Actividad Científica del Dr. Bernardo Ebrí

Los interesados en poder descargar publicaciones médicas científicas del Dr. Bernardo Ebrí Torné, pueden hacer "clic" en

https://www.researchgate.net/profile/Bernardo_Ebri/stats

Para descargar el programa informático para el cálculo de la Edad ósea en niños, guía explicativa como usarlo, sobre la radiografía de mano izquierda, y luego poder predecir la talla adulta del niño (niños de 0,5 años a 20); específicos programas para niños de 0 a 4 años a través de la radiografía de mano y de pie) (En español y lengua inglesa),publicaciones a este respecto, libro sobre Maduración Esquelética etc.,.., introducirse en la siguiente web: www.comz.org/maduracion-osea
Se abrirá el portal al hacer "clic" y allí, se encuentra toda la información, con posibilidad de descarga.
El método esta siendo utilizado por pediatras, radiólogos, de España, Italia, México, Venezuela...
Comentarios en https://sites.google.com/site/doctorbernardoebri/prueba


Salmos 91:4 y 46:1. El amor de Dios

Salmos 91:4 y  46:1. El amor de Dios
"Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será nuestro escudo y tu baluarte". "Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia"

Wednesday, March 4, 2015

Jesús prefiere un pecador a uno que finge la santidad


Homilía del papa Francisco en santa Marta 3 marzo 2015

 
 
Si aprendemos a hacer el bien, Dios perdona generosamente todo pecado. Lo que no perdona es la hipocresía, la santidad fingida. Lo ha explicado esta mañana el santo padre Francisco en la homilía de la misa celebrada en Santa Marta.

Los falsos santos, que también delante del cielo se preocupan de parecer más que de ser, y los pecadores santificados, que más allá del mal hecho han aprendido a hacer un bien más grande. El Papa ha asegurado que no duda sobre a quién prefiere Dios de estas dos categorías.

De este modo, ha explicado que las palabras de la lectura de Isaías, son un imperativo y paralelamente una “invitación” que viene directamente de Dios: “Parad de hacer el mal, aprended a hacer el bien” defendiendo huérfanos y viudas, es decir, “aquellos de los que nadie se acuerda”, entre los que están también --recuerda el Papa-- “los ancianos abandonados, “los niños que no van a la escuela” y los que “no saben hacerse el signo de la Cruz”. De este modo, el Pontífice ha observado que detrás del imperativo y la invitación está como siempre la invitación a la conversión.

Y lo ha explicado así: “¿Pero cómo puedo convertirme? ‘¡Aprended a hacer el bien!’ La conversión. La suciedad del corazón no se quita como se quita una mancha: vamos a la tintorería y salimos limpios… Se quita con el ‘hacer’: hacer un camino distinto, otro camino que no es el del mal. ‘¡Aprended a hacer el bien!’, es decir, el camino de hacer el bien. ¿Y cómo hago el bien? ¡Es sencillo! ‘Buscad la justicia, socorred al oprimido, sed justos con el huérfano, defended la causa de la viuda’”. El Pontífice ha señalado que “recordamos que en Israel los más pobres y los más necesitados eran los huérfanos y las viudas: haced justicia con ellos, id donde están las llagas de la humanidad, donde hay mucho dolor… Y así, haciendo el bien, lavarás tu corazón”

Y la promesa de un corazón lavado, es decir, perdonado, viene del mismo Dios, que no lleva la contabilidad de los pecados frente a quien ama concretamente al prójimo, ha explicado el Pontífice.

Nuevamente, el Santo Padre ha explicado esto con un ejemplo: “Si tú haces esto, vas por ese camino, al que yo te invito --nos dice el Señor-- aunque sus pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve”. Es una exageración, el Señor exagera: ¡pero es la verdad! El Señor nos da el don de su perdón. El Señor perdona generosamente. ‘Pero yo perdono hasta aquí, después veremos el otro...’ ¡No, no! ¡El Señor perdona todo! ¡Todo! Pero si tú quieres ser perdonado, tu debes comenzar el camino del hacer el bien. ¡Esto es un don!”

El Evangelio del día presenta sin embargo al grupo de los astutos, los que dicen las cosas justas pero hacen lo contrario, advierte el Papa. “Todos somos pícaros y siempre encontramos en el camino que no es correcto, para parecer más justos de lo que somos: es el camino de la hipocresía”.

A propósito, Francisco ha indicado que “estos fingen convertirse, pero su corazón es una mentira: ¡son mentirosos! Es una mentira… Su corazón no pertenece al Señor, pertenece al padre de todas las mentiras, a satanás. Y esto es fingir la santidad. Jesús prefiere mil veces a los pecadores que a estos. ¿Por qué? Los pecadores decían la verdad sobre sí mismos. ‘¡Aléjate de mí Señor que soy un pecador!’: lo dijo Pedro una vez. ¡Uno de estos nunca dice esto! ‘Te doy gracias Señor, porque no soy pecador, porque soy justo...’ En la segunda semana de la cuaresma tenemos estas tres palabras para pensar y meditar: la invitación a la conversión, el don que nos dará el Señor y eso es un perdón grande, un perdón grande; y la trampa, es decir, fingir convertirse, tomar el camino de  la hipocresía”.

