Actividad Científica del Dr. Bernardo Ebrí

Los interesados en poder descargar publicaciones médicas científicas del Dr. Bernardo Ebrí Torné, pueden hacer "clic" en

https://www.researchgate.net/profile/Bernardo_Ebri/stats

Para descargar el programa informático para el cálculo de la Edad ósea en niños, guía explicativa como usarlo, sobre la radiografía de mano izquierda, y luego poder predecir la talla adulta del niño (niños de 0,5 años a 20); específicos programas para niños de 0 a 4 años a través de la radiografía de mano y de pie) (En español y lengua inglesa),publicaciones a este respecto, libro sobre Maduración Esquelética etc.,.., introducirse en la siguiente web: www.comz.org/maduracion-osea
Se abrirá el portal al hacer "clic" y allí, se encuentra toda la información, con posibilidad de descarga.
El método esta siendo utilizado por pediatras, radiólogos, de España, Italia, México, Venezuela...
Comentarios en https://sites.google.com/site/doctorbernardoebri/prueba


Salmos 91:4 y 46:1. El amor de Dios

Salmos 91:4 y  46:1. El amor de Dios
"Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será nuestro escudo y tu baluarte". "Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia"

Saturday, March 2, 2013

La vida prenatal: indagando el misterio del ser

Segundo encuentro del ciclo de conferencias ''La vida es digna siempre''

Por Rocío Lancho García

ROMA, 22 de febrero de 2013 (Zenit.org) - Hoy ha tenido lugar la segunda cita del ciclo de encuentros "La vida es digna siempre", promovido por el Centro del Ateneo por la Vida de la Universidad Católica, en colaboración con el Centro Cultural de Roma, el Policlínico A. Gemelli. Se trata de una serie de encuentros dedicados a los momentos "débiles" de la vida humana, la vida prenatal, la discapacidad, la vejez avanzada, el final de la vida.
“La vida prenatal: indagando el misterio del ser”, ha sido el titulo del seminario celebrado hoy en el Policlínico universitario A. Gemelli. Para tratar el tema del misterio de la vida prenatal han participado Carlo Bellieni, profesor de Terapia neonatal en la escuela de especialización de Pediatría en la Universidad de Siena; Giuseppe Noia, profesor de medicina de la Edad Prenatal en la Católica de Roma y Patricia Papacci, de la Unidad operativa compleja de Neonatología Policlínico A. Gemelli. Como una participación especial, el encuentro ha contado también con la presencia de Roberto Corbella, padre de Chiara, una mujer fallecida a los 28 años por retrasar el tratamiento de cáncer que padecía para salvar la vida del bebé del que estaba embarazada.
El profesor Bellini ha comparado la vida prenatal con un "mar de belleza" en el que en la olas, en la superficie, no se ve nada pero que si se va a lo profundo se ve la vida. Además ha hecho un repaso de diferentes estudios realizados en los que se estudia la capacidad sensitiva del feto y de la fuerte unión que hay entre el embrión y la madre durante los meses de embarazo. El embarazo, ha explicado, es el tiempo en el que la madre prepara al bebé para lo que le espera fuera del seno. Uno de los estudios que ha mostrado demuestra que los niños cuyas madres han bailado o realizado alguna actividad física durante el embarazo, necesitan ser acunados con más fuerza en el movimiento para conseguir dormir.
Ha llamado también la atención sobre el uso del término feto, un uso postmoderno, que tiene cierta connotación negativa. Mientras que sugiere más el uso del término embrión cuyo significado es "el que florece dentro". También ha matizado la importancia de las consecuencias psicológicas en las mujeres que abortan, un aspecto que pocas veces se explica.
A continuación, el doctor Noia ha querido destacar el hecho de que hablar del sentido de la vida prenatal no tiene por qué ir unido a un hecho religioso, católico; es un hecho en sí: "de la unión de dos células, surge un ser único e irrepetible". Ha aportado una cifra que supone una reflexión importante en este asunto: se realizan 53 millones de abortos en el mundo al año. Desde la concepción, ha afirmado, la persona es el propio director de orquesta de la vida.
Para finalizar con el aspecto más "técnico" del encuentro, la doctora Papacci ha abordado el tema del cuidado y la cura de los neonatos. Ha comenzado con una cita de Rupnik: "La época moderna tiene un alto nivel de conocimiento alcanzado, pero tal conocimiento se establece de forma idealista, la vida humana vale menos que los conceptos, a pesar de tanto humanismo". La doctora ha hecho un recorrido sobre las pautas a seguir y aspectos a tener en cuenta en el tratamiento de un neonato enfermo, en la atención a la familia.
Pero sin duda alguna, la intervención más conmovedora, por lo personal, ha sido la de Roberto Corbella. Un padre emocionado, que sin poder contener la lágrimas, ha contado la experiencia de Chiara. Ha reconocido que él, antes, era un hombre que creía en el aborto como una solución para algunos casos concretos y ha añadido que era un ignorante y no conocía ni entendía muchas cosas. Chiara, ha dicho, amaba la vida. Ha recordado cómo fue el proceso de los dos primeros embarazos, y que aún sabiendo que los bebés venían con problemas de salud, Chiara y su marido decidieron seguir adelante. Los dos primeros niños murieron, pero como ha reconocido Roberto, tuvieron la oportunidad de conocer la vida. Con el tercer embarazo, el de Francesco, todo fue diferente. Y aunque la familia tenía miedo por el niño, esta vez fue Chiara a la que diagnosticaron la enfermedad. Roberto ha reconocido que la capacidad de su hija fue la de la elección justa y la de responder de manera positiva, no una elección de mártir.

