Actividad Científica del Dr. Bernardo Ebrí

Los interesados en poder descargar publicaciones médicas científicas del Dr. Bernardo Ebrí Torné, pueden hacer "clic" en

https://www.researchgate.net/profile/Bernardo_Ebri/stats

Para descargar el programa informático para el cálculo de la Edad ósea en niños, guía explicativa como usarlo, sobre la radiografía de mano izquierda, y luego poder predecir la talla adulta del niño (niños de 0,5 años a 20); específicos programas para niños de 0 a 4 años a través de la radiografía de mano y de pie) (En español y lengua inglesa),publicaciones a este respecto, libro sobre Maduración Esquelética etc.,.., introducirse en la siguiente web: www.comz.org/maduracion-osea
Se abrirá el portal al hacer "clic" y allí, se encuentra toda la información, con posibilidad de descarga.
El método esta siendo utilizado por pediatras, radiólogos, de España, Italia, México, Venezuela...
Comentarios en https://sites.google.com/site/doctorbernardoebri/prueba


Salmos 91:4 y 46:1. El amor de Dios

Salmos 91:4 y  46:1. El amor de Dios
"Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será nuestro escudo y tu baluarte". "Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia"

Wednesday, October 10, 2012

Dios ha hablado y ya no es el gran desconocido

Reflexión del papa Benedicto XVI en la inauguración del Sínodo de los Obispos


CIUDAD DEL VATICANO, martes 9 octubre 2012 (ZENIT.org).- Durante la inauguración de la Primera Congregación General del lunes 8 de octubre de 2012, y tras la lectura breve de la Hora Tercia, el Santo Padre Benedicto XVI hizo la siguiente meditación, que reproducimos íntegra a nuestros lectores en una traducción hecha pública por la Sala de Prensa de la Santa Sede.

Queridos hermanos:

