y tatuajes. Vimos como rodeaban a un sacerdote de unos 70 años. Le empujaban e insultaban. Estaba pálido, asustado. Sentí un vuelco en el corazón, de rabia, indignación, miedo. Sufrí por el sacerdote. Cuando nos vio, se unió a nosotros. Fuimos su salvación”, recuerda Alejandro.
El grupo de cinco antisistema subía las escaleras de la estación, delante del grupo de los jóvenes sevillanos. De vez en cuando se volvían y los insultaban directamente. A pesar de ser cinco se mostraban violentos, sin escrúpulos. “Escupían odio. Nos amenazaban. Nosotros no respondimos. Teníamos miedo porque su porte, sus maneras y su vocabulario era de una agresividad que asustaba. Yo me preguntaba como en el siglo XXI pasaban estas cosas. El pánico, la rabia y la indignación discurrieron deprisa por cada uno de nosotros. Pensaba que estábamos en el 36, cuando nuestra Virgen de la hermandad fue una de las más perseguidas en aquellos años”, expone Alejandro.
Al final de la escalera, dos personas de seguridad de la estación de Atocha los protegieron. Arrinconaron a los 5 antisistema. Pero aun así, ellos prosiguieron con sus insultos. “Ya a unos cuantos metros de distancia y a pesar de que estaban retenidos por los de seguridad, vi como uno de ellos nos hacía el gesto de cortarnos el cuello. En ese momento sentí lástima por ellos”, dice Manolo. Recuerda algunas de las barbaridades que escuchó esos dos días: “Curas y monjas, chupan como esponjas”; “El papa nos come la po…”; “Esa mochila la he pagado yo”.
En aquellos momentos de pánico de la noche del viernes pensó que los violentos les habían chafado la JMJ. Pero no pudieron con ellos. Disfrutaron de la celebración de la eucaristía del domingo en Cuatro Vientos junto al papa.