Sunday, November 6, 2011
Por parte de diversos Estados y de políticos interesados en diluir la presencia de la Iglesia.
El Sínodo de los Obispos del Vaticano advirtió sobre la existencia de una estrategia impulsada por las autoridades políticas de diversos países en América que busca minimizar el peso de la Iglesia católica en el continente.La sala de prensa de la sede apostólica difundió un informe que incluyó las conclusiones de la más reciente reunión del consejo especial del Sínodo para el Continente Americano, que se celebró los días 27 y 28 de octubre en Roma.El informe, confeccionado con las aportaciones de cardenales y obispos de esa región, denunció la "interferencia del Estado", el cual considera a la Iglesia católica como una de las muchas confesiones religiosas.Apuntó que, con esa actitud, las autoridades civiles ignoran la "verdadera naturaleza" y el "papel histórico innegable" que ha jugado esa iglesia en la primera evangelización del continente, así como en la formación de la identidad de las naciones.También indicó que esta estrategia pretende sustituir los conceptos de diálogo ecuménico e interreligioso por la idea genérica de "relaciones interreligiosas", otorgando así arbitrariamente a todas las religiones la misma entidad, por considerarlas "fenómenos de naturaleza espiritual".De esa manera se "pretende considerar a la religión como una herramienta al servicio de la vida política", apuntó.El informe se refirió además a la relación de la Iglesia con las religiones indígenas precolombinas, a las cuales la institución católica busca "purificar" mediante elementos compatibles con el mensaje cristiano, además de "integrarlas convenientemente" en la vida de las comunidades eclesiales locales.A los grupos evangélicos y pentecostales el documento los calificó de sectas que son el verdadero desafío, ya que "a través de un fuerte proselitismo se difunden con rapidez en las grandes ciudades y allí donde la presencia de la Iglesia es débil".Expresó su preocupación por el impacto de la pobreza, la violencia y la difusión de valores contrarios al respeto de la vida humana, que se consideran "resultados negativos de la influencia del proceso de secularización que se extiende de norte a sur".
Friday, November 4, 2011
Te puede pasar a ti. Antes ateos, hoy conversos
MADRID, viernes 4 noviembre 2011 (ZENIT.org).- El autor del éxito cinematográfico La Última Cima, el director de cine Juan Manuel Cotelo, ha concluído su más reciente obra, una película-documental sobre conversos de nuestros tiempos: Te puede pasar a ti. Antes ateos, hoy conversos.
“Antes no creían en Dios. O le consideraban un extraterrestre. O le tenían escondido en el congelador. Pero un día se encontraron con Él... ¡y cambiaron de vida! Un boxeador, una estudiante, un escultor, una actriz, una empresaria, un malabarista, una escritora, una modelo, un terrorista… Son inclasificables y están por todo el mundo. Se les llama 'conversos'”, anuncia el sitio web de www.infinitomasuno.org, productora de la película.
El lanzamiento del primer capítulo, según anuncia la página web, será el 11 del 11 del 11.Tras haber dado “casualmente” con ellos, Cotelo, en una original presentación de su nueva película en una caravana, resume en tres minutos las historias de un transexual, una masona y echadora de cartas, una inconformista de tribu urbana, un marxista, un boxeador, una escritora, una integrante de una secta anticatólica, un joven en medio de pandillas y narcotráficantes y muchas vidas más.
Son personas que se encontraron con Dios de sopetón y cuando menos lo esperaban, a veces en unos segundos, con una convicción que, como dice uno de ellos, es haber pasado de vivir entre vinagre a disfrutar en una pastelería.
El director del documental concluye: lo que les ha pasado a ellos, te puede pasar a ti.
“Antes no creían en Dios. O le consideraban un extraterrestre. O le tenían escondido en el congelador. Pero un día se encontraron con Él... ¡y cambiaron de vida! Un boxeador, una estudiante, un escultor, una actriz, una empresaria, un malabarista, una escritora, una modelo, un terrorista… Son inclasificables y están por todo el mundo. Se les llama 'conversos'”, anuncia el sitio web de www.infinitomasuno.org, productora de la película.
El lanzamiento del primer capítulo, según anuncia la página web, será el 11 del 11 del 11.Tras haber dado “casualmente” con ellos, Cotelo, en una original presentación de su nueva película en una caravana, resume en tres minutos las historias de un transexual, una masona y echadora de cartas, una inconformista de tribu urbana, un marxista, un boxeador, una escritora, una integrante de una secta anticatólica, un joven en medio de pandillas y narcotráficantes y muchas vidas más.
Son personas que se encontraron con Dios de sopetón y cuando menos lo esperaban, a veces en unos segundos, con una convicción que, como dice uno de ellos, es haber pasado de vivir entre vinagre a disfrutar en una pastelería.
El director del documental concluye: lo que les ha pasado a ellos, te puede pasar a ti.
Wednesday, November 2, 2011
El odio contra la fe cristiana

2 Noviembre 2011. 22:52 Estás en:Portada Sociopolítica El odio contra la fe cristiana
EL LIBREPENSADOR Diario online de noticias
Publicado por Bernardo Ebri Torné el 02/11/2011 en Sociopolítica Ningún comentario
Recientemente han aparecido diversas noticias tanto en el plano nacional como internacional que presentan un nexo común, que es el odio a los cristianos. No es nueva lamentablemente esta situación sino que a lo largo de toda la historia de la humanidad se ha venido presentando en diversas circunstancias y con diferentes agentes, pero el resultado ha sido siempre el mismo, el intento de destruir las Iglesias Cristianas, aunque para ello se llegue al derramamiento de la sangre de sus miembros con toda impunidad.
En nuestro país la historia de persecución a la Iglesia Católica, todavía es muy cercana. No olvidemos como en la Segunda República Española, bajo la permisividad de sus dirigentes, masas sectarias quemaron iglesias, y promovieron tantos desmanes (Desde el 16 de Febrero al 15 de Junio de 1936, se calcula fueron asesinadas 269 personas) que fue por ello la justificación según los golpistas, del llamado “Alzamiento Nacional”. El resultado fue seguidamente la persecución y asesinato por hordas marxistas incontroladas de victimas inocentes cristianas durante los años de la Guerra Civil Española. Las estadísticas nos hablan de la mayor persecución religiosa que ha habido en Europa en la época moderna, y una de las más sangrientas de todas las épocas de la humanidad. Se calcula con toda fiabilidad que 4184 sacerdotes incluidos obispos, 2365 religiosos, 283 religiosas, y amén de millares de personas seglares que por el solo motivo de ir a misa fueron asesinados por su fe a Cristo. El único pecado de estas gentes fue ser cristianos confesos, defender su fe ante las presiones de apostasía de sus verdugos. Estos religiosos y sacerdotes ejercían una gran labor social por los más desheredados de la fortuna de aquel entonces. En gratitud por ello, recibieron por ello el pago de la muerte. Se demostró y aun se sigue demostrando hoy día que “No es más el discípulo que su maestro”, y ya vimos qué trato recibió el Maestro.
No es de extrañar que este odio contra la fe cristiana siga aun vigente en muchos sectores de nuestra sociedad, tanto en Occidente como fuera, especialmente en el mundo islámico.
