El etarra mató a su marido, y 13 años después la viuda le abrazó en la cárcel y él le pidió perdón
Dice su viuda que sin su fe, y en especial en el Sagrado Corazón de Jesús, no hubiera tenido fuerzas para perdonar una cosa así.
El etarra le metió varios tiros en el cuerpo y corrió a un teléfono público para llamar a su familia: "Ya estás muerto", le dijo el asesino a una de las hijas de Jesús Mari Pedrosa. Era el 4 de junio de 2000. Los siguientes días se repitieron las macabras llamadas al domicilio del asesinado: "Jesús Mari, hijo de puta".
Jesús Mari Pedrosa, de 57 años, era edil del PP en el Ayuntamiento de Durango (Vizcaya), además de militante del sindicato nacionalista ELA.
"Llevaba 13 años de concejal cuando le mataron -cuenta su viuda-. Los primeros años todo iba más o menos bien o así me parecía a mí. Él nunca trasladó a casa si tenía alguna preocupación al respecto y la política no era tema de conversación entre nosotros. Desde siempre había tratado con cualquier persona independientemente de su ideología o signo político. Tenía un talante abierto y eso hacía que participase en uno u otro sitio (Korrika, apoyo al euskera...) o entrase a tomar algo o pasar un rato tanto en el batzoki como en cualquier otro local. Creo que era muy confiado, pues para él todos eran amigos...".
Los niños del colegio también intimidaban...
"Entre dos a tres años antes de matarle empezaron las amenazas en la calle y seguido el acoso de manera más directa. Empezaron a venir a casa un día sí y otro también. Cuando había manifestaciones terminaban debajo de casa, o venían expresamente a leernos pasquines y dejarnos mensajes. Venían con velas que dejaban encendidas, pancartas que dejaban colgadas. Muñecos poniendo frases como “zu ez zarz errugabea” (tú no eres inocente). Los chavales del instituto, que está en frente de casa, nos venían durante el recreo con las pancartas de los presos o nos empapelaban desde el portal hasta la puerta de la vivienda. Cosas increíbles de que estuviesen sucediendo en la realidad".
Pintadas amenazantes en las paredes
Cuenta Mari Carmen Hernández, la viuda de Jesús Mari Pedrosa, la tristeza con la que vivían en la familia por ese clima de persecución a la que estaban sometidos. "El miedo aparece y va dejando huella hasta el punto de necesitar ayuda profesional. Una de mis hijas lo estaba pasando muy mal. Yo solía pensar `no puede ser real que nos esté pasando esto´y me preguntaba cosas como ¿Hasta dónde se pude intimidar a la persona? ¿Por qué permanecen sin borrar las pintadas?... Ir por la calle, sobre todo la zona del casco viejo, y ver su nombre en medio de una diana o poniendo frases como `tú serás el próximo´. Sentía una angustia terrible. Encima te sientes mal por la gente que va contigo, por la gente con la que te cruzas. Es como si llevases encima un sentimiento de culpa".
Con el asesinado de su marido cara a cara
Mari Carmen aceptó entrar en un programa impulsado por Instituciones Penitenciarias y el Gobierno vasco de reconciliación con las víctimas. Todos aquellos etarras que se sienten arrepentidos por sus crímenes tienen la necesidad vital de pedir perdón, cara a cara, con la familia de sus víctimas, y es la Administración quién concierta, si todas las partes están conformes, una cita resrvada.
Mari Carmen recibió esa llamada de Instituciones Penintenciarias y fue al encuentro con el asesino de su marido. Cuenta que nada más verle se abrazó al etarra y, éste se sintió completamente desarmado. Lugo vino el diálogo: "Me sorprendió lo joven que era -señala Mari Carmen al diario El Mundo-. Como una de mis hijas. Le conté mi triste historia, él me contó la suya... Me preguntó por cómo lo habíamos vivido. Le dije que en mi cabeza no entraba cómo se podía asesinar. Me contestó que en aquel entonces era un objeto... Nunca había estado con una víctima", narra.
"Le pregunté por qué se sentaba frente a mí. Me dijo que quería pedir perdón, mostró un profundo arrepentimiento. Me habló de que algún día tendría que contárselo a sus hijos, que no podía dormir. Le pareció increíble que no fuera dura con él".
"Gracias a mi fe no siento odio"
"A mí lo que me mueve es mi fe. Soy muy devota del Sagrado Corazón de Jesús. Pensé: ´Ese chico ha sido muy malo. Si ahora quiere ser bueno, le tengo que ayudar´. Le dije: ´Con esa carita, nadie diría que tienes el haber que tienes´. Gracias a mi fe, el odio no está en mí. Puedo haber sentido rabia, impotencia, puedo haberme hecho preguntas sin respuesta... Pero odiar, no".
"Mi lucha ha sido y es día a día muy fuerte en lo referente a alcanzar una paz espiritual, porque la rabia sale sin querer y las preguntas ahí están, sin respuesta".
"Cada día me pregunto si soy capaz de perdonar"
"Cada día, cuando hago mi examen de conciencia me pregunto si soy capaz de perdonar. Es muy difícil perdonar (sobre todo sin que te lo pidan), pero me es necesario hacerlo. El perdón no es una obligación, no es el olvido, no es una expresión de superioridad moral ni es una renuncia al derecho. El perdón es un acto liberador. Perdonar es ir más allá de la justicia. Esforzarnos en plantear el perdón, en proponerlo y hablar de él es invitar a ser cada vez más persona".
Sunday, January 29, 2012
Saturday, January 28, 2012
Consejo de Europa: La eutanasia debe ser siempre prohibida

La mayor victoria pro vida, dice el Centro Europeo por la Ley y la Justicia
MADRID, viernes 27 enero 2012 (ZENIT.org).- La resolución 1859 de 2012, adoptada este 25 de enero por el Consejo de Europa, sienta el principio de que la eutanasia, entendida como acto intencional de matar, debe “ser siempre prohibida”. Según el Centro Europeo por la Ley y la Justicia, es la primera vez que la eutanasia es tan claramente rechazada por una institución política europea.
El Centro Europeo por la Ley y la Justicia (ECLJ) se ha congratulado de la adopción, por parte de la
Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE), este 25 de enero, de la resolución que establece el principio de que “la eutanasia, en el sentido de muerte intencional por acción o por omisión de un ser humano dependiente para su supuesto beneficio, debe ser siempre prohibida”.
Según el ECLJ es la primera vez, en las últimas décadas, que la eutanasia es tan claramente rechazada por una institución política europea.
Esta resolución “es una gran victoria para la protección de la vida y la dignidad”, dijo Grégor Puppinck, director del ECLJ. La resolución llega un año después de que la Corte Europea estableciera que no existe el derecho a la eutanasia o al suicidio asistido en la Convención Europea.
El propósito de la resolución 1859/2012, titulada “Protecting human rights and dignity by taking into account previously expressed wishes of patients” (Protección de los derechos humanos y la dignidad teniendo en cuenta la voluntad previamente expresada por los pacientes) define los principios que deberían regir la práctica de los testamentos vitales o las expresiones de últimas voluntades anticipadas en Europa.
Estos testamentos vitales o expresiones de últimas voluntades tienen la finalidad de facilitar a los pacientes la expresión por adelantado de su voluntad en relación a intervenciones médicas o tratamientos, en el caso de que no sea capaz de expresar su voluntad en el momento de la intervención. Estas directivas se pueden aplicar, por ejemplo, cuando hay duda sobre la necesidad u oportunidad de reanimar a un paciente o de continuar usando medios extraordinarios para mantenerle con vida. En tales situaciones, su voluntad expresada previamente debería ser tenida en cuenta.
Dado que estos testamentos vitales y expresiones de últimas voluntades están abiertas a muchos abusos, y son una “puerta trasera” para introducir la eutanasia o el suicidio asistido en la legislación, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha hecho una lista de principios que deberán regir esta práctica en los 47 estados del Consejo de Europa.