 

Fuente: zenit.org

Thursday, February 19, 2015

Más sobre Ciencia y Fe

http://www.ellibrepensador.com/

 

A raíz de la muerte  el pasado Enero a los 99 años de edad de Charles Thownes,  Premio Nobel de Física en 1964 e inventor del Láser aplicándolo al estudio del Universo, hombre profundamente creyente y ganador también del  famoso Premio Templeton en 2005 por sus contribuciones a la comprensión de la religión, aprovecho la ocasión para escribir este artículo donde trato de establecer la convergencia entre ciencia y fe, como lo vivió en su vida este afamado investigador y otros muchos más.
Y es que servidor, está un poco hasta el gorro de escuchar a gente que se declara científica como atea, y presume que su hipótesis es la oficial dentro del mundo de la Investigación, y el mundo de la Ciencia. Toda mi vida me he dedicado a la investigación biomédica, mi expediente así lo atestigua e incluso he sido un primer premio a este respecto otorgado por el Ilustre Colegio de Médicos de nuestra Ciudad de Zaragoza, y me considero creyente.
Creo honradamente que la aparente divergencia entre Ciencia y Fe es producto de una visión superficial que presupone ya de entrada esa aparente divergencia. Esta visión, a mi entender, es fruto de una presupuesta superioridad intelectual de algunos llamados científicos, no de la ciencia en sí que es convergente con la fe.
Cuando el científico, como hombre que es y sujeto de relación social, mantiene un trato personal con esa figura, presupuesta en el mejor de los casos por ellos como ley universal o ente abstracto no personal, que a hurtadillas llaman Principio Universal, entonces esta visión puede cambiar.
La figura de Jesucristo, el Hijo de Dios,  se hace cercana en el trato personal y esa figura lejana abstracta  principio y ley causal del devenir cósmico se encarna en una figura personal, en un hombre con el que se es capaz de mantener una relación personal.
Ya lo entendió así el gran antropólogo, sabio jesuita,  Teilhard de Chardin, que estableció SU PUNTO OMEGA como el pico más alto de la evolución de la consciencia.
Foto: pasotraspaso
Teilhard encuentra en lo que llama la ley de complejidad-conciencia, una tendencia natural que orienta la evolución de la materia, la vida y el Espíritu Santo. En el futuro tal tendencia llevará a la humanidad hacia un estado de conciencia determinado plenificante. Este “foco iluminador” del destino humano, es lo que Teilhard denomina PUNTO OMEGA, un auténtico foco personalizante de unión, de convergencia entre la materia y el espíritu que la vivifica.
Ese Dios presente en la materia que la  dota de conciencia se abre en portentosa diafanía en la imagen universal y encarnada en ella del Cristo Cósmico. Ahí se establece la convergencia, entre la materia, que es objeto de la  investigación, de estudio por la ciencia,  y el  espíritu que es  sujeto de la fe, que la dota de profundidad y que capacita al hombre para el discernimiento, no solo ético sino, en expresión Paulina, capaz de abismar en las profundidades de lo ancho, de lo largo, de lo hondo de las cosas, de la materia constitutiva.

No dejan de ser materia y espíritu como la cara y cruz de una misma moneda, por ello ciencia y fe convergen en lo mismo.

