Actividad Científica del Dr. Bernardo Ebrí

Los interesados en poder descargar publicaciones médicas científicas del Dr. Bernardo Ebrí Torné, pueden hacer "clic" en

https://www.researchgate.net/profile/Bernardo_Ebri/stats

Para descargar el programa informático para el cálculo de la Edad ósea en niños, guía explicativa como usarlo, sobre la radiografía de mano izquierda, y luego poder predecir la talla adulta del niño (niños de 0,5 años a 20); específicos programas para niños de 0 a 4 años a través de la radiografía de mano y de pie) (En español y lengua inglesa),publicaciones a este respecto, libro sobre Maduración Esquelética etc.,.., introducirse en la siguiente web: www.comz.org/maduracion-osea
Se abrirá el portal al hacer "clic" y allí, se encuentra toda la información, con posibilidad de descarga.
El método esta siendo utilizado por pediatras, radiólogos, de España, Italia, México, Venezuela...
Comentarios en https://sites.google.com/site/doctorbernardoebri/prueba


Salmos 91:4 y 46:1. El amor de Dios

Salmos 91:4 y  46:1. El amor de Dios
"Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será nuestro escudo y tu baluarte". "Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia"

Friday, October 5, 2012

Creyentes y no creyentes recuerdan hoy a san Francisco de Asís

Modelo de vida evangélica que trascendió las fronteras de la Iglesia


ROMA, jueves 4 octubre 2012 (ZENIT.org).- La figura de san Francisco de Asís ha sido un modelo de vida evangélica que ha trascendido las fronteras de la Iglesia. Creyentes y no creyentes, desde el sector social al religioso, pasando por el ecológico, lo tienen como inspiración en sus esfuerzos por seguir a Jesucristo, a quien el "pobrecillo de Asís" imitó hasta el final sin acomodos. Con motivo de esta festividad reproducimos un artículo publicado por el director de la revista Ecclesia de España, Jesús de las Heras M.

“Quién por fraile o por hermano, todo el mundo es franciscano”

Por Jesús de las HerasM.

La cita anual en el calendario litúrgico de la Iglesia en torno a la fiesta de San Francisco de Asís es una convocatoria siempre gozosa y festiva. Evocar y celebrar a Francisco es sumergirse en el manantial de la gracia de Dios, en las fuentes del verdadero y apasionado seguimiento de Jesucristo. Francisco de Asís siempre llega a la comunidad cristiana y a tantas y tantas otras personas como una bocanada de aire puro, fresco, fragante y renovador. El 4 de octubre es San Francisco de Asís, el santo que no pasa de moda, el cristiano que más se ha parecido a Cristo.
Decir Francisco es decir Evangelio, evangelio sin glosa, evangelio vivo, vivido y transmitido. Es decir radicalidad, idealismo, fraternidad, pobreza, paz, humildad, minoridad, conversión, cruz, gracia. Es decir, Dios, “mi Dios y mi todo”. Es decir el Dios que es “todo Bien, sumo Bien, Dios vivo y verdadero”.
Con razón el pobrecillo de Asís –“il poverello”-, el “mínimo y dulce Francisco” –en hermosa y acertada frase del poeta Rubén Darío- ha sido considerado como el cristiano que más se ha parecido a Jesucristo y como el principal o, al menos, uno de los principales personajes de todo el segundo milenio de la era cristiana. Francisco es amado no solo por la gran familia franciscana y por los miembros de la Iglesia, sino por tantas otras personas, cristianas o no, creyentes o no creyentes.
Llegar al corazón de todos, de tantos
Y es que Francisco ha llegado y llega al corazón de pobres y de ricos, de intelectuales y de iletrados, de laicos y de consagrados, de sacerdotes y de vocacionados, de nobles y de plebeyos. Prueba de ello es la fecundidad casi inagotable de su carisma, traducido a Órdenes e Institutos consagrados y laicales masculinos y femeninos, a movimientos, patronazgos, asociaciones…
¿Cuántas personas integran la gran familia franciscana? Se habla de más de setecientos mil seglares afiliados formalmente a ella. Los religiosos son en torno a cincuenta mil entre menores, conventuales, capuchinos, franciscanos de la TOR, franciscanos de la Cruz Blanca, franciscanos de María… Todas estas Instituciones tienen, a su vez, rama femenina, bien poblada y frondosa. Asimismo, a partir del siglo XIX, al autorizarse la vida consagrada activa para las mujeres, surgieron numerosas congregaciones de matriz franciscana, que sumaban muchos miles de consagradas. ¿Hasta un millón de católicos están jurídicamente relacionados con San Francisco? ¿Y cuántos más lo están –lo estamos- en el corazón?
San Francisco de Asís es patrono de los ecologistas, de los agentes forestales, de parroquias, de ciudades –como San Francisco, en USA, una de las principales metrópolis del país-, de los veterinarios, de los escultistas, de los pacifistas, de los belenistas… Como escribía el sacerdote y poeta catalán del siglo XIX -uno de los referentes de la literatura catalana- Jacinto Verdaguer, terciario franciscano, “quien por fraile quien por hermano, todo el mundo es franciscano”.
De todas las ramas franciscanas, han florecido en santidad 571 santos y beatos, al menos. Ninguna otra familia religiosa tiene tantos. Y algunos, como Santa Clara de Asís, San Pedro de Alcántara, San Maximiliano María Kolbe, o San Pío de Pietrelcina, de un nivel tan elevado y tan próximo al mismo Francisco.
El clamor de la historia y de la humanidad
Otro ejemplo de este clamor de la historia y del presente lo podemos encontrar en la riqueza y vitalidad de la iconografía franciscana. ¿Quién no ha oído hablar de la Tau, del cordón franciscano, del sayal, de los estigmas o del Cristo de San Damián?
Pero mayor clamor aún lo encontramos en la repercusión y huella de Francisco en la historia de la cultura. Giotto, Velázquez, Murillo, Zurbarán lo pintaron con primor y, en estela de estos grandísimos de la pintura, José Segrelles y hasta el mismo Joan Miró plasmaron a Francisco en sus creaciones. Al menos media docena de películas de gran metraje se han hecho sobre él: desde “Il poverello d´Assisi”, ya en 1911, en los mismos albores del cine, hasta “Francesco”, de Liliana Cavani, en 1989, o la película que más ha influido en el fervor popular por Francisco “Hermano sol, hermana luna” de Franco Zeffirelli, en 1972, o “Francisco, juglar de Dios”, de Roberto Rosellini, en 1959.
Hasta el extinto grupo musical “Mecano” le dedicó hace dos décadas una hermosa canción, “Hermano sol, hermana luna”. Hasta el dramaturgo agnóstico y a veces irreverente Darío Fo, italiano como Francisco y premio Nobel de literatura, hizo y representó una bella obra teatral sobre él. Las páginas de los musicales de las tres últimas décadas contienen asimismo memorables escenificaciones y recreaciones como la juvenil obra “Forza, venite gente”, con admirables canciones como “Luna”, “Laudato sia, mi Signore”, cuajadas de belleza y de contenidos e invitaciones pastorales.
Literatos tan extraordinarios como Dante, Todi, Tasso, Chesterston, Rubén Darío, Valle Inclán, Julien Green, Kazantzakis, escribieron espléndidas páginas de la mejor literatura en memoria y honor del “Poverello”. El mismo Miguel Cervantes, que fue terciario franciscano, pudo inspirarse en él para reflejar alguno de los rasgos de su inmoral Don Quijote de la Mancha. Hasta José Saramago y Álvaro Pombo lo han hecho y con respeto. Diríase que todos ellos y tantos otros han querido rendir un homenaje al autor del “Cántico a las criaturas” y de “Las florecillas”. Diríase que, desde sus situaciones personales de creencia o de increencia, se han acercado reverencialmente, respetuosamente, admirativamente, a este creyente, a este cristiano por antonomasia, sobre quien han escrito también extraordinarias biografías autores religiosos tan relevantes como Ignacio Larrañaga, Eloi Leclerq, Carlo Carreto…
Pero, ¿cuál es el secreto de Francisco?
Sí, todo esto es verdad. Pero ¿cómo es posible? ¿Cuál es la razón, la clave, el misterio de Francisco? ¿Cómo es posible que ocho siglos después siga de moda, vivo, fresco, atrayente, interpelador? ¿Cuál es su secreto? La respuesta es sencilla: su condición de enamorado y apasionado de Jesucristo, su Dios y su todo. Francisco no es una “marca” de moda, una referencia sólo humanamente atractiva. Sí, lo es, pero lo es desde su radicalidad en la imitación de Jesucristo pobre y crucificado. Lo es desde su itinerario de permanente conversión, desde su búsqueda de la santidad, desde su seguimiento fiel y fecundo del Evangelio “sin glosa”. Cercano ya al final de su vida, Francisco recibió en el monte Alverna los estigmas de la cruz. Pero antes, mucho antes, el corazón y el alma de Francisco habían sido ya “heridos” y transfigurados por las llagas del Señor.
La historia de Francisco es la historia de la gracia y de la conversión. Es la historia de la respuesta fiel, generosa y abnegada de quien se siente irresistiblemente atraído por Jesús. Es la historia de un hombre para los demás, que y porque fue un hombre para Dios y de Dios, sin Quien el mundo y el hombre pierden su fundamento y su dirección de marcha. Francisco es testimonio elocuente y grandioso de que Dios es, de que Dios existe, de que Dios es amor, de que no podemos vivir sin este amor, sin este Dios. Francisco es anhelo y realización, desde este Dios del Amor, de las aspiraciones más profundas y más nobles del corazón del hombre. Francisco expresa y ejemplariza además las dos tendencias y tensiones del creyente en busca del equilibrio y de la propia vocación: la ascética y la mística, la misión y la contemplación, la oración y la caridad.
Y lo demás -que en su vida fue tanto y tan grande- a él se le dio y a nosotros se nos dará y vendrá por añadidura: la paz, la fraternidad, la pobreza, la humildad, la caridad, el respeto y la promoción de la naturaleza. Y todo porque Francisco descubrió, siguió, amó y transmitió al Cristo total: al Amor Encarnado, al Amor Crucificado y al Amor Resucitado.



