Actividad Científica del Dr. Bernardo Ebrí

Los interesados en poder descargar publicaciones médicas científicas del Dr. Bernardo Ebrí Torné, pueden hacer "clic" en

https://www.researchgate.net/profile/Bernardo_Ebri/stats

Para descargar el programa informático para el cálculo de la Edad ósea en niños, guía explicativa como usarlo, sobre la radiografía de mano izquierda, y luego poder predecir la talla adulta del niño (niños de 0,5 años a 20); específicos programas para niños de 0 a 4 años a través de la radiografía de mano y de pie) (En español y lengua inglesa),publicaciones a este respecto, libro sobre Maduración Esquelética etc.,.., introducirse en la siguiente web: www.comz.org/maduracion-osea
Se abrirá el portal al hacer "clic" y allí, se encuentra toda la información, con posibilidad de descarga.
El método esta siendo utilizado por pediatras, radiólogos, de España, Italia, México, Venezuela...
Comentarios en https://sites.google.com/site/doctorbernardoebri/prueba


Salmos 91:4 y 46:1. El amor de Dios

Salmos 91:4 y  46:1. El amor de Dios
"Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será nuestro escudo y tu baluarte". "Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia"

Monday, September 23, 2013

"¡Esto no es comunismo, eh! ¡Esto es Evangelio puro!"


Homilía del papa Francisco en santa Marta 20 septiembre 2013

 
"Si eliges el camino del dinero, al final serás un corrupto"

 

 

El dinero enferma el pensamiento y la fe y nos hace ir por otro camino. Lo dijo el Papa Francisco en la Misa de esta mañana en la Casa de Santa Marta. El Papa subrayó que, de la idolatría del dinero, nacen males como la vanidad y el orgullo que nos vuelven "maníacos de cuestiones ociosas".

"No se puede servir a Dios y al dinero". El Pontífice desarrolló su homilía partiendo de las palabras de San Pablo sobre la relación "entre el camino de Jesucristo y el dinero". Hay algo "en la actitud de amor hacia el dinero - observó - que nos aleja de Dios". Hay "tantas enfermedades, tantos pecados, pero Jesús - continuó el Santo Padre - sobre esto subraya tanto": "la avidez del dinero, de hecho, es la raíz de todos los males".

Posesionados por "este deseo", constató el Papa, "algunos se han desviado de la fe y se han procurado muchos tormentos". Y con amargura el Obispo de Roma aseguró: "Es tan grande el poder del dinero, que te hace también desviar de la fe", es más "te quita la fe: la debilita y tú la pierdes!"

"El dinero también enferma el pensamiento, también enferma la fe y la hace ir por otro camino. Estas palabras ociosas, discusiones inútiles... Y va más adelante... De eso nacen las envidias, los litigios, las maledicencias, las sospechas, los conflictos de hombres corruptos en la mente y privados de la verdad, que consideran a la religión como una fuente de lucro. ‘Yo soy católico, yo voy a la Misa, porque aquello me da un cierto estatus. Soy bien considerado... Pero por debajo me ocupo de mis intereses, ¿no? Soy un cultor del dinero. Y a este punto dice una palabra, que encontramos tan, tan frecuentemente en los periódicos: ‘Hombres corruptos en la mente'. ¡El dinero corrompe! No hay escapatoria".

Si eliges "el camino del dinero", advirtió el Papa, "al final serás un corrupto". El dinero, continuó, "tiene esta seducción de hacerte resbalar lentamente en tu propia perdición". Francisco hizo notar que "Jesús es muy enérgico" sobre este argumento:

"‘No puedes servir a Dios y al dinero'. No se puede: ¡o uno o el otro! ¡Esto no es comunismo, eh! ¡Esto es Evangelio puro! ¡Estas son las palabras de Jesús! ¿Qué cosa sucede con el dinero? Al inicio el dinero te ofrece un cierto bienestar. Está bien, luego te sientes un poco importante y viene la vanidad. Lo hemos leído en el Salmo cuando aparece esta vanidad. Esta vanidad que no sirve, pero tú te sientes una persona importante: esa es la vanidad. Y de la vanidad a la soberbia, al orgullo. Hay tres escalones: la riqueza, la vanidad y el orgullo".