Mi meditación trata sobre la palabra «evangelium» «euangelisasthai» (cfr. Lc 4,18). En este Sínodo queremos conocer mejor qué es lo que nos dice el Señor y qué es lo que podemos o debemos hacer nosotros. Está dividida en dos partes: una primera reflexión sobre el significado de estas palabras, y después querría probar a interpretar el Himno de la Hora Tercia «Nunc, Sancte, nobis Spìritus», en la página 5 del Libro de Horas.
La palabra «evangelium» «euangelisasthai» tiene una larga historia. Aparece en Homero: es el anuncio de una victoria, y, por tanto, anuncio de un bien, de alegría, de felicidad. Luego aparece en el Segundo Isaías (cfr Is 40,9), como voz que anuncia la alegría que viene de Dios, como voz que hace comprender que Dios no ha olvidado a su pueblo, que Dios, el Cual, aparentemente, casi se había retirado de la historia, está aquí, está presente. Y Dios tiene poder, Dios da alegría, abre las puertas del exilio; después de la larga noche del exilio, su luz aparece y da la posibilidad del regreso a su pueblo, renueva la historia del bien, la historia de su amor. En este contexto de la evangelización, aparecen sobre todo tres palabras: dikaiosyne, eirene, soteria- justicia, paz, salvación. Jesús mismo retomó las palabras de Isaías en Nazaret, cuando habló de este «Evangelio» que lleva precisamente ahora a los marginados, a los encarcelados, a los que sufren y a los pobres.
Pero para el significado de la palabra «evangelium» en el Nuevo Testamento, además de esto – el Deutero-Isaías, que abre la puerta -, es importante también el uso de la palabra que hizo el Imperio Romano, empezando por el emperador Augusto. Aquí el término «evangelium» indica una palabra, un mensaje que viene del Emperador. El mensaje del Emperador – como tal – es positivo: es renovación del mundo, es salvación. El mensaje imperial es, como tal, un mensaje de potencia y de poder; es un mensaje de salvación, de renovación y de salud. El Nuevo Testamento acepta esta situación. San Lucas compara explícitamente al Emperador Augusto con el Niño nacido en Belén: «evangelium» - dice - sí, es una palabra del Emperador, del verdadero Emperador del mundo. El verdadero Emperador del mundo se ha hecho oír, habla con nosotros.Y este hecho, como tal, es redención, porque el gran sufrimiento del hombre – entonces como ahora – es precisamente este: detrás del silencio del universo, detrás de las nubes de la historia ¿existe un Dios o no existe? y, si existe este Dios, ¿nos conoce, tiene algo que ver con nosotros?
Este Dios es bueno, y la realidad del bien ¿tiene poder en el mundo o no? Esta pregunta hoy es tan actual como lo era entonces. Mucha gente se pregunta: ¿Dios es una hipótesis o no? ¿Es una realidad o no? ¿Por qué no se hace oír? «Evangelio» quiere decir: Dios ha roto su silencio, Dios ha hablado, Dios existe. Este hecho como tal es salvación: Dios nos conoce, Dios nos ama, ha entrado en la historia. Jesús es su Palabra, el Dios con nosotros, el Dios que nos enseña que nos ama, que sufre con nosotros hasta la muerte y resucita. Este es el Evangelio mismo. Dios ha hablado, ya no es el gran desconocido, sino que se ha mostrado a sí mismo y esta es la salvación. La cuestión para nosotros es: Dios ha hablado, ha roto verdaderamente el gran silencio, se ha mostrado, pero ¿cómo podemos hacer llegar esta realidad al hombre de hoy para que se transforme en salvación? El hecho de que haya hablado es por sí mismo la salvación, es la redención. Pero ¿cómo puede saberlo el hombre? Este punto me parece que es un interrogante, pero también una pregunta, una orden para nosotros: podemos encontrar una respuesta meditando sobre el Himno de la Hora Tercia «Nunc, Sancte, nobis Spìritus». La primera estrofa dice: «Dignàre promptus ingeri nostro refusus, péctori», es decir, oremos para que venga el Espíritu Santo, esté en nosotros y con nosotros. En otras palabras: nosotros no podemos hacer la Iglesia, podemos sólo dar a conocer lo que ha hecho Él. La Iglesia no empieza con el «hacer» nuestro, sino con el «hacer» y el «hablar» de Dios. Así, los Apóstoles no dijeron, después de algunas asambleas: ahora queremos crear una Iglesia, y con la forma de una constituyente habrían elaborado una constitución. No, ellos oraron y en oración esperaron, porque sabían que sólo Dios mismo puede crear su Iglesia, que Dios es el primer agente: si Dios no obra, nuestras cosas son sólo nuestras y son insuficientes; sólo Dios puede dar testimonio de que es Él quien habla y ha hablado.
Pentecostés es la condición del nacimiento de la Iglesia sólo porque Dios ha obrado antes, los Apóstoles pueden obrar con Él y con su presencia y hacer presente todo lo que Él hace. Dios ha hablado y este «ha hablado» es lo perfecto de la fe, pero también es siempre un presente: lo perfecto de Dios no es sólo un pasado, porque es un pasado verdadero que lleva siempre en sí el presente y el futuro. Dios ha hablado quiere decir: «habla». Y como en aquel entonces sólo con la iniciativa de Dios podía nacer la Iglesia, podía ser conocido el Evangelio, el hecho de que Dios ha hablado y habla, de esta forma también hoy sólo Dios puede comenzar, nosotros sólo podemos cooperar, pero el principio debe venir de Dios. Por eso no es una mera formalidad si empezamos cada día nuestra Asamblea con la oración: esto responde a la realidad misma. Sólo el preceder de Dios hace posible nuestro caminar, nuestro cooperar, que es siempre cooperar, no una pura decisión nuestra. Por eso es importante saber siempre que la primera palabra, la iniciativa verdadera, la actividad verdadera viene de Dios y sólo si entramos en esta iniciativa divina, sólo si imploramos esta iniciativa divina, podremos también ser - con Él y en Él - evangelizadores. Dios es el principio siempre, y siempre sólo Él puede hacer Pentecostés, puede crear la Iglesia, puede mostrar la realidad de su estar con nosotros. Pero, por otro lado, este Dios, que es siempre el principio, también quiere nuestra participación, quiere que participemos con nuestra actividad, por lo que las actividades son teándricas, es decir, hechas por Dios, pero con nuestra participación e incluyendo nuestro ser, toda nuestra actividad.
Por tanto, cuando hacemos nosotros la nueva evangelización es siempre cooperación con Dios, está en el conjunto con Dios, está fundada en la oración y en su presencia real. Ahora, este nuestro obrar, que viene de la iniciativa de Dios, lo encontramos descrito en la segunda estrofa de este Himno: «Os, lingua, mens, sensus, vigor, confessionem personent,flammescat igne caritas, accendat ardor proximos». Aquí tenemos, en dos líneas, dos sustantivos determinantes: «confessio» en las primeras líneas, y «caritas» en las segundas dos líneas. «Confessio» y «caritas», como los dos modos con los que Dios nos hace partícipes, nos hace obrar con Él, en Él y para la humanidad, para su criatura: «confessio» y «caritas». Y se han añadido los verbos: en el primer caso «personent» y en el segundo «caritas» interpretado con la palabra fuego, ardor, encender, echar llamas.
Veamos el primero: «confessionem personent». La fe tiene un contenido: Dios se comunica, pero este Yo de Dios se muestra realmente en la figura de Jesús y está interpretado en la «confesión» que nos habla de su concepción virginal del Nacimiento, de la Pasión, de la Cruz, de la Resurrección. Este mostrarse de Dios es todo una Persona: Jesús como el Verbo, con un contenido muy concreto que se expresa en la «confessio». Por tanto, el primer punto es que nosotros debemos entrar en esta «confesión», penetrar en ella, de forma que «personent» - como dice el Himno – en nosotros y mediante nosotros. Aquí es importante observar también una pequeña realidad filológica: «confessio» en el latín precristiano no se diría «confessio» sino «professio» (profiteri): esto es el presentar positivamente una realidad. En cambio la palabra «confessio» se refiere a la situación en un tribunal, en un proceso donde uno abre su mente y confiesa. En otras palabras, esta palabra «confessio», que en el latín cristiano ha sustituido la palabra «professio», lleva en sí el elemento martirológico, el elemento de dar testimonio ante las instancias enemigas de la fe, dar testimonio incluso en situaciones de pasión y de peligro de muerte. A la confesión cristiana pertenece esencialmente la disponibilidad al sufrimiento: esto me parece muy importante. También en la esencia de la «confessio» de nuestro Credo está incluida la disponibilidad a la pasión, al sufrimiento, es más, al don de la vida. Y precisamente esto garantiza la credibilidad: la «confessio» no es cualquier cosa que se pueda dejar pasar; la «confessio» implica la disponibilidad a dar mi vida, aceptar la pasión. Esto es precisamente también la verificación de la «confessio». Se ve que para nosotros la «confessio» no es una palabra, es más que el dolor, es más que la muerte. Por la «confessio» realmente merece la pena sufrir, merece la pena sufrir hasta la muerte. Quien hace esta «confessio» demuestra así que lo que confiesa es verdaderamente más que vida: es la vida misma, el tesoro, la perla preciosa e infinita. Precisamente en la dimensión martirológica de la palabra «confessio» aparece la verdad: se verifica sólo para una realidad por la que merece la pena sufrir, que es incluso más fuerte que la muerte, y demuestra que es la verdad que tengo en la mano, que estoy más seguro, que «guío» mi vida porque encuentro la vida en esta confesión.