''Creer es, en la oscuridad del mundo, tocar la mano de Dios y, en el silencio, escuchar la Palabra, ver el Amor''

Por Benedicto XVI

CIUDAD DEL VATICANO, 23 de febrero de 2013 (Zenit.org) - A las 9 horas de hoy, en la capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico Vaticano, con el canto de Laudes y la Meditación final, concluyeron los Ejercicios Espirituales en presencia de Benedicto XVI. Las meditaciones estuvieron a cargo del cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio de la Cultura, y tuvieron por tema: "Ars orandi, ars credendi. El rostro de Dios y el rostro del hombre en la oración de los salmos". Publicamos las palabras que el papa ha dirigido a los presentes al terminar los Ejercicios Espirituales.
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¡Queridos Hermanos, queridos Amigos!:
Al final de esta semana espiritualmente tan densa, queda solo una palabra: ¡gracias! Gracias a vosotros por esta comunidad orante a la escucha, que me ha acompañado en esta semana. Gracias, sobre todo, a usted eminencia, por estas "caminatas" tan bellas por el universo de la fe, por el universo de los Salmos. Hemos quedado fascinados por la riqueza, la profundidad, la belleza de este universo de la fe y permanecemos agradecidos porque la Palabra de Dios nos ha hablado en modo nuevo, con nueva fuerza.
"Arte de creer, arte de orar" era el hilo conductor. Me ha venido a la mente el hecho de que los teólogos medievales tradujeron la palabra "logos" no solo con "verbum", sino también con "ars": "verbum" y "ars" son intercambiables. Solo en las dos juntas aparece, para los teólogos medievales, todo el significado de la palabra "logos". El "Logos" no es solo una razón matemática: el "Logos" tiene un corazón, el "Logos" es también amor. La verdad es bella, verdad y belleza van juntas: la belleza es el sello de la verdad.
Y además usted, partiendo de los Salmos y de nuestra experiencia de cada día, también ha subrayado fuertemente que el "muy bello" del sexto día –expresado por el Creador– es permanentemente contradicho, en este mundo, por el mal, el sufrimiento, la corrupción. Y parece casi que el maligno quiera permanentemente ensuciar la creación, para contradecir a Dios y para hacer irreconocible su verdad y la belleza. En un mundo así marcado también por el mal, el "Logos", la Belleza eterna y el "Ars" eterno, debe aparecer como "caput cruentatum". El Hijo encarnado, el "Logos" encarnado, es coronado con una corona de espinas; y sin embargo justo así, en esta figura sufriente del Hijo de Dios, empezamos a ver la belleza más profunda de nuestro Creador y Redentor; podemos, en el silencio de la "noche oscura", escuchar todavía la Palabra. Creer no es otra cosa que, en la oscuridad del mundo, tocar la mano de Dios y así, en el silencio, escuchar la Palabra, ver el Amor.
Eminencia, gracias por todo y hagamos todavía “caminatas", ulteriormente, por este misterioso universo de la fe, para ser cada vez más capaces de orar, de pedir, de anunciar, de ser testigos de la verdad, que es bella, que es amor.
Al final, queridos amigos, querría dar las gracias a todos vosotros, y no solo por esta semana, sino por estos ocho años, en los que habéis llevado conmigo, con gran competencia, afecto, amor, fe, el peso del ministerio petrino. Queda en mí esta gratitud y también aunque ahora acaba la "exterior", "visible" comunión --como ha dicho el cardenal Ravasi- queda la cercanía espiritual, queda una profunda comunión en la oración. En esta certeza vayamos adelante, seguros de la victoria de Dios, seguros de la verdad de la belleza y del amor.
Gracias a todos vosotros.
Traducido del italiano por Nieves San Martín