La lista está basada en principios elaborados en tres documentos previamente adoptados en el Consejo de Europa, incluyendo la Convención sobre derechos humanos y biomedicina (Convención de Oviedo) que legalmente obliga a la mayoría de los estados miembros.
Pero debido a la creciente preocupación sobre la eutanasia, la Asamblea estimó que es necesario recordar explícitamente el principio básico de que la muerte intencional debe ser siempre prohibida. La prohibición de la eutanasia es también una regla fundamental de la deontología médica.
Entre los principios enumerados por la resolución, hay que destacar el introducido por el parlamentario italiano Luca Volontè, que afirma que “en caso de duda, la decisión debe ser siempre en favor de la vida y en favor de la prolongación de la vida”.
Para Grégor Puppinck, “esta resolución es una indicación clara de la mayoría creciente de europeos que se opone a la eutanasia. Los numerosos abusos que se han producido en países que permiten la eutanasia son alarmantes y constituyen violaciones de los verdaderos derechos humanos. Expresa el convencimiento de que la eutanasia debe ser siempre prohibida. El pequeño número de estados europeos que permiten la eutanasia deberán revisar su legislación según los principios establecidos por la PACE”.
Aunque esta resolución no es legalmente vinculante para los estados miembros, tiene una influencia real en el proceso legislativo y judicial, especialmente en la jurisprudencia de la Corte Europea de Derechos Humanos.
Para saber más, enlazar con el ECLJ: http://eclj.org
Wednesday, January 18, 2012
La estrategia para la limpieza religiosa: "Violaciones y torturas a los niños cristianos"

PIDEN AUXILIO A OCCIDENTE DESDE PAKISTÁN
La estrategia para la limpieza religiosa: "Violaciones y torturas a los niños cristianos"La ciudad de Karachi se está convirtiendo en un ejemplo de cómo acabar con toda presencia cristiana. La situación de esta minoría es dantesca.
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Niños frente a un mural cristiano en Pakistán | AP
Ver la galeríaPaíses que persiguen a cristianosFotos: Los diez países que más persiguen a los cristianos
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JAVIER LOZANO 2012-01-18
"La comunidad internacional, a menudo hace caso omiso de esta situación y la información es muy importante". Así se expresa Michael Javed, político católico en Pakistán y que se está convirtiendo en la voz desgarrada de una minoría perseguida y masacrada en el país.
La situación se está tornando tan grave en ciertas partes del país que el llamamiento a un dormido Occidente se les antoja su única posibilidad para seguir existiendo. Por ello, a pesar de exponerse a la muerte como Shabhaz Bhatti, ha hecho un llamamiento a través de la agencia Fides "a la prensa internacional que es bienvenida para documentar las condiciones infrahumanas de los cristianos".
De este modo, explica que la ciudad de Karachi se está convirtiendo en el ejemplo de la limpieza étnica y religiosa del país. La muy pequeña minoría cristiana es víctima de violaciones y torturas a niños, extorsión a las familias, abusos y violencia ante el silencio de las autoridades y con el temor de las propias víctimas a aún más represalias. El objetivo, eliminarlos de una zona que consideran exclusivamente islámica. "Dicen que estamos a favor de Occidente y no deberíamos a tener derecho a ir a las iglesias", afirma Javed, que añade una frase demoledora: "estamos peor que los esclavos".
Ante esta situación, las familias cristianas están viviendo un "calvario". Por ejemplo, el mes pasado tan sólo en un barrio de Karachi "registramos 15 casos de violación" y añade que en esta barriada existen auténticas "cámaras de tortura" en las que viven "confinadas y violadas niñas y chicas cristianas". Para sacarlas de ese infierno los responsables piden un rescate de unas 100.000 rupias (más de 1.500 euros) y si las familias no pueden pagar "las pequeñas son torturadas hasta quedar irreconocible".
Por ello, algunas de las pocas familias cristianas que viven ahí han decidido abandonar Karachi. El parlamentario católico explica el fin de esta persecución atroz. "El propósito de este tipo de violencia es la eliminación de la presencia cristiana de la zona, una especie de limpieza étnica, a los que consideran esclavos, indignos de pisar suelo paquistaní".
Pero a pesar de la situación la Iglesia Católica así como las comunidades protestantes perseveran en la zona. El padre franciscano Victor John asegura que en la zona la Iglesia "está presente con una escuela , con un centro de rehabilitación para drogadictos, con el trabajo de las Hermanas de la Madre Teresa y de las Hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón de Jesús. Enviamos nuestro servicio especialmente para los niños y jóvenes, para intentar ayudarles y educarlos, a escapar de la mala vida".
Pakistán, en el top 10 en la persecución a los cristianos
La situación de los cristianos en Pakistán va empeorando año a año. De hecho, en la clasificación de países que más persiguen a este colectivo organizada por la ONG Open Doors, este país aparece en el puesto número diez aunque subiendo puestos con respecto a otras épocas.
El ejemplo de Asia Bibi muestra muy a las claras qué ocurre en un país con una mayoría abrumadora de musulmanes. Esta campesina cristiana consiguió que su caso fuese conocido en todo el mundo aunque años después todavía sigue encarcelada esperando a ser condenada a muerte en la horca tras haber sido denunciada por supuestamente blasfemar contra Mahoma.
La situación de Pakistán
En Pakistán los musulmanes representan al 96,2 por ciento de la población, lo que contrasta con una minoría cristiana que representa sólo al 2,2 por ciento de los paquistaníes. A pesar de ello, y de la multitud de ejemplos que demuestran lo contrario, la República Islámica de Pakistán presume de ser un país oficialmente laico.
Su Constitución aprobada tras su separación de la India y algunas leyes nacionales más recientes reiteran la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley "sin distinción de raza o credo". Sin embargo, la realidad siempre supera a la ficción y la ley de blasfemia y la ordenanza hudud demuestran lo contrario. Según el informe de Libertad Religiosa en el Mundo 2010 de Ayuda a la Iglesia Necesitada afirma que estos dos terribles instrumentos judiciales que funcionan en el país desde hace décadas socavan la libertad de culto en el país.
Esta ley la introdujo en 1986 para "defender el islam y su profeta Mahoma de las ofensas y los insultos". Pero esta normativa ya de por sí polémica se ha convertido en un elemento de venganza donde abundan las denuncias falsas con intereses ocultos de venganzas y que provocan la ira de musulmanes radicales que se toman la venganza por su cuenta. La norma, establecida en la sección 295, párrafos B y C, del Código Penal de Pakistán castiga con la cadena perpetua a todo el que ofenda al Corán y la pena capital a quien insulte a Mahoma.
A la arbitraria Ley Antiblasfemia se suma también la ordenanza hudud. Éstas son normas estrictas del Derecho Penal que están basadas en el Corán y que prevén incluso la lapidación y flagelación para los comportamientos que se consideran incompatibles con la ley islámica, como los juegos de azar o el consumo de alcohol.
Monday, January 16, 2012
La actriz Karyme Lozano: «La paz que Dios me da no la cambiaría por toda la fama del mundo»

LourdesTéllez y Raquel Ibáñez/Revista Misión
Karyme Lozano, la mujer que sigue los pasos de Eduardo Verástegui
Karyme Lozano era la actriz revelación de las telenovelas latinoamericanas hace tan solo dos años. Desde los 16, esta mexicana fue cosechando éxito y fama gracias a una carrera en ocasiones cargada de erotismo por exigencias del guion. Pero algo cambió: abrazó el catolicismo, y su vida dio un giro radical. Ahora trabaja en favor de la vida, ya no acepta desnudos ni escenas comprometidas y solo participa en proyectos coherentes con su fe. En su última película, Cristiada, que se estrenará en España en 2012, comparte guion con Eva Longoria, Andy García y Eduardo Verástegui.
- Alcanzó la fama muy joven, ¿era feliz aquellos años?
