Con este enlace de Youtube podréis ver el video de "Marta nos habla desde el seno materno. UN mensaje para los políticos" El video no sale al pinchar el enlace. Tenéis que pegar el enlace en la barra de direcciones y ya desde ahí podréis acceder
Gracias
Sunday, April 26, 2009
ABORTO
Los obispos y el final de la especie
Por José Francisco Serrano Oceja
En una carta abierta dirigida al Presidente de los Estados Unidos, con motivo del Año Internacional de la Familia (1994), la Madre Teresa de Calcuta decía que "el mayor enemigo de la paz hoy en día es el aborto, porque es una guerra contra el niño, la muerte directa del niño inocente, asesinado por su misma madre". No es difícil imaginar la reacción de más de un ilustrado social: ¡qué barbaridad!
Mientras celebramos a Darwin y su origen de las especies –o su origen del hombre–, los obispos españoles nos lanzan la advertencia del final de la especie, de la humana, por supuesto. No es que los obispos españoles se hayan echado al monte, ni que se hayan hecho de Greenpeace, o de Ecologistas en acción a través de la cartelería. Lo que pasa es que los argumentos, o se llevan hasta el extremo, o aquí no se entera nadie de lo que está pasando y de lo que puede pasar y va a pasar: una conjura contra la vida que, al fin y al cabo, no es más que una manipulación supuestamente científica, política, jurídica. Con motivo de un día santo, el de la Jornada por la Vida, al obispo responsable de la Sub-Comisión Episcopal de Familia y Vida, monseñor Juan Antonio Reig –un hombre con ideas claras–, se le ha ocurrido la genial idea de preguntarnos cuánto tiempo más los hombres viviremos en el cautiverio de nuestra voluntad. Preguntarse, y preguntarnos, cuándo el hombre se convertirá en una especie en extinción significa que la convicción de que el ser humano posee un valor intrínseco, una dignidad no instrumental, que es la base del humanismo, de todo verdadero humanismo, tiene fecha de caducidad. El respeto incondicionado a la persona, a todas las personas y a cada una de las personas, está en la raíz de todos los valores. Si ese respeto, por la obcecación de una ideología del deseo –la vida del concebido depende del deseo de la madre– se trunca, nos encontramos en el principio del fin, en el origen del final de la especie que da sentido a todas las especies, la humana.
En un primer momento de reivindicación del ecologismo necesario, los artífices de esta nueva cultura de la preservación de las especies se enfrentaron con la apelación social de la degradación de la naturaleza. Hoy, la razón se enfrenta con la aceptación social del aborto, potenciada por las leyes cada vez más permisivas, facilitadotas del asesinato legal, degradación de lo humano. La aceptación social del aborto, contra la que clamó Julián Marías en un memorable ensayo, supone asumir que la decisión o el deseo de un ser humano tiene más valor que la vida de otro. Nada tendría valor por sí mismo, si el valor de todo lo decidimos nosotros según nuestra circunstancia; si la realidad, incluida la de ese conjunto peculiar de mucho más que células, es lo que decidimos y hacemos que sea.
Días atrás, para contrarrestar lo que pueda decir la Iglesia sobre el inicio de la vida, la medicina y la biomedicina, se nos preparó el espectáculo emotivista de un niño medicamento que salva a su hermano, toda una historia de buenas intenciones y de buenas palabras e imágenes. Con esa campaña de deslegitimación por sistema de las relaciones entre Iglesia y ciencia, entre Iglesia y sentido social, y corazón rosa de sentimientos falsamente humanitarios e Iglesia, no tenemos más que recordar lo que decía John Henry Newman: en un futuro quien salvará al hombre será la Iglesia. Salvará al hombre antes de salvarse ella misma, por eso de que salvando al hombre se salva a sí misma.
Por más que la ministra de la radical desigualdad del aborto, Bibiana Aído, nos haga un amago social retirando la idea de que las mujeres niñas puedan abortar a los dieciséis años sin permiso de los padres o progenitores, no debemos olvidar lo que dicen los obispos:
En nuestra sociedad se va asumiendo una grave deformación de la verdad en lo que respecta al aborto, que es presentado como una elección justa de la mujer destinada a solucionar un grave problema que le afecta de manera dramática. Se llega incluso a incluir el aborto dentro de los llamados "derechos a la salud reproductiva". Sin embargo, la auténtica justicia pasa por la custodia del niño que va a nacer y el apoyo integral a la mujer para que pueda superar las dificultades y dar a luz a su hijo.
