El pasado martes falleció en
California, a los 99 años de edad, Charles H. Townes, Premio Nobel de
Física en 1964 e inventor del láser, cuyos rudimentos tecnológicos
barruntó en 1951, aunque no fue hasta 1960 cuando realizó las primeras
pruebas de su funcionamiento. Dedicó toda su vida a la investigación y en
1967 se incorporó a la Universidad de Berkeley, donde aplicó el láser al
estudio del Universo.
"Fue uno de los físicos experimentales más importantes del siglo pasado. Para quienes le conocieron fue un modelo a imitar, un mentor maravilloso y una persona admirada", declaró el astrofísico Reinhard Genzel, director del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre: "Su fortaleza estaba en su curiosidad y su imperturbable optimismo que se basaba en su profunda espiritualidad cristiana". En efecto, Townes era miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias y un cristiano confeso que había recibido el Premio Templeton en 2005 por sus contribuciones a la comprensión de la religión. En la ceremonia de entrega del galardón (la mitad de cuyo premio económico entregó a iniciativas católicas de caridad), explicó que "el desarrollo concreto de la ciencia fue posible gracias a la religión monoteísta", y que "el mismo concepto de un universo gobernado de forma ordenada por un Dios es un presupuesto para el desarrollo de las leyes científicas". En 2009 partició en el meeting de Rimini de Comunión y Liberación. Ya en 1966 había escrito un artículo sobre "La convergencia de ciencia y religión" publicado en el IBM Journal Think, una idea que reiteró en multitud de ocasiones a lo largo de su vida. Veamos algunas de ellas. "Se nos podría preguntar: ¿dónde está Dios? En mi opinión, es una pregunta casi inútil. Si crees en Dios, no hay ningún ´dónde´ particular, Él está siempre ahí, en todas partes, Él está en todas estas cosas. Para mí, Dios es personal pero omnipresente. Una gran fuente de fortaleza, Él ha marcado la diferencia en mí" ("Making waves", American Institute of Physics Press, 1995). "La ciencia y la religión son ambas universales, y básicamente muy similares. El papel esencial de la fe en la religión es tan bien conocido que asumir algo por fe más que probarlo suele considerarse una característica de la religión, y como factor distintivo de la religión respecto a la ciencia. Es precisamente la fe en que el universo tiene un orden comprensible por el hombre lo que permitió el cambio básico desde una era de superstición a una era de ciencia... El hecho de que el universo tuviese un principio [se refería a la teoría del Big Bang, n.n.] es algo muy chocante. ¿Cómo explicas ese evento único sin Dios?" (The Times, 1996). "La ciencia, con sus experimentos, y la lógica intentan comprender el orden o la estructura del universo. La religión, con su inspiración, y la reflexión teológica intentan comprender la finalidad o el significado del universo. Estas dos vías son correlativas. Soy un físico. También me considero un cristiano. Cuando intento comprender la naturaleza de nuestro universos con estas dos formas de pensar, encuentro muchos elementos comunes entre ciencia y religión. Parece lógico que un día las dos podrán también converger" (“Logic and Uncertainties in Science and Religion”, en Proceedings of the Preparatory Session 12-14 November 1999 and the Jubilee Plenary Session 10-13 November 2000). "Creo firmemente en la existencia de Dios basándome en la intuición, en las observaciones, en la lógica y también en el conocimiento científico" (Carta a T. Dimitrov, 24 de mayo de 2002). "La religión ha sido muy importante en mi vida. Siempre estuve inspirado y guiado por la religión" (Il Sussidiario, 26 agosto 2009). |
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Monday, February 2, 2015
Muere Charles Townes, Premio Nobel de Física: «Siempre estuve inspirado y guiado por la religión»
Friday, January 9, 2015
El amor de Dios no es de telenovela
Homilía del papa Francisco en
Santa Marta, 9 enero 2015
El amor de
Dios no es de telenovela
Dios nos precede siempre en el amor.
Se trata de uno de los pasajes de la homilía del papa Francisco en la misa
matutina, que ha celebrado este jueves en la capilla de la Casa Santa Marta con
un grupo de fieles, la primera del año 2015. El Pontífice argentino ha
subrayado que el amor cristiano está hecho de obras concretas, no de palabras.
Y ha reafirmado que para conocer a Dios no basta el intelecto, es necesario el
amor.
En estos días después de Navidad, ha
señalado el Santo Padre, la palabra clave en la liturgia es
"manifestación". Jesús se manifiesta: en la fiesta de la Epifanía, en
el Bautismo y de nuevo en las Bodas de Caná. Pero, se ha preguntado el Papa, "¿cómo
podemos conocer a Dios?". Es precisamente este, ha apuntado, el tema del
que habla el apóstol Juan en la primera lectura, subrayando que para conocer a
Dios nuestro "intelecto", "la razón" es
"insuficiente". Dios, ha añadido, "se conoce totalmente en el
encuentro con Él, y para el encuentro la razón no basta". Hace falta algo
más:
"¡Dios es amor! Y sólo por el
camino del amor puedes conocer a Dios. Amor razonable, acompañado de la razón.
¡Pero amor! '¿Pero cómo puedo amar lo que no conozco?'; 'Ama a los que tienes
cerca'. Y esta es la doctrina de los dos mandamientos: El más importante es
amar a Dios, porque Él es amor; Pero el segundo es amar al prójimo, pero para
llegar al primero debemos subir los escalones del segundo: es decir, a través
del amor al prójimo llegamos a conocer a Dios, que es amor. Sólo amando
razonablemente, pero amando, podemos llegar a este amor".
Es por eso, ha exhortado, que debemos
amarnos "los unos a los otros", porque "el amor es de Dios"
y "quien ama ha sido engendrado por Dios". Y también, ha proseguido,
para conocer a Dios hay que amar:
"El que ama conoce a Dios; el que
no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Pero no amor de telenovela. ¡No,
no! Amor sólido, fuerte; amor eterno, amor que se manifiesta --la palabra de
estos días, manifestación-- en
su Hijo, que ha venido para salvarnos. Amor concreto; amor de obras y no de
palabras. Para conocer a Dios hace falta toda una vida; un camino, un camino de
amor, de conocimiento, de amor al prójimo, de amor a los que nos odian, de amor
por todos".