- Empecé poco a poco, desde los 16 años, con papeles pequeños hasta que hice un casting para ser la protagonista de una telenovela y tuve mucho éxito. El problema era que siempre quería más. Pensaba que ser famosa y ser rica me iba a dar la felicidad, pero cuanto más exitosa era mi carrera, más vacía y triste me sentía. Me sentía sola porque trabajaba mucho, a veces hasta veinte horas diarias. Era una adicta al trabajo. A veces tenía pensamientos negativos, incluso de no querer vivir. Estaba metida en numerología, cienciología, me leían las cartas, la mano, los posos del café... En el fondo andaba buscando a Dios.
- ¿Con este desasosiego vivió todo ese tiempo?
- Los medios de comunicación te venden que la fama, el éxito y el dinero son la felicidad. Así que me ponía metas, como conseguir otro papel de protagonista, pero cuando lo lograba, no me daba la felicidad que buscaba. Luego me proponía tener una casa mejor, pero eso tampoco me llenaba. Finalmente decidí irme a Hollywood; pensé que allí podría ser una gran estrella. Llegué segura de mí misma y, muy soberbia, me compré una casa, gasté todo mi dinero y todos mis ahorros. Pero año y medio después no me había salido nada y no tenía dinero en la cuenta bancaria. Y encima pensaba que Dios me estaba fallando.
- ¿Cuándo tocó fondo?
- Todo se juntó. Por un lado, me propusieron hacer unas fotos para una revista completamente desnuda en un momento en el que necesitaba dinero. Mi mente me decía que aceptara, pero mi corazón me decía que no estaba bien. La mayoría me aconsejaba que lo hiciera: “Eso lo hacen la mayoría de las actrices, es algo cool, está de moda”. Pero no era eso lo que en el fondo quería escuchar.
Al mismo tiempo, mi padre enfermó y hubo un stop en mi vida acelerada. Volví a México y el médico nos dio la noticia de que el cáncer le había invadido por completo y que le quedaban pocos días de vida. Pero pasaban los días y no fallecía. En ese momento, me pregunté para qué servía tanta cienciología o dónde estaba mi poder mental para sanar a mi papá.
- ¿Se acordó entonces de Dios?
- Me di cuenta de que es Él quien quita y da la vida. Y en vez de alejarme, me acerqué más a Dios. Me ayudó y me guió, y decidí ponerlo todo en sus manos. El doctor nos recomendó que lo desconectáramos, que le quitáramos el oxígeno, el suero y, de paso, le administráramos “una inyeccioncita para ayudarlo a morir”.
-¿Qué respondió usted ante este intento de eutanasia?
- Sentí que el estómago se me revolvía y que eso no estaba bien. Inmediatamente dije que no, que mi papá tenía que morir dignamente y que se iría cuando Dios quisiera porque nosotros no éramos quiénes para quitarle la vida. Así que me pregunté qué era lo que faltaba y me acordé de mi madre. Le pedí que, por favor, viniera a despedirse, ya que mis papás estuvieron veinticinco años casados y llevaban veintitrés separados. Nunca se volvieron a casar. Tras despedirse y salir de la habitación, mi padre falleció. Le pregunté de qué habían hablado y mi madre me dijo que se habían perdonado por todo el daño que se habían hecho en sus vidas.
- ¿Era consciente de que si se le hubiese practicado la eutanasia no hubiera existido el momento para el perdón?
- Cada segundo de nuestras vidas cuenta, desde la concepción hasta la muerte natural. Hay una razón de ser, hay una misión. Si nosotros le hubiéramos practicado la eutanasia a mi papá hubiéramos interrumpido un proceso natural que Dios quería para que mis padres se perdonaran, hubiéramos interrumpido ese momento tan precioso. Cuando me acuerdo de este momento se me pone la piel de gallina.
- Pero su vida de actriz y sus deudas continuaban... ¿qué hizo tras la muerte de su padre?
- Aunque toda la vida es un proceso de conversión, fue días después cuando realmente me cambió la vida. Me volvieron a llamar de la revista para posar desnuda y llamé a Eduardo Verástegui –con quien había trabajado, porque sabía que era una persona con valores– y me recomendó hablar con un amigo suyo. Estuvimos charlando durante cuatro horas de muchas cosas, como la responsabilidad que tengo como actriz o como madre. Mientras él hablaba, yo lloraba, porque analizaba mi vida, especialmente lo que había hecho mal y todo lo que había ofendido a Dios. El Espíritu Santo, a la vez, me hacía entender los consejos que me estaba dando esa persona.
- y su vida dio un giro radical...
- En ese momento me entregué a Dios. Dije que “no” a la revista y me dio igual tener que perder mi casa. Confié en Dios de verdad, dejé de ser la piloto y me puse de copiloto, me ajusté el cinturón y le dije: “Que sea lo que Tú quieras”. Desde ese día todo ha sido una aventura hermosa y soy una “bebé conversa” porque apenas han pasado dos años.
- ¿En qué ha cambiado su trabajo como actriz desde su conversión?
- Cuando sigues a Dios te cambia todo, como madre, como actriz... Hice la promesa de no aceptar ningún proyecto que ofendiera a Dios y a la mujer. No es fácil. Justo después de mi conversión estuve sin trabajar, sin ninguna oferta que pudiera aceptar, ya que me ofrecían novelas y películas con escenas muy fuertes. Y sin proyectos, no hay dinero.
Me cuestioné si Dios quería que siguiera siendo actriz y entonces llegó la invitación al casting para Cristiada, una película en la que también participarían Andy García, Eva Longoria y Eduardo Verástegui. Su mensaje era claro: que siguiera siendo actriz pero en Sus proyectos.
- ¿Cree que su conversión ha transformado también su vida familiar?
- Soy madre de Ángela, que tiene diez años. Veo que mi conversión le ha influido positivamente. Antes, por tonta o ignorante, no le daba nada bueno a mi hija y ahora ella es la primera que, cuando me ve triste porque la gente me ataca por ser católica, me dice “mami, no llores, porque Dios está muy orgulloso de ti”. He visto una transformación de mi vida a través de ella; es hermoso cómo podemos influir en nuestros amigos y en nuestra familia.
-Y además ahora acaba de anunciar que se va a casar...
- Desde chiquitita he rezado por conocer a un gran hombre y Dios me ha premiado con un hombre católico practicante. Si yo no hubiera dicho que “sí” a Jesús, hubiera seguido como antes: con relaciones autodestructivas, con hombres que me faltaban al respecto y que no me querían. A veces, cuando nos preguntamos por qué andamos con hombres que nos tratan mal, hay que mirar qué es lo que está mal en nosotras. Aunque no lo creamos, atraemos lo semejante.
- Ser católico no es fácil, ¿cómo se mantiene firme?
- Hay que mantener el alma ejercitándola. Trato de ir a misa diaria, comulgar lo máximo posible, confesarme y hacer oración. El camino es hermoso, pero no ha sido fácil. Dios me ha recompensado con paz. Ya no pienso en tonterías, ya no me quiero morir. Esta paz no la cambiaría ni por toda la fama y todo el dinero del mundo. Ahora cuando estoy triste, me arrojo a los pies de Dios y me reconforta.
Monday, January 9, 2012
Cuando el niño encargado no es el que se recibe

O cómo las "garantías de devolución" están anulando la vocación a la paternidad
WASHINGTON, lunes 9 enero 2012 (ZENIT.org).- Ofrecemos a los lectores, por su interés, un artículo publicado en nuestra edición en inglés en el que se aborda el problema de los niños que no responden a los deseos de sus padres que los “encargaron” de determinada manera, o si lo hubieran sabido antes los hubieran abortado, y demandan a los médicos que no cumplieron sus deseos. El niño visto como un producto “defectuoso”, y no como una persona que responde a un proyecto divino, que va más allá del deseo de los padres.