Monday, October 8, 2012

El impresionante testimonio de una mujer que abortó leído en la manifestación de Madrid

«Cuando recuerdo ese día siento asco. Me dí cuenta de que allí no eres más que un número para facturar dinero», recuerda la joven de 32 años.


Actualizado 7 octubre 2012

Durante la manifestación por el Aborto Cero celebrada este domingo en Madrid, se leyó el testimonio de una mujer que abortó, y que por su valor reproducimos en su integridad:
Testimonio de una mujer que abortó
Soy española, tengo 32 años y hace nueve aborté. Espero que mis palabras sirvan para que si las escucha otra mujer que en algún momento se plantea abortar no lo haga porque es una decisión que te destroza por dentro y no tiene vuelta atrás. Cuando lo piensas te sientes angustiada, pero crees que si abortas esa ansiedad desaparecerá. No es así, lo que viene luego es mucho peor y siempre estará contigo. Desde el instante después de hacerlo supe que ese sufrimiento me acompañaría toda la vida.
Cuando aborté estaba terminando mi carrera y tenía novio. Todo me iba bien. Pero un día sospeché que estaba embarazada. Cuando lo confirmé sentí vértigo, un miedo que me paralizó.
Me venía constantemente una frase a la cabeza: “No estoy preparada” y en mi interior empecé a pensar en abortar. Me veía incapaz de ser madre, de cuidar a un hijo y hacerme responsable de otra vida. En el fondo, a pesar de tener más de veinte años me veía todavía como una niña, y no se puede ser a la vez madre y niña.
También pensaba en mis padres. No teníamos buena situación económica y, en cambio, ellos siempre se habían esforzado mucho por proporcionarnos a mis hermanos y a mí una buena formación. ¿Cómo les iba a decir que estaba embarazada? ¿Qué clase de irresponsable era yo que les iba a añadir una carga más, con todo lo que me habían dado?
Pensé que mi novio me acompañaría y alentaría a seguir adelante pero no fue así. Él también tenía miedo. Me dijo que creía que no nos podíamos arruinar la vida tan pronto. No le culpo, la decisión fue de los dos, pero muchas veces me pregunto qué habría pasado si no hubiera sido tan tajante.
Fuimos juntos a la clínica abortista. Cuando recuerdo ese día siento asco. Me dí cuenta de que allí no eres más que un número para facturar dinero. Veía las caras en la sala de espera y se me hacía un nudo en el estómago. Había mujeres de diferentes edades. Algunas lloraban, otras estaban pálidas y calladas como tumbas. Algunas iban acompañadas, otras esperaban solas. Había mujeres que pasaban de la treintena y otras que parecían niñas. Miré sobre todo a una que estaba acompañada de sus padres. Me fijé en su gesto. Más que miedo reflejaba tristeza y rabia. Eso mismo lo he sentido yo muchas veces después. Llegué a preguntarme qué hacía yo ahí, pero estaba bloqueada, no podía salir de ese sitio. Simplemente había tomado una decisión y no se podía cambiar.
Cuando desperté de la anestesia me dolía todo el cuerpo. Estuve sangrando durante media hora. Creía que me quería morir. O mejor dicho, me quería morir. Me decía a mí misma: “Qué he hecho, qué he hecho…”. Habíamos decidido abortar para no arruinar nuestra vida y ahora yo veía que me la había destrozado para siempre. Me dolía lo indecible ser tan consciente de que al entrar en el quirófano había alguien dentro de mí y ahora estaba yo sola. Entramos dos en el quirófano, mi hijo y yo, y ahora estaba yo sola esperando a que parase la hemorragia. Lloré sin parar, sin poder contener una sola lágrima.
Me encerré en casa dos días seguidos a oscuras y llorando en mi habitación. No paraba de repetirme por qué había hecho algo así, por qué había matado a mi hijo. Ya no había vuelta atrás, ni posibilidad alguna de arreglar lo que yo misma había provocado.
Pronto empecé a dormir mal, a tener pesadillas y sentir una mezcla de ansiedad y tristeza que no podía frenar. Soñaba con niños desprotegidos que me pedían auxilio y yo no hacía nada. Me despertaba en mitad de la noche, pero en vez de sentir alivio por interrumpir la pesadilla, me hundía más porque la pesadilla era real. Había hecho lo peor que una mujer puede hacer.
Ya no era la misma. No disfrutaba, me mostraba irascible, quería llorar a escondidas cada dos por tres… y sentía un vacío dentro de mí que nada podía cubrir. Ese vacío siempre estará ahí, nunca cambiará.
La relación con mi novio se hizo imposible, a pesar de que yo quería perdonarle.
Han pasado ya muchos años y no hay día que no me arrepienta de haberlo hecho. Todos los días pienso en mi pequeño, en que lo daría todo por tenerlo conmigo. La gente piensa que te acostumbras a vivir con esto, pero no es verdad, sólo te adaptas. Quise ocultarles a mis padres que había abortado, pero un día no pude más y se lo conté a mi madre. Gracias a ella y al apoyo de mi familia he podido salir a flote, me refugié en ellos como nunca antes. Ahora sé que si hubiera tenido a mi hijo habríamos contado con el apoyo de mi familia, pero entonces sólo me preocupaba qué iban a pensar.
He recibido terapia, y me ha ayudado mucho, pero el dolor más profundo no te lo puede quitar nada ni nadie. Simplemente aprendes a vivir con ello. Siempre tendré dentro de mí una sensación de pena enorme y constante por recordar que le hice algo así a mi propio hijo. Lo que más deseo en el mundo y le pido a Dios es que algún día pueda unirme con mi niño.



El premio nobel de Medicina al japonés Yamanaka y al británico Gurdon

Dos modos de afrontar la investigación genética: clonación o células madre pluripotentes inducidas


MADRID, lunes 8 octubre 2012 (ZENIT.org).- Dos científicos de primer orden han sido premiados conjuntamente con el premio nobel de Medicina 2012. Mientras el británico ha dirigido sus investigaciones preferentemente hacia las células madre embrionarias y la clonación, el japonés inició una nueva línea prometedora porque en ella no hay necesidad de destruir embriones humanos.