En nuestro país, la demagogia de algunos dirigentes del mundo de la llamada izquierda española sigue presente, aunque sea en época electoral. Siguen calumniando a la Iglesia Católica de “parásito” y de poseer privilegios que no pueden hoy día sostenerse, amenazando, en su cartel electoral que si los socialistas ganan las próximas elecciones, suprimirán los “privilegios” que concede la legislación hipotecaria a la Iglesia Católica, justificando para ello, “que ésta se trata de una prebenda tributaria de épocas pasadas y carente de justificación”, y que además se opone al carácter aconfesional del Estado. Ha sido un obispo, el de Córdoba quien ha contestado a este dirigente socialista, aclarándole que la Iglesia “no es un parásito” y que ésta “no tiene privilegios”, sino que al contrario, “es la principal bienhechora de la sociedad”. “A día de hoy, en España, es muchísimo más lo que aporta que lo que recibe, pero incomparablemente más”. El obispo siguió recordando que Cáritas Diocesana, ofrece “atención primaria a muchísimas personas, que hoy comen gracias a dicha organización caritativa de la Iglesia2. También sirve de prueba de aportación eclesial a la sociedad su intervención en el ámbito educativo, ya que en un colegio religioso “le sale a la sociedad muchísimo más barata que una plaza en un colegio público”, entre “un 30 y 40 por ciento menos”. Mientras que el directorio socialista prepara, si sale victorioso en las próximas elecciones, la implantación de la ley de Eutanasia, donde el Estado disfrazado de garante del derecho de atención solidaria al enfermo terminal, se atribuye en realidad el derecho, igual que ocurre con el aborto, de quien debe de nacer y quien de morir. De esta manera se institucionaliza en nuestra sociedad la llamada eutanasia pasiva, que suprime medios ordinarios de mantenimiento del paciente, irrenunciables éticamente como es la alimentación ordinaria. Mientras los Estados que quieren legislar así, consideran a los ancianos sobre todo los enfermos como cargas inútiles que gravan las arcas públicas, nos dice el obispo, la Iglesia sigue atendiendo hoy día a los ancianos, “y que un anciano que ha trabajado y que ha cotizado durante toda su vida, si es atendido por la Iglesia, a la sociedad le cuesta el 50 por ciento menos, y esto es muy importante saberlo”. Sigue siendo la Iglesia, la primera benefactora de la sociedad, y es demagógico, nos sigue diciendo el prelado, hacer declaraciones de esta índole, que van dirigidas a “cierto tipo de electorado, que quizás no conozca estos datos de la Iglesia y de su función social hoy”. Y “aunque la primera función social que realiza la Iglesia es dar a Dios a las personas, que es el primer alimento y el fundamental”, no hay que olvidar esta función social, “dando de comer y teniendo puestos escolares y prestando atención a los enfermos y los ancianos”, sin olvidar que “el 75% de los enfermos de Sida los atiende la Iglesia. En definitiva “desde los aspectos más espirituales hasta los más materiales, pasando por cubrir cualquier necesidad que el hombre tiene, la Iglesia hoy en España es, después del Estado, aunque a éste le corresponde hacerlo y con el dinero de todos los contribuyentes, la primera y principal bienhechora de esta sociedad”.
La otra noticia que ha llamado mi atención, ha sido la de un joven estudiante cristiano copto de 17 años, asesinado por compañeros de escuela a golpes en el lavabo, incitados y apoyados por el propio profesor de lengua árabe, por negarse a ocultar el símbolo cristiano de la cruz que llevaba tatuado en su muñeca. El crimen fue realizado el 16 de Octubre de 2011, y aunque los medios de comunicación oficiales presentaron el incidente como un altercado entre estudiantes, el padre del asesinado rompió al final su silencio, confesando en una entrevista grabada en video con la ONG Coptos Unidos, que su hijo se negó a ocultar su fe, y que incluso mostró desafiante por Cristo, la segunda cruz que llevaba bajo su camisa. Ello fue determinante para que los islamistas le propinaran la paliza que ocasionó su muerte. El director del Centro ni se molestó a acudir a las aulas cuando fue avisado por el incidente, Y siguió tomando su té.
Llueve sobre mojado, a los últimos acontecimientos de represión brutal del ejército egipcio sobre la manifestación de cristianos coptos por la quema indiscriminada de iglesias cristianas por islamistas radicales, que ocasionaron 24 muertos y 212 heridos, algunos descuartizados por los tanques (Ver video en blog del autor de este artículo: http://bernardoebri.blogspot.com/), ahora sucede este lamentable suceso que nos indica que no hay propósito de la enmienda en la llamada primavera árabe democrática.
¿Hasta cuando me pregunto esta impunidad de caza de los cristianos en países musulmanes? ¿Dónde se encuentra el respeto y la tolerancia democrática a los derechos humanos más elementales como son la vida, y la libertad religiosa? ¿Qué hubiera pasado si en nuestro país, por ejemplo, se hubiera llegado a un suceso de esta clase con un joven musulmán? ¿Por qué no recibimos igual trato de respeto en aquellos países que el que prodigamos en Occidente a los que profesan la religión musulmana?
Me cuesta creer que el Dios único de las religiones monoteístas como son el cristianismo, el judaísmo y del propio Islam, sea manipulado de tal manera que se quiera justificar por su causa la muerte de inocentes. Ya Benedicto XVI, nos advertía recientemente de la tentación de utilizar a Dios como justificación de la guerra y de la violencia. Como si Dios disfrutase con la muerte del inocente, como si fuera el antiguo Dios “moloc” al que los cananeos ofrecían víctimas inocentes incluidos niños. Aunque el sacrificio es una de las características de casi todas las religiones, ofreciéndose la ofrenda por los sacerdotes como intermediarios entre los Dioses y los hombres, ha sido el Islam, el que no ha tenido sacrificios ni sacerdotes. ¿Por qué crear hoy día la imagen de un Dios que se complace en el derramamiento de sangre infiel, y que solo por ser consideradas personas como tales, ya son acreedores y justificada por ello su muerte? ¿Dónde se encuentra hoy día la cultura mística sufí en el actual Islam? solidaria y respetuosa con otras religiones. El sufismo es cortesía espiritual (adab): cortesía con cada instante, en toda circunstancia y en todo momento, como decía el místico sufí español Ibn Arabi. “En su inicio (en tiempos del profeta Mahoma) el sufismo era una realidad sin nombre y ahora es un nombre sin realidad” nos dice Abu Hafs al-Nishaburi, citado por Huywiri en el Kashf al-Majyub.
Espero que el único Dios verdadero común en las religiones monoteístas abra nuestros corazones a una nueva realidad de amor y de solidaridad entre todos los hombres de buena voluntad, porque no puedo admitir ni creer que el Dios del Islam se complazca en la muerte de “infieles” de los que algunos de sus dirigentes fundamentalistas intentan justificar. Solo en el respeto mutuo y en la apertura solidaria puede entreverse, la presencia escondida de Dios en el corazón humano. .Hoy más que nunca son necesarias se cumplan aquellas palabras del profeta vetatestamentario Ezequiel (36:26) “Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”
Palabras clave: Calumnias actuales por políticos de izquierda contra la Iglesia Católica Española. Persecución religiosa en la Guerra Civil Española. Cristianos coptos asesinados por islamistas radicales en Egipto. Sufismo en el Islam.
Bernardo Ebrí Torné
Miembro de ASEMEYA y de AAE (Asociación Aragonesa de Escritores)
EL LIBREPENSADOR Diario online de noticias
Publicado por Bernardo Ebri Torné el 02/11/2011 en Sociopolítica Ningún comentario
Recientemente han aparecido diversas noticias tanto en el plano nacional como internacional que presentan un nexo común, que es el odio a los cristianos. No es nueva lamentablemente esta situación sino que a lo largo de toda la historia de la humanidad se ha venido presentando en diversas circunstancias y con diferentes agentes, pero el resultado ha sido siempre el mismo, el intento de destruir las Iglesias Cristianas, aunque para ello se llegue al derramamiento de la sangre de sus miembros con toda impunidad.