Lo que llamamos natural, y por ello abordable por nuestros sentidos y capaz de ser mensurable por ello, es una simplificación, dado que no todo lo natural es abordable y la frontera con lo inmaterial, lo energético, no es diáfana. Por otra parte lo que denominamos sobrenatural,  y a lo que intentamos acercarnos por la metafísica, es también un intento aproximativo. Dios está en el corazón de la materia, lo percibamos o no.  La expresión panenteista Bíblica (no panteísta):   “En Dios nos movemos, somos y existimos” (Hechos 17,28) representa lo más íntimo y cercano de esta convivencia de la Divinidad con nosotros incluido el Cosmos entero.
En esta visión panenteista, todo se ordena y la aparente separación entre el espíritu y a materia se diluye. Cuando el investigador, el científico ahonda e intenta profundizar en cualquier campo científico si recordara esto no le sería difícil ver esta proximidad.
Pero, ¿Por qué esta aparente separación  e incluso obstinación de algunas mentes en no ver la interacción continua y constante de Dios en el mundo, en nosotros, pretendiendo explicar todo desde lo que llaman natural, como si la materia hubiera surgido por una generación espontánea? Y aún más, ¿Por qué se niega esta acción y se pretende que todo es “natura” sin la presencia vivificante del Espíritu? Ahí, creemos, entra lo que llamamos fe, ese don, esa capacidad Divina que abre las puertas a la inteligencia humana para que pueda aprehender  los misterios; y  en este término incluimos todo lo que el ser humano no puede entender, explicarse fácilmente.
Cuando la fe actúa viva y sin cortapisas por la resistencia del hombre, se descorre el velo de lo que llamamos misterio, porque la palabra de Dios actúa entonces como una espada de dos filos que llega hasta los entresijos, que penetra hasta la división del alma y del espíritu (Hebreos 4,12), pero el hombre tiene humildemente que pedir esa fe a Dios mismo.
En el trato personal con Dios, y quién mejor para nosotros, que relacionarnos con su propio Hijo, el Dios encarnado, para que el hombre sea  capaz de descorrer ese velo y llegar a una comprensión profunda de las cosas, de Dios mismo; y las cosas se vean entonces de una forma muy diferente, las fronteras se diluyan, y todo quede enmarcado de la presencia divina que sustenta toda la Creación. Sin ese trato personal, que eso es la mística, Dios es visto en el mejor de los casos como un legislador frio de leyes universales que rigen el Cosmos, y de ahí como impasible ante el misterio del mal en el Mundo, olvidándonos de que su propio Hijo experimentó el sufrimiento y la muerte, abriéndonos las puertas de la Resurrección.
Dios crea, y otorga a la materia  una  sana autonomía, la dota de leyes universales que el hombre va descubriendo, algunas con orden matemático, como la propia ley de la gravedad, y otras que siguen las leyes probabilísticas, pero que el hombre gracias a su inteligencia sigue descubriendo y adaptándose a ellas para un mayor logro humano, social y económico: “Dominad la tierra” (Génesis 1,28)
En alguna ocasión, la supuesta superioridad intelectual del agnóstico o ateo, se muestra despreciativa hacia el creyente: “Nosotros,  los científicos no somos creyentes, el  que lo es, no puede ser un  científico”.  A mí, cierta vez, me llegaron a decir: ¿Como tú que eres investigador puedes ser creyente?
Cuando el auténtico científico es humilde se da cuenta en su investigación  de que no sabemos nada aun cuando vayamos descubriendo cosas, y además si el hombre posee esa capacidad de ir descubriendo ¿quién le ha dotado de esa capacidad?,¿Ha surgido en él, por generación espontánea o sujeta al puro azar de una evolución ciega?
Cuando el hombre vuelve su corazón a Dios (metanoia) entonces se produce la convergencia entre lo que llamamos ciencia (como el estudio de explicarnos las causas, los modos, la función  de las cosas) y la fe, que posee  la capacidad de armonizar la inteligencia para admitir, para “entender “ lo que no es materialmente demostrable por el método cartesiano.
Prefiero  personalmente un hombre humilde no creyente, que un pretendido científico henchido de orgullo. Una persona humilde está abierta a la verdad, no así el soberbio, aunque conserve una aparente etiqueta de creyente. La Teoría de la evolución Darwiniana  es interpretada por muchos como una  aparente excusa para no creer en Dios. El auténtico científico mantiene su corazón e inteligencia abiertos a la verdad, y  cuando va descubriendo las leyes universales de la naturaleza, no tiene pudor en decir “Dios juega a los dados”, es decir admite que el Creador respeta las leyes probabilísticas de la materia que se encuentra en  continua evolución. Así ha creado el Cosmos en un modelo en continua  transformación evolutiva que el mismo respeta. Solo desde la humildad se sea investigador o no,  podemos llegar a admitir la existencia de Dios, pero solo desde una relación personal existencial con la Divinidad, abriendo  nuestro corazón  e inteligencia, podemos  llegar a tener la sincera convicción de su existencia irrefutable. Y esa experiencia, es fundamentalmente Cristocéntrica. Ya el sabio jesuita llegó a decir que Cristo es el alfa y el omega, principio y fin. El Cristo histórico y el de la fe se funden en el corazón humano y adquieren una dimensión cósmica que va desde el microcosmos que es el propio hombre hasta el macrocosmos estelar. El  Señor Jesús, el Hijo de Dios, el Logos,  la Palabra del Padre realizan en el Espíritu su acción creadora en continua evolución.
La inteligencia emocional espiritual no deja de ser un don de Dios y se concede al hombre que tiene abierto su corazón e inteligencia a El que se proyecta en su Creación, en su polimorfa obra que sin embargo mantiene su unidad esencial con el Creador. Esta inteligencia está muy por encima de lo que llamamos inteligencia técnica y profundiza más allá de lo aparente, de lo visible. Produce paz y armonía  y es capaz de ahondar en el mismo Dios. Se le concede al hombre que es capaz con honradez y humildad de pedirla. Sin ésta,  el conocimiento engríe, se aparta de Dios y se recubre de una aparente superioridad, de tal manera que se llega  al supuesto: “No hace falta Dios para la Ciencia; el auténtico  científico no es creyente”.
Esta visión  no deja de ser a mi entender más que una justificación de una soberbia de base, que reduce además a Dios, a una visión simplista e infantil, cuya  finalidad se reduce a rellenar los agujeros de la ciencia, de tal forma que una vez que la técnica va desentrañando algunos porqués de las cosas ya no hace falta Dios. Es como ver los toros desde la barrera, sino te introduces en la arena no experimentas la Fiesta. Al Padre Dios, a su Hijo hay que  tocarlos desde la arena del corazón humano abierto al Espíritu. Y ello requiere, una vez más, humildad y sacrificio.

La fe es avanzadilla de la sabiduría, el amor es su constante.

Ella integra el saber ordinario con el espiritual y entonces la aparente divergencia entre ellos desaparece, todo apunta entonces hacia una misma realidad convergente, integradora, una realidad plenificante y amorosa que llamamos Dios.
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Acerca de Bernardo Ebri Torné

Zaragoza (1949). Doctor en Medicina, especialista en Medicina Interna y General. Humanista, investigador y escritor, autor de la trilogía:"La Otra Cara de la Medicina", “Entre dos vidas” y "Mística del día a día". Miembro de ASEMEYA y de AAE (Asociación de Escritores Aragoneses). Diplomado en Medicina Biológica: Homeopatía, Homotoxicología, Neuralterapia, Fitoterapia. Miembro de ...