El médico japonés Shinya Yamanaka está considerado el padre de las llamadas células células madre pluripotentes inducidas (iPS), que poseen la capacidad de convertirse en cualquier tipo celular especializado.

Especialista en cirugía ortopédica, de 50 años, logró en 2006 generar las células madre pluripotentes inducidas (iPS) con características que, hasta entonces, los investigadores creían que sólo poseían las células madre embrionarias.

Sus primeros logros los hizo a partir de células adultas obtenidas de la piel de ratones, y para 2007 había conseguido generar con éxito células iPS también a partir de células de piel humana. El descubrimiento, una verdadera revolución, superó el uso de las células madre embrionarias, cuya obtención plantea problemas éticos y conlleva grandes dificultades.

Actualmente es director del Centro para la Investigación y la Aplicación de Células iPS de la Universidad de Kioto, donde lleva a cabo su trabajo con el objetivo, afirma, de contribuir al desarrollo de la medicina regenerativa.

El año pasado, durante una visita a España para recibir el premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Biomedicina, confesaba que se lanzó a buscar la alternativa de crear células iPS ante el nacimiento y crecimiento de sus hijas, que le recordaron que "cualquier ovocito fecundado puede desarrollarse y convertirse en un ser humano".

Yamanaka considera que la investigación de las células iPS aún está en sus pasos iniciales, ya que todavía se debe constatar que son seguras y eliminar los riesgos antes de su aplicación clínica.

En varias ocasiones el científico japonés ha criticado las patentes que restringen el uso de las nuevas tecnologías en medicina y ha sostenido que éstas deben ser accesibles también a aquellos con menos recursos.



¿Por qué, en condiciones extremas, unos se 'humanizan' y otros se convierten en 'bestias'?

"La felicidad inadvertida", del profesor José B. Freire, tiene algunas sorprendentes respuestas


Por Nieves San Martín

MADRID, lunes 8 octubre 2012 (ZENIT.org).- ¿Quien podría decir hoy que no aspira a la felicidad? Sin embargo, si se hace una encuesta en la calle, cada persona cifrará su felicidad en cosas muy diferentes, en objetos materiales, estados de ánimo, casi siempre en objetivos que dependen de las circunstancias. Un especialista en el trabajo de Viktor Frankl, el médico judío internado en un campo de concentración, José Benigno Freire, profesor de Psicología de la Personalidad en la Universidad de Navarra, afirma en cambio que la felicidad está en el meollo del propio ser humano y allí hay que buscarla, cuidarla y desarrollarla, no sin fatiga.

Para probarlo, el profesor Freire emprendió una búsqueda de lo que llama “felicidad inadvertida”, en el ambiente menos propicio del mundo y tal vez de la historia: los campos de concentración nazis. Así ha dado forma a un relato apasionante a través del análisis de los testimonios de los internados en esos lugares del horror más abyecto.

El libro “La felicidad inadvertida”, de la editorial Eunsa, de la Universidad de Navarra, es el resultado de este verdadero rastreo de “trozos de felicidad” que resultarían increíbles si no es porque los mismos prisioneros los han dejado escritos: momentos de ternura, de contemplación de la belleza, de generosidad, que relatan los protagonistas, con dulces palabras en claro contraste con la grisura de la cotidiana lucha por la supervivencia.

Como un especialista en gemas, que va recogiendo piedras preciosas que reflejan una luz más alta, José Benigno Freire ofrece ese tesoro descubierto, envuelto en un itinerario de seis pasos que llevan, cada vez en un escalón más alto, al encuentro de la “felicidad inadvertida” y la superación del desencanto de la vida cotidiana.

ZENIT ha repasado, en esta entrevista con el profesor José Benigno Freire, esos pasos que conducen a la superación del desencanto.

Usted habla de "nostalgia de lo cotidiano" en un campo de concentración, una nostalgia que humaniza, y extrae una lección para el hombre de a pie. ¿Cuál?

--Prof. Freire: Resultaba curioso que, en los escasos momentos de un cierto sosiego o tranquilidad, los prisioneros regresaban con añoranza a su vida anterior. Y no se acordaban de sus éxitos o de sus logros sociales o personales; generalmente recordaban detalles menudos de la vida habitual: el sofá de casa, una ducha en agua caliente, la calidez del pan recién hecho, el beso nocturno al despedirse de la madre… Unos detalles que Primo Levi describió con una expresión agraciada: sentían dolor de hogar. Esta experiencia no debe interpretarse en clave emotiva, porque eran los sentimientos de unas personas que vivían con la muerte escondida detrás de un cercano amanecer. En esas condiciones uno no está para lirismos sentimentales. Por lo tanto, constituyen un valor objetivo. Por eso animo a los lectores a que los disfruten, y que por su cotidianidad no los dejen pasar inadvertidamente.



La contemplación de la belleza ¿puede salvar del envilecimiento o la locura? ¿por qué?

--Prof. Freire: Sí. Pero más que un antídoto es un síntoma de la madurez interior. La percepción de la belleza y la conmoción emocional o estética, surgen como una manifestación de que la persona atiende a unas solicitaciones que traspasan las apetencias exclusivamente corporales. Disfrutar con la naturaleza, la música, la pintura, la belleza de una película, el apagado resplandor de una puesta de sol… es señal de que las entretelas de la persona se activan por el regusto de la belleza, un trascendental del ser.

El humor tiene una función en la psicología. ¿puede explicar cuándo el humor hace más humana a una persona?