Francisco ha observado así que no
hemos sido nosotros en dar el amor a Dios, sino que ha sido "Él quien nos
ha amado y nos ha mandado a su Hijo como víctima de expiación por nuestros
pecados". En la persona de Jesús, ha sido su reflexión, "podemos
contemplar el amor de Dios" y siguiendo su ejemplo "llegamos
--escalón a escalón-- al amor de Dios, al conocimiento de Dios que es
amor". Recordando después al profeta Jeremías, el Pontífice ha
afirmado que el amor de Dios nos "precede", nos ama antes incluso de
que lo busquemos. El amor de Dios, ha destacado, es como "la flor del
almendro", que es "la primera que florece en primavera". El
Señor "nos ama primero", "siempre tendremos esta
sorpresa". Y ha observado que "cuando nos acercamos a Dios a
través de las obras de caridad, la oración, la Comunión, la Palabra de
Dios", "encontramos que Él está allí, el primero, esperándonos, así
nos ama".
El Papa ha recordado después el
Evangelio de hoy, que narra la multiplicación de los panes y los peces por
parte de Jesús. El Señor, ha indicado, "tuvo compasión" de la
cantidad de gente que había ido a escucharlo, porque "eran ovejas sin
pastor, desorientadas". Y ha asegurado que también hoy mucha gente está
"desorientada" en "nuestras ciudades, en nuestros países". Por
eso, Jesús les enseña la doctrina y la gente le escucha. Cuando luego se hace
tarde y pide que les den de comer, sin embargo, los discípulos responden
"un poco nerviosos". Una vez más, ha comentado el Santo Padre, Dios
ha llegado "primero, los discípulos no habían entendido nada":
"Así es el amor de Dios: siempre
nos espera, siempre nos sorprende. Es el Padre, es nuestro Padre que nos ama
tanto, que siempre está dispuesto a perdonarnos. ¡Siempre! No una vez, 70 veces
7. ¡Siempre! Como un padre lleno de amor y para conocer a este Dios que es amor
debemos subir por el escalón del amor al prójimo, por las obras de caridad, por
las obras de misericordia, que el Señor nos ha enseñado. Que el Señor, en estos
días en que la Iglesia nos hace pensar en la manifestación de Dios, nos dé la
gracia de conocerle por el camino del amor".
Fuente:
zenit.org
Sunday, January 4, 2015
Saturday, December 27, 2014
“¡Sereis como dioses!”, Modificar las leyes del Creador.Es el pecado de soberbia del hombre inspirado por el Príncipe de la soberbia.
POR UN PLATO DE
LENTEJAS
La peor de las
corrupciones
Carta Pastoral de
Mons. Juan Antonio Reig Pla
Obispo de Alcalá de Henares
Mons. Juan Antonio Reig Pla
Obispo de Alcalá de Henares
Hace unos días la Iglesia celebraba la Solemnidad
de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, Patrona de España.
El próximo domingo, en plena Navidad, viviremos la fiesta de la Sagrada Familia
y también recordaremos a los Santos Inocentes. Con ocasión de todo ello, han
ido viniendo a mi memoria las hermosas palabras que el Papa San Juan XXIII
dirigió a nuestra Patria en 1960, y que luego transcribiré. Aquel mensaje del
Papa “bueno” me ha hecho pensar en la enorme multitud de españoles, y de otros
hijos de naciones hermanas que, el día 22 del pasado mes de noviembre, alzaron
su voz para pedir el fin de la gran matanza de inocentes no-nacidos que se está
produciendo, desde hace décadas, en España y en el mundo. Con respeto a todas
las personas y por amor a ellas, creo necesario, no solo describir la realidad,
sino también analizar
las causas de lo que acontece; solo así será posible proponer soluciones reales, más
allá de poner parches para
controlar los síntomas del pensamiento débil, que es como una enfermedad, y
que rebaja el nivel ético general, de modo que en nombre de un falso concepto
de tolerancia se termina persiguiendo a los que defienden la verdad sobre el
hombre y sus consecuencias éticas (Cf. Papa Francisco, 20-6-2014).
La historia que narra
la Biblia
Cuenta el libro del Génesis (Cf.
25, 19-34) que Esaú vendió su primogenitura, por un plato de lentejas, a su
hermano gemelo Jacob. La primogenitura implicaba ciertos derechos, y sobre todo
la transmisión por parte del padre de una especial bendición y de las promesas
(Cf. Gn 28, 13ss). Analógicamente, esta historia se ha repetido
infinidad de veces a lo largo de los siglos, tanto en lo que se refiere a
personas, como a instituciones y naciones.
Un hecho reciente
Recientemente el Presidente del Gobierno de
España y del Partido Popular anunció la retirada de la reforma de la ley del
aborto que pretendía “limitar” cuantitativamente la sangría horrenda de los
«los niños asesinados antes de nacer» (Papa Francisco, 25-11-2014),
ciertamente un crimen abominable (Cf. Concilio Vaticano II, Gaudium
et spes, 51), un continuo holocausto de vidas humanas inocentes (San
Juan Pablo II, 29-12-1997). Sobre todo ello ya me pronuncié en una nota el pasado 24 de septiembre: «Llamar a las cosas por su nombre. Un
verdadero reto para los católicos». Pero ¿cuáles son los verdaderos
motivos de esta retirada?
El plato de lentejas: ahora un puesto en el
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero también el acceso a otras cuotas
de poder y a la financiación
Para entender bien la decisión del
Presidente del Gobierno no es suficiente recurrir a análisis electoralistas.
Con todo respeto a su persona, hay que decir que una decisión tan grave
responde a otras exigencias como nos muestra el documento «Prioridades de España en Naciones Unidas. 69º Periodo de Sesiones de la
Asamblea Plenaria»; documento que se puede encontrar en la página web del Ministerio de
Asuntos Exteriores. Dichas “prioridades” forman parte de lo que el Gobierno de España estaba
dispuesto a hacer (ya lo venía haciendo en perfecta continuidad con las
legislaturas que le precedieron) para conseguir un puesto en el Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas. El puesto ha sido conseguido, ahora ya sabemos
por qué han hecho lo que han venido haciendo y qué van a seguir haciendo con
toda diligencia, tanto a nivel nacional como autonómico. Entre otras
prioridades dignas de mención, quiero destacar dos de las indicadas en dicho
documento:
a) «Continuaremos impulsando el pleno
disfrute y ejercicio de derechos por parte de niñas y mujeres en
condiciones de igualdad y no discriminación por razón de género, incluidos los derechos
de salud sexual y reproductiva (…)».
b) «Continuaremos promoviendo el pleno
disfrute y ejercicio de derechos por parte de personas gays, lesbianas,
bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) y la eliminación de todas
las formas de discriminación (…)».