Cabras en las iglesias: lo que está haciendo Turquía con Chipre


Las raíces cristianas del país están siendo extirpadas desde la invasión de 1974, con 720 templos devastados y 85 convertidos en mezquitas.

Actualizado 5 octubre 2012

Carmelo López-Arias / ReL


Chipre es un país miembro de la Unión Europea, y Turquía aspira a serlo. Uno de los obstáculos es precisamente la ocupación a la que somete el 36,2% del territorio chipriota tras la invasión de 1974, y que está sirviendo para una sistemática descristianización cultural e histórica de la zona invadida, denunciada hasta su muerte por el primer presidente de la República independiente, el arzobispo Makarios (1913-1977).

En los últimos treinta y ocho años, la parte de Chipre bajo el poder de Estambul ha visto cómo 575 iglesias, capillas y monasterios ortodoxos han sido vandalizados, 19 iglesias completamente destruidas, 85 convertidas en mezquitas y 41 utilizadas como establos: en total, 720 lugares de culto cristiano que han desaparecido de una zona del país de extensión similar a la provincia de Álava.

Una sistemática destrucción, pues, destinada a extirpar todo recuerdo de la Cruz, y que está siendo denunciada por el Comité de los Ayuntamientos del Chipre Ocupado a través de un vídeo producido en la capital de la zona libre, Nicosia. En quince minutos se detalla la rica herencia cultural de la isla, cristiana y precristiana, y la forma en que puede desaparecer del todo por la presión de las autoridades turcas, que no reparan ni siquiera en las realización de excavaciones ilegales en lugares de gran valor arqueológico.

Con la voz quebrada

En el documental, Cecilia Wikström, europarlamentaria sueca que es además teóloga luterana, se emociona hasta contener el llanto cuando explica la destrucción de las iglesias y de los restos de civilización europea, incluso los cambios de los nombres de las cosas, a las que se está aplicando el gobierno turco en el Chipre ocupado: "Me rompe el corazón ver que lugares que la gente ha considerado santos son desmantelados y vandalizados de esta forma", dice con la voz quebrada en el interior de un templo destrozado. La imagen de un cementerio profanado con cientos de cruces caídas completa su testimonio.

Por su parte, Francesco Bardarin, director del Centro del Patrimonio Mundial de la Unesco, explica que ante la destrucción masiva de obras de arte y de valor cultural en el Chipre ocupado tienen muchas dificultades para intervenir directamente porque la ONU no puede hacerlo: "Sólo podemos apelar a Turquía y a otras entidades que están allí para que tengan respeto en cuanto miembros de la civilización internacional".