-Prof. Freire: El humor puede tener múltiples orígenes. Desde lo chabacano o rudo, hasta representar un chispazo de la exquisitez de la inteligencia humana. De todos esos posibles orígenes el más humano es el humor que germina en el amor: cuando una persona utiliza todos sus recursos para aliviar el sufrimiento de otro, para ayudar a otro sin ser notado. Así, el humor brota espontáneo, afable y expansivo. Muchos malos momentos de la vida se pueden esconder en el hueco interior de una sonrisa.

¿La dignidad humana tiene una gran relación con el saber gobernarse a sí mismo?

--Prof. Freire: Sí, porque en la intimidad anidan las bridas del comportamiento. Si una persona actúa siguiendo el dictamen de su coherencia interior, mantiene una fuerza y constancia más intensa que si actuara en función de los movedizos y tornadizos intereses de los requerimientos o instigaciones externos a su dignidad.

¿Qué entiende por aceptar la limitación de lo real?

--Prof. Freire: Una cosa muy sencilla, que nos suele alejar de la felicidad. La felicidad absoluta –completa y total- no existe por la limitación inherente al ser humano. Si anheláramos esa felicidad viviríamos con una sensación de desencanto habitual. Hay que convencerse que la única felicidad razonable, real, es la que permite disfrutar de la vida, con sus alegrías y bonanzas, en el espacio realista de los problemas, enfermedades, fracasos, dificultades, obstáculos… Todo lo demás pertenece al terreno de la fantasía.

Su última propuesta en este libro es una invitación a superar el desencanto en la vida de cada uno. Entonces, ¿la felicidad se construye día a día?

--Prof. Freire: El desencanto ha de entenderse en el sentido de la pregunta anterior: situarse en el espacio de la limitación de lo real. La vida puede ser un experimento fantástico, engatusante y engatusador, siempre que no perdamos de vista las coordenadas de lo real. Y para disfrutar de la vida hay que zambullirse de bruces en el único tiempo capaz de sentir la hondura de vivir: ahora, hoy.

A lo largo de la investigación o de la elaboración del trabajo ha encontrado algo inesperado o que le sorprendiera especialmente?


--Prof. Freire: Sí, y mucho. La inicialmente impensable cantidad de rosas frescas (bondad humana) que cuajaron y crecieron en aquel atroz estercolero.

*José Benigno Freire es doctor en Pedagogía (Universidad de Navarra), licenciado en Psicología (Universidad Complutense), en Filosofía y en Ciencias de la Educación (Universidad de Navarra). Profesor de Psicología de la Personalidad en el Departamento de Educación y en el Master de Matrimonio y Familia (Universidad de Navarra). Ha publicado en Eunsa: ¡Vivir a tope!; Lo humanístico en la logoterapia de Viktor Frankl; Un veneno que cura.Y en Ediciones Internacionales Universitarias la novela La dulzura de una desilusión.

El libro se puede encontrar en: http://www.amazon.es/Felicidad-inadvertida-Astrolabio-Benigno-Freire/dp/8431328770/ref=sr_1_3?ie=UTF8&qid=1349698927&sr=8-3&tag=zenit058-21.





Friday, October 5, 2012

'Sobre los nacionalismos y sus exigencias morales'

La Conferencia Episcopal española recuerda su doctrina sobre los nacionalismos


MADRID, jueves 4 octubre 2012 (ZENIT.org).- Los obispos españoles han salido al paso de la actual situación que vive España, con el despuntar reciente de algunas iniciativas nacionalistas, recordando, en un anexo de su declaración titulada "Ante la crisis, solidaridad", algunos puntos de su instrucción pastoral de 23 de noviembre de 2006, concretamente los números 70-76. Ofrecemos el texto de dicho anexo.
LXXXVIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, Instrucción Pastoral Orientaciones morales ante la situación actual de España (23 de noviembre de 2006), números 70 - 76.



70.Creemos necesario decir una palabra sosegada y serena que, en primer lugar, ayude a los católicos a orientarse en la valoración moral de los nacionalismos en la situación concreta de España. Pensamos que estas orientaciones podrán ayudar también a otras personas a formarse una opinión razonable en una cuestión que afecta profundamente a la organización de la sociedad y a la convivencia entre los españoles. No todos los nacionalismos son iguales. Unos son independentistas y otros no lo son. Unos incorporan doctrinas más o menos liberales y otros se inspiran en filosofías más o menos marxistas.



71.Para emitir un juicio moral justo sobre este fenómeno es necesario partir de la consideración ponderada la realidad histórica de la nación española en su conjunto. Los diversos pueblos que hoy constituyen el Estado español iniciaron ya un proceso cultural común, y comenzaron a encontrarse en una cierta comunidad de intereses e incluso de administración como consecuencia de la romanización de nuestro territorio. Favorecido por aquella situación, el anuncio de la fe cristiana alcanzó muy pronto a toda la Península, llegando a constituirse, sin demasiada dilación, en otro elemento fundamental de acercamiento y cohesión. Esta unidad cultural básica de los pueblos de España, a pesar de las vicisitudes sufridas a lo largo de la historia, ha buscado también, de distintas maneras, su configuración política. Ninguna de las regiones actualmente existentes, más o menos diferentes, hubiera sido posible tal como es ahora, sin esta antigua unidad espiritual y cultural de todos los pueblos de España.