Por Denise Hunnell, MD*
Imagínese mirando a su niño y declarando con frialdad: "Tú nunca debiste haber nacido". Los padres están haciendo exactamente eso en los tribunales de todo el mundo, ya que presentan demandas por una "vida indebida" o un "nacimiento indebido", en contra de médicos y clínicas de fertilidad.
Estos penosos casos son una variación de las clásicas demandas de "homicidio culposo" por negligencia médica. El hecho es que los demandantes no están satisfechos porque el paciente --en este caso un niño--, vivió en vez de morir. Por lo general, estos niños sufren de una discapacidad grave o enfermedad genética. En el caso de un "nacimiento indebido", los padres alegan que si se les hubiera dado un diagnóstico prenatal de la enfermedad del niño, podrían haber abortado a su hijo. Ellos buscan una compensación para ocuparse de sus hijos, así como por daños y perjuicios al tener que vivir con un niño discapacitado.
Los casos de "vida indebida" se presentan en nombre del niño, alegando que la no existencia sería preferible a vivir en una condición de enfermedad. En 1998, Amos Shapira argumentó en el Journal of Medical Ethics: "... que sería factible y deseable la compensación para respaldar las acciones de 'vida indebida'. El consejero de genética debió tener un cuidado profesional hacia el recién nacido con discapacidad que ahora reclama, pues sin tal negligencia, él o ella no habría nacido de ninguna manera. La vida defectuosa del demandante (donde una vida sana nunca fue una opción), constituye una lesión indemnizable."
El profesor Shapira de la Universidad de Tel Aviv escribió esto hace una década. Desde entonces, las demandas en nombre de los niños con defectos genéticos se han convertido en algo común en Israel. El 26 de octubre de 2011, la edición del New Scientist magazine informaba que la tendencia creciente de estos casos de "nacimiento indebido", ha llevado a una investigación por parte del gobierno israelí. Israel, al igual que gran parte del Oriente Medio, India y África del Norte tiene una alta tasa de matrimonios consanguíneos, lo que aumenta la incidencia de enfermedades genéticas.
Carmel Shalev, un abogado de derechos humanos y bioética de la Universidad israelí de Haifa, afirma que la cultura israelí está preparada para hacer pruebas prenatales y abortar a los niños con defectos genéticos. Así lo afirma en New Scientist: "Hay todo un sistema sostenido con dinero en pos del bebé perfecto. Todo el mundo participa, los padres, médicos y laboratorios. Los padres quieren bebés sanos, y los médicos les animan a hacerse la prueba, por lo que las pruebas genéticas se comercializan demasiado pronto”.
En otros países, las demandas por un "nacimiento indebido" se centran más en las dificultades de los padres que en los niños. Un caso de 2009 en Inglaterra solicitó 1,5 millones de libras esterlinas como pago a cuenta del cuidado de Rupert, un niño de cinco años, quien nació con defectos congénitos de corazón, con paladar hendido, anomalías vertebrales y un solo riñón. Rupert usa también una silla de ruedas, requiere ventilación mecánica a través de una traqueotomía y tiene un tubo de alimentación. Los abogados de la familia argumentaron que debido a que estas anomalías no se habían detectado en la ecografía prenatal, a su madre nunca se le ofreció la oportunidad de abortar a Rupert. Ella estuvo agobiada por su cuidado y en consecuencia, era merecedora de la compensación.
En 2003, se obtuvo una compensación por un síndrome de Down no diagnosticado prenatalmente. Una madre de Vancouver se quejó de que tener un hijo con una discapacidad mental había "alterado totalmente nuestros planes". Se le otorgaron diez mil dólares en compensación por su sufrimiento…
En un caso por igual inquietante, una pareja de lesbianas australianas intentó demandar a una clínica de fertilización in vitro porque la madre biológica quedó embarazada de gemelos, cuando ella sólo quería un hijo. La demanda alegó que la pareja estaba "abrumada" con dos hijos. La madre biológica estaba fuera de sí porque tuvo que comprar un cochecito para gemelos muy caro y porque había sufrido náuseas durante el embarazo... A pesar de que esta demanda fue rechazada por los tribunales australianos, la reflexión a la que llevó tal demanda es parte del --cada vez más frecuente--, punto de vista de los padres.
En todo el mundo, los niños son deshumanizados y tratados como accesorios en la vida de los adultos. Con la anticoncepción, los niños son concebidos cuando son convenientes para sus padres. El aborto es permitido para destruir a un niño "defectuoso", a fin de que sus padres no tengan que lidiar con enfermedades y discapacidades. De hecho, un titular de un diario danés, anunció a principios de este año un avance médico que cura el síndrome de Down. En realidad, el anuncio informaba de que las exhaustivas pruebas prenatales y el aborto posterior de los niños no nacidos con síndrome de Down, eliminarían los nacimientos de esos niños.
El advenimiento de técnicas de reproducción asistida ha permitido seleccionar aún con más precisión la venida de un niño. Los embriones son revisados antes de su implantación. Aquellos que no son del sexo deseado o los que no son óptimos genéticamente, se descartan. En 2009, los médicos británicos anunciaron con entusiasmo el nacimiento de la primera bebé que había sido examinada desde que era un embrión, con el fin de asegurar de que no fuera portadora del gen BRCA1 del cáncer de mama. Al hacerlo, implícitamente reprueban la vida de todas las mujeres que portan el gen BRCA1. Para estos médicos, habría sido mejor que estas mujeres nunca hubiesen nacido.
Cuando tener un bebé se convierte en una suerte de consumismo, no es de extrañar que los padres deseen algún tipo de garantía de devolución de su dinero. Cuando un producto adquirido no cumple las especificaciones con que se encargó, lo enviamos de regreso y pedimos un reembolso. Las demandas por "nacimiento indebido" se convierten en una compensación por una compra "defectuosa".
Con las demandas por una “vida indebida", se alega que los niños discapacitados son errores de fabricación. Para empezar, ellos jamás debieron haber nacido. Esa forma de pensar despoja a los niños de su dignidad humana y degrada a sus padres. La cultura secular juzga a los menores por la utilidad que tienen para sus padres. El amor condicionado genera desconfianza e inseguridad.
Este punto de vista socialmente destructivo debe ser contrarrestado con una cultura de la vida, que acepte la vocación natural hacia la paternidad. Los padres son llamados por Dios para ser custodios de una vida humana específica que Él les da. Todos los niños, sin importar el estado de su salud, son concebidos a imagen de Dios. Cada niño viene con su propia serie de desafíos y no se puede negar que algunos de estos desafíos son enormes. Sin embargo, si Dios nos llama a una tarea, Él no nos abandonará. Nos dará su gracia, si tenemos la fe suficiente para confiar.
*Denise Hunnell, MD, es miembro de HLI Latina, una iniciativa educativa de Vida Humana Internacional. Escribe para el Foro de la Verdad y de la Caridad de HLI en Estados Unidos.
Traducido del inglés por José Antonio Varela
España: El odio a la fe, un tema actual en el mundo

Próxima beatificación de diecinueve mercedarios en Lérida
ROMA, lunes 9 enero 2012 (ZENIT.org).- Los diecinueve religiosos mercedarios que serán beatificados en breve en España fueron asesinados exclusivamente y sin lugar a dudas por odio a la fe. Murieron gritando ¡Viva Cristo Rey!. Serán los primeros beatos mercedarios desde 1728, y en la Orden esperan que la beatificación despierte vocaciones en España.
Lo indicó el padre Emilio Santa María, sacerdote mercedario, postulador de la causa de los mártires españoles que serán beatificados, en la entrevista a ZENIT que ofrecemos a continuación.
Padre Emilio, ¿quienes fueron los siervos de Dios, Mariano Alcalá Pérez y los 18 compañeros de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de las Mercedes que serán beatificados?
--Padre Santa María: Son diecinueve religiosos mercedarios que fueron mártires en España durante la persecución religiosa del 1936 y 1937.
¿En plena guerra civil española por lo tanto o hacia el final?