"¡Ninguno - recordó el Papa - puede salvarse con el dinero!". Sin embargo, observó, "el diablo toma siempre este camino de tentaciones: la riqueza, para sentirte autosuficiente; la vanidad, para sentirte importante; y, al final, el orgullo, la soberbia: es precisamente su lenguaje la soberbia":

"‘Pero, Padre, yo leo los Diez Mandamientos y ninguno habla mal del dinero. Contra cuál Mandamiento se peca cuando uno comete una acción por el dinero'". ¡Contra el primero! ¡Pecas de idolatría! He aquí el por qué: ¡porque el dinero se convierte en ídolo y tú le rindes culto! Y por esto Jesús nos dice que no puedes servir al ídolo dinero y al Dios Viviente: o a uno o al otro. Los primeros Padres de la Iglesia - hablo del siglo III, más o menos el año 200, el año 300 - decían una palabra fuerte: ‘El dinero es el estiércol del diablo'. Y es así, porque nos hace idólatras y enferma nuestra mente con el orgullo y nos hace maníacos de cuestiones ociosas y nos aleja de la fe, corrompe'".

San Pablo, agregó el Papa, nos dice evitar estas cosas, y tender "a la justicia, a la piedad, a la fe, a la caridad". Y también a la paciencia, "contra la vanidad y el orgullo" y "a la docilidad". Este, afirmó el Papa Francisco, es "el camino de Dios, no aquel del poder idólatra que puede darte el dinero". La humildad es "el camino para servir a Dios". "Que el Señor - concluyó el Obispo de Roma - nos ayude a todos a no caer en la trampa de la idolatría del dinero".

Wednesday, September 18, 2013

Francisco anuncia inminentes reformas sobre las rupturas matrimoniales


 

Pide al clero de Roma que "acojan" a las parejas de hecho

"La santidad es más grande que los escándalos", profundiza el Santo Padre


 Francisco podría modificar la normativa relativa a los divorciados vueltos a casar y las nulidades, las "periferias existenciales", según anunció al clero romano durante su encuentro en San Juan de Letrán. El Papa abogó por "acoger" a las parejas que conviven y reivindicó la labor de "acompañar" de los sacerdotes.

Durante la reunión, que se prolongó durante más de dos horas y media, Francisco invitó a sus curas a emprender "vías valientemente creativas", como la apertura de algunas Iglesias durante todo el día y con la disponibilidad de un confesor o la creación de "cursos personales" para las parejas que quieren casarse pero que no pueden frecuentar los cursos prematrimoniales porque trabajan hasta tarde.

La prioridad, sin embargo, siguen siendo «las periferias existenciales», que también son «las de las familias», sobre las que habló en muchas ocasiones Benedicto XVI, sobre todo en relación con los segundos matrimonios. Nuestra tarea, dijo el Papa, es «encontrar otro camino, en la justicia».

Según publica en su edición de hoy L'Osservatore Romano, el obispo de Roma concluyó el encuentro con el clero de su diócesis «afrontando las cuestiones relacionadas con la nulidad del matrimonio, un tema muy importante para Benedicto XVI. Indicó que hay propuestas al respecto, estudios y análisis profundos en curso. Hablarán de ello en octubre con el grupo de los ocho cardenales y en el próximo Sínodo de los obispos».

Del mismo modo, el Papa invitó a los sacerdotes a ser valientes, a tener una creatividad justa, que no significa hacer algo nuevo a la fuerza, para llegar a la necesaria conversión pastoral.

El Papa Francisco no ocultó ciertamente los problemas y los escándalos, incluso gravísimos, como la pedofilia, que afectan a la Iglesia. Pero la Iglesia no se cae, aseguró, respondiendo a un sacerdote que en su intervención se había referido al sueño de Inocencio III que vio a Francisco de Asís sostener el edificio vacilante de la Iglesia. Y no se cae porque hoy, como siempre, hay mucha santidad cotidiana: hay muchas mujeres y muchos hombres que viven la fe en la vida de cada día. Y la santidad es más fuerte que los escándalos.

Amor por la gente y humildad, virtudes necesarias para quien gobierna


Homilía del papa Francisco en santa Marta 16 septiembre 2013

 

La humildad y el amor son dos elementos esenciales para quien gobierna, y los ciudadanos sobre todo si son católicos, no pueden desinteresarse de la política. Es lo que dijo el papa Francisco durante la misa de la mañana del lunes en Santa Marta, invitando a rezar también por las autoridades.