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Monday, February 2, 2015

Muere Charles Townes, Premio Nobel de Física: «Siempre estuve inspirado y guiado por la religión»


Charles Townes: ninguna contradicción entre la ciencia y la fe.
El pasado martes falleció en California, a los 99 años de edad, Charles H. Townes, Premio Nobel de Física en 1964 e inventor del láser, cuyos rudimentos tecnológicos barruntó en 1951, aunque no fue hasta 1960 cuando realizó las primeras pruebas de su funcionamiento. Dedicó toda su vida a la investigación y en 1967 se incorporó a la Universidad de Berkeley, donde aplicó el láser al estudio del Universo.

"Fue uno de los físicos experimentales más importantes del siglo pasado. Para quienes le conocieron fue un modelo a imitar, un mentor maravilloso y una persona admirada", declaró el astrofísico Reinhard Genzel, director del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre: "Su fortaleza estaba en su curiosidad y su imperturbable optimismo que se basaba en su profunda espiritualidad cristiana".

En efecto, Townes era miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias y un cristiano confeso que había recibido el
Premio Templeton en 2005 por sus contribuciones a la comprensión de la religión. En la ceremonia de entrega del galardón (la mitad de cuyo premio económico entregó a iniciativas católicas de caridad), explicó que "el desarrollo concreto de la ciencia fue posible gracias a la religión monoteísta", y que "el mismo concepto de un universo gobernado de forma ordenada por un Dios es un presupuesto para el desarrollo de las leyes científicas". En 2009 partició en el meeting de Rimini de Comunión y Liberación.

Ya en 1966 había escrito un artículo sobre "La convergencia de ciencia y religión" publicado en el IBM Journal Think, una idea que reiteró en multitud de ocasiones a lo largo de su vida.
Veamos algunas de ellas.

"Se nos podría preguntar: ¿dónde está Dios? En mi opinión, es una pregunta casi inútil. Si crees en Dios, no hay ningún ´dónde´ particular, Él está siempre ahí, en todas partes, Él está en todas estas cosas. Para mí, Dios es personal pero omnipresente. Una gran fuente de fortaleza, Él ha marcado la diferencia en mí" ("Making waves", American Institute of Physics Press, 1995).

"La ciencia y la religión son ambas universales, y básicamente muy similares. El papel esencial de la fe en la religión es tan bien conocido que asumir algo por fe más que probarlo suele considerarse una característica de la religión, y como factor distintivo de la religión respecto a la ciencia. Es precisamente la fe en que el universo tiene un orden comprensible por el hombre lo que permitió el cambio básico desde una era de superstición a una era de ciencia... El hecho de que el universo tuviese un principio [se refería a la teoría del Big Bang, n.n.] es algo muy chocante. ¿Cómo explicas ese evento único sin Dios?" (
The Times, 1996).

"La ciencia, con sus experimentos, y la lógica intentan comprender el orden o la estructura del universo. La religión, con su inspiración, y la reflexión teológica intentan comprender la finalidad o el significado del universo. Estas dos vías son correlativas. Soy un físico. También me considero un cristiano. Cuando intento comprender la naturaleza de nuestro universos con estas dos formas de pensar, encuentro muchos elementos comunes entre ciencia y religión.
Parece lógico que un día las dos podrán también converger" (“Logic and Uncertainties in Science and Religion”, en Proceedings of the Preparatory Session 12-14 November 1999 and the Jubilee Plenary Session 10-13 November 2000).

"Creo firmemente en la existencia de Dios basándome en la intuición, en las observaciones, en la lógica y también en el conocimiento científico" (Carta a T. Dimitrov, 24 de mayo de 2002).

"La religión ha sido muy importante en mi vida. Siempre estuve inspirado y guiado por la religión" (Il Sussidiario, 26 agosto 2009).

 

Friday, January 9, 2015

El amor de Dios no es de telenovela


Homilía del papa Francisco en Santa Marta, 9 enero 2015

El amor de Dios no es de telenovela

 

Dios nos precede siempre en el amor. Se trata de uno de los pasajes de la homilía del papa Francisco en la misa matutina, que ha celebrado este jueves en la capilla de la Casa Santa Marta con un grupo de fieles, la primera del año 2015. El Pontífice argentino ha subrayado que el amor cristiano está hecho de obras concretas, no de palabras. Y ha reafirmado que para conocer a Dios no basta el intelecto, es necesario el amor.

En estos días después de Navidad, ha señalado el Santo Padre, la palabra clave en la liturgia es "manifestación". Jesús se manifiesta: en la fiesta de la Epifanía, en el Bautismo y de nuevo en las Bodas de Caná. Pero, se ha preguntado el Papa, "¿cómo podemos conocer a Dios?". Es precisamente este, ha apuntado, el tema del que habla el apóstol Juan en la primera lectura, subrayando que para conocer a Dios nuestro "intelecto", "la razón" es "insuficiente". Dios, ha añadido, "se conoce totalmente en el encuentro con Él, y para el encuentro la razón no basta". Hace falta algo más:

"¡Dios es amor! Y sólo por el camino del amor puedes conocer a Dios. Amor razonable, acompañado de la razón. ¡Pero amor! '¿Pero cómo puedo amar lo que no conozco?'; 'Ama a los que tienes cerca'. Y esta es la doctrina de los dos mandamientos: El más importante es amar a Dios, porque Él es amor; Pero el segundo es amar al prójimo, pero para llegar al primero debemos subir los escalones del segundo: es decir, a través del amor al prójimo llegamos a conocer a Dios, que es amor. Sólo amando razonablemente, pero amando, podemos llegar a este amor".