En nuestro país la historia de persecución a la Iglesia Católica, todavía es muy cercana. No olvidemos como en la Segunda República Española, bajo la permisividad de sus dirigentes, masas sectarias quemaron iglesias, y promovieron tantos desmanes (Desde el 16 de Febrero al 15 de Junio de 1936, se calcula fueron asesinadas 269 personas) que fue por ello la justificación según los golpistas, del llamado “Alzamiento Nacional”. El resultado fue seguidamente la persecución y asesinato por hordas marxistas incontroladas de victimas inocentes cristianas durante los años de la Guerra Civil Española. Las estadísticas nos hablan de la mayor persecución religiosa que ha habido en Europa en la época moderna, y una de las más sangrientas de todas las épocas de la humanidad. Se calcula con toda fiabilidad que 4184 sacerdotes incluidos obispos, 2365 religiosos, 283 religiosas, y amén de millares de personas seglares que por el solo motivo de ir a misa fueron asesinados por su fe a Cristo. El único pecado de estas gentes fue ser cristianos confesos, defender su fe ante las presiones de apostasía de sus verdugos. Estos religiosos y sacerdotes ejercían una gran labor social por los más desheredados de la fortuna de aquel entonces. En gratitud por ello, recibieron por ello el pago de la muerte. Se demostró y aun se sigue demostrando hoy día que “No es más el discípulo que su maestro”, y ya vimos qué trato recibió el Maestro.
No es de extrañar que este odio contra la fe cristiana siga aun vigente en muchos sectores de nuestra sociedad, tanto en Occidente como fuera, especialmente en el mundo islámico.
En nuestro país, la demagogia de algunos dirigentes del mundo de la llamada izquierda española sigue presente, aunque sea en época electoral. Siguen calumniando a la Iglesia Católica de “parásito” y de poseer privilegios que no pueden hoy día sostenerse, amenazando, en su cartel electoral que si los socialistas ganan las próximas elecciones, suprimirán los “privilegios” que concede la legislación hipotecaria a la Iglesia Católica, justificando para ello, “que ésta se trata de una prebenda tributaria de épocas pasadas y carente de justificación”, y que además se opone al carácter aconfesional del Estado. Ha sido un obispo, el de Córdoba quien ha contestado a este dirigente socialista, aclarándole que la Iglesia “no es un parásito” y que ésta “no tiene privilegios”, sino que al contrario, “es la principal bienhechora de la sociedad”. “A día de hoy, en España, es muchísimo más lo que aporta que lo que recibe, pero incomparablemente más”. El obispo siguió recordando que Cáritas Diocesana, ofrece “atención primaria a muchísimas personas, que hoy comen gracias a dicha organización caritativa de la Iglesia2. También sirve de prueba de aportación eclesial a la sociedad su intervención en el ámbito educativo, ya que en un colegio religioso “le sale a la sociedad muchísimo más barata que una plaza en un colegio público”, entre “un 30 y 40 por ciento menos”. Mientras que el directorio socialista prepara, si sale victorioso en las próximas elecciones, la implantación de la ley de Eutanasia, donde el Estado disfrazado de garante del derecho de atención solidaria al enfermo terminal, se atribuye en realidad el derecho, igual que ocurre con el aborto, de quien debe de nacer y quien de morir. De esta manera se institucionaliza en nuestra sociedad la llamada eutanasia pasiva, que suprime medios ordinarios de mantenimiento del paciente, irrenunciables éticamente como es la alimentación ordinaria. Mientras los Estados que quieren legislar así, consideran a los ancianos sobre todo los enfermos como cargas inútiles que gravan las arcas públicas, nos dice el obispo, la Iglesia sigue atendiendo hoy día a los ancianos, “y que un anciano que ha trabajado y que ha cotizado durante toda su vida, si es atendido por la Iglesia, a la sociedad le cuesta el 50 por ciento menos, y esto es muy importante saberlo”. Sigue siendo la Iglesia, la primera benefactora de la sociedad, y es demagógico, nos sigue diciendo el prelado, hacer declaraciones de esta índole, que van dirigidas a “cierto tipo de electorado, que quizás no conozca estos datos de la Iglesia y de su función social hoy”. Y “aunque la primera función social que realiza la Iglesia es dar a Dios a las personas, que es el primer alimento y el fundamental”, no hay que olvidar esta función social, “dando de comer y teniendo puestos escolares y prestando atención a los enfermos y los ancianos”, sin olvidar que “el 75% de los enfermos de Sida los atiende la Iglesia. En definitiva “desde los aspectos más espirituales hasta los más materiales, pasando por cubrir cualquier necesidad que el hombre tiene, la Iglesia hoy en España es, después del Estado, aunque a éste le corresponde hacerlo y con el dinero de todos los contribuyentes, la primera y principal bienhechora de esta sociedad”.
La otra noticia que ha llamado mi atención, ha sido la de un joven estudiante cristiano copto de 17 años, asesinado por compañeros de escuela a golpes en el lavabo, incitados y apoyados por el propio profesor de lengua árabe, por negarse a ocultar el símbolo cristiano de la cruz que llevaba tatuado en su muñeca. El crimen fue realizado el 16 de Octubre de 2011, y aunque los medios de comunicación oficiales presentaron el incidente como un altercado entre estudiantes, el padre del asesinado rompió al final su silencio, confesando en una entrevista grabada en video con la ONG Coptos Unidos, que su hijo se negó a ocultar su fe, y que incluso mostró desafiante por Cristo, la segunda cruz que llevaba bajo su camisa. Ello fue determinante para que los islamistas le propinaran la paliza que ocasionó su muerte. El director del Centro ni se molestó a acudir a las aulas cuando fue avisado por el incidente, Y siguió tomando su té.
Llueve sobre mojado, a los últimos acontecimientos de represión brutal del ejército egipcio sobre la manifestación de cristianos coptos por la quema indiscriminada de iglesias cristianas por islamistas radicales, que ocasionaron 24 muertos y 212 heridos, algunos descuartizados por los tanques (Ver video en blog del autor de este artículo: http://bernardoebri.blogspot.com/), ahora sucede este lamentable suceso que nos indica que no hay propósito de la enmienda en la llamada primavera árabe democrática.
¿Hasta cuando me pregunto esta impunidad de caza de los cristianos en países musulmanes? ¿Dónde se encuentra el respeto y la tolerancia democrática a los derechos humanos más elementales como son la vida, y la libertad religiosa? ¿Qué hubiera pasado si en nuestro país, por ejemplo, se hubiera llegado a un suceso de esta clase con un joven musulmán? ¿Por qué no recibimos igual trato de respeto en aquellos países que el que prodigamos en Occidente a los que profesan la religión musulmana?
Me cuesta creer que el Dios único de las religiones monoteístas como son el cristianismo, el judaísmo y del propio Islam, sea manipulado de tal manera que se quiera justificar por su causa la muerte de inocentes. Ya Benedicto XVI, nos advertía recientemente de la tentación de utilizar a Dios como justificación de la guerra y de la violencia. Como si Dios disfrutase con la muerte del inocente, como si fuera el antiguo Dios “moloc” al que los cananeos ofrecían víctimas inocentes incluidos niños. Aunque el sacrificio es una de las características de casi todas las religiones, ofreciéndose la ofrenda por los sacerdotes como intermediarios entre los Dioses y los hombres, ha sido el Islam, el que no ha tenido sacrificios ni sacerdotes. ¿Por qué crear hoy día la imagen de un Dios que se complace en el derramamiento de sangre infiel, y que solo por ser consideradas personas como tales, ya son acreedores y justificada por ello su muerte? ¿Dónde se encuentra hoy día la cultura mística sufí en el actual Islam? solidaria y respetuosa con otras religiones. El sufismo es cortesía espiritual (adab): cortesía con cada instante, en toda circunstancia y en todo momento, como decía el místico sufí español Ibn Arabi. “En su inicio (en tiempos del profeta Mahoma) el sufismo era una realidad sin nombre y ahora es un nombre sin realidad” nos dice Abu Hafs al-Nishaburi, citado por Huywiri en el Kashf al-Majyub.