Desenmascarando
eufemismos
Poniendo siempre por delante el amor, el
respeto y el aprecio a todas las personas, sea cual sea su condición, es
necesario desenmascarar las ideologías que engañan manipulando el lenguaje.
a) Naturalmente, condenamos, con toda
firmeza, cualquier tipo de violencia contra niñas y mujeres y toda
discriminación injusta, pero ¿qué significa en realidad “pleno disfrute y
ejercicio de derechos por parte de niñas y mujeres” y en particular “los
derechos de salud sexual y reproductiva”? La respuesta es: promoción de la
anticoncepción desde niñas; esterilización; aborto libre, químico y quirúrgico,
(en España ya son millones los niños abortados); manipulación de embriones y
reproducción asistida (verdadero «pecado contra el Creador», Papa Francisco,
15-11-2014); promoción de la masturbación, con programas ya desde 0 a 4 años;
esterilización, con autorización judicial, de personas con discapacidad psíquica;
sustraer a los padres de las menores la patria potestad en todo lo que se
refiere a la sexualidad de sus hijas; educación sexual obligatoria (teoría y
práctica) de menores, por parte del Estado y según la perspectiva de la
ideología de género, incluso contra la voluntad expresa de los padres;
disminuir la edad legal de consentimiento para tener relaciones sexuales (en
España la edad legal de consentimiento está ya en los 13 años); apertura a la
sexualidad “intergeneracional”; etc. Buena parte de todo esto puede encontrarse
en los «Estándares de Educación Sexual para Europa» preparados por la Organización
Mundial de la Salud (OMS), con el asesoramiento de International Planned Parenthood Federation
–IPPF‒ (Federación Internacional de Planificación Familiar) y de World
Association for Sexual Health ‒WAS‒ (Asociación Mundial para la Salud
Sexual), así como en publicaciones vinculadas a los lobbys implicados.
A todas estas imposiciones del imperialismo
transnacional del dinero – bajo apariencia de organismos internacionales
(públicos y privados) ‒ hay que añadir ahora, al menos, dos más: 1) El Gobierno
de España ha anunciado que va a reconocer el derecho de inscripción en el
Registro Civil de los hijos de españoles nacidos mediante gestación
subrogada (vientres de alquiler) en el extranjero. Esto no es más que dar
amparo legal a la “trata” de mujeres extranjeras empobrecidas, con las que se
comercia como si fueran “ganado”, incluso “estabulándolas”, durante el
embarazo, en “granjas” al efecto. Seamos claros, esta abominable práctica no es
más que una nueva forma de esclavitud. 2) Parece que el Gobierno de España
quiere cambiar la ley para exigir el consentimiento paterno a las menores que
deseen abortar. Que el Estado respete la patria potestad de los padres respecto
de sus hijos siempre es un bien; dicho lo cual, con consentimiento paterno o
sin él, el aborto es siempre un crimen abominable, que además destroza a
la madre y a todos los que participan. Ahora bien, el imperio no cede jamás:
siguiendo los criterios de los «Estándares de Educación Sexual para Europa»,
“expertas” de Naciones Unidas “contra la discriminación de la mujer” se han
desplazado a España durante diez días para “recomendar expresamente” al
Gobierno español que las menores de 16 y 17 años puedan seguir abortando sin
consentimiento de los padres: más presiones, no van a permitir ni un minúsculo
paso atrás. España, como buena parte del mundo, ya no es más que una colonia,
al servicio del Nuevo Orden Mundial, donde se esclaviza a jóvenes y
mujeres, mientras permanecemos aflojados y drogados con mucho “circo” y cada
vez menos pan.
b) También aquí, condenamos, con toda
contundencia, cualquier tipo de violencia contra las personas y toda discriminación
injusta; con toda la Iglesia queremos continuar prestando ayuda a todos, con
verdaderas entrañas de misericordia, sin juzgar a las personas (Cf. Papa
Francisco, 28-7-2013). Pero ¿qué significa en realidad “pleno disfrute y
ejercicio de derechos por parte de personas gays, lesbianas, bisexuales,
transexuales e intersexuales (LGBTI) y la eliminación de todas las formas de
discriminación”? La
respuesta es: promoción universal de la llamada “ideología de género”
y de las teorías queer, así como de su particular interpretación del
concepto de “empoderamiento LGBTIQ”; derechos sexuales de los menores,
así llamados, LGBTIQ, tal y como se definen por la IPPF y por la WAS; derecho
desde los 0 años a “explorar” la identidad sexual; derecho a partir de los 4
años a recibir información sobre las “relaciones del mismo sexo”; derechos de
los menores a su propia “orientación de género” (LGBTIQ); en el caso de los
menores de edad con “deseo de cambiar de sexo” (DCS), “derecho” a que se les
administren, cuanto antes, hormonas del sexo contrario y, en su caso, derecho ‒
incluso siendo menores de edad ‒ a la cirugía de reasignación aparente de sexo;
matrimonio entre personas del mismo sexo; derecho de las parejas del mismo sexo
a adoptar niños; “despatologización – vía legislativa ‒ de la así llamada
transexualidad”, con promoción de nuevas leyes llamadas de “no discriminación”
y de “reconocimiento de derechos a las personas con deseo de cambiar de sexo”;
derecho a la “no discriminación e igualdad de trato” que implica situar fuera
de la ley a quienes, como la Iglesia, afirmen que la particular inclinación de
la persona con atracción sexual hacia el mismo sexo, «debe ser considerada como
objetivamente desordenada» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral
a las personas homosexuales, n. 3) o que «los actos homosexuales
son intrínsecamente desordenados» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2357); impedir, y
penalizar legalmente, que profesionales de la psiquiatría o la psicología
puedan ayudar a personas con atracción sexual hacia
el mismo sexo (AMS) o con deseo de cambiar de sexo (DCS), que libremente lo
soliciten; sustraer a los padres de los menores la patria potestad en todo lo
que se refiere a la sexualidad de sus hijos con AMS o DCS; educación sexual
obligatoria (teoría y práctica) a menores, según los criterios LGBTIQ, incluso
contra la voluntad expresa de los padres; disminuir la edad legal de
consentimiento para tener relaciones “sexuales” entre personas del mismo sexo
(en España, también aquí, la edad legal de consentimiento está ya en los 13
años); imponer,
por ley, a las empresas e instituciones, la contratación de un porcentaje de
trabajadores llamados LGBTIQ; inversión de la carga de la prueba cuando se
producen denuncias por presuntas discriminaciones a personas llamadas LGBTIQ;
promoción de la sexualidad “intergeneracional” LGBTIQ; etc. Buena parte de todo
esto también puede encontrarse en los «Estándares de Educación Sexual para
Europa», ya citados, y en publicaciones vinculadas al lobby
implicado. En todo caso, hay que advertir que una vez ganada la
batalla del mal llamado matrimonio civil entre personas del mismo sexo y la
posibilidad de adopción, la gran ofensiva en estos momentos ‒ como puede
comprobarse en los medios de comunicación ‒ es entorno al deseo de cambiar de
sexo (DCS) ‒ la mal llamada “disforia de género”/“transexualidad” ‒,
particularmente en la infancia; lo que sigue es la penalización de los padres,
de las confesiones religiosas y de cuantos se opongan a la agenda prevista para
promover estos llamados “derechos sexuales LGBTIQ”.