¿Es delito creer?

Hacia una laicidad positiva

Por Santiago Cañamares Arribas

MADRID, 24 de febrero de 2013 (Zenit.org) - Ofrecemos en el espacio Observatorio Jurídico de nuestro colaborador Rafael Navarro-Valls un artículo del profesor titular de Derecho Eclesiástico del Estado, de la Universidad Complutense de Madrid, España, Santiago Cañamares Arribas. En el se trata de un argumento de máxima actualidad, la libertad religiosa y la laicidad positiva.
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Hace pocos días L´Osservatore Romano se hacía eco de la presentación en la Biblioteca del Senado, en Roma, de un volumen colectivo en el que participaron veintitrés autores que lleva por título “Credere é reato? Libertà religiosa nello Stato laico e nella società aperta”. Es un libro con múltiples enfoques sobre las creencias religiosas, aunque predomina el jurídico y el sociológico.
Desde mi punto de vista el título resulta enormemente sugerente y se presta a poner en relación --sobre todo a la luz del subtítulo del trabajo- la “libertad de religión” y la “libertad frente a la religión”. La libertad religiosa es, desde un punto de vista jurídico, un derecho fundamental que hunde sus raíces en la dignidad de la persona, que le faculta para decidir autónomamente su relación con Dios. Al igual que ocurre con otros derechos fundamentales no tiene un carácter absoluto, esto es, puede ser restringido en sus manifestaciones exteriores cuando así lo aconseje la tutela de otros bienes jurídicos.
“Libertad frente a la religión” y “libertad de religión”
Siendo esto cierto, llama la atención una decidida tendencia en el mundo occidental a afirmar la “libertad frente a la religión” por encima de la “libertad de religión” propiamente dicha. Esto es, a poner el acento en la dimensión negativa de la libertad religiosa, o, si se quiere, a concebirlo como un derecho a resistir cualquier presión de terceros paraadherirse a una determinada creencia o para practicar determinados ritos. En todo caso, no hay duda de que esta dimensión negativa –no creer, no practicar, etc.- constituye también una parte esencial de la libertad religiosa internacionalmente garantizada. Ahora bien, lo llamativo está en que los derechos fundamentales suelen reconocerse y afirmarse en su dimensión positiva y no en la negativa, como de hecho ocurre, con cierta frecuencia, en el caso de la libertad religiosa. Dicho de una manera más gráfica, no suele ponerse el acento en la libertad a no expresarse, sino en la libertad de expresión.
Una muestra de esta tendencia se encuentra en la sentencia Lautsi v. Italia, (2009) de la Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, donde se acogieron los planteamientos de la parte demandante en relación con la protección de su libertad religiosa negativa frente a la presencia del crucifijo en las aulas de los colegios públicos italianos. El Tribunal sostuvo –en un planteamiento que finalmente fue revisado por la Gran Sala en 2011- que, cuando entra en juego la libertad religiosa negativa, la protección del individuo debe proporcionarse de un modo prácticamente automático sin entrar en mayores disquisiciones. Así al menos parece deducirse de la fundamentación jurídica de dicha decisión.
Hacia la laicidad positiva
Joseph Weiler, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Nueva York, ha tratado de encontrar una respuesta a este fenómeno. Por una parte, lo vincula con un prejuicio social hacia la religión, conectado de alguna manera con los planteamientos de John Rawls (Liberalismo político, 1993) para quien el argumento religioso debe quedar al margen del debate público en tanto que no es estrictamente racional y, por tanto, no puede ser compartido y consensuado por quienes no comparten determinadas creencias religiosas. De otra, lo conecta con las tensiones históricas entre poder político y religión vividas en el viejo continente hasta el final del Antiguo Régimen y que trataron de ser conjuradas con los principios en que cristalizó la Revolución francesa que, en materia religiosa, impusieron una separación estricta entre estado y religión.
Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que en la actualidad parece que el ejercicio de la libertad religiosa se hace depender, en un significativo número de casos, de su compatibilidad con una visión muy estricta de la separación entre religión y estado que demanda el confinamiento de las creencias al ámbito privado. Cabe citar al respecto algunos casos de la Corte de Estrasburgo (Dec. Ad. Karaduman, 1993 y Sentencia Leyla Shaín, 2005) que prohibieron la utilización del velo islámico a alumnas universitarias por el temor a que corrientes fundamentalistas perturbaran el orden público en la enseñanza superior y afectaran a las creencias de los demás. Lo paradójico es que en estos casos nada indicaba que las estudiantes formaran parte de grupos fundamentalistas, o que hubieran actuado de forma intolerante frente a quienes no compartían su misma visión o que pretendieran imponerles sus creencias religiosas. En otros, más directamente (Kervanci, 2008) se afirmó que la prohibición del velo islámico en el colegio resultaba justificada por la protección de la laicidad francesa, que había sido elevada, en la Constitución de 1958, a principio fundador de la República, de modo que una actitud personal que no respetara este principio no podía quedar amparada por la libertad religiosa.
Por ello no es arriesgado afirmar que a día de hoy la llamada “laicidad positiva” se encuentra, todavía, en trance de consolidación, y así se mantendrá hasta que se asimile que su verdadero papel no es el de actuar como límite al ejercicio de la religión sino todo lo contrario, esto es, garantizar que los individuos y las iglesias puedan ejercer su libertad religiosa en las mismas condiciones, sin interferencias por parte de los poderes públicos. La citada neutralidad –conviene matizarlo- no responde a una actitud de indiferencia o abstencionista del Estado frente a la religión, sino que demanda un comportamiento activo de los poderes públicos, que deben remover todos aquellos obstáculos que impidan el ejercicio en plenitud de esta libertad.
Un nuevo fundamentalismo
Esas obligaciones positivas de los estados frente a la religión se proyectan también en la resolución de conflictos entre la libertad religiosa positiva de unos individuos y la libertad religiosa negativa de otros. Weiler apostaba en su intervención ante la House of Commons británica por aplicar, en estos casos, un criterio de tolerancia que acomode la libertad religiosa positiva y negativa de unos y otros. A efectos ilustrativos ponía el ejemplo de Mary, una alumna atea en un colegio británico contraria a que al inicio de las clases se entonara el “God save the Queen”. En estos casos –sostiene Weiler- el criterio de tolerancia exige acomodar recíprocamente las demandas religiosas de unos y otros de modo que la comunidad escolar permita a la alumna no participar –total o parcialmente- en la citada práctica, al mismo tiempo que ésta debe respetar las tradiciones escolares renunciando a imponer su propia cosmovisión sobre el conjunto del colegio.
La aplicación de este criterio exige, a mi juicio, vencer la inercia actual, detectable en algunos casos, de que la libertad religiosa negativa debe tener prevalencia frente a quienes hacen un ejercicio positivo de la religión, ya que ambas dimensiones son dos caras de la misma libertad y, por tanto, deben aplicarse los mismos criterios para su protección. Para ello se debe reconocer que ni una ni otra dimensión protegen al individuo frente a aquellas manifestaciones que considera incómodas, inadecuadas o cuya doctrina no comparte, sino sólo frente a aquellas situaciones que le fuerzan a abjurar de su religión o tomar parte en ritos que no comparte.
Para que esta equivalencia de tratamiento sea posible, se debe tener claro que el verdadero enemigo de la sociedad no lo constituye la religión sino el fundamentalismo tanto de tipo religioso como irreligioso, que pretende imponer sobre el individuo –y a la postre sobre el conjunto de la sociedad- una particular visión de la realidad mancillando la dignidad de los demás. Es este fenómeno el que debe ser combatido por los Estados, distinguiéndolo perfectamente de un ejercicio legítimo de la religión, esto es, aquel que se ajusta al contenido y límites jurídicamente prefijados. Como ocurre con cualquier otro derecho fundamental, su ejercicio también puede generar tensiones en determinados contextos que, como se ha observado, no son necesariamente nocivas pues no es infrecuente que a través de su resolución ajustada a Derecho se abran nuevos espacios de libertad para los individuos.