Espero que el único Dios verdadero común en las religiones monoteístas abra nuestros corazones a una nueva realidad de amor y de solidaridad entre todos los hombres de buena voluntad, porque no puedo admitir ni creer que el Dios del Islam se complazca en la muerte de “infieles” de los que algunos de sus dirigentes fundamentalistas intentan justificar. Solo en el respeto mutuo y en la apertura solidaria puede entreverse, la presencia escondida de Dios en el corazón humano. .Hoy más que nunca son necesarias se cumplan aquellas palabras del profeta vetatestamentario Ezequiel (36:26) “Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”
Palabras clave: Calumnias actuales por políticos de izquierda contra la Iglesia Católica Española. Persecución religiosa en la Guerra Civil Española. Cristianos coptos asesinados por islamistas radicales en Egipto. Sufismo en el Islam.
Bernardo Ebrí Torné
Miembro de ASEMEYA y de AAE (Asociación Aragonesa de Escritores)
El hombre encuentra su sentido más profundo sólo si existe Dios
Catequesis de Benedicto XVI en la Audiencia General
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 2 de noviembre de 2011 (ZENIT.org).- A continuación les ofrecemos la catequesis que el Santo Padre Benedicto XVI ha dirigido a los fieles y peregrinos congregados de Italia y de todas las partes del mundo para la tradicional Audiencia de los miércoles.
* * * * *
¡Queridos hermanos y hermanas!
Después de haber celebrado la solemnidad de Todos los Santos, la Iglesia hoy nos invita a conmemorar a todos los fieles difuntos, a dirigir nuestra mirada a tantos rostros que nos han precedido y han concluido su camino terrenal. En la Audiencia de este día, por tanto, quisiera proponeros algunos pensamientos sencillos sobre la realidad de la muerte, que para nosotros los cristianos está iluminada por la Resurrección de Cristo, y para renovar nuestra fe en la vida eterna.
Como ya dije ayer en el Angelus, en estos días vamos al cementerio para rezar por las personas queridas que nos han dejado, casi una visita para expresar, una vez más, nuestro afecto, para sentirlos cercanos, recordando también, de este modo, un artículo del Credo: en la comunión de los santos hay un vínculo estrecho entre los que caminamos todavía en esta tierra y los muchos hermanos y hermanas que ya han alcanzado la eternidad.
Desde siempre, el hombre se ha preocupado por sus muertos y ha intentado darles una especie de segunda vida a través de la atención, el cuidado, el afecto. En un cierto sentido, se quiere conservar su experiencia de vida; y, paradójicamente, el modo en que vivieron, lo que amaron, lo que temieron, lo que esperaron y lo que detestaron, lo descubrimos precisamente por sus tumbas, ante las cuales se agolpan los recuerdos. Son casi como un espejo de su mundo.
¿Por qué es así? Porque, a pesar de que la muerte sea un tema casi prohibido en nuestra sociedad, y se pretenda continuamente quitar de nuestra mente el solo pensamiento de la muerte, ésta nos afecta a cada uno de nosotros, afecta al hombre de todo tiempo y de todo lugar. Y ante este misterio todos, incluso inconscientemente, buscamos algo que nos invite a esperar, una señal que nos dé consuelo, que se abra algún horizonte, que ofrezca aún un futuro. El camino de la muerte, en realidad, es un camino de esperanza, y recorrer nuestros cementerios, como también leer las inscripciones sobre las tumbas, es llevar a cabo un camino marcado por la esperanza de eternidad.
Pero nos preguntamos, ¿por qué tememos la muerte? ¿Por qué la humanidad, en su mayoría, nunca se ha resignado a creer que más allá de ella no haya simplemente nada? Diría que las respuestas son muchas: tememos la muerte porque tenemos miedo de la nada, de este partir hacia algo que no conocemos, que nos es desconocido. Y entonces hay en nosotros un sentimiento de rechazo porque no podemos aceptar que todo lo que de bello y de grande ha sido realizado durante toda una existencia sea eliminado de repente, caiga en el abismo de la nada. Sobre todo, sentimos que el amor reclama y pide eternidad, y no es posible que sea destruido por la muerte en un solo momento.
También tenemos temor ante la muerte porque, cuando nos encontramos al final de la existencia, existe la percepción de que hay un juicio sobre nuestras acciones, sobre cómo hemos llevado nuestra vida, sobre todo en esos puntos sombríos que, con habilidad, sabemos a menudo quitar o intentamos quitar de nuestra conciencia. Diría que precisamente la cuestión del juicio está a menudo implícita en el cuidado del hombre de todos los tiempos por los difuntos, en la atención hacia las personas que fueron significativas para él y que ya no están junto a él en el camino de la vida terrena. En un cierto sentido, los gestos de afecto, de amor que rodean al difunto, son una forma de protegerlo en la convicción de que no quedarán sin efecto en el juicio. Esto lo podemos captar en la mayor parte de las culturas que caracterizan la historia del hombre.
Hoy el mundo se ha convertido, al menos aparentemente, en mucho más racional, o mejor, se ha difundido la tendencia a pensar que toda realidad debe ser afrontada con los criterios de la ciencia experimental, y que también la cuestión de la muerte se debe responder, no tanto desde la fe, sino partiendo de conocimientos experimentales, empíricos. No nos damos suficientemente cuenta que, de este modo, caemos en formas de espiritismo, en la pretensión de tener algún contacto con el mundo más allá de la muerte, casi imaginando que haya una realidad, que finalmente, sería una copia de la presente.
Queridos amigos, la solemnidad de Todos los Santos y la Conmemoración de los Fieles Difuntos nos dicen que solamente quien puede reconocer una gran esperanza en la muerte, puede también vivir una vida a partir de la esperanza. Si reducimos al hombre exclusivamente a su dimensión horizontal, a lo que se puede percibir empíricamente, la propia vida pierde su sentido profundo. El hombre necesita de la eternidad, y cualquier otra esperanza para él es demasiado breve, demasiado limitada. El hombre puede explicarse sólo si existe un Amor que supera todo aislamiento, también el de la muerte, en una totalidad que trascienda también el espacio y el tiempo. El hombre se puede explicar, encuentra su sentido más profundo, sólo si existe Dios. Y nosotros sabemos que Dios ha salido de su lejanía y se ha hecho cercano, ha entrado en nuestra vida y nos dice: ‘Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá: y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás’ (Jn 11,25-26)”.
Pensemos un momento en la escena del Calvario y volvamos a escuchar las palabras de Jesús, desde los alto de la Cruz, dirigidas al malhechor crucificado a su derecha: “En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23,43). Pensemos en los dos discípulos camino de Emaús, cuando después de haber recorrido un tramo con Jesús Resucitado, lo reconocen y parten sin dudar hacia Jerusalén, para anunciar la Resurrección del Señor (cfr Lc 24,13-35). Nos vuelven a la mente las palabras del Maestro con renovada claridad: “No se turbe vuestro corazón, tened fe en Dios y tened fe en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no, no os habría dicho: 'Voy a prepararos un sitio'” (Jn 14, 1-2). Dios se ha mostrado verdaderamente, se ha hecho accesible, ha amado tanto al mundo que “nos ha dado a su hijo Unigénito, para que quien cree en Él no se pierda sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16), y en el supremo acto de amor de la cruz, sumergiéndose en el abismo de la muerte, la ha vencido, ha resucitado y nos ha abierto también a nosotros las puertas de la eternidad. Cristo nos sostiene a través de la noche de la muerte que Él mismo ha atravesado; es el buen Pastor, bajo cuya guía nos podemos confiar sin temor, ya que Él conoce bien el camino, ha atravesado también la oscuridad.
Cada domingo, recitando el Credo, reafirmamos esta verdad. Y al acudir a los cementerios para rezar con afecto y con amor por nuestros difuntos, se nos invita, una vez más, a renovar con valor y con fuerza nuestra fe en la vida eterna, es más, a vivir con esta gran esperanza y a dar testimonio de ella al mundo: después del presente no está la nada. Y precisamente, la fe en la vida eterna da al cristiano el valor para amar aún más intensamente esta tierra nuestra y trabajar para construirle un futuro, para darle una esperanza verdadera y segura.