Describir lo que esconden las palabras a
través, como hemos dicho, de la manipulación del lenguaje no es ninguna condena
a las personas, sino exponer con claridad lo que atenta contra la antropología
cristiana a la que el Papa San Juan Pablo II llamaba “antropología adecuada”. En definitiva, lo que se pretende con estas disposiciones es una
mutación antropológica, o lo que es lo mismo, la construcción, cuyas raíces
están en la ideología de género y sus derivadas, de un nuevo ser humano
inspirado en el transhumanismo y el posthumanismo. La “primogenitura” vendida
Con el documento «Prioridades de
España en Naciones Unidas. 69º Periodo de Sesiones de la Asamblea Plenaria»
que estamos comentando, se confirma, una vez más, lo que todos sabíamos: nos hemos convertido en
siervos de las instituciones internacionales para la promoción de la llamada “gobernanza
global” (Nuevo Orden Mundial) al servicio del imperialismo transnacional
del dinero, que ha presionado fuerte para que España no sea ejemplo para
Iberoamérica y para Europa de lo que ellos consideran un “retroceso”
inadmisible en materia abortista y en los llamados derechos LGBTIQ.
Estamos vendiendo, por
un “plato de lentejas”, el proyecto de Dios sobre sus hijos: a) el amor
y respeto a toda vida humana; b) la belleza de la igual dignidad, pero también
de la diferencia entre el varón y la mujer; y c) la hermosura de la familia de
fundación matrimonial entre un solo hombre y una sola mujer. Esto no solo está
aconteciendo en España, se trata de un humillante vasallaje global ante el
poder del dinero, y por ello recientemente (25-11-2014) el Papa Francisco
advertía: «Mantener viva la realidad de las democracias es un reto de este
momento histórico, evitando que su fuerza real – fuerza política expresiva de
los pueblos – sea desplazada ante las presiones de intereses multinacionales no
universales, que las hacen más débiles y las trasforman en sistemas
uniformadores de poder financiero al servicio de imperios desconocidos. Este es
un reto que hoy la historia nos ofrece».
«La muerte de Dios en
el corazón y en la vida de los hombres es la muerte del hombre» (San Juan Pablo
II, 11-5-1980): la peor de las corrupciones
Si matar a un inocente no-nacido se reconoce
por la “leyes” como un derecho, toda corrupción o iniquidad es posible, tanto
en el ámbito público como en el privado. Pero atención, para poder matar a un
hermano antes hay que matar a Dios (al Padre), o venderlo: ambas cosas hemos
hecho. ¡Tanto podríamos decir sobre esto! Que a nadie le extrañe, pues, la
situación en la que se encuentra postrada España y buena parte del mundo. Ni
los actuales partidos mayoritarios, ni los nuevos de corte marxista que, parece
que emergen con gran ímpetu, respetan integralmente la dignidad de la vida
humana, del matrimonio y de la familia. La verdadera respuesta a esta situación
pasa por la regeneración moral de nuestro pueblo fruto de una nueva
evangelización: proponer con amor y verdad a Cristo, pues «el misterio del
hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Concilio Vaticano
II, Gaudium et spes, 22). Es urgente promover la gestación de
auténticos cristianos y de familias católicas (la Iniciación Cristiana de
Adultos según el modelo del Catecumenado Bautismal) capaces de impulsar
una cultura respetuosa con la vida, el matrimonio y la familia. También es
necesario impulsar una auténtica educación afectivo-sexual de los niños,
adolescentes y jóvenes como vocación al amor y al don de sí. En la «Teología
del cuerpo» del Papa San Juan Pablo II encontramos las claves para aprender a
amar y desarrollar una auténtica ecología humana. Como repetía el Papa
Benedicto XVI, la permanencia de la civilización cristiana pasa por la
promoción de «minorías creativas» capaces de regenerar la sociedad. El
instrumento es la Doctrina Social de la Iglesia que debe inspirar
la presencia de católicos en las distintas instituciones sociales y en el
ámbito de la política. Como decía el beato Pablo VI, la política es una forma
alta de caridad; de ahí la pertinencia de recordar el antiguo adagio: Corruptio
optimi, pessima (la corrupción de los mejores es la peor); y es que «la
miseria más peligrosa, causa de todas las demás: (es) la lejanía de Dios, la
presunción de poder prescindir de Él» (Papa Francisco, 20-12-2014).
Nadie debe dudar que estamos ante una
situación de emergencia política. Esta situación está reclamando del
laicado católico que sepa organizarse para ofrecer una lúcida respuesta en el
campo cultural, en los medios de comunicación y en la política. No hacerlo en
estos momentos supone un verdadero pecado de omisión.
Hay esperanza
No solo las personas, también las
naciones son llamadas por Dios al cumplimiento de una misión, misión a la que
se puede responder o no. España también ha tenido y tiene su misión, ¡no
renunciemos a ella y a la bendición de Dios, nuestro Padre, por un plato de
lentejas! Atendamos a las hermosas palabras con las que nos exhortaba el
querido Papa San Juan XXIII y, con la gracia de Dios, hagámoslas efectivas:
«Nos alegramos de que la España que llevó la fe a tantas naciones quiera hoy
seguir trabajando para que el Evangelio ilumine los derroteros que marcan el
rumbo actual de la vida, y para que el solar hispánico, que se ufana justamente
de ser cuna de civilización cristiana y faro de expansión misionera, continúe y
aun supere tales glorias, siendo fiel a las exigencias de la hora presente en
la difusión y realización del mensaje social del cristianismo, sin cuyos
principios y doctrina fácilmente se resquebraja el edificio de la convivencia
humana. Que tengan levantada siempre su mirada Nuestros Hijos amadísimos de
España hacia las altas metas, con el espíritu grande que los caracteriza,
seguros de que la obediencia a la Ley de Dios atraerá la protección de la Providencia,
que en el tejido de todo quehacer histórico guía a los individuos y a los
pueblos, dóciles a la voz del Rey de cielos y tierra, in viam prosperitatis
et pacis [en el camino de la prosperidad y la paz]» (San Juan XXIII, Mensaje
dirigido al Cardenal Gaetano Cicognani, 5-6-1960).