Friday, March 1, 2013

''No se puede comprender la existencia de la persona sin la dimensión espiritual''

Universidad de la Santa Cruz: ''La lección de Viktor E. Frankl. Relaciones y vínculos en la existencia humana''

Por Rocío Lancho García

ROMA, 27 de febrero de 2013 (Zenit.org) - La persona puede crecer y perfeccionarse solo en referencia a los otros y a los valores más elevados. Si falta este dinamismo ascendente, el individuo se cierra en el propio yo y queda prisionero de sí mismo. Esta convicción del psiquiatra vienés Viktor E. Frankl, fundador de la logoterapia (la psicoterapia centrada en el descubrimiento del significado de la existencia y de sus valores fundamentales), fue el hilo conductor de la Jornada de estudio sobre "Relaciones y vínculos en la existencia humana). La lección sobre Viktor E. Frankl tuvo lugar en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, ayer martes 26 de febrero.
La iniciativa fue organizada por la Facultad de Filosofía de la Santa Cruz en colaboración con la Asociación de Logoterapia y Análisis Existencial Frankliana.
La logoterapia es considerada la "tercera escuela vienesa de psicoterapia", después de la de Freud y la de Adler. De hecho, Frankl se separó del psicoanálisis y maduró su teoría también a través de la terrible experiencia de la reclusión en cuatro campos de concentración nazis. Elaboró "una visión integral de la persona humana", convencido de "que no se puede comprender la existencia de la persona humana si se niega o aparta la dimensión espiritual", ha comentado el profesor monseñor Franceso Russo, miembro del comité organizador de la Jornada.
El evento tenía por objeto reflexionar sobre esta "herencia" de Frankl, profundizando, entre otras cosas, en la unión entre psiquiatría y filosofía.
Por la mañana y tras el saludo de Antonino Urso, consejero del Colegio de Psicólogos del Lazio, hubo tres ponencias sobre el legado del estudioso a la filosofía, la psicología y la pedagogía: el profesor Antonio Malo (Santa Croce) intervino con el tema "Salir del yo. Intención paradójica, dereflexión y alteridad", el profesor Eugenio Fizzotti SDB (Universidad Lateranense) sobre "Yo me convierto en yo solo a través de un tú"; la profesora Anna María Favorini (Universidad Roma Tre), sobre "Relaciones y lazos en la formación. Hacia el proyecto de vida".
Por la tarde, después de la proyección de una entrevista a Victor E. Frankl, se realizó un taller moderado por el periodista Enzo Romeo sobre las experiencias de apoyo terapéutico con menores en casas de acogida, presos y drogadictos.
Intervinieron el profesor Angelo Gismondi (Facultad Teológica de Italia Meridional) sobre el "Sentido de la vida y dinámicas familiares", Alessandro Iannini (Borgo Ragazzi Don Bosco), sobre "pertenencia, lazos y significado de la vida en menores fuera de la propia familia", Mauro Gatti (Casa de detención de Civitavecchia), sobre "Comunicar la esperanza al hombre preso" y Anna María Ruggerini (Fundación Villa Maraini), sobre "La relación terapéutica como enfoque humanitario a los drogadictos".
La Jornada concluyó con la ponencia final del profesor monseñor Francesco Russo (Santa Croce), sobre "Autotranscendencia y relacionalidad de la persona. Antropología filosófica y logoterapia", con un debate final.

Saturday, February 9, 2013

''Las células madre. Alquimia celular para una nueva medicina''