Mercado negro y mezquitas en las iglesias

El vídeo continúa denunciando la destrucción de monumentos cristianos, así como la exportación ilegal de obras de arte y las excavaciones ilegales. A eso se suma el fomento de la inmigración para "alterar la demografía característica de la isla": hasta 160.000 turcos han entrado en el país desde la invasión de 1974. Se han construido además decenas de mezquitas con la finalidad de cambiar la esencia cultural chipriota.
Se muestran entonces las imágenes de un grupo de mahomentanos leyendo el Corán en la iglesia de San Juan Crisóstomo en Akanthou. Y explica cómo los chipriotas tienen que pagar para visitar como turistas las iglesias que como cristianos les pertenecen. Del mismo modo, los nombres tradicionales de ciudades y lugares, precristianos o cristianos, han sido cambiados por nombres turcos. Una bandera turca ondeando en una catedral de estilo gótico medio derruida es la imagen más evidente del drama.

Como también lo es la composición de fotogramas (antes y después) de los mosaicos, plenos de color y vida, que representaban escenas cristianas, y que han sido saqueados para hacer negocio con ellos en los mercados de antigüedades europeos o norteamericanos ante la indiferencia mundial.
Los ojos arrancados

En cuanto a los templos, no hay distinción: ortodoxos, católicos, anglicanos, maronitas, armenios... La mayor parte de los lugares cristianos de oración y culto están en su mayor parte "en condiciones terribles".

Sólo en algunos de ellos, y en algunos días del año y bajo estrictas restricciones, se puede celebrar culto cristiano. Y otros, los que se mantienen cuidados, es porque se han transformado en mezquitas.

El vídeo concluye con las impresionantes imágenes de unos frescos de santas y santos cristianos con los ojos raspados, simbólicamente extraídos por los bárbaros. "Estos monumetos no pertenecen sólo a los chipriotas", resume el documental, "sino a la comunidad internacional. Rescatar estos monumentos debería ser un deber para todos".





Tuesday, October 2, 2012

El 12 de octubre proclama alto y claro que por ser catalán, eres español

¡Catalanes y demás españoles!


Estamos aquí reunidos para denunciar el error y la locura de la deriva independentista que últimamente agita nuestra tierra y proclamar, una vez más, que el conocer y encontrar nuestras verdaderas raíces, es la única solución posible para evitar el abismo al que nos lanza una perversa y pervertidora casta política.

Nuestra premisa es tan sencilla como sublime:Cataluña, sé tu misma, vuelve a tus orígenes, redescubre tu verdadera tradición. Frente a los que proclaman que el ser catalán sólo puede provenir de una emancipación, nosotros respondemos con Torras i Bages que “Cataluña será cristiana, o no será”. Los que cantan una futura plenitud con la independencia, son incapaces de comprender que están dando paso al nacimiento de "Cataluñistán y asistiendo a la muerte de la verdadera Cataluña. Los que aspiran a independizarla de España no representan sino la podredumbre de un cuerpo social casi muerto, que enterrará la Cataluña para que nazca "Cataluñistán". Por el contrario, nosotros, que reconocemos nuestra historia y estamos orgullosos de ella, somos los auténticos herederos dels Almogàvers, els miquelets, els reialistes, els malcontents, els matiners o els carlins de les muntanyes; esto es, de aquellas generaciones de catalanes que supieron ser fieles a su identidad patria y a la fe que la forjó, combatiendo hasta el mayor sacrificio. Por eso estamos obligados a levantar una bandera, humilde pero firme, que ilumine entre tanta confusión interesada. En la actual sociedad de masas, del dominio absoluto de las estructuras mentales y afectivas de los individuos gracias al control mediático, a la estatalización y subvención constante que mata la vida social y al desarraigo social y existencial, es muy fácil movilizar manifestaciones y reclamar locuras que movilizan individuos que buscan desesperadamente identidades fáciles aunque falsas. Sólo la Tradición viva nos puede guiar a discernir y determinar el futuro que han de seguir las próximas generaciones. Este es nuestro tesoro y esta nuestra sabiduría: la fidelidad a lo que fueron nuestros antepasados.

Pero ¿Qué ha sido verdaderamente Cataluña?

“Catalunya Comtat Gran”, que rezaba el viejo himno dels Segadors, que pervirtieron los catalanistas, cambiando la letra original. Fue una realidad política que se configuró al amparo del imperio carolingio, del que pasó a ser directamente parte integrante de la Corona de Aragón en el siglo XIII, por el Tratado de Corbeil (1258). Durante siglos Cataluña fue conocida como la Marca hispánica y sus habitantes, mucho antes de que apareciera la palabra “catalán”, fueron denominados “hispanos”. Al igual que los nuevos reinos y condados cristianos que surgían con la Reconquista, los condados catalanes participaron en la el proyecto de las Españas frente al islam. Tuvimos nuestra propia Covadonga en las peñas de Montgrony y el monasterio de Ripoll fue la cuna de una unidad política y religiosa. De la Corona de Aragón recibimos la Diputación General (La Generalitat) que fue instituida no en tierra catalana sino en las Cortes de Monzón. Como en buena parte de las Españas fueron cristalizando en nuestras tierras instituciones políticas, como las Cortes medievales, que asombraron al mundo y que reflejaban lo que la Cristiandad podía representar como encarnación histórica y no como mero ideal abstracto.

Los Fueros, Constituciones y libertades de Cataluña como reconocimiento de la Corona de Aragón de la identidad de nuestra tierra permitieron el desarrollo de una legislación civil propia que representaba el carácter de nuestro pueblo. La unión de la Corona de Aragón y Castilla fue celebrada como el encuentro de hermanos y los Austrias supieron reconocer la realidad de las Españas. La Guerra de sucesión a inicios del siglo XVIII demostró que una parte de Cataluña aún quería ser fiel a esa Cristiandad medieval. La pérdida de los fueros no impidió que el derecho civil catalán siguiera desarrollándose ni que se doblegara nuestra personalidad, pues ese siglo representó un gran crecimiento que integró aún más Cataluña con los pueblos hispánicos. Si a principios del siglo XVIII, un aciago 11 de septiembre de 1714, el pueblo de Barcelona se mostró monárquico, español y profundamente católico; a finales de esa centuria, en la Guerra Gran (1793-1795), contra los revolucionarios franceses, Cataluña, con sus tercios de miquelets, demostró que era el más monárquico, católico y contrarrevolucionario de los pueblos españoles. Emprendiendo ella sola una guerra contra la revolución francesa, intentando reconquistar el Rosellón para España.