Es por eso, ha exhortado, que debemos amarnos "los unos a los otros", porque "el amor es de Dios" y "quien ama ha sido engendrado por Dios". Y también, ha proseguido, para conocer a Dios hay que amar:

"El que ama conoce a Dios; el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Pero no amor de telenovela. ¡No, no! Amor sólido, fuerte; amor eterno, amor que se manifiesta --la palabra de estos días, manifestación-- en su Hijo, que ha venido para salvarnos. Amor concreto; amor de obras y no de palabras. Para conocer a Dios hace falta toda una vida; un camino, un camino de amor, de conocimiento, de amor al prójimo, de amor a los que nos odian, de amor por todos".

Francisco ha observado así que no hemos sido nosotros en dar el amor a Dios, sino que ha sido "Él quien nos ha amado y nos ha mandado a su Hijo como víctima de expiación por nuestros pecados". En la persona de Jesús, ha sido su reflexión, "podemos contemplar el amor de Dios" y siguiendo su ejemplo "llegamos --escalón a escalón-- al amor de Dios, al conocimiento de Dios que es amor". Recordando después al profeta Jeremías, el Pontífice ha afirmado que el amor de Dios nos "precede", nos ama antes incluso de que lo busquemos. El amor de Dios, ha destacado, es como "la flor del almendro", que es "la primera que florece en primavera". El Señor "nos ama primero", "siempre tendremos esta sorpresa". Y ha observado que "cuando nos acercamos a Dios a través de las obras de caridad, la oración, la Comunión, la Palabra de Dios", "encontramos que Él está allí, el primero, esperándonos, así nos ama".

El Papa ha recordado después el Evangelio de hoy, que narra la multiplicación de los panes y los peces por parte de Jesús. El Señor, ha indicado, "tuvo compasión" de la cantidad de gente que había ido a escucharlo, porque "eran ovejas sin pastor, desorientadas". Y ha asegurado que también hoy mucha gente está "desorientada" en "nuestras ciudades, en nuestros países". Por eso, Jesús les enseña la doctrina y la gente le escucha. Cuando luego se hace tarde y pide que les den de comer, sin embargo, los discípulos responden "un poco nerviosos". Una vez más, ha comentado el Santo Padre, Dios ha llegado "primero, los discípulos no habían entendido nada":

"Así es el amor de Dios: siempre nos espera, siempre nos sorprende. Es el Padre, es nuestro Padre que nos ama tanto, que siempre está dispuesto a perdonarnos. ¡Siempre! No una vez, 70 veces 7. ¡Siempre! Como un padre lleno de amor y para conocer a este Dios que es amor debemos subir por el escalón del amor al prójimo, por las obras de caridad, por las obras de misericordia, que el Señor nos ha enseñado. Que el Señor, en estos días en que la Iglesia nos hace pensar en la manifestación de Dios, nos dé la gracia de conocerle  por el camino del amor".

 

Fuente: zenit.org

Saturday, December 27, 2014

“¡Sereis como dioses!”, Modificar las leyes del Creador.Es el pecado de soberbia del hombre inspirado por el Príncipe de la soberbia.


POR UN PLATO DE LENTEJAS

La peor de las corrupciones

Carta Pastoral de
Mons. Juan Antonio Reig Pla
Obispo de Alcalá de Henares

 

Hace unos días la Iglesia celebraba la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, Patrona de España. El próximo domingo, en plena Navidad, viviremos la fiesta de la Sagrada Familia y también recordaremos a los Santos Inocentes. Con ocasión de todo ello, han ido viniendo a mi memoria las hermosas palabras que el Papa San Juan XXIII dirigió a nuestra Patria en 1960, y que luego transcribiré. Aquel mensaje del Papa “bueno” me ha hecho pensar en la enorme multitud de españoles, y de otros hijos de naciones hermanas que, el día 22 del pasado mes de noviembre, alzaron su voz para pedir el fin de la gran matanza de inocentes no-nacidos que se está produciendo, desde hace décadas, en España y en el mundo. Con respeto a todas las personas y por amor a ellas, creo necesario, no solo describir la realidad, sino también analizar las causas de lo que acontece; solo así será posible proponer soluciones reales, más allá de poner parches para controlar los síntomas del pensamiento débil, que es como una enfermedad, y que rebaja el nivel ético general, de modo que en nombre de un falso concepto de tolerancia se termina persiguiendo a los que defienden la verdad sobre el hombre y sus consecuencias éticas (Cf. Papa Francisco, 20-6-2014).

La historia que narra la Biblia

Cuenta el libro del Génesis (Cf. 25, 19-34) que Esaú vendió su primogenitura, por un plato de lentejas, a su hermano gemelo Jacob. La primogenitura implicaba ciertos derechos, y sobre todo la transmisión por parte del padre de una especial bendición y de las promesas (Cf. Gn 28, 13ss). Analógicamente, esta historia se ha repetido infinidad de veces a lo largo de los siglos, tanto en lo que se refiere a personas, como a instituciones y naciones.

Un hecho reciente

Recientemente el Presidente del Gobierno de España y del Partido Popular anunció la retirada de la reforma de la ley del aborto que pretendía “limitar” cuantitativamente la sangría horrenda de los «los niños asesinados antes de nacer» (Papa Francisco, 25-11-2014), ciertamente un crimen abominable (Cf. Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 51), un continuo holocausto de vidas humanas inocentes (San Juan Pablo II, 29-12-1997). Sobre todo ello ya me pronuncié en una nota el pasado 24 de septiembre: «Llamar a las cosas por su nombre. Un verdadero reto para los católicos». Pero ¿cuáles son los verdaderos motivos de esta retirada?