Solo el nacimiento de Jesús, que estamos
celebrando, le devuelve a cada persona su dignidad intransferible y la respalda
con su alianza de amor para que no se pierda ninguno, especialmente los más
pequeños, empobrecidos y sufrientes. En cambio, todas las ideologías ponen las
personas al servicio de sus ambiciones, siempre vinculadas al poder y al
dinero; lo hacen, según los casos, en nombre del “pueblo”, del “proletariado”,
de la llamada “sociedad del bienestar”, o del llamado “interés general”. Han olvidado
miserablemente que el fin de la sociedad es el “bien común”, que pasa
necesariamente por la atención y cuidado de cada persona, y por el desarrollo y
educación de la misma, para hacerla capaz de su verdadero destino, de nuestro
verdadero destino: Dios revelado como Amor.
Una gran batalla
En todo caso, hay que insistir en que
quienes rinden culto a moloc y a mammona – la cultura de la
muerte y la idolatría del dinero ‒ siempre van de la mano y sirven al Amo de
este mundo.
Por eso, nuestra batalla, como nos recuerda
el Apóstol Pablo, «no es contra la sangre y la carne, sino contra los
principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo
tenebroso…» (Ef 6, 12). De ahí que es necesario, como nos exhortaba el
mismo Apóstol, revestirnos con las armas de Dios: «estad, pues alerta, ceñidos
vuestros lomos con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia y
calzados los pies, prontos para el evangelio de la paz, embrazando en todo
momento el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los encendidos dardos
del Maligno» (Ef 6, 14-16). Los católicos en este momento estamos ante
una verdadera encrucijada y es necesario preguntarnos a quienes estamos
dispuestos a servir: o a los dioses, y sus mensajeros, de esta nueva religión
secular, o al verdadero Dios. Como en tiempos de Josué nuestra respuesta no
puede ser otra: «Yo y mi casa serviremos al Señor»
(Jos 24, 15).
Alcalá de Henares, 26 de diciembre de
2014
San Esteban, protomártir
Monday, December 22, 2014
“Cuando yo me vaya”
Publicado en la
Revista: “Palabras Indiscretas” nº 13, pág: 24-26. Diciembre de 2014
Llovía cuando
salimos de aquel bar. Elena y yo nos encontrábamos enfadados. Ella era mi
pareja, vivíamos juntos desde hacía ya cinco años. Nuestra rutina era la de
unos casados: trabajo, casa, alguna salida al cine y a tomar unas cañas y tapas
en el Amanda Bar. Aquella rutina debía haber saturado a Elena, y así me lo
expuso aquella tarde noche, diciéndome: -Luis, no puedo más, llevamos cinco
años y noto que me falta aliciente a mi vida. Quiero novedades, tengo deseos de
ser madre.
Y me lo
expuso así, de sopetón. Esta era una cuestión que no habíamos tocado
seriamente. De hecho no estamos casados, ni yo creo preparados para ser padres.
Por lo menos, así me lo parecía a mí, y así se lo expuse. Ese fue el motivo de
la discusión. Yo no me veía capacitado para asumir la carga de un hijo. Ella, se
había puesto a llorar, y me dijo que se encontraba vacía. Entonces le comenté: -¿Es
que acaso no te basto yo?
-Es
diferente Luis. Las mujeres llega un momento en la vida, por lo menos así me
ocurre a mí, que deseamos ser madres.
-No lo creo
así-le respondí, e intenté acariciar su larga cabellera. Ella entonces rechazándome,
se levantó de súbito poniéndose el abrigo. Yo hice lo mismo y cogiendo la nota
de la consumición se la aboné al camarero. La alcancé en la puerta y comenzamos
a caminar juntos bajo la lluvia. Elena
iba a la par mío, callada y pensativa.
De
pronto, dijo:-¡No puedo más, me voy!, y dirigiéndose al borde de la calzada
hizo señas a un taxi.
-¿Qué
haces?-le dije-, pero si nuestra casa está a la vuelta de la esquina.
-¡Me
voy Luis!
-¿Pero
a dónde vas?
-A casa
de mis padres, y no me llames.
Me dejó
con la palabra en la boca y se metió en el taxi.
Cabizbajo
seguí andando bajo la lluvia, incrédulo de lo que me estaba pasando. ¿Qué mosca
le había picado? ¿Solo era el problema de querer tener un niño y mi negativa a
ello lo que le había enfadado?
La
lluvia era fina pero comenzaba a calar, por lo que agradecí llegar al portal de
mi casa. Subí las escaleras a pie hasta el segundo piso. Cuando abrí la puerta
la casa se me echó encima. Noté el silencio que me envolvía y me entró una gran
desazón. Supongo que mañana reflexionará sobre su conducta y vendrá a casa. De
hecho tendría que volver a casa antes de acudir a su trabajo, aunque tal vez
no…
No tuve
ganas de cenar, de hecho me encontraba saciado física y psíquicamente. ¿Qué
reacciones más intempestivas tienen las mujeres? Espero que piense lo que ha hecho. Yo desde
luego no la voy a llamar, ya es mayorcita.
¿Qué
hacer? Todavía era pronto para acostarme. La televisión me aburre, y además no
tengo ganas. ¿Por qué no? Voy a meterme un rato a internet. Lo hice y al abrir
mi correo vi el anuncio de una presentación que me enviaba mi amigo Pedro. Su
título era muy sugestivo: “Cuando yo me vaya”
Era un
poema de un poeta argentino Carlos
Alberto Boaglio. ¡Vaya!-pensé-parece muy oportuno para este momento.