[Traducción del original italiano por Carmen Álvarez
©Libreria Editrice Vaticana]
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 2 de noviembre de 2011 (ZENIT.org).- A continuación les ofrecemos la catequesis que el Santo Padre Benedicto XVI ha dirigido a los fieles y peregrinos congregados de Italia y de todas las partes del mundo para la tradicional Audiencia de los miércoles.
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¡Queridos hermanos y hermanas!
Después de haber celebrado la solemnidad de Todos los Santos, la Iglesia hoy nos invita a conmemorar a todos los fieles difuntos, a dirigir nuestra mirada a tantos rostros que nos han precedido y han concluido su camino terrenal. En la Audiencia de este día, por tanto, quisiera proponeros algunos pensamientos sencillos sobre la realidad de la muerte, que para nosotros los cristianos está iluminada por la Resurrección de Cristo, y para renovar nuestra fe en la vida eterna.
Como ya dije ayer en el Angelus, en estos días vamos al cementerio para rezar por las personas queridas que nos han dejado, casi una visita para expresar, una vez más, nuestro afecto, para sentirlos cercanos, recordando también, de este modo, un artículo del Credo: en la comunión de los santos hay un vínculo estrecho entre los que caminamos todavía en esta tierra y los muchos hermanos y hermanas que ya han alcanzado la eternidad.
Desde siempre, el hombre se ha preocupado por sus muertos y ha intentado darles una especie de segunda vida a través de la atención, el cuidado, el afecto. En un cierto sentido, se quiere conservar su experiencia de vida; y, paradójicamente, el modo en que vivieron, lo que amaron, lo que temieron, lo que esperaron y lo que detestaron, lo descubrimos precisamente por sus tumbas, ante las cuales se agolpan los recuerdos. Son casi como un espejo de su mundo.
¿Por qué es así? Porque, a pesar de que la muerte sea un tema casi prohibido en nuestra sociedad, y se pretenda continuamente quitar de nuestra mente el solo pensamiento de la muerte, ésta nos afecta a cada uno de nosotros, afecta al hombre de todo tiempo y de todo lugar. Y ante este misterio todos, incluso inconscientemente, buscamos algo que nos invite a esperar, una señal que nos dé consuelo, que se abra algún horizonte, que ofrezca aún un futuro. El camino de la muerte, en realidad, es un camino de esperanza, y recorrer nuestros cementerios, como también leer las inscripciones sobre las tumbas, es llevar a cabo un camino marcado por la esperanza de eternidad.
Pero nos preguntamos, ¿por qué tememos la muerte? ¿Por qué la humanidad, en su mayoría, nunca se ha resignado a creer que más allá de ella no haya simplemente nada? Diría que las respuestas son muchas: tememos la muerte porque tenemos miedo de la nada, de este partir hacia algo que no conocemos, que nos es desconocido. Y entonces hay en nosotros un sentimiento de rechazo porque no podemos aceptar que todo lo que de bello y de grande ha sido realizado durante toda una existencia sea eliminado de repente, caiga en el abismo de la nada. Sobre todo, sentimos que el amor reclama y pide eternidad, y no es posible que sea destruido por la muerte en un solo momento.
También tenemos temor ante la muerte porque, cuando nos encontramos al final de la existencia, existe la percepción de que hay un juicio sobre nuestras acciones, sobre cómo hemos llevado nuestra vida, sobre todo en esos puntos sombríos que, con habilidad, sabemos a menudo quitar o intentamos quitar de nuestra conciencia. Diría que precisamente la cuestión del juicio está a menudo implícita en el cuidado del hombre de todos los tiempos por los difuntos, en la atención hacia las personas que fueron significativas para él y que ya no están junto a él en el camino de la vida terrena. En un cierto sentido, los gestos de afecto, de amor que rodean al difunto, son una forma de protegerlo en la convicción de que no quedarán sin efecto en el juicio. Esto lo podemos captar en la mayor parte de las culturas que caracterizan la historia del hombre.
Hoy el mundo se ha convertido, al menos aparentemente, en mucho más racional, o mejor, se ha difundido la tendencia a pensar que toda realidad debe ser afrontada con los criterios de la ciencia experimental, y que también la cuestión de la muerte se debe responder, no tanto desde la fe, sino partiendo de conocimientos experimentales, empíricos. No nos damos suficientemente cuenta que, de este modo, caemos en formas de espiritismo, en la pretensión de tener algún contacto con el mundo más allá de la muerte, casi imaginando que haya una realidad, que finalmente, sería una copia de la presente.
Queridos amigos, la solemnidad de Todos los Santos y la Conmemoración de los Fieles Difuntos nos dicen que solamente quien puede reconocer una gran esperanza en la muerte, puede también vivir una vida a partir de la esperanza. Si reducimos al hombre exclusivamente a su dimensión horizontal, a lo que se puede percibir empíricamente, la propia vida pierde su sentido profundo. El hombre necesita de la eternidad, y cualquier otra esperanza para él es demasiado breve, demasiado limitada. El hombre puede explicarse sólo si existe un Amor que supera todo aislamiento, también el de la muerte, en una totalidad que trascienda también el espacio y el tiempo. El hombre se puede explicar, encuentra su sentido más profundo, sólo si existe Dios. Y nosotros sabemos que Dios ha salido de su lejanía y se ha hecho cercano, ha entrado en nuestra vida y nos dice: ‘Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá: y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás’ (Jn 11,25-26)”.
Pensemos un momento en la escena del Calvario y volvamos a escuchar las palabras de Jesús, desde los alto de la Cruz, dirigidas al malhechor crucificado a su derecha: “En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23,43). Pensemos en los dos discípulos camino de Emaús, cuando después de haber recorrido un tramo con Jesús Resucitado, lo reconocen y parten sin dudar hacia Jerusalén, para anunciar la Resurrección del Señor (cfr Lc 24,13-35). Nos vuelven a la mente las palabras del Maestro con renovada claridad: “No se turbe vuestro corazón, tened fe en Dios y tened fe en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no, no os habría dicho: 'Voy a prepararos un sitio'” (Jn 14, 1-2). Dios se ha mostrado verdaderamente, se ha hecho accesible, ha amado tanto al mundo que “nos ha dado a su hijo Unigénito, para que quien cree en Él no se pierda sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16), y en el supremo acto de amor de la cruz, sumergiéndose en el abismo de la muerte, la ha vencido, ha resucitado y nos ha abierto también a nosotros las puertas de la eternidad. Cristo nos sostiene a través de la noche de la muerte que Él mismo ha atravesado; es el buen Pastor, bajo cuya guía nos podemos confiar sin temor, ya que Él conoce bien el camino, ha atravesado también la oscuridad.
Cada domingo, recitando el Credo, reafirmamos esta verdad. Y al acudir a los cementerios para rezar con afecto y con amor por nuestros difuntos, se nos invita, una vez más, a renovar con valor y con fuerza nuestra fe en la vida eterna, es más, a vivir con esta gran esperanza y a dar testimonio de ella al mundo: después del presente no está la nada. Y precisamente, la fe en la vida eterna da al cristiano el valor para amar aún más intensamente esta tierra nuestra y trabajar para construirle un futuro, para darle una esperanza verdadera y segura.
[Traducción del original italiano por Carmen Álvarez
©Libreria Editrice Vaticana]
Derecho y vida humana

Una encrucijada sangrienta
Rafael Navarro-Valls
MADRID, miércoles 2 noviembre 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos una nueva contribución en nuestra sección Observatorio Jurídico, sobre libertad, cuestiones relacionadas con los derechos humanos y su relación con la antropología y la fe cristianas, que dirige el español Rafael Navarro-Valls, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, y secretario general de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.
* * * * *
La cuestión del aborto es hoy la “encrucijada sangrienta” de la política y del derecho. Una cuestión donde se entrelazan posiciones enfrentadas sobre la liberación judicial, la liberación sexual, la liberalización de la conciencia humana y la liberación de la mujer.
