| Sor Blandina, la monja del Far West que se enfrentó a Billy el Niño | ||||||||||||||||||||||||||||
| Ella llegaba tan lejos como el ferrocarril, y vivió episodios típicos de las películas de pioneros, carrromato y caballos desbocados incluidos. | ||||||||||||||||||||||||||||
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Nadie en aquella región al sur
de Colorado quiso hacerse cargo del moribundo. Un hombre de Billy el
Niño había resultado herido en un duelo y ninguno de
los cuatro médicos de Trinidad, por entonces un pueblo perdido en la frontera
del Oeste, quiso mover un dedo por él.
El valor de una monjaSor Blandina Segale, sí. Le visitó durante varias semanas, cuidó sus heridas y le asistió espiritualmente. Pero Billy el Niño (respondía a ese nombre, aunque no se sabe bien si era el William Bonney más célebre, pues varios reivindicaban el apodo) tenía sed de venganza y volvió con su cuadrilla a Trinidad a vengar a su sicario (quien nunca se recuperaría, muriendo a los pocos meses) y matar a los cuatro médicos que se habían negado a atenderle. Cuando vio lo que Sor Blandina había hecho por él, le dijo que le pidiese lo que quisiese. Y ella le pidió salvar la vida de esos cuatro desgraciados. El criminal accedió y se fue. Siempre manos a la obraEl pueblo entero respiró tranquilo gracias a esa menuda monjita nacida en 1850 en la localidad italiana de Cicagna, de donde sus padres emigraron a Estados Unidos cuando ella tenía cuatro años. Se instalaron en la populosa Cincinnati, sede de la diócesis desde hacía treinta años y donde tenían casa las Hermanas de la Caridad fundadas por Elizabeth Ann Seton. En 1866, Rosa Segale (que así se llamaba) y su hermana María ingresaron en la congregación, y Rosa tomó el nombre de Blandina, una mártir cristiana de los primeros siglos. Tras completar su formación fue enviada a la frontera del Oeste, hacia donde se estaban expandiendo los colonos del Far West. Llegó a Trinidad, en Colorado, en 1872, y no tenemos que imaginarnos cómo era porque lo hemos visto cientos de veces en los mejores westerns: una calle principal, casas de madera, mezcla de razas y gentes y mucho, mucho polvo. Había allí ya cuatro monjas y una iglesia que era poco más que una barraca. Su misión consistiría en dirigir la escuela pública, a la que asistirían alumnos de todas las denominaciones cristianas. En ese territorio de conquista, sencillamente la opción era esa escuela, o ninguna. Tampoco la escuela estaba en las mejores condiciones, así que Sor Blandina, que no se arredraba ante nada, decidió construir ella sola una nueva y empezó a demoler la antigua. Cuando una señora de las más adineradas del pueblo la vio en el tejado a martillazos, le preguntó: "Por el amor de Dios, hermana, ¿qué está usted haciendo?". Al conocer la respuesta, se comprometió a financiar una partida de trabajadores que se pusiesen manos a la obra. Al cabo de unos días quien se la encontró construyendo el nuevo colegio como un obrero más fue el obispo de Denver, Joseph Machebeuf, de visita en Trinidad. Caballos desbocadosEstas y otras historias se conocen gracias a sus diarios y a las cartas que escribía a su familia, que han sido publicadas como libro (At the End of the Santa Fe Trail [Al final del Camino de Santa Fe]), que ha sido muy leído por los cultivadores de la historia de los pioneros, y es considerado veraz en líneas generales, a pesar de algunas inexactitudes y de lo colorido de ciertas aventuras. Porque Sor Blandina vivió de todo. Una vez había programado una excursión a las montañas con los niños de la escuela, pero el conductor del carromato se puso enfermo. No queriendo decepcionar a los pequeños, tomó ella misma las riendas. Cuando llegaron al lugar de destino, y cuando ya habían bajado todos menos una niña, los caballos se desbocaron. La religiosa se vio conduciendo una caravana sin control, con el cuero llagándole las manos y una niña aterrorizada a su lado. Cuando se dio cuenta de que caminaban hacia la muerte en un barranco, decidió frenar en seco y provocar ella misma