72.La unidad histórica y cultural de España puede ser manifestada y administrada de muy diferentes maneras. La Iglesia no tiene nada que decir acerca de las diversas fórmulas políticas posibles. Son los dirigentes políticos y, en último término, los ciudadanos, mediante el ejercicio del voto, previa información completa, transparente y veraz, quienes tienen que elegir la forma concreta del ordenamiento jurídico político más conveniente. Ninguna fórmula política tiene carácter absoluto; ningún cambio podrá tampoco resolver automáticamente los problemas que puedan existir. En esta cuestión, la voz de la Iglesia se limita a recomendar a todos que piensen y actúen con la máxima responsabilidad y rectitud, respetando la verdad de los hechos y de la historia, considerando los bienes de la unidad y de la convivencia de siglos y guiándose por criterios de solidaridad y de respeto hacia el bien de los demás. En todo caso, habrá de ser respetada siempre la voluntad de todos los ciudadanos afectados, de manera que las minorías no tengan que sufrir imposiciones o recortes de sus derechos, ni las diferencias puedan degenerar nunca en el desconocimiento de los derechos de nadie ni en el menosprecio de los muchos bienes comunes que a todos nos enriquecen.



73.La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretendan modificar la unidad política de España. Pero enseña también que, en este caso, como en cualquier otro, las propuestas nacionalistas deben ser justificadas con referencia al bien común de toda la población directa o indirectamente afectada. Todos tenemos que hacernos las siguientes preguntas. Si la coexistencia cultural y política, largamente prolongada, ha producido un entramado de múltiples relaciones familiares, profesionales, intelectuales, económicas, religiosas y políticas de todo género, ¿qué razones actuales hay que justifiquen la ruptura de estos vínculos? Es un bien importante poder ser simultáneamente ciudadano, en igualdad de derechos, en cualquier territorio o en cualquier ciudad del actual Estado español. ¿Sería justo reducir o suprimir estos bienes y derechos sin que pudiéramos opinar y expresarnos todos los afectados?[37]



74.Si la situación actual requiriese algunas modificaciones del ordenamiento político, los Obispos nos sentimos obligados a exhortar a los católicos a proceder responsablemente, de acuerdo con los criterios mencionados en los párrafos anteriores, sin dejarse llevar por impulsos egoístas ni por reivindicaciones ideológicas. Al mismo tiempo, nos sentimos autorizados a rogar a todos nuestros conciudadanos que tengan en cuenta todos los aspectos de la cuestión, procurando un reforzamiento de las motivaciones éticas, inspiradas en la solidaridad más que en los propios intereses. Nos sirven de ayuda las palabras del Papa Juan Pablo II a los Obispos italianos: “Es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada”[38] por parte de todos. Hay que evitar los riesgos evidentes de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas.



75.La misión de la Iglesia en relación con estas cuestiones de orden político, que afectan tan profundamente al bienestar y a la prosperidad de todos los pueblos de España, consiste nada más y nada menos que en “exhortar a la renovación moral y a una profunda solidaridad de todos los ciudadanos, de manera que se aseguren las condiciones para la reconciliación y la superación de las injusticias, las divisiones y los enfrentamientos”[39].



76.Con verdadero encarecimiento nos dirigimos a todos los miembros de la Iglesia, invitándoles a elevar oraciones a Dios en favor de la convivencia pacífica y la mayor solidaridad entre los pueblos de España, por caminos de un diálogo honesto y generoso, salvaguardando los bienes comunes y reconociendo los derechos propios de los diferentes pueblos integrados en la unidad histórica y cultural que llamamos España. Animamos a los católicos españoles a ejercer sus derechos políticos participando activamente en estas cuestiones, teniendo en cuenta los criterios y sugerencias de la moral social católica, garantía de libertad, justicia y solidaridad para todos.




[37] “Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear no sería prudente ni moralmente aceptable. Pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder local o de cualquier otro tipo, es inadmisible. Es necesario respetar y tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria”: LXXIX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, Instrucción pastoral Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias, BOCEE 16 (31. XII. 2002) 91-101, número 35.



[38] Juan Pablo II, Mensaje a los Obispos italianos sobre las responsabilidades de los católicos ante los desafíos del momento histórico actual, 6 de enero de 1994.



[39] Juan Pablo II, Mensaje a los Obispos italianos sobre las responsabilidades de los católicos ante los desafíos del momento histórico actual, 6 de enero de 1994.



Creyentes y no creyentes recuerdan hoy a san Francisco de Asís

Modelo de vida evangélica que trascendió las fronteras de la Iglesia


ROMA, jueves 4 octubre 2012 (ZENIT.org).- La figura de san Francisco de Asís ha sido un modelo de vida evangélica que ha trascendido las fronteras de la Iglesia. Creyentes y no creyentes, desde el sector social al religioso, pasando por el ecológico, lo tienen como inspiración en sus esfuerzos por seguir a Jesucristo, a quien el "pobrecillo de Asís" imitó hasta el final sin acomodos. Con motivo de esta festividad reproducimos un artículo publicado por el director de la revista Ecclesia de España, Jesús de las Heras M.

“Quién por fraile o por hermano, todo el mundo es franciscano”

Por Jesús de las HerasM.