Después de una etapa de reivindicación de un supuesto derecho al aborto --vagamente entrevisto, dicen, “en la penumbra de la constituciones”- la izquierda americana comenzó a distanciarse de un cierto “racismo cromosómico” de algunos de sus colegas europeos. Esto se explica por el hecho de que Estados Unidos lanzó durante más de doscientos años una ofensiva sin precedentes a favor de los más débiles: liberó a los esclavos, potenció los derechos civiles y desarrolló un sistema único de atención a los discapacitados y de discriminación positiva a favor de los más necesitados. La brutal liberalización del aborto de 1973, realizada por el Tribunal Supremo de EE.UU. con la sentencia Ros versus Wade era contradictoria, con un pasado jurídicamente volcado hacia la vida humana. Tal vez por eso, el Tribunal Supremo comenzó a partir de los 90 a distanciarse de Roe, tutelando el derecho de los estados a restringir el aborto legal.
Cuatro sentencias más o menos recientes muestran un cierto acercamiento entre la jurisprudencia americana y la europea, es decir, una tendencia marcada hacia la tutela de la vida humana, tanto en USA como en Europa.
Tribunal de Justicia de la Unión Europea
La primera es la dictada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (18 octubre 2011) prohibiendo patentar células y líneas celulares obtenidas de embriones humanos. Viene a recoger, en sus líneas generales, los criterios defendidos por el abogado general del tribunal: las células en primer estadio de un cuerpo humano en desarrollo deben clasificarse como embriones y por lo tanto no patentables; tal definición se refiere tanto a ovocitos en los que se trasplante un núcleo de célula madura (clonación) como a células obtenidas de ovocitos por estimulación (partenogénesis); el estadio de blastocito también debe ser clasificado como embrión.
De este modo, el principio de la dignidad humana de la directiva 98/44 de la UE, que “prohíbe el uso de embriones humanos con fines comerciales e industriales” es un principio que hay que aplicar no sólo en una persona humana adulta y en un neonato, sino también en el cuerpo humano desde su primer estadio de desarrollo.
Se entiende así, que toda la materia biomédica y genética sea un campo especialmente propicio para la proliferación de las objeciones de conciencia, precisamente por el conjunto de importantes valores que en él confluyen, así como la pluralidad de perspectivas éticas desde las que es susceptible.
Tribunal Europeo de Derechos Humanos y Corte Suprema de Mexico
El segundo pronunciamiento que aborda el problema de las prácticas abortivas y el derecho a la vida es la Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (16 diciembre 2010). Los antecedentes son: Tres mujeres irlandesas (con identidad oculta bajo las letras A, B y C) deciden trasladarse al Reino Unido para abortar, a la vista de las restricciones de la ley. Con posterioridad, demandan a Irlanda ante el TEDH, aduciendo que con las restricciones de su país se violaba ”su derecho a la vida privada”. El Tribunal, desde luego reconociendo un amplio campo a la privacyde las mujeres, no incluye en él estrictamente un “derecho al aborto”, entre otras razones porque el derecho de la mujer ha de ser ponderado teniendo en cuenta la existencia de otros derechos y libertades en juego, en particular, los del concebido y no nacido, también protegido por el artículo 2 de la Convención Europea de Derechos Humanos.
En otras palabras, puede permitirse el aborto en determinados casos, pero ello no supone un derecho a abortar. Por decirlo en palabras de la sentencia: “no toda regulación de la interrupción del embarazo constituye una injerencia en el derecho al respeto de la vida privada de la madre”.
De algún modo, una reciente resolución de la Corte Suprema de México (29 septiembre 2011), transita por los mismos senderos de la que acabamos de resumir. En México 18 estados (Chiapas, Veracruz, Querétaro, Chihuahua, Campeche, Colima, Puebla, Durango, Jalisco, Nayarit, Quintana Roo, Guanajuato, Yucatán, Sonora, Morelos, Oaxaca, Baja California y San Luis Potosí) han blindado sus constituciones estableciendo una vigorosa protección jurídica de la vida. No se olvide que México está constituido por 31 estados y un Distrito Federal, y que cada estado posee su propio código penal. En 2007 el Distrito Federal legalizó el aborto hasta los tres meses de embarazo, a pesar que en México la mayoría del pueblo es contraria al aborto. Esta reforma fue declarada constitucional por la sentencia de 29 agosto de 2008 de la Corte Suprema de México.
Basándose en esta última sentencia, fue planteada ante la Corte Suprema la posible inconstitucionalidad de la ley de Baja California, que protege al ser humano desde su concepción. La Corte, sin embargo, avaló la reforma provida del estado de Baja California, ya que los magistrados (ministros, en la terminología mexicana) que querían anularla no alcanzaron la mayoría cualificada necesaria. Como ha dicho el profesor Soberanes al comentar estas últimas sentencias “la complejidad de los casos en que entran en conflicto los derechos no puede resolverse de la forma simplista, consistente en negar el carácter de derecho a uno de esos (el derecho a la vida) o en eliminarlo simple y llanamente. Anular un derecho para todos los supuestos por el simple hecho de que interfiere con otro, en un supuesto en concreto, es generalizar. Y toda generalización es una reducción”.
Tribunal Supremo de Alabama
La cuarta sentencia a la que deseo referirme, es la de la Corte Suprema de Alabama (9 septiembre 2011), que amplió la protección legal para el embrión y/o el feto, al determinar que la Ley de Alabama sobre homicidio culposo se puede aplicar a un niño no nacido en cualquier etapa de desarrollo. El supuesto de hecho es el siguiente. April Mack tenía 12 semanas de embarazo en septiembre de 2007, cuando ella y su novio tuvieron un accidente automovilístico que más tarde le provocó un aborto involuntario de su hijo por nacer. April demandó a los culpables del accidente por los daños que le provocó el incidente, pero también por el homicidio culposo de su hijo por nacer. Un juez del condado de Jefferson desestimó el caso del bebé Mack, y determinó que el feto no gozaba de la protección jurídica de la ley de homicidio culposo, ya que no podría sobrevivir fuera del útero. El caso llegó hasta la Corte Suprema de Alabama, donde los jueces por unanimidad revocaron la sentencia de primera instancia. El Tribunal sostuvo que la ley se aplica por homicidio culposo para el feto en cualquier etapa de desarrollo
Con esta decisión Alabama se convierte en el décimo estado americano que castiga el homicidio culposo de una persona no nacida, independientemente de su viabilidad fuera del útero materno.
“Esta es mi vida eterna”
Lo que vienen implícitamente a reconocer las sentencias reseñadas es que la vida humana tiene una extraordinaria seriedad, especialmente en la sociedad secularizada, precisamente porque es la única vida que cuenta para muchos. Al haberse oscurecido la fe en otra vida ultraterrena (“ésta de aquí es mi vida eterna”, dicen los no creyentes), el avance de legislaciones que la hieren en su inicio o en su ocaso es una paradoja que, como ha observado D´Agostino, contradice la propia imagen que el hombre de la postmodernidad ha construido de sí mismo. Tal vez por eso están apareciendo cada vez con más frecuencia los “nuevos herejes de la izquierda”: pacifistas, ecologistas, feministas, “agnósticos de toda la vida”, que, consternados por la matanza de unos 40 millones de niños al año, de pronto, se convierten en pro-vida. La particular odisea de Norma MCCorvey (alias Jean Roe, la heroína prochoice americana) fue todo un ejemplo. A los 49 años, después de ser una activista incansable pro aborto, decidió que había sido manipulada durante 25 años: hoy es una pro-vida de primera línea.
Poco a poco parece que los Tribunales –en uno y otro lado del Atlántico- van contemplando las relaciones entre el derecho y la vida humana con mayor rigor y equilibrio, sin los simplistas planteamientos que conducían a “desequilibrar” la balanza de los derechos a favor de la mujer y contra el no nacido.