el accidente antes de llegar a un terreno peligroso. Quedó inconsciente, y cuando despertó, el carromato estaba destrozado y los caballos a su aire. La pequeña estaba tendida a su lado sin señales de vida y sangrando por la nariz. Sor Blandina pidió a la Virgen que intercediera por ella y fue a buscar uno de los animales para volver. Cuando regresó, la pequeña ya se había sentado y empezaba a hablar. De camino al lugar de partida encontraron ayuda y todo quedó en un susto. A esta señora no le robaréis tan fácilmente...En 1876 ella y otra hermana fueron destinadas a Santa Fe, donde terminaba el célebre Camino. Allí estuvo cinco años, y luego la mandaron a Albuquerque. En ambos destinos se consagró a la enseñanza, al cuidado de los enfermos y a la visita a los presos. En más de una ocasión defendió a los mexicanos y a los indios de la poca consideración que recibían, como ciudadanos de segunda clase, por parte de los anglos que gobernaban la ciudad. Era una mujer enérgica. En cierta ocasión advirtió a una mujer mexicana de que sus dos hijos, nacidos ya en Estados Unidos, se estaban aprovechando de su escaso conocimiento del inglés para quitarle unas tierras: "Dígales que existe un comité de vigilancia que estará encantado de vérselas con ellos". El hábito es sagradoSor Blandina volvió a Trinidad en 1889. La ciudad había perdido su aspecto de frontera y el Viejo Oeste que ella había conocido empezaba a desaparecer. Incluso la escuela que las Hermanas de la Caridad habían gestionado durante décadas quiso modernizarse y les pidió que abandonasen sus largos hábitos. Pero a sus 49 años de edad, la monja que le había parado los pies a Billy el Niño y había gobernado una carreta con caballos desbocados no se iba a arredrar tan fácilmente: "La Constitución de los Estados Unidos me concede el derecho a llevar este hábito igual que a usted para llevar pantalones. Adiós", le espetó al político de turno que quería cambiar el colegio. En 1894 Sor Blandina abandonó el Far West para siempre y volvió a Cincinnati, donde trabajó entre los emigrantes italianos pobres el resto de su vida, que fue larga, pues murió en 1941 a los 91 años de edad. "Su vida y su trabajo son sólo un ejemplo -si se quiere, extraordinario- del papel indispensable que jugaron las religiosas católicas en asentar y civilizar la frontera del Oeste", afirma Kevin Schmiesing en el articulo de Crisis Magazine de donde hemos tomado esta historia. Esas valientes mujeres no ocupan en la conciencia colectiva estadounidense el papel prominente del que se hicieron acreedoras con sus méritos. | ||||||||||||||||||||||||||||
Wednesday, March 6, 2013
Una Hermana de la Caridad entre colonos
Saturday, March 2, 2013
La vida prenatal: indagando el misterio del ser
Segundo encuentro del ciclo de conferencias ''La vida es digna siempre''
Por
Rocío Lancho García
ROMA, 22 de febrero de 2013 (Zenit.org) - Hoy ha tenido lugar la segunda cita
del ciclo de encuentros "La vida es digna siempre", promovido por el Centro del
Ateneo por la Vida de la Universidad Católica, en colaboración con el Centro
Cultural de Roma, el Policlínico A. Gemelli. Se trata de una serie de encuentros
dedicados a los momentos "débiles" de la vida humana, la vida prenatal, la
discapacidad, la vejez avanzada, el final de la vida.
“La vida prenatal: indagando el misterio
del ser”, ha sido el titulo del seminario celebrado hoy en el Policlínico
universitario A. Gemelli. Para tratar el tema del misterio de la vida prenatal
han participado Carlo Bellieni, profesor de Terapia neonatal en la escuela de
especialización de Pediatría en la Universidad de Siena; Giuseppe Noia, profesor
de medicina de la Edad Prenatal en la Católica de Roma y Patricia Papacci, de la
Unidad operativa compleja de Neonatología Policlínico A. Gemelli. Como una
participación especial, el encuentro ha contado también con la presencia de
Roberto Corbella, padre de Chiara, una mujer fallecida a los 28 años por
retrasar el tratamiento de cáncer que padecía para salvar la vida del bebé del
que estaba embarazada.