La cita anual en el calendario litúrgico de la Iglesia en torno a la fiesta de San Francisco de Asís es una convocatoria siempre gozosa y festiva. Evocar y celebrar a Francisco es sumergirse en el manantial de la gracia de Dios, en las fuentes del verdadero y apasionado seguimiento de Jesucristo. Francisco de Asís siempre llega a la comunidad cristiana y a tantas y tantas otras personas como una bocanada de aire puro, fresco, fragante y renovador. El 4 de octubre es San Francisco de Asís, el santo que no pasa de moda, el cristiano que más se ha parecido a Cristo.
Decir Francisco es decir Evangelio, evangelio sin glosa, evangelio vivo, vivido y transmitido. Es decir radicalidad, idealismo, fraternidad, pobreza, paz, humildad, minoridad, conversión, cruz, gracia. Es decir, Dios, “mi Dios y mi todo”. Es decir el Dios que es “todo Bien, sumo Bien, Dios vivo y verdadero”.
Con razón el pobrecillo de Asís –“il poverello”-, el “mínimo y dulce Francisco” –en hermosa y acertada frase del poeta Rubén Darío- ha sido considerado como el cristiano que más se ha parecido a Jesucristo y como el principal o, al menos, uno de los principales personajes de todo el segundo milenio de la era cristiana. Francisco es amado no solo por la gran familia franciscana y por los miembros de la Iglesia, sino por tantas otras personas, cristianas o no, creyentes o no creyentes.
Llegar al corazón de todos, de tantos
Y es que Francisco ha llegado y llega al corazón de pobres y de ricos, de intelectuales y de iletrados, de laicos y de consagrados, de sacerdotes y de vocacionados, de nobles y de plebeyos. Prueba de ello es la fecundidad casi inagotable de su carisma, traducido a Órdenes e Institutos consagrados y laicales masculinos y femeninos, a movimientos, patronazgos, asociaciones…
¿Cuántas personas integran la gran familia franciscana? Se habla de más de setecientos mil seglares afiliados formalmente a ella. Los religiosos son en torno a cincuenta mil entre menores, conventuales, capuchinos, franciscanos de la TOR, franciscanos de la Cruz Blanca, franciscanos de María… Todas estas Instituciones tienen, a su vez, rama femenina, bien poblada y frondosa. Asimismo, a partir del siglo XIX, al autorizarse la vida consagrada activa para las mujeres, surgieron numerosas congregaciones de matriz franciscana, que sumaban muchos miles de consagradas. ¿Hasta un millón de católicos están jurídicamente relacionados con San Francisco? ¿Y cuántos más lo están –lo estamos- en el corazón?
San Francisco de Asís es patrono de los ecologistas, de los agentes forestales, de parroquias, de ciudades –como San Francisco, en USA, una de las principales metrópolis del país-, de los veterinarios, de los escultistas, de los pacifistas, de los belenistas… Como escribía el sacerdote y poeta catalán del siglo XIX -uno de los referentes de la literatura catalana- Jacinto Verdaguer, terciario franciscano, “quien por fraile quien por hermano, todo el mundo es franciscano”.
De todas las ramas franciscanas, han florecido en santidad 571 santos y beatos, al menos. Ninguna otra familia religiosa tiene tantos. Y algunos, como Santa Clara de Asís, San Pedro de Alcántara, San Maximiliano María Kolbe, o San Pío de Pietrelcina, de un nivel tan elevado y tan próximo al mismo Francisco.
El clamor de la historia y de la humanidad
Otro ejemplo de este clamor de la historia y del presente lo podemos encontrar en la riqueza y vitalidad de la iconografía franciscana. ¿Quién no ha oído hablar de la Tau, del cordón franciscano, del sayal, de los estigmas o del Cristo de San Damián?
Pero mayor clamor aún lo encontramos en la repercusión y huella de Francisco en la historia de la cultura. Giotto, Velázquez, Murillo, Zurbarán lo pintaron con primor y, en estela de estos grandísimos de la pintura, José Segrelles y hasta el mismo Joan Miró plasmaron a Francisco en sus creaciones. Al menos media docena de películas de gran metraje se han hecho sobre él: desde “Il poverello d´Assisi”, ya en 1911, en los mismos albores del cine, hasta “Francesco”, de Liliana Cavani, en 1989, o la película que más ha influido en el fervor popular por Francisco “Hermano sol, hermana luna” de Franco Zeffirelli, en 1972, o “Francisco, juglar de Dios”, de Roberto Rosellini, en 1959.
Hasta el extinto grupo musical “Mecano” le dedicó hace dos décadas una hermosa canción, “Hermano sol, hermana luna”. Hasta el dramaturgo agnóstico y a veces irreverente Darío Fo, italiano como Francisco y premio Nobel de literatura, hizo y representó una bella obra teatral sobre él. Las páginas de los musicales de las tres últimas décadas contienen asimismo memorables escenificaciones y recreaciones como la juvenil obra “Forza, venite gente”, con admirables canciones como “Luna”, “Laudato sia, mi Signore”, cuajadas de belleza y de contenidos e invitaciones pastorales.
Literatos tan extraordinarios como Dante, Todi, Tasso, Chesterston, Rubén Darío, Valle Inclán, Julien Green, Kazantzakis, escribieron espléndidas páginas de la mejor literatura en memoria y honor del “Poverello”. El mismo Miguel Cervantes, que fue terciario franciscano, pudo inspirarse en él para reflejar alguno de los rasgos de su inmoral Don Quijote de la Mancha. Hasta José Saramago y Álvaro Pombo lo han hecho y con respeto. Diríase que todos ellos y tantos otros han querido rendir un homenaje al autor del “Cántico a las criaturas” y de “Las florecillas”. Diríase que, desde sus situaciones personales de creencia o de increencia, se han acercado reverencialmente, respetuosamente, admirativamente, a este creyente, a este cristiano por antonomasia, sobre quien han escrito también extraordinarias biografías autores religiosos tan relevantes como Ignacio Larrañaga, Eloi Leclerq, Carlo Carreto…
Pero, ¿cuál es el secreto de Francisco?
Sí, todo esto es verdad. Pero ¿cómo es posible? ¿Cuál es la razón, la clave, el misterio de Francisco? ¿Cómo es posible que ocho siglos después siga de moda, vivo, fresco, atrayente, interpelador? ¿Cuál es su secreto? La respuesta es sencilla: su condición de enamorado y apasionado de Jesucristo, su Dios y su todo. Francisco no es una “marca” de moda, una referencia sólo humanamente atractiva. Sí, lo es, pero lo es desde su radicalidad en la imitación de Jesucristo pobre y crucificado. Lo es desde su itinerario de permanente conversión, desde su búsqueda de la santidad, desde su seguimiento fiel y fecundo del Evangelio “sin glosa”. Cercano ya al final de su vida, Francisco recibió en el monte Alverna los estigmas de la cruz. Pero antes, mucho antes, el corazón y el alma de Francisco habían sido ya “heridos” y transfigurados por las llagas del Señor.
La historia de Francisco es la historia de la gracia y de la conversión. Es la historia de la respuesta fiel, generosa y abnegada de quien se siente irresistiblemente atraído por Jesús. Es la historia de un hombre para los demás, que y porque fue un hombre para Dios y de Dios, sin Quien el mundo y el hombre pierden su fundamento y su dirección de marcha. Francisco es testimonio elocuente y grandioso de que Dios es, de que Dios existe, de que Dios es amor, de que no podemos vivir sin este amor, sin este Dios. Francisco es anhelo y realización, desde este Dios del Amor, de las aspiraciones más profundas y más nobles del corazón del hombre. Francisco expresa y ejemplariza además las dos tendencias y tensiones del creyente en busca del equilibrio y de la propia vocación: la ascética y la mística, la misión y la contemplación, la oración y la caridad.
Y lo demás -que en su vida fue tanto y tan grande- a él se le dio y a nosotros se nos dará y vendrá por añadidura: la paz, la fraternidad, la pobreza, la humildad, la caridad, el respeto y la promoción de la naturaleza. Y todo porque Francisco descubrió, siguió, amó y transmitió al Cristo total: al Amor Encarnado, al Amor Crucificado y al Amor Resucitado.