--Padre Santa María: Murieron al inicio de la guerra, la mayoría son de Teruel. La mayoría muere en la región de Lérida, dominada por los republicanos llamados “rojos”, que eran comunistas, anarquistas, socialistas radicales y masones. Tenían mucho odio a la fe.
¿Por qué en Lérida?
--Padre Santa María: En Lérida está el convento de El Olivar, en donde estaba la mayoría de ellos, pero no fueron muertos allí pues no estaban en el mismo. Se habían refugiado en casa de parientes o amigos y a algunos les encontraron viajando cuando les capturaron. Se habían refugiado, estaban al tanto de las noticias que indicaban una persecución cruel y segura.
¿La persecución tenía un lado político?
--Padre Santa María: No, en ese momento no era para nada una cuestión política. Franco se levantó en julio de 1936 y algunos de éstos murieron antes del levantamiento, por lo tanto no tenían una connotación política, ni de apoyo a Franco ni a nada de eso.
¿La Iglesia qué posición tenía?
--Padre Santa María: Los obispos dijeron públicamente en 1931, durante la II República, que se podía convivir tranquilamente con la república. Otra prueba de que no había una connotación política es que persiguieron no solamente a personas sino que destruyeron también conventos, iglesias, robaron y quemaron objetos religiosos, o sea a todo lo que representaba la religión. Los mataban por ser curas y frailes.
¿El proceso de canonización a qué punto está?
--Padre Santa María: La provincia de Aragón inició el proceso diocesano entorno a 1957, después en Roma recibió el reconocimiento jurídico y en 2009 fue aprobado, primero por la comisión de teólogos, después el 13 de diciembre del año pasado por la comisión de cardenales, y el 19 de diciembre pasado por Benedicto XVI. Falta ahora el decreto en latín y, una vez firmado por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos, será publicado en el Acta Apostolicae Sedis.
¿Ellos qué actividad realizaban?
--Padre Santa María: Doce de ellos eran sacerdotes y siete eran hermanos de obediencia, como le llamamos nosotros. Realizaban actividad pastoral y los hermanos hacían trabajos de campo, de cocina como era habitual en esos tiempos. Eran predicadores y entre ellos el padre Mariano Alcalá Pérez, el que encabeza la lista, fue general aquí en Roma y después regresó a España y sufrió la persecución.
¿Qué significa el martirio y cuáles son los requisitos para ser considerado tal?
--Padre Santa María: El martirio es el hecho que más nos aproxima a la pasión de Cristo. Es morir por la fe. En el martirio la Iglesia considera tres hechos: un hecho violento con derramamiento de sangre, que produce la muerte, aunque no sea al instante, por ejemplo días después debido a los malos tratos; por parte del tirano debe haber odio a la fe, como lo fue en España; quien muere acepta voluntariamente el martirio, no es que lo busca, pero cuando le toca lo acepta, por Cristo y la fe.
¿Cómo fueron los últimos momentos de los religiosos cuando recibieron el martirio?
--Padre Santa María: No se sabe de todos porque no había siempre testigos, pero la consigna de los religiosos era morir gritando ¡Viva Cristo Rey! De muchos se sabe con certeza porque los chóferes de los camiones que les llevaban fueron testigos.
¿Podían evitar el martirio?
--Padre Santa María: Todos intentaron evitarlo, huyendo y escondiendose en casas de parientes y amigos. Pero cuando los encontraron, aceptaron el martirio por fe, como afirman haber oído decir algunos testigos: "Estoy pronto para aceptar el martirio". Podían librarse del martirio reunciando a la fe, como les pedían los milicianos. Pero no renunciaron.
¿Por qué gritaban ¡Viva Cristo Rey!?
--Padre Santa María: No se sabe bien de dónde vino este grito, quizás de México con los cristeros. Por aquel tiempo fue publicada una encíclica papal sobre Cristo Rey y fue instituida su fiesta.
¿Para los Mercedarios qué significa?
--Padre Santa María: El último de los beatificados de los mercedarios fue san Serapio, en 1728. Sólo por esto merece ser celebrado con alegría y gozo. Además, es una honra porque fueron héroes de la fe, fieles a Cristo hasta dar la vida por Él. Esta es una de las bienaventuranzas predicadas por Cristo.
¿Y en un momento como hoy?
--Padre Santa María: Uno se pregunta ¿cómo es posible tanto odio en un mundo civilizado como Occidente? Uno se atreve a decir, mártires nunca más, lo que queremos es libertad, es respeto, libertad de religión, libertad de conciencia respeto de los derechos humanos. Lo que queremos es que nadie muera por motivos religiosos. Entretanto aún hoy en día es tiempo de mártires, basta recordar los atentados de los integristas en Nigeria y en otros países durante los actos de culto. Esto debe hacer a la gente valorar la fe que tiene y la posibilidad de practicarla.
¿Y en España?
--Padre Santa María: Esperamos que esto nos anime a valorar nuestra fe y a vivirla con fidelidad hasta el fin. También deseamos que esto despierte vocaciones en Europa...
¿La fecha y lugar de la beatificación?
- Padre Santa María. La fecha será combinada con el obispo de Lérida. Va a ser allí en España.
Para concluir, ¿cuál fue el saldo de la persecución religiosa?
--Padre Santa María: En España, en esos tres años mataron a doce obispos, cuatro mil sacerdotes y mil religiosos, además de miles de religiosas y laicos. Y uno se pregunta cómo es posible que en trece años el comunismo, un elemento tan violento, una ideología atea, penetrara tanto en la sociedad española. Si bien estaba también la masonería y el anticlericalismo español que venía de lejos. Hubo también un saldo positivo: después de la guerra se registró un extraordinario florecimiento vocacional, confirmando el dicho tradicional: la sangre de los mártires se transformó en semilla de vocaciones.
Por H. Sergio Mora
Benedicto XVI: La libertad religiosa es el primer derecho del hombre
El profundo malestar del mundo
Señoras y señores embajadores:
El encuentro de hoy se desarrolla tradicionalmente al final de las fiestas de Navidad, en las que la Iglesia celebra la venida del Salvador. Él viene en la oscuridad de la noche, y por tanto su presencia es fuente inmediata de luz y alegría (cf. Lc 2,9-10). Verdaderamente, allí donde no resplandece la luz divina el mundo está en sombras. Realmente, el mundo está en la oscuridad allí donde el hombre no reconoce ya su vínculo con el Creador, poniendo en peligro asimismo su relación con las demás criaturas y con la creación misma. El momento actual está marcado lamentablemente por un profundo malestar y por diversas crisis: económicas, políticas y sociales, que son su expresión dramática.
En este sentido, no puedo dejar de mencionar ante todo las graves y preocupantes consecuencias de la crisis económica y financiera mundial. Ésta no solo ha golpeado a las familias y empresas de los países económicamente más avanzados, en los que ha tenido su origen, creando una situación en la que muchos, sobre todo jóvenes, se han sentido desorientados y frustrados en sus aspiraciones de un futuro sereno, sino que ha marcado también profundamente la vida de los países en vías de desarrollo. No nos debemos desanimar sino reemprender con decisión nuestro camino, con nuevas formas de compromiso. La crisis puede y debe ser un acicate para reflexionar sobre la existencia humana y la importancia de su dimensión ética, antes que sobre los mecanismos que gobiernan la vida económica: no solo para intentar encauzar las partes individuales o las economías nacionales, sino para dar nuevas reglas que aseguren a todos la posibilidad de vivir dignamente y desarrollar sus capacidades en bien de toda la comunidad.