El profesor Bellini ha comparado la vida
prenatal con un "mar de belleza" en el que en la olas, en la superficie, no se
ve nada pero que si se va a lo profundo se ve la vida. Además ha hecho un repaso
de diferentes estudios realizados en los que se estudia la capacidad sensitiva
del feto y de la fuerte unión que hay entre el embrión y la madre durante los
meses de embarazo. El embarazo, ha explicado, es el tiempo en el que la madre
prepara al bebé para lo que le espera fuera del seno. Uno de los estudios que ha
mostrado demuestra que los niños cuyas madres han bailado o realizado alguna
actividad física durante el embarazo, necesitan ser acunados con más fuerza en
el movimiento para conseguir dormir.
Ha llamado también la atención sobre el
uso del término feto, un uso postmoderno, que tiene cierta connotación negativa.
Mientras que sugiere más el uso del término embrión cuyo significado es "el que
florece dentro". También ha matizado la importancia de las consecuencias
psicológicas en las mujeres que abortan, un aspecto que pocas veces se
explica.
A continuación, el doctor Noia ha querido
destacar el hecho de que hablar del sentido de la vida prenatal no tiene por qué
ir unido a un hecho religioso, católico; es un hecho en sí: "de la unión de dos
células, surge un ser único e irrepetible". Ha aportado una cifra que supone una
reflexión importante en este asunto: se realizan 53 millones de abortos en el
mundo al año. Desde la concepción, ha afirmado, la persona es el propio director
de orquesta de la vida.
Para finalizar con el aspecto más
"técnico" del encuentro, la doctora Papacci ha abordado el tema del cuidado y la
cura de los neonatos. Ha comenzado con una cita de Rupnik: "La época moderna
tiene un alto nivel de conocimiento alcanzado, pero tal conocimiento se
establece de forma idealista, la vida humana vale menos que los conceptos, a
pesar de tanto humanismo". La doctora ha hecho un recorrido sobre las pautas a
seguir y aspectos a tener en cuenta en el tratamiento de un neonato enfermo, en
la atención a la familia.
Pero sin duda alguna, la intervención más
conmovedora, por lo personal, ha sido la de Roberto Corbella. Un padre
emocionado, que sin poder contener la lágrimas, ha contado la experiencia de
Chiara. Ha reconocido que él, antes, era un hombre que creía en el aborto como
una solución para algunos casos concretos y ha añadido que era un ignorante y no
conocía ni entendía muchas cosas. Chiara, ha dicho, amaba la vida. Ha recordado
cómo fue el proceso de los dos primeros embarazos, y que aún sabiendo que los
bebés venían con problemas de salud, Chiara y su marido decidieron seguir
adelante. Los dos primeros niños murieron, pero como ha reconocido Roberto,
tuvieron la oportunidad de conocer la vida. Con el tercer embarazo, el de
Francesco, todo fue diferente. Y aunque la familia tenía miedo por el niño, esta
vez fue Chiara a la que diagnosticaron la enfermedad. Roberto ha reconocido que
la capacidad de su hija fue la de la elección justa y la de responder de manera
positiva, no una elección de mártir.
''Creer es, en la oscuridad del mundo, tocar la mano de Dios y, en el silencio, escuchar la Palabra, ver el Amor''
Por
Benedicto XVI
CIUDAD DEL VATICANO, 23 de febrero de 2013
(Zenit.org) - A las 9 horas de hoy, en la capilla
Redemptoris Mater del Palacio Apostólico Vaticano, con el canto de
Laudes y la Meditación final, concluyeron los Ejercicios Espirituales en
presencia de Benedicto XVI. Las meditaciones estuvieron a cargo del cardenal
Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio de la Cultura, y tuvieron
por tema: "Ars orandi, ars credendi. El rostro de Dios y el rostro del
hombre en la oración de los salmos". Publicamos las palabras que el papa ha
dirigido a los presentes al terminar los Ejercicios Espirituales.