Bioética




Un ebook sobre un asunto bioético de gran actualidad

Por Redacción

MADRID, 09 de febrero de 2013 (Zenit.org) - Nicolás Jouve ha publicado el ebook "Las células madre. Alquimia celular para una nueva medicina", en Digital Reasons. Todos los libros de esta editorial son digitales y pueden leerse en su página web o descargarlos en formato epub. El lector puede contar con un espacio propio donde se activa el enlace para descargar el libro, leerlo en su ordenador o acceder al blog de los libros que haya adquirido.
Las células madre –dice la presentación del libro- son células no especializadas que tienen la capacidad de transformarse en muchos tipos de células diferentes del organismo. Cuando a finales de los años noventa se conoció la existencia de las células madre embrionarias surgió la idea de aprovechar los embriones «sobrantes» de la práctica de la fecundación in vitro, extraer las células pluripotentes del embrioblasto, cultivarlas en el laboratorio y utilizarlas para la reparación de los tejidos degradados de enfermos con patologías que afectasen al deterioro celular. Sin embargo, esta utilización plantea serios problemas técnicos y éticos. Los primeros se refieren a las dificultades de aplicación al constatarse un doble problema tras el trasplante: el rechazo inmunológico y la formación de tumores. El grave inconveniente ético surge de la necesidad de destruir los embriones para utilizar sus células, lo que es contrario al respeto a la dignidad y protección debida a toda vida humana desde la concepción.
Casi desde el comienzo de la experimentación con las células madre embrionarias se produjo la búsqueda de alternativas y surgieron numerosos trabajos demostrativos de que en tejidos somáticos post-embrionarios, fetales y post-natales, existen células madre, denominadas adultas, que son multipotentes con capacidad de reprogramación hacia el mismo o diferente tipo de tejido celular. A ello se añade el hecho de que desde 2006, se ha habilitado una nueva tecnología debida al investigador japonés Shinya Yamanaka, Premio Nobel de Medicina en el año 2012, consistente en la reprogramación de células diferenciadas de tejidos adultos por técnicas de ingeniería genética. La técnica recibe el nombre de «reprogramación celular» y a las células derivadas se les denomina Células Madre Inducidas (iPS). Tras un arranque lleno de resultados prometedores ya no existen dudas del potencial terapéutico de estas células, que no plantean problemas éticos y son una auténtica alternativa a las embrionarias en investigaciones biomédicas con aplicaciones clínicas. A los 12 años del comienzo de estas tecnologías, en el momento presente los ensayos clínicos utilizan muy mayoritariamente las células madre adultas o las iPS, con logros clínicos muy prometedores en una creciente gama de aplicaciones terapéuticas.
En este libro se sigue una exposición cronológica de los hitos principales y del panorama de este tipo de investigaciones desde finales de los años noventa hasta el momento presente. Se describen con detalle todos los aspectos que interesa conocer sobre la tecnología de las células madre, embrionarias, adultas e iPS, y su utilización terapéutica, su conexión con el proyecto genoma humano y la terapia génica y su importancia cada vez mayor en la medicina personalizada. También se puntualiza sobre el importante debate ético suscitado por la destrucción de los embriones, incluido el aspecto legislativo y la importante sentencia del Tribunal de Justicia Europeo a finales de 2011, en contra de la utilización de los embriones en investigación o para la obtención de patentes. Se concluye sobre el cambio operado en la fuente de las células madre para la medicina reparadora, pasando de unas expectativas terapéuticas frustradas con las de procedencia embrionaria, a la emergencia e implantación mayoritaria de la tecnología de las células madre adultas e iPS.
Nicolás Jouve de la Barreda es de Madrid y catedrático de Genética desde 1977. Doctor en Ciencias Biológicas. Fue profesor en las universidades Complutense, Politécnica de Madrid, Bilbao y Córdoba. Hizo estudios de postgrado en Cambridge, en 1976, y fue investigador invitado en la Universidad de Columbia, Estados Unidos, en 1988. Da cursos de Genética en la Facultad de Medicina, y de Genética Evolutiva en la Facultad de Biología. Fue presidente de la Sociedad Española de Genética (1900 a 1994).
Es consultor del Consejo Pontificio para la Familia, desde septiembre de 2009. Promotor y primer firmante de la Declaración de Madrid --marzo de 2009--, un manifiesto a favor de la vida humana naciente. Presidente de CiViCa, Asociación de Profesionales e Investigadores por la Vida Humana creado en Junio de 2009: http://www.investigadoresyprofesionales.org/drupal/.
Autor de varios libros de Genética y Bioética, entre ellos, un libro de texto de "Genética" --Editorial Omega, Barcelona--, un libro de divulgación sobre biología y ética, titulado “Biología, vida y Sociedad” --Editado por Antonio Machado--, y un ensayo titulado "Explorando los Genes. Del Big-Bang a la Nueva Biología" --Ediciones Encuentro--. Colaborador habitual de diversos medios de comunicación. En la actualidad participa en la información sobre temas de Ciencia en Intereconomía TV.
Para acceder al libro: http://www.digitalreasons.es/.