Poner fin a la violencia en los procesos políticos
A continuación deseo recordar que los efectos de la situación actual de incertidumbre afectan de modo particular a los jóvenes. Su malestar ha sido la causa de los fermentos que en los últimos meses han golpeado, a veces duramente, diversas regiones. Me refiero sobre todo a África del Norte y a Medio Oriente, donde los jóvenes que, al igual que otros, sufren la pobreza y el desempleo y temen la falta de expectativas seguras, han puesto en marcha lo que se ha convertido en un vasto movimiento de reivindicación de reformas y de participación más activa en la vida política y social. En este momento es difícil trazar un balance definitivo de los sucesos recientes y cuáles serán sus consecuencias para el equilibrio de la región. A pesar del optimismo inicial, se abre paso el reconocimiento de las dificultades de este momento de transición y cambio, y me parece evidente que el modo adecuado de continuar el camino emprendido pasa por el reconocimiento de la dignidad inalienable de toda persona humana y de sus derechos fundamentales. El respeto de la persona debe estar en el centro de las instituciones y las leyes, debe contribuir a acabar con la violencia y prevenir el riesgo de que la debida atención a las demandas de los ciudadanos y la necesaria solidaridad social se transformen en meros instrumentos para conservar o conquistar el poder. Invito a la comunidad internacional a dialogar con los actores de los procesos en marcha, en el respeto de los pueblos y siendo conscientes de que la construcción de sociedades estables y reconciliadas, que se oponen a toda discriminación injusta, en particular de orden religioso, constituye un horizonte que es más amplio y va más allá de las simples elecciones. Siento una gran preocupación por la población de los países que sufren todavía tensiones y violencias, en particular Siria, en la que espero se ponga rápidamente fin al derramamiento de sangre y se inicie un diálogo fructífero entre los actores políticos, favorecido por la presencia de observadores independientes. En Tierra Santa, donde las tensiones entre palestinos e israelitas repercuten en el equilibrio de todo el Medio Oriente, es necesario que los responsables de estos dos pueblos adopten decisiones valerosas y clarividentes en favor de la paz. He sabido con agrado que, gracias a una iniciativa del reino de Jordania, el diálogo se ha reanudado. Espero que continúe hasta que se llegue a una paz duradera, que garantice el derecho de los dos pueblos a vivir con seguridad y en Estados soberanos, dentro de unas fronteras definidas y reconocidas internacionalmente. La comunidad internacional, por su parte, debe estimular su propia creatividad y las iniciativas de promoción de estos procesos de paz, respetando los derechos de cada parte. Sigo también con gran atención la marcha de los acontecimientos en Irak, deplorando los atentados que han causado recientemente la pérdida de numerosas vidas humanas, y animo a sus autoridades a proseguir con firmeza por el camino de una plena reconciliación nacional.
Educar para la paz
El beato Juan Pablo II recordaba que «el camino de la paz es a la vez el camino de los jóvenes»1 que ellos son «la juventud de las naciones y de la sociedad, la juventud de cada familia y de toda la humanidad»2. Los jóvenes, pues, nos llevan a considerar con seriedad sus requerimientos de verdad, justicia y paz. Por esta razón les he dedicado el Mensaje anual para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, titulado Educar a los jóvenes en la justicia y la paz. La educación es un tema crucial para todas las generaciones, ya que de ella depende tanto el sano desarrollo de cada persona como el futuro de toda la sociedad. Por esta razón, representa una tarea de primer orden en estos tiempos difíciles y delicados. Además de un objetivo claro, que es el que los jóvenes conozcan plenamente la realidad y por tanto la verdad, la educación necesita de lugares. El primero es la familia, fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer. No se trata de una simple convención social, sino más bien de la célula fundamental de toda la sociedad. Consecuentemente, las políticas que suponen un ataque a la familia amenazan la dignidad humana y el porvenir mismo de la humanidad. El marco familiar es fundamental en el itinerario educativo y para el desarrollo de los individuos y los estados; por tanto, se necesitan políticas que valoricen y favorezcan la cohesión social y el diálogo. En la familia la persona se abre al mundo y a la vida y, como tuve ocasión de recordar en mi viaje a Croacia, «la apertura a la vida es signo de apertura al futuro».3 En este contexto de apertura a la vida, he recibido con satisfacción la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que prohíbe patentar los procedimientos que utilicen células madre embrionarias humanas, así como la resolución de la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, que condena la selección prenatal del sexo.
De forma más genérica, y mirando sobre todo al mundo occidental, estoy convencido de que las medidas legislativas que tantas veces no solo permiten sino que favorecen el aborto, ya sea por motivos de conveniencia o por razones médicas discutibles, se oponen a la educación de los jóvenes y por tanto al futuro de la humanidad.
Continuando con nuestra reflexión, un papel igualmente esencial para el desarrollo de la persona corresponde a las instituciones educativas. Ellas son las primeras instancias que colaboran con la familia, y para desempeñar adecuadamente esta tarea propia sus objetivos han de coincidir con los de la realidad familiar. Es necesario realizar políticas de formación que hagan accesible a todos la educación escolar y que, además de promover el desarrollo cognitivo de la persona, se haga cargo del crecimiento armonioso de la personalidad, incluyendo su apertura al Transcendente. La Iglesia católica se ha mostrado siempre particularmente activa en el área de las instituciones escolares y académicas, cumpliendo una apreciable labor al lado de las instituciones estatales. Deseo por tanto que esta contribución sea reconocida y valorada también por las legislaciones nacionales.
Respeto a la libertad religiosa
A este respecto, se comprende que una labor educativa eficaz requiera igualmente el respeto de la libertad religiosa. Ésta se caracteriza por una dimensión individual, así como por una dimensión colectiva y una dimensión institucional. Se trata del primer derecho del hombre, porque expresa la realidad más fundamental de la persona. Este derecho, con demasiada frecuencia y por distintos motivos, se sigue limitando y violando. Al tratar este tema no puedo dejar de honrar la memoria del ministro paquistaní Shahbaz Bhatti, cuyo combate infatigable por los derechos de las minorías culminó con su trágica muerte. Desgraciadamente no se trata de un caso aislado. En muchos países, los cristianos son privados de sus derechos fundamentales y marginados de la vida pública; en otros, sufren ataques violentos contra sus iglesias y sus casas. A veces son obligados a abandonar los países que han contribuido a edificar, a causa de continuas tensiones y de políticas que frecuentemente los relegan a meros espectadores secundarios de la vida nacional. En otras partes del mundo, se constatan políticas orientadas a marginar el papel de la religión en la vida social, como si fuera causa de intolerancia, en lugar de contribuir de modo apreciable a la educación en el respeto de la dignidad humana, la justicia y la paz. Asimismo, el terrorismo con motivaciones religiosas se ha cobrado el pasado año numerosas víctimas, sobre todo en Asia y África, y por esto, como recordé en Asís, los responsables religiosos deben repetir con fuerza y firmeza que «esta no es la verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación y contribuye a su destrucción».4 La religión no puede ser utilizada como pretexto para eludir las reglas de la justicia y del derecho en favor del «bien» que ella misma persigue. A este respecto, me satisface recordar, como hice en mi país natal, que la visión cristiana del hombre ha sido una verdadera fuerza inspiradora para los Padres constitucionales de Alemania, como lo fue también para los Padres fundadores de la Europa unida. Quisiera mencionar también algunos signos alentadores en el ámbito de la libertad religiosa. Me refiero a la modificación legislativa gracias a la cual la personalidad jurídica pública de las minorías religiosas ha sido reconocida en Georgia; pienso también en la sentencia de la Corte Europea de los Derechos Humanos a favor de la presencia del crucifijo en las aulas de las escuelas italianas. Y justamente deseo recordar de modo particular a Italia, en la conclusión del 150 aniversario de su unificación política. Las relaciones entre la Santa Sede y el Estado italiano atravesaron momentos difíciles después de la unificación. Con el transcurso del tiempo, sin embargo, ha prevalecido la concordia y la voluntad recíproca de cooperar, cada uno en su propio ámbito, para favorecer el bien común. Espero que Italia siga apostando por una relación equilibrada entre la Iglesia y el Estado, constituyendo así un ejemplo que las otras naciones puedan mirar con respeto e interés.