*****
*****
¡Queridos Hermanos, queridos Amigos!:
Al final de esta semana espiritualmente tan
densa, queda solo una palabra: ¡gracias! Gracias a vosotros por esta comunidad
orante a la escucha, que me ha acompañado en esta semana. Gracias, sobre todo, a
usted eminencia, por estas "caminatas" tan bellas por el universo de la fe, por
el universo de los Salmos. Hemos quedado fascinados por la riqueza, la
profundidad, la belleza de este universo de la fe y permanecemos agradecidos
porque la Palabra de Dios nos ha hablado en modo nuevo, con nueva fuerza.
"Arte de creer, arte de orar" era el hilo
conductor. Me ha venido a la mente el hecho de que los teólogos medievales
tradujeron la palabra "logos" no solo con "verbum", sino
también con "ars": "verbum" y "ars" son
intercambiables. Solo en las dos juntas aparece, para los teólogos medievales,
todo el significado de la palabra "logos". El "Logos" no es
solo una razón matemática: el "Logos"
tiene un corazón, el "Logos" es también amor. La verdad es bella,
verdad y belleza van juntas: la belleza es el sello de la verdad.
Y además usted, partiendo de los Salmos y
de nuestra experiencia de cada día, también ha subrayado fuertemente que el "muy
bello" del sexto día –expresado por el Creador– es permanentemente contradicho,
en este mundo, por el mal, el sufrimiento, la corrupción. Y parece casi que el
maligno quiera permanentemente ensuciar la creación, para contradecir a Dios y
para hacer irreconocible su verdad y la belleza. En un mundo así marcado también
por el mal, el "Logos", la Belleza eterna y el "Ars" eterno,
debe aparecer como "caput
cruentatum". El Hijo encarnado, el "Logos" encarnado, es coronado
con una corona de espinas; y sin embargo justo así, en esta figura sufriente del
Hijo de Dios, empezamos a ver la belleza más profunda de nuestro Creador y
Redentor; podemos, en el silencio de la "noche oscura", escuchar todavía la
Palabra. Creer no es otra cosa que, en la oscuridad del mundo, tocar la mano de
Dios y así, en el silencio, escuchar la Palabra, ver el Amor.
Eminencia, gracias por todo y hagamos
todavía “caminatas", ulteriormente, por este misterioso universo de la fe, para
ser cada vez más capaces de orar, de pedir, de anunciar, de ser testigos de la
verdad, que es bella, que es amor.
Al final, queridos amigos, querría dar las
gracias a todos vosotros, y no solo por esta semana, sino por estos ocho años,
en los que habéis llevado conmigo, con gran competencia, afecto, amor, fe, el
peso del ministerio petrino. Queda en mí esta gratitud y también aunque ahora
acaba la "exterior", "visible" comunión --como ha dicho el cardenal Ravasi-
queda la cercanía espiritual, queda una profunda comunión en la oración. En esta
certeza vayamos adelante, seguros de la victoria de Dios, seguros de la verdad
de la belleza y del amor.
Gracias a todos vosotros.
Traducido del italiano por Nieves San
Martín
¿Es delito creer?
Hacia una laicidad positiva
Por
Santiago Cañamares Arribas
MADRID, 24 de febrero de 2013 (Zenit.org) - Ofrecemos en el espacio Observatorio
Jurídico de nuestro colaborador Rafael Navarro-Valls un artículo del profesor
titular de Derecho Eclesiástico del Estado, de la Universidad Complutense de
Madrid, España, Santiago Cañamares Arribas. En el se trata de un argumento de
máxima actualidad, la libertad religiosa y la laicidad positiva.
*****
Hace pocos días L´Osservatore
Romano se hacía eco de la presentación en la Biblioteca del Senado, en
Roma, de un volumen colectivo en el que participaron veintitrés autores que
lleva por título “Credere é reato?
Libertà religiosa nello Stato laico e nella società aperta”. Es un libro
con múltiples enfoques sobre las creencias religiosas, aunque predomina el
jurídico y el sociológico.
Desde mi punto de vista el título resulta
enormemente sugerente y se presta a poner en relación --sobre todo a la luz del
subtítulo del trabajo- la “libertad de religión” y la “libertad frente a la
religión”. La libertad religiosa es, desde un punto de vista jurídico, un
derecho fundamental que hunde sus raíces en la dignidad de la persona, que le
faculta para decidir autónomamente su relación con Dios. Al igual que ocurre con
otros derechos fundamentales no tiene un carácter absoluto, esto es, puede ser
restringido en sus manifestaciones exteriores cuando así lo aconseje la tutela
de otros bienes jurídicos.