Comencé
a leerlo, y su contenido era muy diferente a lo que yo pensaba, hablaba de una
marcha definitiva, y entonces al acabar de leerlo no pude evitar que asomaran
unas lágrimas por mis ojos. Decidí entonces llamarla. Cogí el teléfono y
mientras marcaba la numeración de mis suegros, aun martilleaban en mi mente
algunas estrofas del poema: “Cuando yo me vaya, no quiero que llores, quédate
en silencio sin decir palabras y vive recuerdos, reconforta el alma. Cuando yo
me duerma respeta mi sueño, por algo me duermo, por algo me he ido. Si sientes
mi ausencia no pronuncies nada…Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama y
cuando haya frío ponte mis bufandas…Si traen mi cuerpo no me tengas lástima,
libera tu alma, palpa la poesía, la música, el canto y deja que el viento
juegue con tu cara. Besa bien la tierra y aprende el idioma vivo de los
pájaros…”
-¿Puede
ponerse Elena?-le dije a su madre.
-Espera
un momento Luis.
-¿Qué
quieres?
-¡Qué
vengas! No puedo estar sin ti. Si quieres un niño, lo tendremos, pero antes
tendremos que casarnos ¿No te parece?
-¡Luis,
amor mío!
-Ven
pronto, te espero. ¿Paso a buscarte?
-No,
vendré mañana antes de ir a trabajar. Ya que estoy aquí, aprovecho a estar con
mis padres.
-Bueno,
cuando estemos casados, no te vayas de casa, porque entonces, puedo denunciarte
por abandono de hogar-le dije sonriendo.
-¡Tonto!,
te quiero. ¡Qué duermas bien!
Y
colgando el teléfono no pude resistir de comenzar de nuevo a leer la poesía.
Bernardo
Ebrí Torné
Tuesday, December 9, 2014
El silencio de las zapatillas es más peligroso que el ruido de las botas.
Texto de Martin
NIEMÖLLER (1892-1984)
Un hombre cuya
familia formaba parte de la aristocracia alemana, antes de la segunda guerra
mundial, poseía varias grandes fábricas y propiedades, Cuando se le preguntaba
cuántos alemanes eran verdaderamente nazis, daba una respuesta que puede
servirnos de guía sobre nuestra actitud respecto del fanatismo.
Pocas personas
son verdaderos nazis, decía, pero son numerosas las que se felicitan del
retorno del orgullo alemán, y aún más numerosas las que están demasiado
ocupadas para prestar atención. Yo era uno de los que pensaban simplemente que
los nazis eran una panda de locos. Así la mayoría de limitó a mirar y dejar
hacer. De pronto, antes de reparar en ello, eran nuestros amos, habíamos
perdido toda la libertad de maniobra y el fin del mundo había llegado. Mi
familia perdió todo, yo acabé en un campo de concentración y los aliados
destruyeron mis fábricas.
La Rusia comunista estaba compuesta sencillamente de rusos que querían simplemente vivir en paz, pese a que los comunistas rusos hayan sido los responsables del asesinato de alrededor de veinte millones de personas. A la mayoría pacífica no le concernía.
La inmensa población china era, también, pacífica, pero los comunistas chinos llegaron a matar la cifra escalofriante de setenta millones de personas.
El japonés
medio, antes de la segunda guerra mundia, no era un belicista sádico. El Japón,
sin embargo, sembró su ruta a través del sudeste asiático, de asesinatos y
carnicerías en una orgía de muerte incluyendo la exterminación sistemática de
doce millones de civiles chinos, muertos, la mayoría, a golpes de espada, de
pala o de bayoneta.
¿Y quién puede
olvidar Ruanda, que se convirtió en una carnicería? ¿No hubiéramos podido
afirmar que la mayoría de los ruandeses estaba a favor de la Paz y el Amor?
Las lecciones de la Historia son, con frecuencia,
increiblemente sencillas y brutales. Sin embargo, pese a todas nuestras facultades de raciocinio,
pasamos con frecuencia junto a cosas de los má elemental y mínimamente
complicadas: los musulmanes pacíficos se han convertido en inconsecuentes
debido a su silencio.
Hoy, expertos
y cabezas bienpensantes, no dejan de repetir que el Islam es la religión de la
paz y que la inmensa mayoría de musulmanes no desea sino vivir en paz. Incluso
si esta afirmación gratuita fuera cierta, está absolutamente infundada. No es
más que una falacia desprovista de todo sentido, destinada a tranquilizarnos y,
de algún modo, a atenuar el espectro del fanatismo que invade el Mundo en
nombre del Islam.
El hecho es
que los fanáticos gobiernan actualmente el Islam. Son los fanáticos quienes
desfilan. Son los fanáticos quienes financian cada uno de los cincuenta
conflictos armados por el mundo. Son los fanáticos quienes asesinan
sistemáticamente a cristianos y grupos tribales en África y meten poco a poco
mano en el continente entero, a través de una ola de islamismo.
Son los
fanáticos quienes ponen bombas, decapitan, masacran o cometen crímenes en
nombre del honor. Son los fanáticos quienes toman el control de las mezquitas,
una tras otra. Son los fanáticos quienes predican con celo la lapidación y el
ahorcamiento de víctimas de violación y de homosexuales. La realidad, brutal y
cuantificable, es que la mayoría pacífica, la mayoría silenciosa es ajena y
esconde la cabeza.
Los musulmanes
pacíficos se volverán enemigos nuestros si no reaccionan, porque, como mi amigo
alemán, se despertarán un día para comprobar que son la proa de los fanáticos y
que el fin de su mundo habrá comenzado.
Alemanes,
japoneses, chinos, rusos, ruandeses, serbios, albaneses, afganos, iraquiés,
palestinos, nigerianos, argelinos, todos partidarios de la Paz, y muchos otros
pueblos han muerto porque la mayoría pacífica no ha reaccionado antes de que
fuera demasiado tarde.
En cuanto a nosotros,
que contemplamos todo esto. debemos prestar atención al único grupo
verdaderamente importante que amenaza nuestro modo de vida: los fanáticos.
Y también, a
riesgo de chocar con los que no creen que el asunto sea tan serio y destruirán
sin más este mensaje, sin hacerlo seguir, que sepan que contribuirán a la
pasividad que propiciará la expansión del problema.
Por ello, medite
un poco, y propague tanto como pueda este mensaje..
Esperemos que
millares de personas de todo el Mundo lo lean, reflexionen en ello y lo hagan
seguir...
Cuando vinieron
a por los comunistas, no protesté porque yo no soy comunista.
Cuando vinieron
a por los judíos, no protesté porque yo no soy judío.
Cuando vinieron
a por los sindicalistas, no protesté porque no soy sindicalista.