El plato de lentejas: ahora un puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero también el acceso a otras cuotas de poder y a la financiación

Para entender bien la decisión del Presidente del Gobierno no es suficiente recurrir a análisis electoralistas. Con todo respeto a su persona, hay que decir que una decisión tan grave responde a otras exigencias como nos muestra el documento «Prioridades de España en Naciones Unidas. 69º Periodo de Sesiones de la Asamblea Plenaria»; documento que se puede encontrar en la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores. Dichas “prioridades” forman parte de lo que el Gobierno de España estaba dispuesto a hacer (ya lo venía haciendo en perfecta continuidad con las legislaturas que le precedieron) para conseguir un puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El puesto ha sido conseguido, ahora ya sabemos por qué han hecho lo que han venido haciendo y qué van a seguir haciendo con toda diligencia, tanto a nivel nacional como autonómico. Entre otras prioridades dignas de mención, quiero destacar dos de las indicadas en dicho documento:

a) «Continuaremos impulsando el pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de niñas y mujeres en condiciones de igualdad y no discriminación por razón de género, incluidos los derechos de salud sexual y reproductiva (…)».

b) «Continuaremos promoviendo el pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) y la eliminación de todas las formas de discriminación (…)».

Desenmascarando eufemismos

Poniendo siempre por delante el amor, el respeto y el aprecio a todas las personas, sea cual sea su condición, es necesario desenmascarar las ideologías que engañan manipulando el lenguaje.

a) Naturalmente, condenamos, con toda firmeza, cualquier tipo de violencia contra niñas y mujeres y toda discriminación injusta, pero ¿qué significa en realidad “pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de niñas y mujeres” y en particular “los derechos de salud sexual y reproductiva”? La respuesta es: promoción de la anticoncepción desde niñas; esterilización; aborto libre, químico y quirúrgico, (en España ya son millones los niños abortados); manipulación de embriones y reproducción asistida (verdadero «pecado contra el Creador», Papa Francisco, 15-11-2014); promoción de la masturbación, con programas ya desde 0 a 4 años; esterilización, con autorización judicial, de personas con discapacidad psíquica; sustraer a los padres de las menores la patria potestad en todo lo que se refiere a la sexualidad de sus hijas; educación sexual obligatoria (teoría y práctica) de menores, por parte del Estado y según la perspectiva de la ideología de género, incluso contra la voluntad expresa de los padres; disminuir la edad legal de consentimiento para tener relaciones sexuales (en España la edad legal de consentimiento está ya en los 13 años); apertura a la sexualidad “intergeneracional”; etc. Buena parte de todo esto puede encontrarse en los «Estándares de Educación Sexual para Europa» preparados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el asesoramiento de International Planned Parenthood Federation –IPPF‒ (Federación Internacional de Planificación Familiar) y de World Association for Sexual Health ‒WAS‒ (Asociación Mundial para la Salud Sexual), así como en publicaciones vinculadas a los lobbys implicados.

A todas estas imposiciones del imperialismo transnacional del dinero – bajo apariencia de organismos internacionales (públicos y privados) ‒ hay que añadir ahora, al menos, dos más: 1) El Gobierno de España ha anunciado que va a reconocer el derecho de inscripción en el Registro Civil de los hijos de españoles nacidos mediante gestación subrogada (vientres de alquiler) en el extranjero. Esto no es más que dar amparo legal a la “trata” de mujeres extranjeras empobrecidas, con las que se comercia como si fueran “ganado”, incluso “estabulándolas”, durante el embarazo, en “granjas” al efecto. Seamos claros, esta abominable práctica no es más que una nueva forma de esclavitud. 2) Parece que el Gobierno de España quiere cambiar la ley para exigir el consentimiento paterno a las menores que deseen abortar. Que el Estado respete la patria potestad de los padres respecto de sus hijos siempre es un bien; dicho lo cual, con consentimiento paterno o sin él, el aborto es siempre un crimen abominable, que además destroza a la madre y a todos los que participan. Ahora bien, el imperio no cede jamás: siguiendo los criterios de los «Estándares de Educación Sexual para Europa», “expertas” de Naciones Unidas “contra la discriminación de la mujer” se han desplazado a España durante diez días para “recomendar expresamente” al Gobierno español que las menores de 16 y 17 años puedan seguir abortando sin consentimiento de los padres: más presiones, no van a permitir ni un minúsculo paso atrás. España, como buena parte del mundo, ya no es más que una colonia, al servicio del Nuevo Orden Mundial, donde se esclaviza a jóvenes y mujeres, mientras permanecemos aflojados y drogados con mucho “circo” y cada vez menos pan.