“Libertad frente a la religión” y “libertad de
religión”
Siendo esto cierto, llama la atención una
decidida tendencia en el mundo occidental a afirmar la “libertad frente a la
religión” por encima de la “libertad de religión” propiamente dicha. Esto es, a
poner el acento en la dimensión negativa de la libertad religiosa, o, si se
quiere, a concebirlo como un derecho a resistir cualquier presión de terceros
paraadherirse a una determinada creencia o para practicar determinados ritos. En
todo caso, no hay duda de que esta dimensión negativa –no creer, no practicar,
etc.- constituye también una parte esencial de la libertad religiosa
internacionalmente garantizada. Ahora bien, lo llamativo está en que los
derechos fundamentales suelen reconocerse y afirmarse en su dimensión positiva y
no en la negativa, como de hecho ocurre, con cierta frecuencia, en el caso de la
libertad religiosa. Dicho de una manera más gráfica, no suele ponerse el acento
en la libertad a no expresarse, sino en la libertad de expresión.
Una muestra de esta tendencia se encuentra
en la sentencia Lautsi v. Italia, (2009) de la Sala del Tribunal Europeo de
Derechos Humanos, donde se acogieron los planteamientos de la parte demandante
en relación con la protección de su libertad religiosa negativa frente a la
presencia del crucifijo en las aulas de los colegios públicos italianos. El
Tribunal sostuvo –en un planteamiento que finalmente fue revisado por la Gran
Sala en 2011- que, cuando entra en juego la libertad religiosa negativa, la
protección del individuo debe proporcionarse de un modo prácticamente automático
sin entrar en mayores disquisiciones. Así al menos parece deducirse de la
fundamentación jurídica de dicha decisión.
Hacia la laicidad positiva
Joseph Weiler, profesor de Derecho
Constitucional en la Universidad de Nueva York, ha tratado de encontrar una
respuesta a este fenómeno. Por una parte, lo vincula con un prejuicio social
hacia la religión, conectado de alguna manera con los planteamientos de John
Rawls (Liberalismo político, 1993) para quien el argumento religioso debe quedar
al margen del debate público en tanto que no es estrictamente racional y, por
tanto, no puede ser compartido y consensuado por quienes no comparten
determinadas creencias religiosas. De otra, lo conecta con las tensiones
históricas entre poder político y religión vividas en el viejo continente hasta
el final del Antiguo Régimen y que trataron de ser conjuradas con los principios
en que cristalizó la Revolución francesa que, en materia religiosa, impusieron
una separación estricta entre estado y religión.
Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que
en la actualidad parece que el ejercicio de la libertad religiosa se hace
depender, en un significativo número de casos, de su compatibilidad con una
visión muy estricta de la separación entre religión y estado que demanda el
confinamiento de las creencias al ámbito privado. Cabe citar al respecto algunos
casos de la Corte de Estrasburgo (Dec. Ad. Karaduman, 1993 y Sentencia Leyla
Shaín, 2005) que prohibieron la utilización del velo islámico a alumnas
universitarias por el temor a que corrientes fundamentalistas perturbaran el
orden público en la enseñanza superior y afectaran a las creencias de los demás.
Lo paradójico es que en estos casos nada indicaba que las estudiantes formaran
parte de grupos fundamentalistas, o que hubieran actuado de forma intolerante
frente a quienes no compartían su misma visión o que pretendieran imponerles sus
creencias religiosas. En otros, más directamente (Kervanci, 2008) se afirmó que
la prohibición del velo islámico en el colegio resultaba justificada por la
protección de la laicidad francesa, que había sido elevada, en la Constitución
de 1958, a principio fundador de la República, de modo que una actitud personal
que no respetara este principio no podía quedar amparada por la libertad
religiosa.