Cuando vinieron
a por los católicos, no protesté porque yo no soy católico.
Y cuando han
venido a por mí, no queda nadie para protestar
Texto de Martin
NIEMOLLER (1892-1984), pastor protestante detenido
en 1937 y enviado al campo de concentración de Sachsenhausen. Fué
transferido en 1941 al campo de concentración de Dachau . Liberado en
1945 tras la caída del régimen nazi.
No podemos
dejar de pensar en la siguiente frase de uno de nuestros más clarividentes
congéneres, él también alemán de origen:
El mundo es
peligroso para vivir pero no tanto a causa de los que practican el mal sino a
causa de los que miran y dejan hacer.
Albert
Einstein
.
Monday, December 1, 2014
Fomentemos la Solidaridad y la amistad entre diferentes culturas
Fomentemos la Solidaridad y la amistad entre diferentes culturas
EL Libre Pensador
Recuerdo con emocionada gratitud la entrevista que tuve con Jorge, un cooperante en tierras africanas y que conoció muy bien al hermano Miguel, el religioso toledano que falleció en el Hospital Carlos III de Madrid a causa del Ébola.
Jorge disipó mis dudas respecto a la labor que desempeñan los cooperantes y misioneros que trabajan en países subdesarrollados.
Siempre me he preguntado, qué lleva a estas personas a vivir en estos lejanos lugares desprovistos la mayoría de las veces de las comodidades básicas de nuestra cultura del bienestar. Por qué abandonan familia, cultura y el marco ambiental donde han nacido y desarrollado como personas civilizadas, y se exponen a peligros de toda índole, especialmente para la salud e integridad física.
Jorge con su lenguaje espontáneo, sincero desprovisto de recovecos y ambigüedades no me lo pudo decir más claro y más fuerte: “Porque nos encontramos bien allí y en paz con nosotros mismos”. “Muchos de vosotros no nos podéis comprender del por qué dejamos comodidades y una existencia segura acomodada al consumismo y al dinero, nosotros en aquellos lugares, nos sentimos realmente útiles junto a personas a quienes les llevamos no solo cultura, salud sino cariño”
Cuando le pregunté acerca del Hermano Miguel, él que lo conocía bien porque había trabajado junto a su persona en aquel hospital de San José de Monrovia ( Liberia), qué rasgos de su personalidad le habían más llamado la atención, el me respondió: “Su sencillez y cortesía. Era una persona amabilísima, sembradora de paz y de Evangelio. Siempre con su amplia sonrisa”.
No puedes ni sospechar amigo, me dijo Jorge, la labor solidaria que los cooperantes efectuamos en ese llamado tercer mundo. Nuestra presencia es un testimonio eficaz de auxilio y de apoyo para aquellas gentes que viven en la penuria, en la hambruna y muchos de ellos en la enfermedad crónica. Se sienten contentos con nuestra presencia, incluso importantes porque nosotros los occidentales, los blancos estamos con ellos y permanecemos compartiendo su vida y existencia.
Cuando le pregunté por las dificultades de relación entre culturas diferentes y religiones, dado que conviven en un mismo poblado musulmanes, católicos y negros de cultura animista me comentó que salvo dolorosas excepciones fomentadas por el terrorismo islámico, la mayoría de las veces reina la concordia y el respeto mutuo.
Le pregunté a Jorge, el porqué de esta tolerancia, y el volvió a responderme: “La palabra mágica con la que se logra eso es sencilla, como te he dicho antes, es el respeto, que abre la puerta a la amistad”. Me refirió entonces, unas palabras que el hermano Miguel le había comentado un día al hablar de estos temas. Le dijo: “Cuando veo que un musulmán me ayuda a mí, un cristiano blanco y extranjero, me pregunto: ´¿Qué tenemos este ser humano y yo en común?´ No es el color de la piel, ni el idioma, ni la educación, ni el clan o la familia, ni tampoco la fe. ¿Qué nos une entonces?: Qué somos amigos, y hemos llegado a ello desde el respeto mutuo. Desde el calor humano de la convivencia en paz se fomenta la amistad y la tolerancia”.
Seguí preguntándole por el hermano Miguel acerca de su persona y su labor de médico en el hospital, Jorge siguió diciéndome: “El hermano Miguel, me comentó en alguna ocasión, que él estaba allí, para servir, para consolar, para seguir el ejemplo del Evangelio, y hacerlo con alegría, porque todos son hermanos nuestros, no importa su confesión religiosa, ni su estamento social”.
Tenía un prodigioso don, siguió diciéndome, para unir a católicos, musulmanes y agnósticos, para trabajar todos por un mismo fin, sin divisiones. Con su sencillez y humildad los ponía de su parte. Admiraban su entrega y dedicación. Ellos ahora han llorado su muerte lamentando su pérdida.
Efectivamente de mi conversación con Jorge, saqué en consecuencia que el hermano Miguel fue un hombre de ideas claras, un aperturista, hombre de fe, pero abierto a todos. Capaz de dar una palmada en el hombro animando al paciente convaleciente, o un oído atento a sus problemas y dificultades, pronto para dar una solución rápida a los mismos. Y qué decir, de sus bolsillos repletos de caramelos que ponía en las manitas de los niños.
No dejó de visitar tampoco a los presos, poniendo en riesgo su propia seguridad. Pudo más su solidaridad con los que sufrían que sus miedos humanos. También visitó el leprosorio de Ganta. A este respecto sus reticencias y escrúpulos quedaron vencidos al poder charlar con niños, jóvenes y ancianos que allí vivían y trabajaban. No iba de vacío pues les llevaba vendas tan necesarias para esta enfermedad.
Así estuvimos un buen rato más conversando con Jorge acerca de Miguel Pajares, el hombre que ofreció su vida en servicio al necesitado, y además a necesitados de distintas religiones. Él fue un instrumento de la Providencia en fomentar valores universales solidarios y de unión de distintas culturas, porque Miguel desarrolló durante toda su vida la tolerancia y el respeto a aquellos que no piensan igual que tú, pero que siguen siendo personas humanas tan necesitadas de cariño y afecto como nosotros, la mayoría blanca que vivimos en nuestros países occidentales, y que aunque en la actualidad nos ha azotado esta crisis económica, dese luego consecuencia de la crisis de valores fundamentales, nadie se queda sin comida ni bebida gracias a los Comedores Sociales. El hermano Miguel como otros tantos misioneros y misioneras, como el mismo Jorge, médico cooperante, son instrumentos de paz y de concordia, de unión entre diferentes culturas, porque en definitiva lo importante es el hombre y su servicio. Cuando actuamos así, desinteresadamente con nuestros prójimos, venciendo nuestra comodidad y reticencias, entonces nos sentimos en paz y felices.