Monday, February 4, 2013

Muchos coreanos vienen a la Iglesia porque han visto la esperanza y la belleza de la vida

        
Entrevista con monseñor Lázaro Yoo Heugn-Sik, obispo de Taejeo, Corea del Sur
Por Rocío Lancho García
ROMA, 03 de febrero de 2013 (Zenit.org) - El encuentro promovido por los obispos amigos del Movimiento de los Focolares tuvo lugar en Roma del 29 al 31 de enero. Esta reunión habitual entre obispos cercanos a este movimiento, fundado por Chiara Lubich, este año se celebrará en diversas regiones del mundo como Líbano, Corea del Sur, Madagascar, Estados Unidos, Brasil o Alemania.
El celebrado en Roma es el primero de este año y contó con la presencia de obispos de diferentes diócesis italianas, de otros países de Europa, Líbano, Corea del Sur y Ciudad del Vaticano.
Durante estos tres días, además de participar en la Audiencia General con Benedicto XVI, tuvieron espacios de reflexión y debate sobre temas como la nueva evangelización y la espiritualidad de comunión, en el hoy de la Iglesia y del mundo, el desafío de la sinodalidad eclesial, Iglesia y Europa, y la historia de los focolares en relación al Concilio Vaticano II.
ZENIT ha entrevistado al obispo Lázaro Yoo Heugn-Sik, de Taejeo, Corea del Sur, para conocer sus impresiones sobre este encuentroy conocer de primera mano la situación de su diócesis y de la Iglesia en su país.
¿Qué supone para usted este encuentro?
--Mons. Heugn-Sik: Encontrar tantos obispos, caminar juntos en este espíritu de comunión, llegar a esta comunión me da fuerza donde estaré solo. Esto es para mí una alegría inmensa, venir a Roma y encontrar estos hermanos obispos.
¿Es la primera vez que participa en este congreso?
--Mons. Heugn-Sik: No, ya hace años que participo. Es más, puedo decir que encontrando esta espiritualidad de la unidad ha salvado mi vocación. Y seguí esta espiritualidad como seminarista, sacerdote y luego obispo y continúo viviendo esta vida.
¿Cómo es la situación de su país, de su diócesis?
--Mons. Heugn-Sik: La belleza de Corea ahora mismo es que hay vocaciones, hay muchos nuevos bautizados adultos. Por ejemplo el año pasado en mi diócesis hubo diez nuevos bautizados, han entrado en la Iglesia. Esto ya es signo bueno que muchos coreanos vienen a la Iglesia porque han visto la esperanza y la belleza de la vida.
¿Cuáles son los proyectos en su diócesis?
--Mons. Heugn-Sik: Este año hemos profundizado en la pastoral juvenil porque en 2014 habrá la Jornada Asiática de la Juventud y también la Jornada Coreana de la juventud en mi diócesis, por eso estamos preparando especialmente para que estos encuentros puedan convertirse en un signo, una esperanza para tantos jóvenes que en el Señor puedan ir adelante.
¿Y sobre el Año de la Fe y la Nueva Evangelización, cuáles son sus propuestas?
--Mons. Heugn-Sik: Personalmente, sobre la Nueva Evangelización he entendido nueva evangelización y también nueva escucha de la Palabra de Dios, quien ama, escucha y escuchando de nuevo la palabra de Dios siempre me lleva a profundizar y a mirar a los otros. Además de la nueva expresión, nuevos métodos, nuevo ardor... escuchando la Palabra de Dios buscamos actuar en varios campos de la pastoral.
¿Sobre el encuentro, con qué se queda como enseñanza?
--Mons. Heugn-Sik: Para mí esta comunión de conjunto y ver la Iglesia de hoy. He escuchado cómo tengo que caminar hacia el futuro, la única forma de ir hacia delante es creando esta comunión fraterna que es célula viva.
¿Y sobre la visita del Papa de ayer...?
--Mons. Heugn-Sik: Cuando le saludé personalmente le dije que todo el pueblo coreano espera su visita y él me ha contestado muy contento, "lo sé, lo sé".