Por José Francisco Serrano Oceja
En una carta abierta dirigida al Presidente de los Estados Unidos, con motivo del Año Internacional de la Familia (1994), la Madre Teresa de Calcuta decía que "el mayor enemigo de la paz hoy en día es el aborto, porque es una guerra contra el niño, la muerte directa del niño inocente, asesinado por su misma madre". No es difícil imaginar la reacción de más de un ilustrado social: ¡qué barbaridad!
Mientras celebramos a Darwin y su origen de las especies –o su origen del hombre–, los obispos españoles nos lanzan la advertencia del final de la especie, de la humana, por supuesto. No es que los obispos españoles se hayan echado al monte, ni que se hayan hecho de Greenpeace, o de Ecologistas en acción a través de la cartelería. Lo que pasa es que los argumentos, o se llevan hasta el extremo, o aquí no se entera nadie de lo que está pasando y de lo que puede pasar y va a pasar: una conjura contra la vida que, al fin y al cabo, no es más que una manipulación supuestamente científica, política, jurídica. Con motivo de un día santo, el de la Jornada por la Vida, al obispo responsable de la Sub-Comisión Episcopal de Familia y Vida, monseñor Juan Antonio Reig –un hombre con ideas claras–, se le ha ocurrido la genial idea de preguntarnos cuánto tiempo más los hombres viviremos en el cautiverio de nuestra voluntad. Preguntarse, y preguntarnos, cuándo el hombre se convertirá en una especie en extinción significa que la convicción de que el ser humano posee un valor intrínseco, una dignidad no instrumental, que es la base del humanismo, de todo verdadero humanismo, tiene fecha de caducidad. El respeto incondicionado a la persona, a todas las personas y a cada una de las personas, está en la raíz de todos los valores. Si ese respeto, por la obcecación de una ideología del deseo –la vida del concebido depende del deseo de la madre– se trunca, nos encontramos en el principio del fin, en el origen del final de la especie que da sentido a todas las especies, la humana.
En un primer momento de reivindicación del ecologismo necesario, los artífices de esta nueva cultura de la preservación de las especies se enfrentaron con la apelación social de la degradación de la naturaleza. Hoy, la razón se enfrenta con la aceptación social del aborto, potenciada por las leyes cada vez más permisivas, facilitadotas del asesinato legal, degradación de lo humano. La aceptación social del aborto, contra la que clamó Julián Marías en un memorable ensayo, supone asumir que la decisión o el deseo de un ser humano tiene más valor que la vida de otro. Nada tendría valor por sí mismo, si el valor de todo lo decidimos nosotros según nuestra circunstancia; si la realidad, incluida la de ese conjunto peculiar de mucho más que células, es lo que decidimos y hacemos que sea.
Días atrás, para contrarrestar lo que pueda decir la Iglesia sobre el inicio de la vida, la medicina y la biomedicina, se nos preparó el espectáculo emotivista de un niño medicamento que salva a su hermano, toda una historia de buenas intenciones y de buenas palabras e imágenes. Con esa campaña de deslegitimación por sistema de las relaciones entre Iglesia y ciencia, entre Iglesia y sentido social, y corazón rosa de sentimientos falsamente humanitarios e Iglesia, no tenemos más que recordar lo que decía John Henry Newman: en un futuro quien salvará al hombre será la Iglesia. Salvará al hombre antes de salvarse ella misma, por eso de que salvando al hombre se salva a sí misma.
Por más que la ministra de la radical desigualdad del aborto, Bibiana Aído, nos haga un amago social retirando la idea de que las mujeres niñas puedan abortar a los dieciséis años sin permiso de los padres o progenitores, no debemos olvidar lo que dicen los obispos:
En nuestra sociedad se va asumiendo una grave deformación de la verdad en lo que respecta al aborto, que es presentado como una elección justa de la mujer destinada a solucionar un grave problema que le afecta de manera dramática. Se llega incluso a incluir el aborto dentro de los llamados "derechos a la salud reproductiva". Sin embargo, la auténtica justicia pasa por la custodia del niño que va a nacer y el apoyo integral a la mujer para que pueda superar las dificultades y dar a luz a su hijo.