Por ello no es arriesgado afirmar que a
día de hoy la llamada “laicidad positiva” se encuentra, todavía, en trance de
consolidación, y así se mantendrá hasta que se asimile que su verdadero papel no
es el de actuar como límite al ejercicio de la religión sino todo lo contrario,
esto es, garantizar que los individuos y las iglesias puedan ejercer su libertad
religiosa en las mismas condiciones, sin interferencias por parte de los poderes
públicos. La citada neutralidad –conviene matizarlo- no responde a una actitud
de indiferencia o abstencionista del Estado frente a la religión, sino que
demanda un comportamiento activo de los poderes públicos, que deben remover
todos aquellos obstáculos que impidan el ejercicio en plenitud de esta
libertad.
Un nuevo fundamentalismo
Esas obligaciones positivas de los estados
frente a la religión se proyectan también en la resolución de conflictos entre
la libertad religiosa positiva de unos individuos y la libertad religiosa
negativa de otros. Weiler apostaba en su intervención ante la House of
Commons británica por aplicar, en estos casos, un criterio de tolerancia
que acomode la libertad religiosa positiva y negativa de unos y otros. A efectos
ilustrativos ponía el ejemplo de Mary, una alumna atea en un colegio británico
contraria a que al inicio de las clases se entonara el “God save the
Queen”. En estos casos –sostiene Weiler- el criterio de tolerancia exige
acomodar recíprocamente las demandas religiosas de unos y otros de modo que la
comunidad escolar permita a la alumna no participar –total o parcialmente- en la
citada práctica, al mismo tiempo que ésta debe respetar las tradiciones
escolares renunciando a imponer su propia cosmovisión sobre el conjunto del
colegio.
La aplicación de este criterio exige, a mi
juicio, vencer la inercia actual, detectable en algunos casos, de que la
libertad religiosa negativa debe tener prevalencia frente a quienes hacen un
ejercicio positivo de la religión, ya que ambas dimensiones son dos caras de la
misma libertad y, por tanto, deben aplicarse los mismos criterios para su
protección. Para ello se debe reconocer que ni una ni otra dimensión protegen al
individuo frente a aquellas manifestaciones que considera incómodas, inadecuadas
o cuya doctrina no comparte, sino sólo frente a aquellas situaciones que le
fuerzan a abjurar de su religión o tomar parte en ritos que no comparte.
Para que esta equivalencia de tratamiento
sea posible, se debe tener claro que el verdadero enemigo de la sociedad no lo
constituye la religión sino el fundamentalismo tanto de tipo religioso como
irreligioso, que pretende imponer sobre el individuo –y a la postre sobre el
conjunto de la sociedad- una particular visión de la realidad mancillando la
dignidad de los demás. Es este fenómeno el que debe ser combatido por los
Estados, distinguiéndolo perfectamente de un ejercicio legítimo de la religión,
esto es, aquel que se ajusta al contenido y límites jurídicamente prefijados.
Como ocurre con cualquier otro derecho fundamental, su ejercicio también puede
generar tensiones en determinados contextos que, como se ha observado, no son
necesariamente nocivas pues no es infrecuente que a través de su resolución
ajustada a Derecho se abran nuevos espacios de libertad para los
individuos.
Friday, March 1, 2013
''No se puede comprender la existencia de la persona sin la dimensión espiritual''
Universidad de la Santa Cruz: ''La lección de Viktor E. Frankl. Relaciones y vínculos en la existencia humana''
Por
Rocío Lancho García
ROMA, 27 de febrero de 2013 (Zenit.org) - La persona puede crecer y
perfeccionarse solo en referencia a los otros y a los valores más elevados. Si
falta este dinamismo ascendente, el individuo se cierra en el propio yo y queda
prisionero de sí mismo. Esta convicción del psiquiatra vienés Viktor E. Frankl,
fundador de la logoterapia (la psicoterapia centrada en el descubrimiento del
significado de la existencia y de sus valores fundamentales), fue el hilo
conductor de la Jornada de estudio sobre "Relaciones y vínculos en la existencia
humana). La lección sobre Viktor E. Frankl tuvo lugar en la Universidad
Pontificia de la Santa Cruz, ayer martes 26 de febrero.
La iniciativa fue organizada por la
Facultad de Filosofía de la Santa Cruz en colaboración con la Asociación de
Logoterapia y Análisis Existencial Frankliana.
La logoterapia es considerada la "tercera
escuela vienesa de psicoterapia", después de la de Freud y la de Adler. De
hecho, Frankl se separó del psicoanálisis y maduró su teoría también a través de
la terrible experiencia de la reclusión en cuatro campos de concentración nazis.