El evangelio del centurión que le pide con humildad y confianza la curación del siervo y la epístola de san Pablo a Timoteo con la invitación a orar por los gobernantes, han dado pie al papa para reflexionar sobre el servicio de la autoridad. Quien gobierna –afirma Francisco "debe amar a su pueblo", porque "un gobernante que no ama, no puede gobernar: al máximo podrá disciplinar, poner un poco de orden, pero no gobernar". El papa piensa en David "y cómo amaba a su pueblo", por lo que después del pecado del censo dice al Señor que no lo castigue al pueblo sino a él. Por lo tanto, "las dos virtudes de un gobernante" son el amor por la gente y la humildad.

"¡No se puede gobernar sin amor al pueblo y sin humildad! Y cada hombre, cada mujer que debe tomar posesión de un servicio público, debe hacerse estas dos preguntas: ‘¿Amo yo a mi pueblo, para servirle mejor? ¿Soy humilde y escucho a los otros, los diferentes puntos de vista, para elegir el mejor camino?’. Si no se hacen estas preguntas, su gobierno no va a ser bueno. El gobernante, hombre o mujer, que ama a su pueblo es un hombre y una mujer humilde".

Por otro lado, san Pablo exhorta a los gobernados a elevar oraciones "para todos los que están en el poder, para que puedan llevar una vida tranquila y apacible”. Los ciudadanos no pueden desinteresarse de la política:

"Ninguno de nosotros puede decir: ‘Pero yo no tengo nada que ver con esto, ellos son los que gobiernan...’. No, no, yo soy responsable de su gobierno y tengo que hacer lo mejor para que gobiernen bien y debo hacer lo mejor por participar en la política como pueda. La política --dice la Doctrina Social de la Iglesia-- es una de las formas más elevadas de la caridad, ya que es servir el bien común. Yo no puedo lavarme las manos, ¿eh? ¡Todos tenemos que dar algo!".

Hay un hábito –explica el papa--, que consiste en solamente hablar mal de los gobernantes y chismear acerca de "las cosas que no van bien", y añade que "y si escuchas los programas de televisión, solo golpean, golpean; lees el periódico y atacan... siempre lo malo, ¡siempre en contra!". Tal vez, "el gobernante es sí, un pecador, al igual que David lo era, pero tengo que contribuir con mi opinión, con mi palabra, incluso con mi corrección", porque "¡todos debemos participar del bien común!". Y si "tantas veces hemos oído: ‘un buen católico no debe inmiscuirse en la política’ esto no es cierto, esa no es una buena vía" advirtió.

"Un buen católico se entromete en la política, dando lo mejor de sí, para que el gobernante pueda gobernar. Pero, ¿qué es lo mejor que podemos ofrecerles a los gobernantes? ¡La oración! Es eso que Pablo dice: ‘Oración por todos los hombres y para el rey, y para todos los que tienen autoridad’. ‘Pero, padre, esa es una mala persona, debe irse al infierno...’. ‘Ora por él, ora por ella, para que pueda gobernar bien, ¡para que ame a su pueblo, para que sirva a su pueblo, para que sea humilde!’. ¡Un cristiano que no ora por sus gobernantes no es un buen cristiano!. ‘Pero, padre, ¿cómo orar por este? Es una persona que no está bien...’. ‘¡Reza para que se convierta!'. Pero orar... Y esto no lo digo yo, lo dice san Pablo, la Palabra de Dios".

Por lo tanto --concluye el papa, "demos lo mejor de nosotros mismos, ideas, sugerencias, lo mejor; pero sobretodo lo mejor es la oración. Oremos por los gobernantes, para que gobiernen bien, para que lleven a nuestro país, a nuestra nación hacia adelante y también al mundo, que haya paz y bien común".