Y así se inició el siglo XIX, donde la montaña catalana fue la patria intermitente de miles de compatriotas que se alzaron en armas contra las revoluciones que empezaban a agitar toda Europa. Cataluña destacó por ser la primera en derrotar a las fuerzas napoleónicas en los Bruchs, mientras que las guerrillas arreciaban en los campos. Los catalanes lucharon después como reialistes contra los guiños de Fernando VII a la revolución, al igual que els malcontents, que volvieron a agitar nuestra tierra cuando los gobiernos liberales empezaban a ensayar una centralización del Estado moderno (mil veces más homogeneizador que el Decreto de Nueva Planta) e iniciaban sus ataques a la Iglesia. Tras lo cual llegó la primera guerra carlista, y luego la dels matiners, y por último, la gran cruzada tradicionalista iniciada por los catalanes a las órdenes de Don Alfonso Carlos por su hermano Carlos VII, que tantos recuerdos dejó arraigados en las masías de terra endins. La resistencia titánica del pueblo catalán a la revolución, en cuanto lo que implicaba de anticlerical y antitradicional al intentar que los Estados modernos absorbieran la vida espiritual y social, no tuvo paragón y es análoga a la resistencia macabea. Pero en el siglo XX esta lucha quedó truncada ante la emergencia de un nuevo fenómeno político: el catalanismo.

Origen y sentido del catalanismo

No podría explicarse el catalanismo sino como una estrategia del liberalismo para aniquilar el pensamiento tradicionalista del pueblo catalán. Aquél, aunque había derrotado al carlismo en el campo de batalla, nunca lo había podido batir en la vida social. El catalanismo surgió como una extraña mezcla de elementos que lo convirtieron en una fuerza política sin prededentes. Por un lado fue fruto del romanticismo que recorría Europa y que llevó a “reinventar” la Edad Media, imaginando naciones y proezas donde jamás existieron. Baste como ejemplo la reivindicación de la bandera catalana (en realidad siempre llamada la Senyal Real d´Aragó) por parte de los historiadores románticos, como si fuera una herencia recibida por Guifredo el Velloso cuando, tras una batalla, el rey franco Carlos el Calvo untó sus dedos en su sangre y dibujó las cuatro barras rojas sobre su escudo. Esta mitificación ha durado hasta nuestros días y tiene como motivo eliminar el sentido de pertenencia a la Corona de Aragón.

Por otro, el catalanismo fue fruto de la instrumentalización de la burguesía catalana de un sentimiento derivado de la frustración ante la pérdida de las últimas provincias de ultramar. La sensación de decadencia y fracaso del Estado español, fue utilizada por la burguesía para sojuzgar unos gobiernos centrales y sacarles el mayor rédito económico posible. Para ello jugó un papel importante Prat de la Riba, fundador del catalanismo político, tal y como lo conocemos hoy, al proporcionarles una ideología, el catalanismo, que se presentaba como moderna y a la vez como tradicional. La burguesía catalana, contradictoriamente conservadora y revolucionaria a la vez, utilizó ese sentimiento para constituir la Lliga regionalista.

En lo religioso, e catalanismo pronto intentó monopolizar el catolicismo para conseguirse una base social, presentándose como la única forma eficaz de defender la catolicidad (y acusando al carlismo de ser una forma caduca de defender la fe). Sin embargo, no tuvo reparos en congratularse con la monarquía liberal, restaurada tras la primera República. El catalanismo creció gracias a que una parte del clero catalán se hizo catalanista, a cambio de prebendas y altos cargos, mientras que la dinastía liberal inundaba con títulos de nobleza a los ricos fabricantes. Muchos católicos, incluso tradicionalistas, se sintieron embelesados por esta propuesta y traicionaron sus raíces. La aparición del catalanismo fue el inicio de la desactivación del hasta entonces irreductible carlismo catalán. A la postre, una parte de la burguesía catalana exasperaba por su codicia encarnaron la injusticia social oprimiendo a obreros e inmigrantes que pronto se sintieron atraídos por los cantos de sirena revolucionarios. El anarquismo, el lerrouxismo, el republicanismo fueron arraigando en las ciudades catalanas y se preparaban así funestas revoluciones que fueron desde la Semana trágica de 1909 hasta la revolución que se explotó en julio de 1936. Cataluña, sin darse cuenta, por obra y gracia de la burguesía catalanista, se transformaba de una sociedad tradicional en una masa revolucionaria.

Las estrategias del catalanismo y sus abismos políticos

Dejando de lado el federalismo republicano de Almirall, antecedente escuálido de un catalanismo que no renegaba de la nación española, el catalanismo político debió su triunfo a la Lliga regionalista. Ello fue posible por sus cálculos y estrategias. El catalanismo hizo creer a muchos que incluso los catalanes pertenecíamos a una raza superior; que Castilla siempre nos había oprimido; que los españoles en general nos odiaban. Estas mentiras fueron convenciendo incluso a los que las inventaron. En la medida que se fomentaba un resentimiento hacia España que tenía sus resultados en las urnas, el catalanismo apelaba a la masa conservadora y católica de Cataluña. El gran líder de la Lliga y heredero de Prat de la Riba, Cambó, apelaba al voto católico mientras que el mismo llevaba una vida frívola, agnóstica y se codeaba con anticlericales. El resentimiento que se sembró acabó dando sus inesperados frutos. Ante el auge del caos social, el catalanismo político apoyó a la Dictadura de Primo de Rivera. Los líderes de la Lliga se olvidaron pronto de la Autonomía conseguida con la Mancomunitat, con tal de que se salvaguardaran sus fábricas y ganancias de las agitaciones revolucionarias. Ello tuvo un efecto inesperado.