Rafael Navarro-Valls
MADRID, miércoles 2 noviembre 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos una nueva contribución en nuestra sección Observatorio Jurídico, sobre libertad, cuestiones relacionadas con los derechos humanos y su relación con la antropología y la fe cristianas, que dirige el español Rafael Navarro-Valls, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, y secretario general de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.
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La cuestión del aborto es hoy la “encrucijada sangrienta” de la política y del derecho. Una cuestión donde se entrelazan posiciones enfrentadas sobre la liberación judicial, la liberación sexual, la liberalización de la conciencia humana y la liberación de la mujer.
Después de una etapa de reivindicación de un supuesto derecho al aborto --vagamente entrevisto, dicen, “en la penumbra de la constituciones”- la izquierda americana comenzó a distanciarse de un cierto “racismo cromosómico” de algunos de sus colegas europeos. Esto se explica por el hecho de que Estados Unidos lanzó durante más de doscientos años una ofensiva sin precedentes a favor de los más débiles: liberó a los esclavos, potenció los derechos civiles y desarrolló un sistema único de atención a los discapacitados y de discriminación positiva a favor de los más necesitados. La brutal liberalización del aborto de 1973, realizada por el Tribunal Supremo de EE.UU. con la sentencia Ros versus Wade era contradictoria, con un pasado jurídicamente volcado hacia la vida humana. Tal vez por eso, el Tribunal Supremo comenzó a partir de los 90 a distanciarse de Roe, tutelando el derecho de los estados a restringir el aborto legal.
Cuatro sentencias más o menos recientes muestran un cierto acercamiento entre la jurisprudencia americana y la europea, es decir, una tendencia marcada hacia la tutela de la vida humana, tanto en USA como en Europa.
Tribunal de Justicia de la Unión Europea
La primera es la dictada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (18 octubre 2011) prohibiendo patentar células y líneas celulares obtenidas de embriones humanos. Viene a recoger, en sus líneas generales, los criterios defendidos por el abogado general del tribunal: las células en primer estadio de un cuerpo humano en desarrollo deben clasificarse como embriones y por lo tanto no patentables; tal definición se refiere tanto a ovocitos en los que se trasplante un núcleo de célula madura (clonación) como a células obtenidas de ovocitos por estimulación (partenogénesis); el estadio de blastocito también debe ser clasificado como embrión.
De este modo, el principio de la dignidad humana de la directiva 98/44 de la UE, que “prohíbe el uso de embriones humanos con fines comerciales e industriales” es un principio que hay que aplicar no sólo en una persona humana adulta y en un neonato, sino también en el cuerpo humano desde su primer estadio de desarrollo.
Se entiende así, que toda la materia biomédica y genética sea un campo especialmente propicio para la proliferación de las objeciones de conciencia, precisamente por el conjunto de importantes valores que en él confluyen, así como la pluralidad de perspectivas éticas desde las que es susceptible.
Tribunal Europeo de Derechos Humanos y Corte Suprema de Mexico
El segundo pronunciamiento que aborda el problema de las prácticas abortivas y el derecho a la vida es la Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (16 diciembre 2010). Los antecedentes son: Tres mujeres irlandesas (con identidad oculta bajo las letras A, B y C) deciden trasladarse al Reino Unido para abortar, a la vista de las restricciones de la ley. Con posterioridad, demandan a Irlanda ante el TEDH, aduciendo que con las restricciones de su país se violaba ”su derecho a la vida privada”. El Tribunal, desde luego reconociendo un amplio campo a la privacyde las mujeres, no incluye en él estrictamente un “derecho al aborto”, entre otras razones porque el derecho de la mujer ha de ser ponderado teniendo en cuenta la existencia de otros derechos y libertades en juego, en particular, los del concebido y no nacido, también protegido por el artículo 2 de la Convención Europea de Derechos Humanos.
En otras palabras, puede permitirse el aborto en determinados casos, pero ello no supone un derecho a abortar. Por decirlo en palabras de la sentencia: “no toda regulación de la interrupción del embarazo constituye una injerencia en el derecho al respeto de la vida privada de la madre”.
De algún modo, una reciente resolución de la Corte Suprema de México (29 septiembre 2011), transita por los mismos senderos de la que acabamos de resumir. En México 18 estados (Chiapas, Veracruz, Querétaro, Chihuahua, Campeche, Colima, Puebla, Durango, Jalisco, Nayarit, Quintana Roo, Guanajuato, Yucatán, Sonora, Morelos, Oaxaca, Baja California y San Luis Potosí) han blindado sus constituciones estableciendo una vigorosa protección jurídica de la vida. No se olvide que México está constituido por 31 estados y un Distrito Federal, y que cada estado posee su propio código penal. En 2007 el Distrito Federal legalizó el aborto hasta los tres meses de embarazo, a pesar que en México la mayoría del pueblo es contraria al aborto. Esta reforma fue declarada constitucional por la sentencia de 29 agosto de 2008 de la Corte Suprema de México.
Basándose en esta última sentencia, fue planteada ante la Corte Suprema la posible inconstitucionalidad de la ley de Baja California, que protege al ser humano desde su concepción. La Corte, sin embargo, avaló la reforma provida del estado de Baja California, ya que los magistrados (ministros, en la terminología mexicana) que querían anularla no alcanzaron la mayoría cualificada necesaria. Como ha dicho el profesor Soberanes al comentar estas últimas sentencias “la complejidad de los casos en que entran en conflicto los derechos no puede resolverse de la forma simplista, consistente en negar el carácter de derecho a uno de esos (el derecho a la vida) o en eliminarlo simple y llanamente. Anular un derecho para todos los supuestos por el simple hecho de que interfiere con otro, en un supuesto en concreto, es generalizar. Y toda generalización es una reducción”.
Tribunal Supremo de Alabama
La cuarta sentencia a la que deseo referirme, es la de la Corte Suprema de Alabama (9 septiembre 2011), que amplió la protección legal para el embrión y/o el feto, al determinar que la Ley de Alabama sobre homicidio culposo se puede aplicar a un niño no nacido en cualquier etapa de desarrollo. El supuesto de hecho es el siguiente. April Mack tenía 12 semanas de embarazo en septiembre de 2007, cuando ella y su novio tuvieron un accidente automovilístico que más tarde le provocó un aborto involuntario de su hijo por nacer. April demandó a los culpables del accidente por los daños que le provocó el incidente, pero también por el homicidio culposo de su hijo por nacer. Un juez del condado de Jefferson desestimó el caso del bebé Mack, y determinó que el feto no gozaba de la protección jurídica de la ley de homicidio culposo, ya que no podría sobrevivir fuera del útero. El caso llegó hasta la Corte Suprema de Alabama, donde los jueces por unanimidad revocaron la sentencia de primera instancia. El Tribunal sostuvo que la ley se aplica por homicidio culposo para el feto en cualquier etapa de desarrollo
Con esta decisión Alabama se convierte en el décimo estado americano que castiga el homicidio culposo de una persona no nacida, independientemente de su viabilidad fuera del útero materno.
“Esta es mi vida eterna”
Lo que vienen implícitamente a reconocer las sentencias reseñadas es que la vida humana tiene una extraordinaria seriedad, especialmente en la sociedad secularizada, precisamente porque es la única vida que cuenta para muchos. Al haberse oscurecido la fe en otra vida ultraterrena (“ésta de aquí es mi vida eterna”, dicen los no creyentes), el avance de legislaciones que la hieren en su inicio o en su ocaso es una paradoja que, como ha observado D´Agostino, contradice la propia imagen que el hombre de la postmodernidad ha construido de sí mismo. Tal vez por eso están apareciendo cada vez con más frecuencia los “nuevos herejes de la izquierda”: pacifistas, ecologistas, feministas, “agnósticos de toda la vida”, que, consternados por la matanza de unos 40 millones de niños al año, de pronto, se convierten en pro-vida. La particular odisea de Norma MCCorvey (alias Jean Roe, la heroína prochoice americana) fue todo un ejemplo. A los 49 años, después de ser una activista incansable pro aborto, decidió que había sido manipulada durante 25 años: hoy es una pro-vida de primera línea.