Justicia, paz y reconciliación
En el continente africano, que he visitado de nuevo en mi reciente viaje a Benín, es esencial que la colaboración entre las comunidades cristianas y los gobiernos permita abrir un camino de justicia, paz y reconciliación, donde los miembros de todas las etnias y religiones sean respetados. Es doloroso constatar que, en distintos países del continente, este objetivo está todavía muy lejano. Me refiero de modo particular al aumento de la violencia en Nigeria, como nos lo han recordado los atentados cometidos contra algunas iglesias en el tiempo de Navidad, a las secuelas de la guerra civil en Costa de Marfil, a la persistente inestabilidad de la Región de los Grandes Lagos y a la urgencia humanitaria en los países del Cuerno del África. Pido una vez más a la Comunidad internacional su ayuda solícita para encontrar una solución a la crisis que después de tantos años perdura en Somalia.
Respeto a la creación
Por último, quiero hacer hincapié en que una educación correctamente entendida debe favorecer el respeto a la creación. No se pueden olvidar las graves calamidades naturales que, a lo largo del 2011, han afectado a distintas regiones del Sudeste asiático y los desastres ecológicos como el de la central nuclear de Fukushima en Japón. La salvaguarda del medio ambiente, la sinergia entre la lucha contra la pobreza y el cambio climático constituyen ámbitos importantes para la promoción del desarrollo humano integral. Por consiguiente, deseo que después de la 17 sesión de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se ha concluido recientemente en Durban, la Comunidad internacional, como una auténtica «familia de naciones» y, por tanto, con un gran sentido de solidariedad y responsabilidad hacia las generaciones presentes y futuras, se prepare para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible («Río + 20»).
Excelencias, señoras y señores:
El nacimiento del Príncipe de la paz nos enseña que la vida no termina en la nada, que su destino no es la corrupción, sino la inmortalidad. Cristo ha venido para que los hombres tengan vida y vida abundante (cf. Jn, 10,10). «Sólo cuando el futuro es cierto como realidad positiva, se hace llevadero también el presente»5. Animada por la certeza de la fe, la Santa Sede sigue ofreciendo su aportación a la Comunidad internacional, según la doble intención que el Concilio Vaticano II –del que este año se celebra el 50 aniversario– ha definido claramente: proclamar la altísima vocación del hombre y la divina semilla que en él está presente, y ofrecer al género humano una sincera colaboración para lograr la fraternidad universal que responda a esa vocación6. En este espíritu, os renuevo a todos, a los miembros de vuestras familias y a vuestros colaboradores mis felicitaciones más cordiales por el nuevo año. Gracias por vuestra atención.
©Librería Editorial Vaticana
____________________
1 Juan Pablo II, Carta apostólica Dilecti Amici, 31 marzo 1985, nº 15.
2 Ibidem, nº 1.
3 Homilía en la santa Misa con ocasión de la Jornada nacional de las familias católicas croatas, Zagreb, 5 junio 2011.
4 Intervención para la Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo, Asís, 27 octubre 2011.
5 Spe Salvi, nº 2.
6 Cf. Gaudium et Spes, nº 3.
Señoras y señores embajadores:
El encuentro de hoy se desarrolla tradicionalmente al final de las fiestas de Navidad, en las que la Iglesia celebra la venida del Salvador. Él viene en la oscuridad de la noche, y por tanto su presencia es fuente inmediata de luz y alegría (cf. Lc 2,9-10). Verdaderamente, allí donde no resplandece la luz divina el mundo está en sombras. Realmente, el mundo está en la oscuridad allí donde el hombre no reconoce ya su vínculo con el Creador, poniendo en peligro asimismo su relación con las demás criaturas y con la creación misma. El momento actual está marcado lamentablemente por un profundo malestar y por diversas crisis: económicas, políticas y sociales, que son su expresión dramática.
En este sentido, no puedo dejar de mencionar ante todo las graves y preocupantes consecuencias de la crisis económica y financiera mundial. Ésta no solo ha golpeado a las familias y empresas de los países económicamente más avanzados, en los que ha tenido su origen, creando una situación en la que muchos, sobre todo jóvenes, se han sentido desorientados y frustrados en sus aspiraciones de un futuro sereno, sino que ha marcado también profundamente la vida de los países en vías de desarrollo. No nos debemos desanimar sino reemprender con decisión nuestro camino, con nuevas formas de compromiso. La crisis puede y debe ser un acicate para reflexionar sobre la existencia humana y la importancia de su dimensión ética, antes que sobre los mecanismos que gobiernan la vida económica: no solo para intentar encauzar las partes individuales o las economías nacionales, sino para dar nuevas reglas que aseguren a todos la posibilidad de vivir dignamente y desarrollar sus capacidades en bien de toda la comunidad.
Poner fin a la violencia en los procesos políticos
A continuación deseo recordar que los efectos de la situación actual de incertidumbre afectan de modo particular a los jóvenes. Su malestar ha sido la causa de los fermentos que en los últimos meses han golpeado, a veces duramente, diversas regiones. Me refiero sobre todo a África del Norte y a Medio Oriente, donde los jóvenes que, al igual que otros, sufren la pobreza y el desempleo y temen la falta de expectativas seguras, han puesto en marcha lo que se ha convertido en un vasto movimiento de reivindicación de reformas y de participación más activa en la vida política y social. En este momento es difícil trazar un balance definitivo de los sucesos recientes y cuáles serán sus consecuencias para el equilibrio de la región. A pesar del optimismo inicial, se abre paso el reconocimiento de las dificultades de este momento de transición y cambio, y me parece evidente que el modo adecuado de continuar el camino emprendido pasa por el reconocimiento de la dignidad inalienable de toda persona humana y de sus derechos fundamentales. El respeto de la persona debe estar en el centro de las instituciones y las leyes, debe contribuir a acabar con la violencia y prevenir el riesgo de que la debida atención a las demandas de los ciudadanos y la necesaria solidaridad social se transformen en meros instrumentos para conservar o conquistar el poder. Invito a la comunidad internacional a dialogar con los actores de los procesos en marcha, en el respeto de los pueblos y siendo conscientes de que la construcción de sociedades estables y reconciliadas, que se oponen a toda discriminación injusta, en particular de orden religioso, constituye un horizonte que es más amplio y va más allá de las simples elecciones. Siento una gran preocupación por la población de los países que sufren todavía tensiones y violencias, en particular Siria, en la que espero se ponga rápidamente fin al derramamiento de sangre y se inicie un diálogo fructífero entre los actores políticos, favorecido por la presencia de observadores independientes. En Tierra Santa, donde las tensiones entre palestinos e israelitas repercuten en el equilibrio de todo el Medio Oriente, es necesario que los responsables de estos dos pueblos adopten decisiones valerosas y clarividentes en favor de la paz. He sabido con agrado que, gracias a una iniciativa del reino de Jordania, el diálogo se ha reanudado. Espero que continúe hasta que se llegue a una paz duradera, que garantice el derecho de los dos pueblos a vivir con seguridad y en Estados soberanos, dentro de unas fronteras definidas y reconocidas internacionalmente. La comunidad internacional, por su parte, debe estimular su propia creatividad y las iniciativas de promoción de estos procesos de paz, respetando los derechos de cada parte. Sigo también con gran atención la marcha de los acontecimientos en Irak, deplorando los atentados que han causado recientemente la pérdida de numerosas vidas humanas, y animo a sus autoridades a proseguir con firmeza por el camino de una plena reconciliación nacional.