Tras la Dictadura de Primo de Rivera, la Lliga pensó que el pueblo catalán le daría su pleno apoyo, pero las urnas dieron el poder a una recién nacida Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), liderada por un quijotesco Macià que encandiló a las masas que le apodaron “L´avi” (el abuelo). El catalanismo se había convertido en una ideología autónoma que no reconocía a sus orígenes conservadores y se deslizaba con fluidez por el discurso de las izquierdas. Con la Llegada de la II República las calles de Barcelona se llenaron de populacho que gritaba sin parar: ¡Visca Macià, Mori Cambó! El catalanismo se había emancipado de su creador y reclamaba la muerte del padre. Pocos años más tarde, con la Guerra civil, se demostraría que el catalanismo original seguía siendo fruto de la burguesía y no tuvo ningún reparo en apoyar a Franco y su sublevación, con tal de que se les devolviera las fábricas. Pero quizá lo más paradójico es descubrir cómo entre los más entusiastas del catalanismo y la República estaba un sector del clero que después habría de sufrir cruenta persecución. Los desvaríos del clero catalanista llevaron incluso a fundar, contra la Acción Católica Española, la Federació de Joves Cristians de Catalunya, los fejocistas, argumentando que el pueblo catalán tenía una espiritualidad católica diferente al resto de los pueblos españoles. No somos nadie para juzgar esas almas, pues muchos de ellos serían mártires en 1936, pero sí debemos denunciar la estrategia política que llevó a consolidar un catalanismo de gérmenes revolucionarios que más tarde se volvería contra la Iglesia. Los escamots de ERC, herederos inesperados de la Lliga conservadora, mancharon sus manos hasta la saciedad con la sangre de miles de sacerdotes y fieles católicos.

Catalanes y españoles.

El ejemplo del Tercio de Requetés: el amor frente al odio

Quienes lucharon en el Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat, representan la quinta esencia de nuestra tierra, pues ellos son desde todos los puntos de vista, los verdaderos herederos de los combatientes del 11 de septiembre, de la Guerra Gran, de la Guerra del Francés y de las Guerras carlistas. Entre tantas generaciones hay un nexo de unión que es la “rauxa” catalana cuando se trata de defender lo que funda la esencia de nuestro pueblo. Durante la persecución religiosa del 1936-39, en Cataluña fueron asesinados más de 3.000 carlistas, nada comparable con las pocas decenas de asesinados de la Lliga. Los esfuerzos de Companys por salvar catalanistas, aunque fueran de derechas, dieron sus frutos, pero otros catalanes no catalanistas fueron abandonados a su suerte. Ello no impidió que fueran asesinados 150 fejocistas a causa de su fe.

Lo que pocos saben es que muchos fejocistas, que consiguieron huir de Cataluña durante la persecución, se alistaron al Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat. Se les podía haber reprochado su insensatez catalanista o acusado de las desgracias que asolaban nuestro suelo patrio, pero los requetés supieron tener alteza de miras y reconocer lo más alto y profundo que les unía: la misma fe y en el fondo un amor sincero a su tierra. Así, en correspondencia, los antiguos catalanistas aprendieron a amar la Patria y a morir, muchos de ellos, gritando Visca Espanya. Entre los requetés se produjo el milagro de cómo aquellos catalanistas que sólo reconocían la Patria chica, abrazaron la Patria grande, descubriendo que esos amores no son incompatibles. Esta es la lección que hoy queremos mostrar a todos los catalanes de buena fe, muchos de ellos engañados y contaminados de un nuevo romanticismo burgués y deseosos de una mística que dé sentido a sus vidas y que sus párrocos han dejado de ofrecerles. No lo dudemos, el triunfo actual del nacionalismo se corresponde con la secularización imperante y ésta por la dejación de muchos que debiendo predicar la fe, se dedicaron a divinizar patrias imaginadas.

La falsa dialéctica del independentismo y nuestra solución

En estos últimos años, el partido heredero de la Lliga, Convergència i Unió, quiere lanzarnos a la aventura que ya intentaron sus antecesores y que nos llevó a la debacle durante la República. El actual presidente de la Generalitat de Cataluña (el nuevo "Rey" Arturo) debe saber que los vientos que ahora siembra le revolcarán hasta su ruina, al igual que en su tiempo le sucedió a Cambó; igualmente debe ser consciente que el catalanismo radical que ha alentado, financiado y dirigido, le acabará tarde o temprano sobrepasando y que su soñada Cataluña independiente no sería un oasis capitalista sino un gulag socialista. ¿Acaso nadie se ha preguntado por qué durante la última manifestación separatista del 11 de septiembre apenas se vieron banderas catalanas, en cambio sí innumerables esteladas? La respuesta es sencilla, los independentistas ni siquiera aman la cuatribarrada y la han profanado con una estrella revolucionaria. El Estado que añora el resto caduco de la burguesía catalana que nadie piense que sería un paraíso de libertades, donde se restituyeran fueros y constituciones tradicionales. Por el contrario, sería un Estado hipercentralista del que hubiera aborrecido cualquier catalán de siglos pasados.
y por último, no debemos caer en la falsa dialéctica de quienes quieren enfrentar los amores a Cataluña y España. El catalanismo es una perversión de la catalanidad, así como el nacionalismo español es una deformación del amor Patrio. No podemos permitir que el odio se instale en Cataluña hacia el resto de España ni viceversa. Nuestros antepasados nos impelen a demostrar que esos amores se pueden aunar y que la mejor forma de amar España, es siendo verdaderos catalanes; que la Catalanidad es una concreción de la Hispanidad, así como la Hispanidad lo es de la Cristiandad. Nuestra misión es impedir que el catalanismo se apodere de lo catalán, pues es su antítesis.

Este es el remedio frente al catalanismo: simplemente ser catalanes. Demostremos a España que nuestra condición de ser buenos españoles es previamente ser buenos catalanes. Esto es lo que nos enseñaron nuestros mártires.

Amigos, comprometámonos a seguir la senda de nuestros antepasados y defender nuestra amada tierra, gritando:


¡Viva Cristo Rey! ¡Viva España! ¡Visca Catalunya espanyola!

En Montserrat, 30 de septiembre de 2012

III Marcha Internacional por la Vida

María San Gil ha respaldado este martes la III Marcha Internacional por la Vida del próximo 7 de octubre, que considera “una ocasión extraordinaria de cambiar una ley injusta”, según ha explicado en una carta enviada por email a los 381.000 miembros de HazteOir.org y Derecho a Vivir.


La expresidenta del PP vasco anima a las familias españolas a asistir a los actos convocados el próximo fin de semana en más de cien ciudades, con el lema Por el derecho a vivir, #AbortoCero.