Elaboró "una visión integral de la persona humana", convencido de "que no se
puede comprender la existencia de la persona humana si se niega o aparta la
dimensión espiritual", ha comentado el profesor monseñor Franceso Russo, miembro
del comité organizador de la Jornada.
El evento tenía por objeto reflexionar
sobre esta "herencia" de Frankl, profundizando, entre otras cosas, en la unión
entre psiquiatría y filosofía.
Por la mañana y tras el saludo de Antonino
Urso, consejero del Colegio de Psicólogos del Lazio, hubo tres ponencias sobre
el legado del estudioso a la filosofía, la psicología y la pedagogía: el
profesor Antonio Malo (Santa Croce)
intervino con el tema "Salir del yo. Intención paradójica, dereflexión y
alteridad", el profesor Eugenio Fizzotti SDB (Universidad Lateranense) sobre "Yo
me convierto en yo solo a través de un tú"; la profesora Anna María Favorini
(Universidad Roma Tre), sobre "Relaciones y lazos en la formación. Hacia el
proyecto de vida".
Por la tarde, después de la proyección de
una entrevista a Victor E. Frankl, se realizó un taller moderado por el
periodista Enzo Romeo sobre las experiencias de apoyo terapéutico con menores en
casas de acogida, presos y drogadictos.
Intervinieron el profesor Angelo Gismondi
(Facultad Teológica de Italia Meridional) sobre el "Sentido de la vida y
dinámicas familiares", Alessandro Iannini (Borgo Ragazzi Don Bosco), sobre
"pertenencia, lazos y significado de la vida en menores fuera de la propia
familia", Mauro Gatti (Casa de detención de Civitavecchia), sobre "Comunicar la
esperanza al hombre preso" y Anna María Ruggerini (Fundación Villa Maraini),
sobre "La relación terapéutica como enfoque humanitario a los drogadictos".
La Jornada concluyó con la ponencia final
del profesor monseñor Francesco Russo (Santa Croce), sobre "Autotranscendencia y
relacionalidad de la persona. Antropología filosófica y logoterapia", con un
debate final.
Saturday, February 9, 2013
''Las células madre. Alquimia celular para una nueva medicina''
Bioética
Un ebook sobre un asunto bioético de gran actualidad
Por Redacción
MADRID, 09 de febrero de 2013 (Zenit.org) - Nicolás Jouve ha publicado el ebook
"Las células madre. Alquimia celular para una nueva medicina", en Digital Reasons. Todos los libros de esta
editorial son digitales y pueden leerse en su página web o descargarlos en
formato epub. El lector puede contar
con un espacio propio donde se activa el enlace para descargar el libro, leerlo
en su ordenador o acceder al blog de los libros que haya adquirido.
Las células madre –dice la presentación del
libro- son células no especializadas que tienen la capacidad de transformarse en
muchos tipos de células diferentes del organismo. Cuando a finales de los años
noventa se conoció la existencia de las células madre embrionarias surgió la
idea de aprovechar los embriones «sobrantes» de la práctica de la fecundación in
vitro, extraer las células pluripotentes del embrioblasto, cultivarlas en el
laboratorio y utilizarlas para la reparación de los tejidos degradados de
enfermos con patologías que afectasen al deterioro celular. Sin embargo, esta
utilización plantea serios problemas técnicos y éticos. Los primeros se refieren
a las dificultades de aplicación al constatarse un doble problema tras el
trasplante: el rechazo inmunológico y la formación de tumores. El grave
inconveniente ético surge de la necesidad de destruir los embriones para
utilizar sus células, lo que es contrario al respeto a la dignidad y protección
debida a toda vida humana desde la concepción.