El desamparo interior

 


                    
Sanar los corazones destrozados de los parados y desempleados
Por Juan del Río Martín
MADRID, 03 de febrero de 2013 (Zenit.org) - Ofrecemos a los lectores la colaboración habitual en el espacio "Foro" del arzobispo castrense de España, monseñor Juan del Río Martín.
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La situación de crisis económica y moral que estamos padeciendo no sólo trae paro, desahucios, pobreza familiar y social, etc., si no también otros males espirituales más profundos de los que suele hablarse poco.
En tiempos pasados, de bonanza, quien no se enriquecía antes de los treinta años era considerado un perdedor. Todo se sobreestimaba por encima de su valor y utilidad, buscando eufemismos comerciales que, aparentemente, justificaran tales operaciones económicas y financieras. El dinero público parecía no tener dueño y estar más al servicio de la clientela ideológica y políticaque del pueblo, al que pertenece. Había una obsesión por vivir para el trabajo, para la empresa, para consumir por encima de las posibilidades. Cualquier predicación o consejo acerca de valores como la verdad, honradez, lealtad, familia, natalidad, justicia social o comportamiento ético, era tachado rápidamente de moralina, mentalidad estrecha o una cantidad de calificativos que ridiculizaban o silenciaban cualquier tentativa de rearme moral. Se tiraron por la borda muchas tradiciones con sentido. Ahora de pronto, todo se ha caído, no hay dónde agarrarse, se ha perdido el propio centro de la persona. El materialismo y el nihilismo envolventes han originado el desamparo interior en muchas de las víctimas de una época marcada por la avaricia.
En estos momentos, no se trata únicamente de recomponer las estructuras económicas, financieras y administrativas de un país como el nuestro en gravísimas dificultades, si no también hay que sanar los corazones destrozados de los parados y desempleados, que sufren la carencia del pan de cada día, el vacío de ideales y de entusiasmo por seguir luchando. Así, escuchamos continuamente lamentaciones que reflejan lo que venimos diciendo: “Me limito a ir tirando”, “Me siento como en un túnel, no sé por dónde salir”, “Mi vida está acabada…", “¿A dónde voy con los años que tengo?”, etc…
La salida de la crisis es obra de toda la sociedad. Las reformas necesarias pueden ser urgentes o dolorosas para un sector de la población, pero no sólo deben quedarse en cambios en el sistema económico, nuevas leyes o reconversiones de las instituciones. La raíz del mal está en la enfermedad moral y espiritual que padece nuestra sociedad, donde la persona se encuentra perdida. Hay que rehabilitar al sujeto en sí mismo, como germen para construir una colectividad sana que tenga capacidad para encajar solidariamente los sacrificios y el cambio de mentalidad que está exigiendo el periodo presente, como camino para un futuro mejor.
¿Cómo hacer esto? Nadie tiene una varita mágica o una receta infalible, pero todos podemos aportar nuestro grano de arena, según el papel que desempeñemos en la vida. Así los políticos, economistas y demás técnicos en el poder deben realizar su cometido buscando el bien común de la sociedad, antes que sus intereses personales o de grupo. Las familias no deben abdicar de sus funciones y derechos, aunque tengan que remar contra corriente frente a la cultura dominante.
Todos debemos: Valorar la vida, vivir con sencillez y austeridad, educar en elegir el bien y evitar el mal, enseñar a las nuevas generaciones que la coherencia de vida es su mejor escuela. La misma Iglesia, como maestra en humanidad, debe estar siempre al lado de los más desfavorecidos, mostrando sin ningún complejo ante la modernidad, la sanación integral que supone para el ser humano el acoger con sencillez de corazón, la oferta del Evangelio de Jesucristo.
Una sociedad que silencia o rechaza la dimensión espiritual de la persona, no tiene futuro. No es lo mismo ser ateo que creyente. El pesimismo paralizante es consecuencia del miedo, quizás inconsciente, que produce vegetar en la nada. El anhelo de recuperar lo perdido brota cuando hay esperanza en el alma humana. Vivir en cristiano es un bien social. Porque aquellos que se rigen por la Ley de Dios salvan o evitan muchos males y están llamados a buscar la verdad, el bien, la paz y la libertad, que son ejes esenciales de la sociedad. En el fondo de la crisis está la ausencia de Dios, porque el hombre no es pura materia, si no espíritu encarnado que reclama, en tiempos de serenidad o de turbulencia, esa presencia salvadora de un Dios, que en expresión de San Agustín: «Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».