Fuente: zenit.org

Sunday, September 15, 2013

Francisco: «Si en nuestro corazón no hay misericordia, no estamos en comunión con Dios»

        
Clara advertencia del papa durante el Ángelus ante cientos de fieles que lo escuchaban bajo la lluvia en San Pedro
Por Francisco papa
CIUDAD DEL VATICANO, 15 de septiembre de 2013 (Zenit.org) - Queridos hermanos y hermanas. ¡Buenos días!
En la Liturgia de hoy se lee el capítulo 15 del Evangelio de Lucas, que contiene las tres parábolas de la misericordia: la de la oveja perdida, la de la moneda perdida, y después la más amplia de todas las parábolas, típica de san Lucas, la del padre de los dos hijos, el hijo “pródigo” y el hijo que se cree justo. Que se cree santo.
Todas estas tres parábolas hablan de la alegría de Dios. Dios es gozoso, es interesante esto, Dios es gozoso, y ¿cuál es la alegría de Dios? La alegría de Dios es perdonar, ¡la alegría de Dios es perdonar! Es la alegría de un pastor que encuentra a su ovejita; la alegría de una mujer que encuentra su moneda; es la alegría de un padre que vuelve a recibir en casa al hijo que se había perdido, que estaba como muerto y ha vuelto a la vida. Ha vuelto a casa.
¡Aquí está todo el Evangelio, aquí, eh, aquí está todo el Evangelio, está el Cristianismo! ¡Pero miren que no es sentimiento, no es “ostentación de buenos sentimientos”! Al contrario, la misericordia es la verdadera fuerza que puede salvar al hombre y al mundo del “cáncer” que es el pecado, el mal moral, el mal espiritual. Sólo el amor llena los vacíos, los abismos negativos que el mal abre en el corazón y en la historia. Sólo el amor puede hacer esto. Y ésta es la alegría de Dios.
Jesús es todo misericordia, Jesús es todo amor: es Dios hecho hombre. Cada uno de nosotros, cada uno de nosotros es esa oveja perdida, esa moneda perdida, cada uno de nosotros es ese hijo que ha desperdiciado su propia libertad siguiendo ídolos falsos, espejismos de felicidad, y ha perdido todo.
Pero Dios no nos olvida, el Padre no nos abandona jamás. Pero es un Padre paciente, nos espera siempre. Respeta nuestra libertad, pero permanece siempre fiel. Y cuando volvemos a Él, nos acoge como hijos, en su casa, porque no deja jamás, ni siquiera por un momento, de esperarnos, con amor. Y su corazón está de fiesta por cada hijo que vuelve. Está de fiesta porque es alegría. Dios tiene esta alegría, cuando uno de nosotros, pecadores, va a Él y pide su perdón.
¿Cuál es el peligro? Es que nosotros presumimos que somos justos, y juzgamos a los demás. Juzgamos también a Dios, porque pensamos que debería castigar a los pecadores, condenarlos a muerte, en lugar de perdonar. ¡Entonces sí que corremos el riesgo de permanecer fuera de la casa del Padre! Como ese hermano mayor de la parábola, que en lugar de estar contento porque su hermano ha vuelto, se enoja con el padre que lo ha recibido y hace fiesta. Si en nuestro corazón no hay misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios, incluso si observamos todos los preceptos, porque es el amor el que salva, no la sola práctica de los preceptos. Es el amor por Dios y por el prójimo lo que da cumplimiento a todos los mandamientos. Y esto es el amor de Dios, su alegría, perdonar. Nos espera siempre. Quizá alguien tiene en su corazón algo grave, pero he hecho esto, he hecho aquello, Él te espera, Él es Padre. Siempre nos espera.
Si nosotros vivimos según la ley del “ojo por ojo, diente por diente”, jamás salimos de la espiral del mal. El Maligno es astuto, y nos hace creer que con nuestra justicia humana podemos salvarnos y salvar al mundo. En realidad, ¡sólo la justicia de Dios nos puede salvar! Y la justicia de Dios se ha revelado en la Cruz: la Cruz es el juicio de Dios sobre todos nosotros y sobre este mundo. ¿Pero cómo nos juzga Dios? ¡Dando la vida por nosotros! He aquí el acto supremo de justicia que ha vencido de una vez para siempre al Príncipe de este mundo; y este acto supremo de justicia es precisamente también el acto supremo de misericordia. Jesús nos llama a todos a seguir este camino: “Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso” (Lc. 6, 36).
Yo les pido una cosa ahora. En silencio, todos, pensemos, cada uno piense en una persona con la que no estamos bien, con la cual estamos enojados y que no la queremos. Pensemos en esa persona y en silencio en este momento oremos por esta persona. Y seamos misericordiosos con esta persona.
Invoquemos ahora la intercesión de Maria Mater Misericordiae.
Texto traducido por Radio Vaticana