La reforma del aborto, que el Gobierno ha anunciado que presentará este otoño, debe “garantizar la protección de toda vida humana, también de la vida humana que va a nacer, tal y como establece el artículo 15 de nuestra Constitución y como interpreta el Tribunal Constitucional cuando dice que el nasciturus es sujeto, también, del derecho fundamental a la vida”, señala María San Gil en su invitación a la Marcha por la Vida.

La autora de En la mitad de la vida examina la experiencia del aborto en España: “Si algo podemos sacar en claro, veintisiete años desde la primera ley de 1985 y un millón y medio de bebé abortados después, es que el aborto no es un acto médico, sino la extinción violenta de una vida humana y no libera a la mujer, sino que, al contrario, muchas veces le causa un daño difícilmente reparable”.

María San Gil anima a la sociedad española a pedir “con voz clara, serena y alegre” el próximo 7 de octubre una nueva ley que “proteja el derecho a la vida humana y apoye a las mujeres”. Estas tienen derecho a “disponer de alternativas ante un embarazo imprevisto y a ser acompañadas durante su embarazo, cuando tienen dificultades económicas, o pueden ser despedidas de su trabajo o excluidas de su familia y de su entorno por tener a su hijo”.

“Toda mi vida me he resistido, con la fuerza de la razón y mis modestos actos, al abuso y la violencia”, dice María San Gil en su carta de apoyo a la Marcha Internacional por la Vida.

“Confío”, dice, “en que el próximo 7 de octubre España dé un paso decisivo para derogar la falsa libertad del aborto, que es solo la tiranía de abusar de la vida de los otros”.

La Marcha Internacional por la Vida se celebrará el próximo domingo 7 de octubre en más de cien ciudades de España, Europa e Iberoamérica. En todas, se leerá el manifiesto “Aborto Cero”, que pide al Gobierno que derogue la ley del aborto y presente una ley que proteja la vida humana; que impulse un plan nacional de apoyo a la maternidad y que cambie la legislación sobre adopciones para fomentarlas y agilizarlas.

Wednesday, September 26, 2012

La liturgia, lugar privilegiado del encuentro de los cristianos con Dios

Palabras de Benedicto XVI en la audiencia general de hoy


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 26 septiembre 2012 (ZENIT.org).- La audiencia general de esta mañana tuvo lugar a las 10,30 en la plaza de San Pedro, donde Benedicto XVI --proveniente en helicóptero de la residencia de veraneo de Castel Gandolfo- se encontró con grupos de peregrinos y fieles llegados de Italia y otros países. En su discurso, el papa, reanudó el ciclo de catequesis sobre la oración, centrado en su meditación sobre la liturgia. Ofrecemos el texto íntegro del discurso del santo padre.

Queridos hermanos y hermanas:

En los últimos meses hemos caminado a la luz de la Palabra de Dios, para aprender a orar de un modo más auténtico, observando algunas grandes figuras del Antiguo Testamento, los Salmos, las epístolas de san Pablo y el Apocalipsis, pero también contemplando la experiencia única y fundamental de Jesús, en su relación con el Padre Celestial. De hecho, solo en Cristo, el hombre está capacitado para unirse a Dios con la profundidad y la intimidad de un niño ante un padre que lo ama, sólo en Él podemos acudir con toda verdad a Dios llamándolo con afecto "¡Abbá!, ¡Padre!" Al igual que los Apóstoles, también nosotros hemos repetido en estas semanas y le repetimos a Jesús hoy: "Señor, enséñanos a orar" (Lc. 11,1).
Además, para aprender a vivir con mayor intensidad la relación personal con Dios, hemos aprendido a invocar al Espíritu Santo, primer don del Resucitado a los creyentes, porque es él quien "viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir como conviene" (Rm. 8,26), dice san Pablo, y sabemos que está en lo correcto.
En este punto, después de una larga serie de catequesis sobre la oración en la Escritura, podemos preguntarnos: ¿cómo puedo dejarme formar por el Espíritu Santo y por lo tanto volverme capaz de entrar en la atmósfera de Dios, de orar con Dios? ¿Cuál es esta escuela en la cual Él me enseña a orar, viene y me ayuda en mi esfuerzo por dirigirme de la manera correcta a Dios? La primera escuela para la oración –lo hemos visto en estas semanas-- , es la Palabra de Dios, la Sagrada Escritura. La Sagrada Escritura es un permanente diálogo entre Dios y el hombre, un diálogo progresivo en el que Dios se muestra cada vez más cerca, en el que podemos conocer cada vez mejor su rostro, su voz, su ser: y el hombre aprende a aceptar el poder conocer a Dios, de hablar con Dios. Así es que, en estas semanas, leyendo la Sagrada Escritura, hemos intentado, con la Escritura, a partir de este diálogo permanente, a aprender cómo podemos ponernos en contacto con Dios.
Hay otro valioso "espacio", otra valiosa "fuente" para crecer en la oración, una fuente de agua viva en estrecha relación con la anterior. Me refiero a la liturgia, que es un lugar privilegiado en el que Dios nos habla a cada uno de nosotros, aquí y ahora, y espera nuestra respuesta.
¿Qué es la liturgia? Si abrimos el Catecismo de la Iglesia Católica --subsidio siempre valioso, yo diría fundamental--, se lee que en un principio la palabra "liturgia" significa "servicio de parte de y en favor del pueblo" (n. 1069). Si la teología cristiana tomó esta palabra del mundo griego, lo hace obviamente pensando en el nuevo Pueblo de Dios nacido de Cristo, que abrió sus brazos en la cruz para unir a los hombres en la paz del único Dios. "Servicio a favor del pueblo", un pueblo que no existe por sí mismo, sino que se ha formado a través del Misterio Pascual de Jesucristo. De hecho, el Pueblo de Dios no existe por lazos de sangre, de territorio o nación, sino nace siempre de la obra del Hijo de Dios y de la comunión con el Padre que Él nos obtiene.