Aportemos nuestra ayuda económica para esta causa universal y los que se consideren creyentes también sus oraciones.
Foto: jlastras
Siempre me he preguntado, qué lleva a estas personas a vivir en estos lejanos lugares desprovistos la mayoría de las veces de las comodidades básicas de nuestra cultura del bienestar. Por qué abandonan familia, cultura y el marco ambiental donde han nacido y desarrollado como personas civilizadas, y se exponen a peligros de toda índole, especialmente para la salud e integridad física.
Jorge con su lenguaje espontáneo, sincero desprovisto de recovecos y ambigüedades no me lo pudo decir más claro y más fuerte: “Porque nos encontramos bien allí y en paz con nosotros mismos”. “Muchos de vosotros no nos podéis comprender del por qué dejamos comodidades y una existencia segura acomodada al consumismo y al dinero, nosotros en aquellos lugares, nos sentimos realmente útiles junto a personas a quienes les llevamos no solo cultura, salud sino cariño”
Cuando le pregunté acerca del Hermano Miguel, él que lo conocía bien porque había trabajado junto a su persona en aquel hospital de San José de Monrovia ( Liberia), qué rasgos de su personalidad le habían más llamado la atención, el me respondió: “Su sencillez y cortesía. Era una persona amabilísima, sembradora de paz y de Evangelio. Siempre con su amplia sonrisa”.
No puedes ni sospechar amigo, me dijo Jorge, la labor solidaria que los cooperantes efectuamos en ese llamado tercer mundo. Nuestra presencia es un testimonio eficaz de auxilio y de apoyo para aquellas gentes que viven en la penuria, en la hambruna y muchos de ellos en la enfermedad crónica. Se sienten contentos con nuestra presencia, incluso importantes porque nosotros los occidentales, los blancos estamos con ellos y permanecemos compartiendo su vida y existencia.
Cuando le pregunté por las dificultades de relación entre culturas diferentes y religiones, dado que conviven en un mismo poblado musulmanes, católicos y negros de cultura animista me comentó que salvo dolorosas excepciones fomentadas por el terrorismo islámico, la mayoría de las veces reina la concordia y el respeto mutuo.
Le pregunté a Jorge, el porqué de esta tolerancia, y el volvió a responderme: “La palabra mágica con la que se logra eso es sencilla, como te he dicho antes, es el respeto, que abre la puerta a la amistad”. Me refirió entonces, unas palabras que el hermano Miguel le había comentado un día al hablar de estos temas. Le dijo: “Cuando veo que un musulmán me ayuda a mí, un cristiano blanco y extranjero, me pregunto: ´¿Qué tenemos este ser humano y yo en común?´ No es el color de la piel, ni el idioma, ni la educación, ni el clan o la familia, ni tampoco la fe. ¿Qué nos une entonces?: Qué somos amigos, y hemos llegado a ello desde el respeto mutuo. Desde el calor humano de la convivencia en paz se fomenta la amistad y la tolerancia”.
Seguí preguntándole por el hermano Miguel acerca de su persona y su labor de médico en el hospital, Jorge siguió diciéndome: “El hermano Miguel, me comentó en alguna ocasión, que él estaba allí, para servir, para consolar, para seguir el ejemplo del Evangelio, y hacerlo con alegría, porque todos son hermanos nuestros, no importa su confesión religiosa, ni su estamento social”.
Tenía un prodigioso don, siguió diciéndome, para unir a católicos, musulmanes y agnósticos, para trabajar todos por un mismo fin, sin divisiones. Con su sencillez y humildad los ponía de su parte. Admiraban su entrega y dedicación. Ellos ahora han llorado su muerte lamentando su pérdida.
Efectivamente de mi conversación con Jorge, saqué en consecuencia que el hermano Miguel fue un hombre de ideas claras, un aperturista, hombre de fe, pero abierto a todos. Capaz de dar una palmada en el hombro animando al paciente convaleciente, o un oído atento a sus problemas y dificultades, pronto para dar una solución rápida a los mismos. Y qué decir, de sus bolsillos repletos de caramelos que ponía en las manitas de los niños.
No dejó de visitar tampoco a los presos, poniendo en riesgo su propia seguridad. Pudo más su solidaridad con los que sufrían que sus miedos humanos. También visitó el leprosorio de Ganta. A este respecto sus reticencias y escrúpulos quedaron vencidos al poder charlar con niños, jóvenes y ancianos que allí vivían y trabajaban. No iba de vacío pues les llevaba vendas tan necesarias para esta enfermedad.
Así estuvimos un buen rato más conversando con Jorge acerca de Miguel Pajares, el hombre que ofreció su vida en servicio al necesitado, y además a necesitados de distintas religiones. Él fue un instrumento de la Providencia en fomentar valores universales solidarios y de unión de distintas culturas, porque Miguel desarrolló durante toda su vida la tolerancia y el respeto a aquellos que no piensan igual que tú, pero que siguen siendo personas humanas tan necesitadas de cariño y afecto como nosotros, la mayoría blanca que vivimos en nuestros países occidentales, y que aunque en la actualidad nos ha azotado esta crisis económica, dese luego consecuencia de la crisis de valores fundamentales, nadie se queda sin comida ni bebida gracias a los Comedores Sociales. El hermano Miguel como otros tantos misioneros y misioneras, como el mismo Jorge, médico cooperante, son instrumentos de paz y de concordia, de unión entre diferentes culturas, porque en definitiva lo importante es el hombre y su servicio. Cuando actuamos así, desinteresadamente con nuestros prójimos, venciendo nuestra comodidad y reticencias, entonces nos sentimos en paz y felices.
Aportemos nuestra ayuda económica para esta causa universal y los que se consideren creyentes también sus oraciones.
Acerca de Bernardo Ebri Torné
Zaragoza (1949). Doctor en Medicina, especialista en Medicina Interna y General. Humanista, investigador y escritor, autor de la trilogía:"La Otra Cara de la Medicina", “Entre dos vidas” y "Mística del día a día". Miembro de ASEMEYA y de AAE (Asociación de Escritores Aragoneses). Diplomado en Medicina Biológica: Homeopatía, Homotoxicología, Neuralterapia, Fitoterapia. Miembro de ...
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