Tuesday, September 10, 2013

La verdad sobre Rafael Casanova y el separatismo en Cataluña

Comentarios de la descendiente de Rafael Casanova patriota español que es considerado por el separatismo catalán como estandarte del separatismo contra España, cuando fue todo lo contrario

Proclamar a Jesús, sin miedo, sin vergüenza y sin triunfalismo


           
El papa en Santa Marta precisó que nuestra fe en el Señor resucitado es aquello vence al mundo
Por Francisco papa
ROMA, 10 de septiembre de 2013 (Zenit.org) - Los cristianos están llamados a proclamar a Jesús sin miedo, sin vergüenza y sin triunfalismo. Lo dijo el papa Francisco en la misa de esta mañana en la Casa Santa Marta e hizo hincapié en el riesgo de llegar a ser cristiano sin la Resurrección, porque Cristo es siempre el centro y la esperanza de nuestra vida.
Francisco ha desarrollado su homilía inspirado en las palabras sobre Jesús de la carta de san Pablo a los Colosenses. Para todos nosotros, dijo el papa, san Pablo recomienda caminar con Jesús "porque Él ha ganado, caminar en Él, arraigados y edificados en Él, en esta victoria, firmes en la fe". Este es el punto clave sobre el que insistió: "¡Jesús ha resucitado!" Pero, continuó, no siempre es fácil de entender. El santo padre ha recordado, por ejemplo, que cuando san Pablo se dirigió a los griegos en Atenas, lo escucharon con interés hasta el momento en que habló de la Resurrección . "Esto nos da miedo, mejor dejarlo ahí".
Un episodio que nos cuestiona aún hoy: "Hay tantos cristianos sin Resurrección, cristianos sin Cristo Resucitado: acompañan a Jesús hasta el sepulcro, lloran, lo aman mucho, pero solo hasta ahí. Pensando en esta actitud de los cristianos sin Cristo resucitado, he encontrado tres, pero hay muchos otros: los temerosos, los cristianos temerosos; los avergonzados, los que tienen vergüenza; y los triunfalistas. ¡Estos tres no se han encontrado con el Cristo resucitado!
Los temerosos: son aquellos de la mañana de la Resurrección, aquellos de Emaús que se van, tienen miedo". Los apóstoles, recordó el papa, se cierran en el Cenáculo por miedo a los judios, donde también llora María Magdalena porque se han llevado el cuerpo del Señor. "Los temerosos –advirtió-- son así: tienen miedo de pensar en la Resurrección, como si se quedaran en la primera parte de la partitura", porque "tienen miedo del Resucitado".
También están los cristianos avergonzados. "Confesar que Cristo ha resucitado --insistió-- le da un poco de vergüenza en este mundo, que avanza tanto en la ciencia". A estos cristianos, continuó, Pablo les advierte que tengan cuidado de que nadie los engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, inspirados en la tradición humana. Estos, dijo el papa, "tienen vergüenza" para decir que "Cristo, con su cuerpo, con sus heridas ha resucitado".
Por último, está el grupo de los cristianos que "en sus corazones no creen en el Señor resucitado y quieren alcanzar en ellos una resurrección más majestuosa que la real”. Son los cristianos "triunfalistas". "Ellos no conocen la palabra 'triunfo', solo dicen 'triunfalismo', porque tienen un complejo de inferioridad y quieren hacer... Cuando vemos a estos cristianos, con tantas actitudes triunfalistas, en sus vidas, en sus discursos y en su pastoral, en la liturgia y tantas otras cosas, es porque en lo más profundo no creen en el Resucitado.
Y Él es el ganador, el Resucitado. Por lo tanto ha ganado. Por esto, sin temor, sin miedo, sin triunfalismo, simplemente mirando al Señor resucitado, su belleza, incluso poniendo los dedos en las heridas y la mano en el costado" .
"Esto --añadió-- es el mensaje que Pablo nos da: "Cristo "es todo", es la totalidad y la esperanza, "porque es el Esposo, el vencedor". El evangelio de hoy, insistió Francisco, muestra una multitud de gente que va a escuchar a Jesús y hay muchas personas enfermas que tratan de tocarlo, porque de Él "salía una fuerza que sanaba a todos":
"Nuestra fe, la fe en el Señor resucitado es aquello vence al mundo. Vayamos hacia Él y dejémonos, como estos enfermos, tocar por Él, por su fuerza, porque Él está en carne y hueso, no es una idea espiritual que flota... Él está vivo. Y está resucitado. Y así ha vencido al mundo. Que el Señor nos conceda la gracia de entender y vivir estas cosas".
Traducido y adaptado del servicio informativo de Radio Vaticano por José A. Varela

HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO EN SANTA MARTA 9 SEPTIEMBRE 2013


La esperanza es un don del Espíritu Santo. La tuvo la Virgen María, en su corazón desde el viernes por la noche hasta la madrugada del domingo

La virtud de la esperanza - quizá menos conocida que la de la fe y de la caridad - no debe confundirse nunca con el optimismo humano, que es una actitud más humoral. Para un cristiano, la esperanza es Jesús mismo, es su fuerza para liberar y rehacer cada nueva vida.

Así lo afirmó esta mañana el papa Francisco, en su homilía en la misa presidida en la Casa Santa Marta y precisó que la esperanza es "un regalo" de Jesús, y que la esperanza es Jesús mismo, o sea tiene su "nombre". Y precisó que la esperanza no es aquella de quien ve “el vaso medio lleno”, porque aquello es simplemente "optimismo", y el “optimismo es una actitud humana que depende de muchas cosas".

La homilía del papa Francesco de esta mañana se centró desde el comienzo en esta distinción al interpretar la lectura de la Carta a los Colosenses, donde Pablo escribe: 'Cristo en vosotros, esperanza de la gloria'. Sin embargo, afirma el papa, la esperanza es una "virtud humilde" si se la compara con la fe y caridad.

Por eso puede suceder que se confunda con un estado de ánimo sereno. "Pero la esperanza es algo más, no es optimismo. La esperanza es un don del Espíritu Santo y por esta razón Pablo dirá: ‘Nunca decepciona’. La esperanza no defrauda , ¿por qué? Porque es un regalo que nos ha dado el Espíritu Santo. Pero Pablo nos dice que la esperanza tiene un nombre. La esperanza es Jesús. El papa recordó que “no podemos decir : 'Tengo esperanza en la vida, espero en Dios' , si uno no dice: 'Espero en Jesús, en Jesús Cristo, persona viva, que ahora está en la Eucaristía, que está presente en su Palabra'”.

Del evangelio, el papa Francisco recoge una segunda idea del día. Cuando Jesús cura el sábado la mano paralizada de un hombre, lo que provocó la condena por parte los escribas y fariseos. Con su milagro, dice el papa, “Jesús libera la mano de la enfermedad y demuestra a los 'estrictos' que el suyo 'es el camino de la libertad'”. "Libertad y esperanza van de la mano: donde no hay esperanza no puede haber libertad", dijo el papa Francisco. Y agrega: "Jesús libera de la enfermedad, del rigor y de la mano paralizada de aquel hombre; recupera la vida de estos dos, las hace de nuevo":

"Jesús, la esperanza, rehace todo. Es un milagro constante. No sólo hizo milagros de curación, sino tantas cosas: estas eran solo signos, señales de lo que está haciendo ahora, en la Iglesia. El milagro de volver a rehacer todo: lo que Él hace en mi vida, en tu vida, en nuestras vidas. Reconstruir. Y Él rehace la razón de nuestra esperanza. Es Cristo, quien vuelve todas las cosas de la Creación más maravillosas, es la razón de nuestra esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Él es fiel. Él no puede negarse a sí mismo. Esta es la virtud de la esperanza".

Y aquí, el papa Francisco detiene una mirada en particular a los sacerdotes. "Es un poco triste --admite-- cuando uno encuentra un sacerdote sin esperanza", mientras que es agradable encontrar a uno que llega al final de la vida, "no con optimismo, pero con esperanza". "Este sacerdote --continúa-- se une a Jesucristo, y el pueblo de Dios tiene necesidad de que los sacerdotes den este signo de esperanza, vivamos esta esperanza en Jesús, que lo rehace todo":

"El Señor, que es la esperanza de la gloria, que es el centro, que es la totalidad, nos ayude en este camino: dar esperanza, tener pasión por la esperanza. Y, como he dicho, no siempre es optimismo sino es aquello que la Virgen María, en su corazón, tuvo en la oscuridad más grande: desde el viernes por la noche hasta la madrugada del domingo. Esa esperanza: ella la tenía. Y aquella esperanza rehizo todo. Que el Señor nos dé esta gracia".