Saturday, April 25, 2009
Fumar es peligroso para el feto
Fumar a partir de la 15ª semana de embarazo pone en serio peligro su curso
Un parto prematuro o un neonato más pequeño de lo normal son los riesgos más probables a los que exponen las embarazadas fumadoras que se niegan a abandonar el hábito en las primeras quince semanas de gestación, según un estudio realizado por Lesley McCowan, de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, publicado por Critish Medical Journal.
Redacción Dario Médico 27/03/2009
En la investigación participaron 2.500 mujeres neozelandesas y australianas encinta que se encontraban en la decimoquinta semana de embarazo. Éstas fueron divididas en tres grupos: no fumadoras, aquellas que habían dejado de fumar antes de la decimoquinta semana y fumadoras.
Los resultados mostraron que, en lo referente a la tasa de parto prematuro, no había diferencias entre quienes habían fumado su último cigarrillo antes de la decimoquinta semana de gestación y aquellas que no fumaban, mientras que este riesgo sí fue más notable en el caso de las fumadoras. Lo mismo sucedía con el tamaño de los recién nacidos, menor en el caso de las fumadoras.
Las fumadoras se identificaron, asimismo, con un perfil tipo que las hacía más propensas a ser madres solteras, con una menor formación, desempleadas, muy por encima o por debajo de su peso ideal y más dadas a abusar del alcohol
Un parto prematuro o un neonato más pequeño de lo normal son los riesgos más probables a los que exponen las embarazadas fumadoras que se niegan a abandonar el hábito en las primeras quince semanas de gestación, según un estudio realizado por Lesley McCowan, de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, publicado por Critish Medical Journal.
Redacción Dario Médico 27/03/2009
En la investigación participaron 2.500 mujeres neozelandesas y australianas encinta que se encontraban en la decimoquinta semana de embarazo. Éstas fueron divididas en tres grupos: no fumadoras, aquellas que habían dejado de fumar antes de la decimoquinta semana y fumadoras.
Los resultados mostraron que, en lo referente a la tasa de parto prematuro, no había diferencias entre quienes habían fumado su último cigarrillo antes de la decimoquinta semana de gestación y aquellas que no fumaban, mientras que este riesgo sí fue más notable en el caso de las fumadoras. Lo mismo sucedía con el tamaño de los recién nacidos, menor en el caso de las fumadoras.
Las fumadoras se identificaron, asimismo, con un perfil tipo que las hacía más propensas a ser madres solteras, con una menor formación, desempleadas, muy por encima o por debajo de su peso ideal y más dadas a abusar del alcohol
Thursday, April 23, 2009
Marta nos habla desde el seno materno
En este vídeo, realizado por la televisión de la diócesis de Málaga -Diócesis TV-, se pone voz a una niña de 15 semanas de vida en el seno materno. En ese momento del embarazo, su cuerpo está ya perfectamente formado. Desde una semana antes, la semana 14, abortar a los niños como Marta será perfectamente legal, si se aprueba la nueva ley, tal como la está impulsando el Gobierno.
si estáis interesados en el video, es muy hermoso, meteros en la web de Alba digital.
http://www.albadigital.es/
si estáis interesados en el video, es muy hermoso, meteros en la web de Alba digital.
http://www.albadigital.es/
Sunday, April 19, 2009
MEDICINA. La Dieta Mediterránea
La dieta mediterránea está asociada con un bajo riesgo de deterioro cognitivo
Llevar una dieta mediterránea parece estar asociado con un menor riesgo de deterioro cognitivo leve o de transición de un deterioro cognitivo leve hacia la enfermedad de Alzheimer, según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Columbia, en Nueva York, publicado en Archives of Neurology.
Redacción 10/02/2009 . Diario Médico.
"Entre los rasgos conductuales, la dieta podría tener un papel importante en la causa y la prevención de la enfermedad de Alzheimer", señalan los autores. Estudios anteriores habían demostrado un riesgo más bajo de Alzheimer entre aquéllos que siguen una dieta mediterránea, caracterizada por alta ingesta de pescado, vegetales, legumbres, frutas, cereales y ácidos grasos insaturados, bajo consumo de productos lácteos, carne y grasas saturadas y un moderado consumo de alcohol.
En el estudio se calcularon los resultados según la adherencia a la dieta mediterránea entre 1.393 individuos sin problemas cognitivos y 482 pacientes con deterioro cognitivo leve. Los participantes fueron examinados, entrevistados, explorados en busca de deterioro cognitivo y se les preguntó para completar un cuestionario sobre frecuencia alimenticia entre 1992 y 1999. Por encima de una media de 4,5 años de seguimiento, 275 de los 1.393 que no tenían deterioro cognitivo leve desarrollaron la enfermedad. Comparado con el tercio que presentaba menores niveles de permanencia en la dieta mediterránea, el tercio que siguió esta dieta más fielmente tuvo un 28 por ciento menos de riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve y el tercio intermedio de adherencia a la dieta mediterránea tuvo un 17 por ciento menos de riesgo.