b) También aquí, condenamos, con toda contundencia, cualquier tipo de violencia contra las personas y toda discriminación injusta; con toda la Iglesia queremos continuar prestando ayuda a todos, con verdaderas entrañas de misericordia, sin juzgar a las personas (Cf. Papa Francisco, 28-7-2013). Pero ¿qué significa en realidad “pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) y la eliminación de todas las formas de discriminación”? La respuesta es: promoción universal de la llamada “ideología de género” y de las teorías queer, así como de su particular interpretación del concepto de “empoderamiento LGBTIQ”; derechos sexuales de los menores, así llamados, LGBTIQ, tal y como se definen por la IPPF y por la WAS; derecho desde los 0 años a “explorar” la identidad sexual; derecho a partir de los 4 años a recibir información sobre las “relaciones del mismo sexo”; derechos de los menores a su propia “orientación de género” (LGBTIQ); en el caso de los menores de edad con “deseo de cambiar de sexo” (DCS), “derecho” a que se les administren, cuanto antes, hormonas del sexo contrario y, en su caso, derecho ‒ incluso siendo menores de edad ‒ a la cirugía de reasignación aparente de sexo; matrimonio entre personas del mismo sexo; derecho de las parejas del mismo sexo a adoptar niños; “despatologización – vía legislativa ‒ de la así llamada transexualidad”, con promoción de nuevas leyes llamadas de “no discriminación” y de “reconocimiento de derechos a las personas con deseo de cambiar de sexo”; derecho a la “no discriminación e igualdad de trato” que implica situar fuera de la ley a quienes, como la Iglesia, afirmen que la particular inclinación de la persona con atracción sexual hacia el mismo sexo, «debe ser considerada como objetivamente desordenada» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, n. 3) o  que «los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2357); impedir, y penalizar legalmente, que profesionales de la psiquiatría o la psicología puedan ayudar a personas con atracción sexual hacia el mismo sexo (AMS) o con deseo de cambiar de sexo (DCS), que libremente lo soliciten; sustraer a los padres de los menores la patria potestad en todo lo que se refiere a la sexualidad de sus hijos con AMS o DCS; educación sexual obligatoria (teoría y práctica) a menores, según los criterios LGBTIQ, incluso contra la voluntad expresa de los padres; disminuir la edad legal de consentimiento para tener relaciones “sexuales” entre personas del mismo sexo (en España, también aquí, la edad legal de consentimiento está ya en los 13 años); imponer, por ley, a las empresas e instituciones, la contratación de un porcentaje de trabajadores llamados LGBTIQ; inversión de la carga de la prueba cuando se producen denuncias por presuntas discriminaciones a personas llamadas LGBTIQ; promoción de la sexualidad “intergeneracional” LGBTIQ; etc. Buena parte de todo esto también puede encontrarse en los «Estándares de Educación Sexual para Europa», ya citados, y en publicaciones vinculadas al lobby implicado. En todo caso, hay que advertir que una vez ganada la batalla del mal llamado matrimonio civil entre personas del mismo sexo y la posibilidad de adopción, la gran ofensiva en estos momentos ‒ como puede comprobarse en los medios de comunicación ‒ es entorno al deseo de cambiar de sexo (DCS) ‒ la mal llamada “disforia de género”/“transexualidad” ‒, particularmente en la infancia; lo que sigue es la penalización de los padres, de las confesiones religiosas y de cuantos se opongan a la agenda prevista para promover estos llamados “derechos sexuales LGBTIQ”.

Describir lo que esconden las palabras a través, como hemos dicho, de la manipulación del lenguaje no es ninguna condena a las personas, sino exponer con claridad lo que atenta contra la antropología cristiana a la que el Papa San Juan Pablo II llamaba “antropología adecuada”. En definitiva, lo que se pretende con estas disposiciones es una mutación antropológica, o lo que es lo mismo, la construcción, cuyas raíces están en la ideología de género y sus derivadas, de un nuevo ser humano inspirado en el transhumanismo y el posthumanismo.  La “primogenitura” vendida

Con el documento «Prioridades de España en Naciones Unidas. 69º Periodo de Sesiones de la Asamblea Plenaria» que estamos comentando, se confirma, una vez más, lo que todos sabíamos: nos hemos convertido en siervos de las instituciones internacionales para la promoción de la llamada “gobernanza global” (Nuevo Orden Mundial) al servicio del imperialismo transnacional del dinero, que ha presionado fuerte para que España no sea ejemplo para Iberoamérica y para Europa de lo que ellos consideran un “retroceso”  inadmisible en materia abortista y en los llamados derechos LGBTIQ.

Estamos vendiendo, por un “plato de lentejas”, el proyecto de Dios sobre sus hijos: a) el amor y respeto a toda vida humana; b) la belleza de la igual dignidad, pero también de la diferencia entre el varón y la mujer; y c) la hermosura de la familia de fundación matrimonial entre un solo hombre y una sola mujer. Esto no solo está aconteciendo en España, se trata de un humillante vasallaje global ante el poder del dinero, y por ello recientemente (25-11-2014) el Papa Francisco advertía: «Mantener viva la realidad de las democracias es un reto de este momento histórico, evitando que su fuerza real – fuerza política expresiva de los pueblos – sea desplazada ante las presiones de intereses multinacionales no universales, que las hacen más débiles y las trasforman en sistemas uniformadores de poder financiero al servicio de imperios desconocidos. Este es un reto que hoy la historia nos ofrece».