Cabras en las iglesias: lo que está haciendo Turquía con Chipre


Las raíces cristianas del país están siendo extirpadas desde la invasión de 1974, con 720 templos devastados y 85 convertidos en mezquitas.

Actualizado 5 octubre 2012

Carmelo López-Arias / ReL


Chipre es un país miembro de la Unión Europea, y Turquía aspira a serlo. Uno de los obstáculos es precisamente la ocupación a la que somete el 36,2% del territorio chipriota tras la invasión de 1974, y que está sirviendo para una sistemática descristianización cultural e histórica de la zona invadida, denunciada hasta su muerte por el primer presidente de la República independiente, el arzobispo Makarios (1913-1977).

En los últimos treinta y ocho años, la parte de Chipre bajo el poder de Estambul ha visto cómo 575 iglesias, capillas y monasterios ortodoxos han sido vandalizados, 19 iglesias completamente destruidas, 85 convertidas en mezquitas y 41 utilizadas como establos: en total, 720 lugares de culto cristiano que han desaparecido de una zona del país de extensión similar a la provincia de Álava.

Una sistemática destrucción, pues, destinada a extirpar todo recuerdo de la Cruz, y que está siendo denunciada por el Comité de los Ayuntamientos del Chipre Ocupado a través de un vídeo producido en la capital de la zona libre, Nicosia. En quince minutos se detalla la rica herencia cultural de la isla, cristiana y precristiana, y la forma en que puede desaparecer del todo por la presión de las autoridades turcas, que no reparan ni siquiera en las realización de excavaciones ilegales en lugares de gran valor arqueológico.

Con la voz quebrada

En el documental, Cecilia Wikström, europarlamentaria sueca que es además teóloga luterana, se emociona hasta contener el llanto cuando explica la destrucción de las iglesias y de los restos de civilización europea, incluso los cambios de los nombres de las cosas, a las que se está aplicando el gobierno turco en el Chipre ocupado: "Me rompe el corazón ver que lugares que la gente ha considerado santos son desmantelados y vandalizados de esta forma", dice con la voz quebrada en el interior de un templo destrozado. La imagen de un cementerio profanado con cientos de cruces caídas completa su testimonio.

Por su parte, Francesco Bardarin, director del Centro del Patrimonio Mundial de la Unesco, explica que ante la destrucción masiva de obras de arte y de valor cultural en el Chipre ocupado tienen muchas dificultades para intervenir directamente porque la ONU no puede hacerlo: "Sólo podemos apelar a Turquía y a otras entidades que están allí para que tengan respeto en cuanto miembros de la civilización internacional".

Mercado negro y mezquitas en las iglesias

El vídeo continúa denunciando la destrucción de monumentos cristianos, así como la exportación ilegal de obras de arte y las excavaciones ilegales. A eso se suma el fomento de la inmigración para "alterar la demografía característica de la isla": hasta 160.000 turcos han entrado en el país desde la invasión de 1974. Se han construido además decenas de mezquitas con la finalidad de cambiar la esencia cultural chipriota.
Se muestran entonces las imágenes de un grupo de mahomentanos leyendo el Corán en la iglesia de San Juan Crisóstomo en Akanthou. Y explica cómo los chipriotas tienen que pagar para visitar como turistas las iglesias que como cristianos les pertenecen. Del mismo modo, los nombres tradicionales de ciudades y lugares, precristianos o cristianos, han sido cambiados por nombres turcos. Una bandera turca ondeando en una catedral de estilo gótico medio derruida es la imagen más evidente del drama.

Como también lo es la composición de fotogramas (antes y después) de los mosaicos, plenos de color y vida, que representaban escenas cristianas, y que han sido saqueados para hacer negocio con ellos en los mercados de antigüedades europeos o norteamericanos ante la indiferencia mundial.
Los ojos arrancados

En cuanto a los templos, no hay distinción: ortodoxos, católicos, anglicanos, maronitas, armenios... La mayor parte de los lugares cristianos de oración y culto están en su mayor parte "en condiciones terribles".

Sólo en algunos de ellos, y en algunos días del año y bajo estrictas restricciones, se puede celebrar culto cristiano. Y otros, los que se mantienen cuidados, es porque se han transformado en mezquitas.

El vídeo concluye con las impresionantes imágenes de unos frescos de santas y santos cristianos con los ojos raspados, simbólicamente extraídos por los bárbaros. "Estos monumetos no pertenecen sólo a los chipriotas", resume el documental, "sino a la comunidad internacional. Rescatar estos monumentos debería ser un deber para todos".