Entre los 482 pacientes con deterioro cognitivo leve al comienzo del estudio, 106 desarrollaron la enfermedad de Alzheimer por encima de una media de 4,3 años de seguimiento. Mantener la dieta mediterránea también estaba asociado con un menor riesgo de evolución hacia Alzheimer. El tercio de participantes que se mantuvieron más fieles a la dieta mediterránea tuvieron un 48 por ciento menos de riesgo y aquéllos que estaban en el tercio de adherencia media a la dieta mediterránea tuvieron un 45 por ciento menos de riesgo que el tercio con niveles más bajos de fidelidad a la dieta mediterránea.
La dieta mediterránea podría mejorar los niveles de colesterol, los niveles de azúcar en sangre o reducir la inflamación, factores todos ellos asociados con el deterioro cognitivo leve. Algunos alimentos individuales de la dieta podrían tener también influencia sobre el riesgo cognitivo. "Por ejemplo, se han visto los potenciales efectos beneficiosos para el deterioro cognitivo leve y el deterioro cognitivo leve que evoluciona hacia Alzheimer del alcohol, el pescado, los ácidos grasos poliinsaturados y los bajos niveles de ácidos grasos saturados", indican los autores.
Llevar una dieta mediterránea parece estar asociado con un menor riesgo de deterioro cognitivo leve o de transición de un deterioro cognitivo leve hacia la enfermedad de Alzheimer, según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Columbia, en Nueva York, publicado en Archives of Neurology.
Redacción 10/02/2009 . Diario Médico.
"Entre los rasgos conductuales, la dieta podría tener un papel importante en la causa y la prevención de la enfermedad de Alzheimer", señalan los autores. Estudios anteriores habían demostrado un riesgo más bajo de Alzheimer entre aquéllos que siguen una dieta mediterránea, caracterizada por alta ingesta de pescado, vegetales, legumbres, frutas, cereales y ácidos grasos insaturados, bajo consumo de productos lácteos, carne y grasas saturadas y un moderado consumo de alcohol.
En el estudio se calcularon los resultados según la adherencia a la dieta mediterránea entre 1.393 individuos sin problemas cognitivos y 482 pacientes con deterioro cognitivo leve. Los participantes fueron examinados, entrevistados, explorados en busca de deterioro cognitivo y se les preguntó para completar un cuestionario sobre frecuencia alimenticia entre 1992 y 1999. Por encima de una media de 4,5 años de seguimiento, 275 de los 1.393 que no tenían deterioro cognitivo leve desarrollaron la enfermedad. Comparado con el tercio que presentaba menores niveles de permanencia en la dieta mediterránea, el tercio que siguió esta dieta más fielmente tuvo un 28 por ciento menos de riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve y el tercio intermedio de adherencia a la dieta mediterránea tuvo un 17 por ciento menos de riesgo.
Entre los 482 pacientes con deterioro cognitivo leve al comienzo del estudio, 106 desarrollaron la enfermedad de Alzheimer por encima de una media de 4,3 años de seguimiento. Mantener la dieta mediterránea también estaba asociado con un menor riesgo de evolución hacia Alzheimer. El tercio de participantes que se mantuvieron más fieles a la dieta mediterránea tuvieron un 48 por ciento menos de riesgo y aquéllos que estaban en el tercio de adherencia media a la dieta mediterránea tuvieron un 45 por ciento menos de riesgo que el tercio con niveles más bajos de fidelidad a la dieta mediterránea.
La dieta mediterránea podría mejorar los niveles de colesterol, los niveles de azúcar en sangre o reducir la inflamación, factores todos ellos asociados con el deterioro cognitivo leve. Algunos alimentos individuales de la dieta podrían tener también influencia sobre el riesgo cognitivo. "Por ejemplo, se han visto los potenciales efectos beneficiosos para el deterioro cognitivo leve y el deterioro cognitivo leve que evoluciona hacia Alzheimer del alcohol, el pescado, los ácidos grasos poliinsaturados y los bajos niveles de ácidos grasos saturados", indican los autores.
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