El Catecismo también dice que "en la tradición cristiana quiere significar que el Pueblo de Dios toma parte en 'la obra de Dios'" (n. 1069), porque el pueblo de Dios como tal existe solo por obra de Dios.
Esto nos lo ha recordado el propio desarrollo del Concilio Vaticano II, que inició su trabajo hace cincuenta años, con la discusión del proyecto sobre la sagrada liturgia, aprobado solemnemente después el 4 de diciembre de 1963, y que fue el primer texto aprobado por el Concilio. Que el documento sobre la liturgia fuese el primer resultado de la asamblea conciliar, tal vez fue considerado por algunos una casualidad. Entre los muchos proyectos, el texto sobre la sagrada liturgia parecía ser el menos controvertido y, justo por esta razón, pudo ser una especie de ejercicio para aprender la metodología de trabajo conciliar. Pero sin duda, lo que a primera vista puede parecer una casualidad, resultó ser la mejor opción, incluso en la jerarquía de los temas y tareas más importantes de la Iglesia. Comenzando así, con el tema de la "liturgia", el Concilio puso de manifiesto muy claramente la primacía de Dios, su principal prioridad. En primer lugar Dios: esto nos explica la elección conciliar de partir de la liturgia. Donde la mirada de Dios no es decisiva, todo lo demás pierde su orientación. El criterio básico para la liturgia es su orientación hacia Dios, para que podamos participar así de su obra.
Pero podemos preguntarnos: ¿cuál es esta obra de Dios a la que estamos llamados a participar? La respuesta que nos da la Constitución conciliar sobre la Sagrada Liturgia es aparentemente doble. En el número 5 nos dice, en efecto, que la obra de Dios son sus acciones históricas que nos traen la salvación, que culminan en la muerte y resurrección de Jesucristo; pero en el número 7 de la Constitución se define la celebración de la liturgia como "la obra de Cristo". De hecho, estos dos significados son inseparables.
Si nos preguntamos qué salva al mundo y al hombre, la única respuesta es Jesús de Nazaret, Señor y Cristo, crucificado y resucitado. ¿Y donde está presente para nosotros, para mí hoy el misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo, que trae la salvación? La respuesta es: en la acción de Cristo a través de la Iglesia, en la liturgia, sobre todo en el sacramento de la Eucaristía, que hace presente la ofrenda sacrificial del Hijo de Dios, quien nos ha redimido; en el Sacramento de la Reconciliación, en el cual se pasa de la muerte del pecado a la nueva vida; y en los otros actos sacramentales que nos santifican (cf. Presbyterorum ordinis, 5). Por lo tanto, el Misterio Pascual de la Muerte y Resurrección de Cristo es el centro de la teología litúrgica del Concilio.
Vamos a dar un paso más y preguntarnos: ¿de qué modo se hace posible esta actualización del Misterio Pascual de Cristo? El beato Juan Pablo II, a 25 años de la constitución Sacrosanctum Concilium, escribió: "Para actualizar su misterio pascual, Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en las acciones litúrgicas. La Liturgia es, por consiguiente, el «lugar» privilegiado del encuentro de los cristianos con Dios y con quien Él envió, Jesucristo (cf. Jn. 17,3)" (Vicesimus Quintus annus, n. 7). En el mismo sentido, lo leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica de la siguiente manera: "Toda celebración sacramental es un encuentro de los hijos de Dios con su Padre, en Cristo y en el Espíritu Santo, y este encuentro se expresa como un diálogo a través de acciones y de palabras". (n. 1153). Por lo tanto, el primer requisito para una buena celebración litúrgica es que sea oración, conversación con Dios, sobretodo escucha y por lo tanto respuesta. San Benito, en su "Regla", hablando de la oración de los Salmos, indica a los monjes: mens concordet voci, "que la mente concuerde con la voz". El Santo enseña que en la oración de los Salmos, las palabras deben preceder a nuestra mente. Por lo general esto no sucede, primero debemos pensar y luego, cuando hemos pensado, se convierte en palabra. Aquí, en cambio, en la liturgia, es a la inversa, la palabra precede. Dios nos ha dado la palabra, y la sagrada liturgia nos ofrece las palabras; tenemos que entrar al interior de las palabras, en su significado, acogerla en nosotros, ponernos en sintonía con estas palabras; de este modo llegamos a ser hijos de Dios, similares a Dios.
Como lo señaló la Sacrosanctum Concilium, para garantizar la plena eficacia de la celebración "es necesario que los fieles se acerquen a la sagrada Liturgia con recta disposición de ánimo, pongan su alma en consonancia con su voz y colaboren con la gracia divina, para no recibirla en vano" (n. 11).
Un elemento fundamental, principal, del diálogo con Dios en la liturgia, es la correlación entre lo que decimos con nuestros labios y lo que llevamos en nuestros corazones. Entrando en las palabras de la gran historia de la oración, nosotros mismos estamos conformados al espíritu de estas palabras y son volvemos capaces de hablar con Dios.
En esta línea, sólo quiero referirme a uno de los momentos que, durante la misma liturgia, nos llama y nos ayuda a encontrar una correlación, este ajustarse a lo que oímos, decimos y hacemos en la celebración de la liturgia. Me refiero a la invitación que formula el celebrante antes de la Plegaria Eucarística: "Sursum corda", levantemos nuestros corazones fuera de la maraña de nuestras preocupaciones, de nuestros deseos, de nuestras angustias, de nuestra distracción. Nuestro corazón, lo íntimo de nosotros mismos, debe abrirse dócilmente a la Palabra de Dios, y unirse a la oración de la Iglesia, para recibir su orientación hacia Dios de las mismas palabras que escucha y dice. La mirada del corazón debe dirigirse al Señor, que está en medio de nosotros: es una disposición fundamental.
Cuando vivimos la liturgia con esta actitud de fondo, nuestro corazón está como sustraído a la fuerza de gravedad, que lo atrae hacia abajo, mientras se eleva interiormente hacia arriba, hacia la verdad y hacia el amor, hacia Dios. Como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica: "La misión de Cristo y del Espíritu Santo que, en la liturgia sacramental de la Iglesia, anuncia, actualiza y comunica el Misterio de la salvación, se continúa en el corazón que ora. Los Padres espirituales comparan a veces el corazón a un altar" (n. 2655): altare Dei est cor nostrum.

Queridos amigos, celebramos y vivimos bien la liturgia solo si permanecemos en una actitud de oración --no si queremos "hacer cualquier cosa", hacer que nos vean--, sino si orientamos nuestro corazón a Dios y estamos en actitud de oración uniéndonos al Misterio de Cristo y a su coloquio de Hijo con el Padre. Dios mismo nos enseña a orar, dice san Pablo (cf. Rom. 8,26). Él mismo nos ha dado las palabras adecuadas para dirigirnos a Él, palabras que encontramos en los Salmos, en las grandes oraciones de la sagrada liturgia y en la misma celebración eucarística.
Roguemos al Señor para ser cada vez más conscientes del hecho que la liturgia es acción de Dios y del hombre; oración que viene del Espíritu Santo y de nosotros, dirigida por completo al Padre, en unión con el Hijo de Dios hecho hombre (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2564). Gracias.