Poco a poco parece que los Tribunales –en uno y otro lado del Atlántico- van contemplando las relaciones entre el derecho y la vida humana con mayor rigor y equilibrio, sin los simplistas planteamientos que conducían a “desequilibrar” la balanza de los derechos a favor de la mujer y contra el no nacido.
Monday, October 31, 2011
Estudiante cristiano copto asesinado por sus compañeros musulmanes por llevar una cruz

mediados de octubre de 2011 los medios de comunicación egipcios publicaron la noticia de un altercado entre estudiantes cristianos y musulmanes en una clase en una escuela en Mallawi, provincia de Minya. El altercado llevó al asesinato de un estudiante cristiano. Los medios de comunicación egipcios presentaron el incidente como no sectario. Sin embargo, Coptos sin Fronteras, un sitio web de noticias copto, refutó esta versión y fue el primero en informar que el estudiante cristiano fue asesinado porque llevaba un crucifijo."Nosotros queríamos creernos la versión oficial", dijo el activista Mark Ebeid, "porque la versión copta era una catástrofe, ya que llevaría la persecución de los cristianos también en las escuelas".Mark Ebeid culpó a la iglesia en Mallawi por guardar silencio sobre el incidente.
Hoy en día los padres de Ayman Nabil Labib, el estudiante de 17 años de edad, rompieron su silencio, confirmando que su hijo “fue asesinado el 16 de octubre de 2011, a sangre fría porque se negó a quitarse el crucifijo, como le ordenó su maestro musulmán". Nabil Labib, el padre, dijo en una entrevista grabada en video con la ONG Coptos Unidos, que su hijo tenía una cruz tatuada en su muñeca según la tradición copta, así como otra cruz que llevaba bajo su ropa.
Ambos padres confirmaron que los compañeros de Ayman, que estuvieron presentes durante el asalto y los que se encontraron en el hospital y durante el funeral, dijeron que mientras Ayman estaba en clase se le dijo que cubriera su cruz tatuada en la muñeca. Él se negó y desafiante mostró la segunda cruz que llevaba bajo su camisa. "El maestro casi se chocó por el hijo y algunos estudiantes musulmanes se unieron en la paliza", dijo su madre.
El joven cristiano fue golpeado en el aula y en los lavabos donde se refugió. Fue llevado a su habitación y transportado una hora más tarde en ambulancia donde falleció.
El padre de Ayman Nabil Labib, afirmó que "el profesor de lengua árabe incitó a los estudiantes a atacar a mi hijo, el director no quiso ir a las aulas para ver lo que está pasando allí cuando fue alertado, sino que dijo que lo dejaran solo y siguió bebiendo su té, y los supervisores fracasaron en sus funciones de supervisión."
Los medios de comunicación egipcios presentaron el incidente como un altercado entre estudiantes y no como lo que realmente fue, un ataque sectario anti cristiano por parte de estudiantes musulmanes que asesinaron a su compatriota cristiano por el hecho de llevar un crucifijo.
¿Cómo sería considerado el hipotético y ficticio caso en el que en una clase de un colegio estatal español, el profesor de lengua española le pide a la estudiante musulmana que se quite el chador y esta al negarse es golpeada mortalmente, atacada por sus compañeros alentados por el profesor, y el director pide que no le molesten mientras toma su café?¿No sería calificado de crimen religioso?
¿Qué educación y que religión es esta que permite y exalta el asesinato de compañeros y compatriotas por ser de otra confesión?
NOTAS
http://www.aina.org/news/20111030133621.htm
http://www.politicalforum.com/latest-world-news/214574-egypt-coptic-christian-student-beaten-death-muslim-teacher-classmates.html
Hoy en día los padres de Ayman Nabil Labib, el estudiante de 17 años de edad, rompieron su silencio, confirmando que su hijo “fue asesinado el 16 de octubre de 2011, a sangre fría porque se negó a quitarse el crucifijo, como le ordenó su maestro musulmán". Nabil Labib, el padre, dijo en una entrevista grabada en video con la ONG Coptos Unidos, que su hijo tenía una cruz tatuada en su muñeca según la tradición copta, así como otra cruz que llevaba bajo su ropa.
Ambos padres confirmaron que los compañeros de Ayman, que estuvieron presentes durante el asalto y los que se encontraron en el hospital y durante el funeral, dijeron que mientras Ayman estaba en clase se le dijo que cubriera su cruz tatuada en la muñeca. Él se negó y desafiante mostró la segunda cruz que llevaba bajo su camisa. "El maestro casi se chocó por el hijo y algunos estudiantes musulmanes se unieron en la paliza", dijo su madre.
El joven cristiano fue golpeado en el aula y en los lavabos donde se refugió. Fue llevado a su habitación y transportado una hora más tarde en ambulancia donde falleció.
El padre de Ayman Nabil Labib, afirmó que "el profesor de lengua árabe incitó a los estudiantes a atacar a mi hijo, el director no quiso ir a las aulas para ver lo que está pasando allí cuando fue alertado, sino que dijo que lo dejaran solo y siguió bebiendo su té, y los supervisores fracasaron en sus funciones de supervisión."
Los medios de comunicación egipcios presentaron el incidente como un altercado entre estudiantes y no como lo que realmente fue, un ataque sectario anti cristiano por parte de estudiantes musulmanes que asesinaron a su compatriota cristiano por el hecho de llevar un crucifijo.
¿Cómo sería considerado el hipotético y ficticio caso en el que en una clase de un colegio estatal español, el profesor de lengua española le pide a la estudiante musulmana que se quite el chador y esta al negarse es golpeada mortalmente, atacada por sus compañeros alentados por el profesor, y el director pide que no le molesten mientras toma su café?¿No sería calificado de crimen religioso?
¿Qué educación y que religión es esta que permite y exalta el asesinato de compañeros y compatriotas por ser de otra confesión?
NOTAS
http://www.aina.org/news/20111030133621.htm
http://www.politicalforum.com/latest-world-news/214574-egypt-coptic-christian-student-beaten-death-muslim-teacher-classmates.html
Unos científicos británicos demuestran que un feto de 17 semanas experimenta sentimientos

Un científico dice que ha visto llorar a un feto de18 ó 19 semanas, "pero hasta ahora nada como una sonrisa tan agradable. Esta es la primera constancia".
Actualizado 31 octubre 2011
«Abortar tiene sentido en una sociedad genocida, pero no en una humana»
De un bebé que nace con 23 semanas de gestación y sobrevive
Un equipo de científicos británicos ha demostrado que un bebé, en su semana 17 de gestación, es capaz de tener sentimientos como la felicidad y el dolor.Así lo señala el profesor Stuart Campbell, ex jefe de obstetricia y ginecología en el King’s College y los hospitales St George en Londres, que con un equipo de exploración 4-D captó la imagen de un feto sonriendo."He podido ser capaz de apreciar a un feto llorando alrededor de la 18 ó 19 semana, pero hasta ahora nada como una sonrisa tan agradable. Esta es la primera constancia. Es increíble", ha declarado el investigador, según informa el Daily Mail.Otros expertos contradicen estas afirmaciones y dicen que el feto está inconciente en el útero y, por lo tanto, no puede experimentar sentimiento alguno. Así lo señala el profesor de obstetricia y medicina fetal en el University College de Londres, Eric Jauniaux: "No hay emoción o sentimiento en esta etapa. La evidencia del dolor y el sentimiento es de 24 o 28 semanas. A los 17 semanas, la conexión entre el cerebro y el resto del cuerpo es muy limitada.Sin embargo, Campbell declaró que la expresión del feto es "de alegría y humanidad", aunque, precisó, no sabía lo que causó la sonrisa."Es parte de una secuencia que incluye el bostezo y la toma de movimientos respiratorios y la apertura de sus párpados", comentó.
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