«La muerte de Dios en el corazón y en la vida de los hombres es la muerte del hombre» (San Juan Pablo II, 11-5-1980): la peor de las corrupciones

Si matar a un inocente no-nacido se reconoce por la “leyes” como un derecho, toda corrupción o iniquidad es posible, tanto en el ámbito público como en el privado. Pero atención, para poder matar a un hermano antes hay que matar a Dios (al Padre), o venderlo: ambas cosas hemos hecho. ¡Tanto podríamos decir sobre esto! Que a nadie le extrañe, pues, la situación en la que se encuentra postrada España y buena parte del mundo. Ni los actuales partidos mayoritarios, ni los nuevos de corte marxista que, parece que emergen con gran ímpetu, respetan integralmente la dignidad de la vida humana, del matrimonio y de la familia. La verdadera respuesta a esta situación pasa por la regeneración moral de nuestro pueblo fruto de una nueva evangelización: proponer con amor y verdad a Cristo, pues «el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 22). Es urgente promover la gestación de auténticos cristianos y de familias católicas (la Iniciación Cristiana de Adultos según el modelo del Catecumenado Bautismal) capaces de impulsar una cultura respetuosa con la vida, el matrimonio y la familia. También es necesario impulsar una auténtica educación afectivo-sexual de los niños, adolescentes y jóvenes como vocación al amor y al don de sí. En la «Teología del cuerpo» del Papa San Juan Pablo II encontramos las claves para aprender a amar y desarrollar una auténtica ecología humana. Como repetía el Papa Benedicto XVI, la permanencia de la civilización cristiana pasa por la promoción de «minorías creativas» capaces de regenerar la sociedad. El instrumento es la Doctrina Social de la Iglesia que debe inspirar la presencia de católicos en las distintas instituciones sociales y en el ámbito de la política. Como decía el beato Pablo VI, la política es una forma alta de caridad; de ahí la pertinencia de recordar el antiguo adagio: Corruptio optimi, pessima (la corrupción de los mejores es la peor); y es que «la miseria más peligrosa, causa de todas las demás: (es) la lejanía de Dios, la presunción de poder prescindir de Él» (Papa Francisco, 20-12-2014).

Nadie debe dudar que estamos ante una situación de emergencia política. Esta situación está reclamando del laicado católico que sepa organizarse para ofrecer una lúcida respuesta en el campo cultural, en los medios de comunicación y en la política. No hacerlo en estos momentos supone un verdadero pecado de omisión.

Hay esperanza

No solo las personas, también las naciones son llamadas por Dios al cumplimiento de una misión, misión a la que se puede responder o no. España también ha tenido y tiene su misión, ¡no renunciemos a ella y a la bendición de Dios, nuestro Padre, por un plato de lentejas! Atendamos a las hermosas palabras con las que nos exhortaba el querido Papa San Juan XXIII y, con la gracia de Dios, hagámoslas efectivas: «Nos alegramos de que la España que llevó la fe a tantas naciones quiera hoy seguir trabajando para que el Evangelio ilumine los derroteros que marcan el rumbo actual de la vida, y para que el solar hispánico, que se ufana justamente de ser cuna de civilización cristiana y faro de expansión misionera, continúe y aun supere tales glorias, siendo fiel a las exigencias de la hora presente en la difusión y realización del mensaje social del cristianismo, sin cuyos principios y doctrina fácilmente se resquebraja el edificio de la convivencia humana. Que tengan levantada siempre su mirada Nuestros Hijos amadísimos de España hacia las altas metas, con el espíritu grande que los caracteriza, seguros de que la obediencia a la Ley de Dios atraerá la protección de la Providencia, que en el tejido de todo quehacer histórico guía a los individuos y a los pueblos, dóciles a la voz del Rey de cielos y tierra, in viam prosperitatis et pacis [en el camino de la prosperidad y la paz]» (San Juan XXIII, Mensaje dirigido al Cardenal Gaetano Cicognani, 5-6-1960).

Solo el nacimiento de Jesús, que estamos celebrando, le devuelve a cada persona su dignidad intransferible y la respalda con su alianza de amor para que no se pierda ninguno, especialmente los más pequeños, empobrecidos y sufrientes. En cambio, todas las ideologías ponen las personas al servicio de sus ambiciones, siempre vinculadas al poder y al dinero; lo hacen, según los casos, en nombre del “pueblo”, del “proletariado”, de la llamada “sociedad del bienestar”, o del llamado “interés general”. Han olvidado miserablemente que el fin de la sociedad es el “bien común”, que pasa necesariamente por la atención y cuidado de cada persona, y por el desarrollo y educación de la misma, para hacerla capaz de su verdadero destino, de nuestro verdadero destino: Dios revelado como Amor.

Una gran batalla

En todo caso, hay que insistir en que quienes rinden culto a moloc y a mammona – la cultura de la muerte y la idolatría del dinero ‒ siempre van de la mano y sirven al Amo de este mundo.

Por eso, nuestra batalla, como nos recuerda el Apóstol Pablo, «no es contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso…» (Ef 6, 12). De ahí que es necesario, como nos exhortaba el mismo Apóstol, revestirnos con las armas de Dios: «estad, pues alerta, ceñidos vuestros lomos con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia y calzados los pies, prontos para el evangelio de la paz, embrazando en todo momento el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los encendidos dardos del Maligno» (Ef 6, 14-16). Los católicos en este momento estamos ante una verdadera encrucijada y es necesario preguntarnos a quienes estamos dispuestos a servir: o a los dioses, y sus mensajeros, de esta nueva religión secular, o al verdadero Dios. Como en tiempos de Josué nuestra respuesta no puede ser otra: «Yo y mi casa serviremos al Señor» (Jos 24, 15).

Alcalá de Henares, 26 de diciembre de 2014

San Esteban, protomártir