Traducido del original italiano por José Antonio Varela V.



©Librería Editorial Vaticana




Wednesday, September 5, 2012

No podemos vivir sin creer

ROMA, miércoles 5 septiembre 2012 (ZENIT.org).- A pocas semanas de la inauguración de la Asamblea del Sínodo de los Obispos para la Nueva Evangelización y del Año de la Fe a los que ha convocado el papa Benedicto XVI, ofrecemos la carta de monseñor Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara en España, donde aborda el tema de la fe.


Cuando pronunciamos conscientemente la palabra “creo” estamos constatando una realidad que acontece en la convivencia diaria. Cada uno, al relacionarse con sus semejantes, no puede hacerlo sin creer en él y en lo que dice. Aunque en alguna ocasión tenga que contrastar determinadas afirmaciones por considerarlas exageradas o poco ajustadas a la verdad, sin embargo no puede vivir desconfiando constantemente de los demás. La confianza está en la base de la convivencia familiar y social. Por eso, para que no fomentar la desconfianza hacia los demás, la mentira y el engaño deberían estar desterrados de las
relaciones sociales.
Esta fe y confianza en los demás podemos apreciarlas fácilmente en los niños y jóvenes. Lo que aprenden en el hogar familiar y en el colegio, lo admiten y asumen porque creen en la bondad de sus padres y porque se fían de los conocimientos de sus profesores. La propia experiencia nos dice que muchos de nuestros conocimientos se deben a la acogida confiada de los saberes e informaciones recibidos de otras personas, en las que confiamos. Creer, por lo tanto, no es una actitud exclusivamente religiosa, sino una realidad humana absolutamente general que invade nuestras informaciones cotidianas.
Cuando analizamos las relaciones humanas podemos observar que el creer en el otro se nos impone. No podemos vivir en la sociedad sin confiar, es decir, sin tener fe en nuestros semejantes. El amor y la amistad con quienes convivimos cada día serían imposibles, si no creyésemos en ellos. Ambas se sustentan en una fe entre las personas que se aman, hasta tal punto que cada uno puede confiar y esperar la fidelidad del otro en el presente y en el futuro.
De acuerdo con lo dicho hasta aquí, podemos afirmar que el acto de creer es un acto esencial de la condición humana y, por tanto, auténticamente humano. Confiar en los otros forma parte de nuestra vida independientemente del creer religioso. Por lo tanto, prescindir del creer o relegarlo a un segundo plano en la vida, no sólo sería una contradicción existencial, sino una negación de lo que realmente somos.
Ahora bien, si creemos en las personas con las que nos relacionamos cada día y aceptamos su testimonio sobre distintos aspectos de la realidad, tendríamos que preguntarnos: ¿Por qué no creer en el testimonio de los millones de hombres y mujeres que a lo largo de la historia nos han dicho con sus palabras y obras que Dios existe?. ¿Por qué no fiarnos de quienes nos lo siguen diciendo en nuestros días?. ¿No estaremos siendo contradictorios al aceptar el testimonio sobre determinados aspectos de la realidad y cerrarnos a los testimonios religiosos?
La teología católica afirma que la fe no depende de la razón, pero que no es irracional. Aunque la fe supere la capacidad racional del ser humano, sin embargo no va en contra de la razón. Cuando creemos y nos fiamos de lo que nos dicen tantas personas conocidas, no actuamos contra la razón, sino que la descubrimos potenciada. El Papa Benedicto XVI, consciente de los intentos de la cultura actual de separar la fe de la razón, no cesa de recordarnos que no existe oposición entre fe y razón, entre el saber teológico y científico, sino complementariedad. Que el Señor nos ayude a creer y confiar en Él y en los hombres.

Con mi bendición, feliz día del Señor.
+ Atilano Rodríguez

Obispo de Sigüenza-Guadalajara



Tuesday, September 4, 2012

Pakistán: Musulmán viola a niña cristiana de 10 años

No cesan los abusos contra las minorías religiosas


FAISALABAD, martes 4 septiembre 2012 (ZENIT.org).- En Pakistán continúa la ola de violencia contra los cristianos, quienes no solo son víctimas de los abusos perpetrados en nombre de la blasfemia, sino también de la violencia sexual, ya que a las niñas pertenecientes a minorías religiosas se les trata como meros objetos de placer.

Según refiere AsiaNews en un artículo firmado por Shafique Khokar, a finales de agosto la niña Allah Rakhi fue violada por un comerciante musulmán, y abandonada inconsciente en el suelo. Originaria de Yousafabad en Medina-Faisalabad, la pequeña de tan solo 10 años pertenece a una familia cristiana muy pobre que sufre una vez más las injusticias por su condición minoritaria en el país.

A través de reportes locales, se supo que el informe del médico confirmó la violación, lo que condujo a la detención del ciudadano Muhammad Nazir, quien amenazaba hasta el final a los cristianos con "hacerles pagar" si informaban de los hechos. A pesar de ello, y con la ayuda de un activista cristiano, se recogió la queja para denunciarlo.

Entrevistado por AsiaNews, el padre de la niña dijo: "somos pobres" y "no somos capaces de luchar contra estos ricos". Por razones de seguridad, el señor Masih ha escondido a su hija, que aún se encuentra en una condición "crítica".

Para comentar la triste historia también interviene el padre Khalid Rashid Asi, vicario general de la diócesis de Faisalabad, según el cual "debido a la falta de justicia en Pakistán, los ricos y los poderosos pueden hacer actos similares con toda impunidad", como sucede a menudo.

Agrega que si este terrible crimen hubiera ocurrido en contra de una niña musulmana, "probablemente habrían quemado todos los hogares cristianos en la zona." La ley debe ser igual para todos, dijo el sacerdote, "y los culpables deben ser castigados".

Caso Rimsha

En relación al caso de la niña Rimsha Masih, arrestada aún por la supuesta quema de páginas de un libro referido al Corán, la audiencia ha sido suspendida hasta el viernes 7 de septiembre debido a una huelga de los abogados del Punjab, y ante el permiso solicitado por una de las partes que debe ausentarse de la ciudad. (javv)