Educar para la paz
El beato Juan Pablo II recordaba que «el camino de la paz es a la vez el camino de los jóvenes»1 que ellos son «la juventud de las naciones y de la sociedad, la juventud de cada familia y de toda la humanidad»2. Los jóvenes, pues, nos llevan a considerar con seriedad sus requerimientos de verdad, justicia y paz. Por esta razón les he dedicado el Mensaje anual para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, titulado Educar a los jóvenes en la justicia y la paz. La educación es un tema crucial para todas las generaciones, ya que de ella depende tanto el sano desarrollo de cada persona como el futuro de toda la sociedad. Por esta razón, representa una tarea de primer orden en estos tiempos difíciles y delicados. Además de un objetivo claro, que es el que los jóvenes conozcan plenamente la realidad y por tanto la verdad, la educación necesita de lugares. El primero es la familia, fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer. No se trata de una simple convención social, sino más bien de la célula fundamental de toda la sociedad. Consecuentemente, las políticas que suponen un ataque a la familia amenazan la dignidad humana y el porvenir mismo de la humanidad. El marco familiar es fundamental en el itinerario educativo y para el desarrollo de los individuos y los estados; por tanto, se necesitan políticas que valoricen y favorezcan la cohesión social y el diálogo. En la familia la persona se abre al mundo y a la vida y, como tuve ocasión de recordar en mi viaje a Croacia, «la apertura a la vida es signo de apertura al futuro».3 En este contexto de apertura a la vida, he recibido con satisfacción la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que prohíbe patentar los procedimientos que utilicen células madre embrionarias humanas, así como la resolución de la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, que condena la selección prenatal del sexo.
De forma más genérica, y mirando sobre todo al mundo occidental, estoy convencido de que las medidas legislativas que tantas veces no solo permiten sino que favorecen el aborto, ya sea por motivos de conveniencia o por razones médicas discutibles, se oponen a la educación de los jóvenes y por tanto al futuro de la humanidad.
Continuando con nuestra reflexión, un papel igualmente esencial para el desarrollo de la persona corresponde a las instituciones educativas. Ellas son las primeras instancias que colaboran con la familia, y para desempeñar adecuadamente esta tarea propia sus objetivos han de coincidir con los de la realidad familiar. Es necesario realizar políticas de formación que hagan accesible a todos la educación escolar y que, además de promover el desarrollo cognitivo de la persona, se haga cargo del crecimiento armonioso de la personalidad, incluyendo su apertura al Transcendente. La Iglesia católica se ha mostrado siempre particularmente activa en el área de las instituciones escolares y académicas, cumpliendo una apreciable labor al lado de las instituciones estatales. Deseo por tanto que esta contribución sea reconocida y valorada también por las legislaciones nacionales.
Respeto a la libertad religiosa
A este respecto, se comprende que una labor educativa eficaz requiera igualmente el respeto de la libertad religiosa. Ésta se caracteriza por una dimensión individual, así como por una dimensión colectiva y una dimensión institucional. Se trata del primer derecho del hombre, porque expresa la realidad más fundamental de la persona. Este derecho, con demasiada frecuencia y por distintos motivos, se sigue limitando y violando. Al tratar este tema no puedo dejar de honrar la memoria del ministro paquistaní Shahbaz Bhatti, cuyo combate infatigable por los derechos de las minorías culminó con su trágica muerte. Desgraciadamente no se trata de un caso aislado. En muchos países, los cristianos son privados de sus derechos fundamentales y marginados de la vida pública; en otros, sufren ataques violentos contra sus iglesias y sus casas. A veces son obligados a abandonar los países que han contribuido a edificar, a causa de continuas tensiones y de políticas que frecuentemente los relegan a meros espectadores secundarios de la vida nacional. En otras partes del mundo, se constatan políticas orientadas a marginar el papel de la religión en la vida social, como si fuera causa de intolerancia, en lugar de contribuir de modo apreciable a la educación en el respeto de la dignidad humana, la justicia y la paz. Asimismo, el terrorismo con motivaciones religiosas se ha cobrado el pasado año numerosas víctimas, sobre todo en Asia y África, y por esto, como recordé en Asís, los responsables religiosos deben repetir con fuerza y firmeza que «esta no es la verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación y contribuye a su destrucción».4 La religión no puede ser utilizada como pretexto para eludir las reglas de la justicia y del derecho en favor del «bien» que ella misma persigue. A este respecto, me satisface recordar, como hice en mi país natal, que la visión cristiana del hombre ha sido una verdadera fuerza inspiradora para los Padres constitucionales de Alemania, como lo fue también para los Padres fundadores de la Europa unida. Quisiera mencionar también algunos signos alentadores en el ámbito de la libertad religiosa. Me refiero a la modificación legislativa gracias a la cual la personalidad jurídica pública de las minorías religiosas ha sido reconocida en Georgia; pienso también en la sentencia de la Corte Europea de los Derechos Humanos a favor de la presencia del crucifijo en las aulas de las escuelas italianas. Y justamente deseo recordar de modo particular a Italia, en la conclusión del 150 aniversario de su unificación política. Las relaciones entre la Santa Sede y el Estado italiano atravesaron momentos difíciles después de la unificación. Con el transcurso del tiempo, sin embargo, ha prevalecido la concordia y la voluntad recíproca de cooperar, cada uno en su propio ámbito, para favorecer el bien común. Espero que Italia siga apostando por una relación equilibrada entre la Iglesia y el Estado, constituyendo así un ejemplo que las otras naciones puedan mirar con respeto e interés.
Justicia, paz y reconciliación
En el continente africano, que he visitado de nuevo en mi reciente viaje a Benín, es esencial que la colaboración entre las comunidades cristianas y los gobiernos permita abrir un camino de justicia, paz y reconciliación, donde los miembros de todas las etnias y religiones sean respetados. Es doloroso constatar que, en distintos países del continente, este objetivo está todavía muy lejano. Me refiero de modo particular al aumento de la violencia en Nigeria, como nos lo han recordado los atentados cometidos contra algunas iglesias en el tiempo de Navidad, a las secuelas de la guerra civil en Costa de Marfil, a la persistente inestabilidad de la Región de los Grandes Lagos y a la urgencia humanitaria en los países del Cuerno del África. Pido una vez más a la Comunidad internacional su ayuda solícita para encontrar una solución a la crisis que después de tantos años perdura en Somalia.
Respeto a la creación
Por último, quiero hacer hincapié en que una educación correctamente entendida debe favorecer el respeto a la creación. No se pueden olvidar las graves calamidades naturales que, a lo largo del 2011, han afectado a distintas regiones del Sudeste asiático y los desastres ecológicos como el de la central nuclear de Fukushima en Japón. La salvaguarda del medio ambiente, la sinergia entre la lucha contra la pobreza y el cambio climático constituyen ámbitos importantes para la promoción del desarrollo humano integral. Por consiguiente, deseo que después de la 17 sesión de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se ha concluido recientemente en Durban, la Comunidad internacional, como una auténtica «familia de naciones» y, por tanto, con un gran sentido de solidariedad y responsabilidad hacia las generaciones presentes y futuras, se prepare para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible («Río + 20»).
Excelencias, señoras y señores:
El nacimiento del Príncipe de la paz nos enseña que la vida no termina en la nada, que su destino no es la corrupción, sino la inmortalidad. Cristo ha venido para que los hombres tengan vida y vida abundante (cf. Jn, 10,10). «Sólo cuando el futuro es cierto como realidad positiva, se hace llevadero también el presente»5. Animada por la certeza de la fe, la Santa Sede sigue ofreciendo su aportación a la Comunidad internacional, según la doble intención que el Concilio Vaticano II –del que este año se celebra el 50 aniversario– ha definido claramente: proclamar la altísima vocación del hombre y la divina semilla que en él está presente, y ofrecer al género humano una sincera colaboración para lograr la fraternidad universal que responda a esa vocación6. En este espíritu, os renuevo a todos, a los miembros de vuestras familias y a vuestros colaboradores mis felicitaciones más cordiales por el nuevo año. Gracias por vuestra atención.
©Librería Editorial Vaticana
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1 Juan Pablo II, Carta apostólica Dilecti Amici, 31 marzo 1985, nº 15.
2 Ibidem, nº 1.
3 Homilía en la santa Misa con ocasión de la Jornada nacional de las familias católicas croatas, Zagreb, 5 junio 2011.
4 Intervención para la Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo, Asís, 27 octubre 2011.
5 Spe Salvi, nº 2.
6 Cf. Gaudium et Spes, nº 3.
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