Casi desde el comienzo de la
experimentación con las células madre embrionarias se produjo la búsqueda de
alternativas y surgieron numerosos trabajos demostrativos de que en tejidos
somáticos post-embrionarios, fetales y post-natales, existen células madre,
denominadas adultas, que son multipotentes con capacidad de reprogramación hacia
el mismo o diferente tipo de tejido celular. A ello se añade el hecho de que
desde 2006, se ha habilitado una nueva tecnología debida al investigador japonés
Shinya Yamanaka, Premio Nobel de Medicina en el año 2012, consistente en la
reprogramación de células diferenciadas de tejidos adultos por técnicas de
ingeniería genética. La técnica recibe el nombre de «reprogramación celular» y a
las células derivadas se les denomina Células Madre Inducidas (iPS). Tras un
arranque lleno de resultados prometedores ya no existen dudas del potencial
terapéutico de estas células, que no plantean problemas éticos y son una
auténtica alternativa a las embrionarias en investigaciones biomédicas con
aplicaciones clínicas. A los 12 años del comienzo de estas tecnologías, en el
momento presente los ensayos clínicos utilizan muy mayoritariamente las células
madre adultas o las iPS, con logros clínicos muy prometedores en una creciente
gama de aplicaciones terapéuticas.
En este libro se sigue una exposición
cronológica de los hitos principales y del panorama de este tipo de
investigaciones desde finales de los años noventa hasta el momento presente. Se
describen con detalle todos los aspectos que interesa conocer sobre la
tecnología de las células madre, embrionarias, adultas e iPS, y su utilización
terapéutica, su conexión con el proyecto genoma humano y la terapia génica y su
importancia cada vez mayor en la medicina personalizada. También se puntualiza
sobre el importante debate ético suscitado por la destrucción de los embriones,
incluido el aspecto legislativo y la importante sentencia del Tribunal de
Justicia Europeo a finales de 2011, en contra de la utilización de los embriones
en investigación o para la obtención de patentes. Se concluye sobre el cambio
operado en la fuente de las células madre para la medicina reparadora, pasando
de unas expectativas terapéuticas frustradas con las de procedencia embrionaria,
a la emergencia e implantación mayoritaria de la tecnología de las células madre
adultas e iPS.
Nicolás Jouve de la Barreda es de Madrid y
catedrático de Genética desde 1977. Doctor en Ciencias Biológicas. Fue profesor
en las universidades Complutense, Politécnica de Madrid, Bilbao y Córdoba. Hizo
estudios de postgrado en Cambridge, en 1976, y fue investigador invitado en la
Universidad de Columbia, Estados Unidos, en 1988. Da cursos de Genética en la
Facultad de Medicina, y de Genética Evolutiva en la Facultad de Biología. Fue
presidente de la Sociedad Española de Genética (1900 a 1994).
Es consultor del Consejo Pontificio para la Familia, desde septiembre de 2009. Promotor y primer firmante de la Declaración de Madrid --marzo de 2009--, un manifiesto a favor de la vida humana naciente. Presidente de CiViCa, Asociación de Profesionales e Investigadores por la Vida Humana creado en Junio de 2009: http://www.investigadoresyprofesionales.org/drupal/.
Autor de varios libros de Genética y Bioética, entre ellos, un libro de texto de "Genética" --Editorial Omega, Barcelona--, un libro de divulgación sobre biología y ética, titulado “Biología, vida y Sociedad” --Editado por Antonio Machado--, y un ensayo titulado "Explorando los Genes. Del Big-Bang a la Nueva Biología" --Ediciones Encuentro--. Colaborador habitual de diversos medios de comunicación. En la actualidad participa en la información sobre temas de Ciencia en Intereconomía TV.
Es consultor del Consejo Pontificio para la Familia, desde septiembre de 2009. Promotor y primer firmante de la Declaración de Madrid --marzo de 2009--, un manifiesto a favor de la vida humana naciente. Presidente de CiViCa, Asociación de Profesionales e Investigadores por la Vida Humana creado en Junio de 2009: http://www.investigadoresyprofesionales.org/drupal/.
Autor de varios libros de Genética y Bioética, entre ellos, un libro de texto de "Genética" --Editorial Omega, Barcelona--, un libro de divulgación sobre biología y ética, titulado “Biología, vida y Sociedad” --Editado por Antonio Machado--, y un ensayo titulado "Explorando los Genes. Del Big-Bang a la Nueva Biología" --Ediciones Encuentro--. Colaborador habitual de diversos medios de comunicación. En la actualidad participa en la información sobre temas de Ciencia en Intereconomía TV.
Para acceder al libro: http://www.digitalreasons.es/.
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