Por Liliana Mijancos (Profesora de Derecho Civil de la universidad de Baleares y master en asesoramiento familiar por el Instituto Europeo de Estudios de la Educación)
Alba. 29/04/2009
La ausencia de la figura del padre, factor crucial en la actual crisis de la familia. Su papel es necesario para el desarrollo psicológico equilibrado de los niños. La ausencia del padre es la principal causa del retroceso en el bienestar de los niños. También es un factor crucial para comprender la crisis actual de la familia, según el francés Tony Anatrella, autor de ‘La diferencia prohibida. Sexualidad, educación y violencia’. Anatrella advierte de que la devaluación de la función paterna tiene consecuencias sobre la estructuración psíquica de los individuos y sobre la sociedad: causa debilitamiento de la imagen masculina, trastornos de la filiación, aumento de las conductas adictivas, pérdida del sentido de los límites (toxicomanías, bulimia/anorexia, prácticas sexuales reacciónales), dificultades para socializarse, etc.
La sociedad actual valora mucho la figura de la madre. Es verdad que ésta es una fuente de seguridad para el niño, pero la relación de la madre y el hijo necesita completarse con la función paterna. La figura del padre es necesaria para el desarrollo psicológico equilibrado de los hijos. El padre es el mediador entre el niño y la realidad; permite al hijo tomar iniciativas, “porque él ocupa una posición de tercero, de compañero de la madre, y no de madre bis”. Gracias a la figura del padre, el bebé aprende a diferenciarse de la madre y a adquirir autonomía psíquica.
Gracias a la relación con el padre, el niño y la niña adquieren también su identidad sexual. “La diferencia de sexos encarnada por el padre juega por otra parte un papel de revelación y de confirmación de la identidad sexuada. Tanto la chica como el chico tienen en efecto tendencia -apunta-, al comienzo, a identificarse con el sexo de la madre, y es el padre, en la medida en que es reconocido por ella, el que va a permitir al hijo situarse sexualmente”.
El padre excluido
¿Por qué se ha impuesto en nuestra sociedad esta idea de la ausencia del padre? Hoy se divulga la figura del padre indigno o incompetente, sostenida por la legislación y estereotipada por los medios de comunicación. “Así, en la mayor parte de los guiones de las series televisivas, es presentado como incapaz de situarse en la relación educativa, de ocuparse de adolescentes, menos todavía de proclamar las exigencias necesarias a la vida en sociedad, incluso de reprender cuando es necesario”, dice el experto.
Muchas mujeres reprochan a los hombres no cumplir con el papel de padre cuando, más o menos conscientemente, ellas se las han arreglado para no dejarles el lugar que les corresponde. “La madre aleja así al padre, con el riesgo de culparlo en un proceso perverso que le permite confirmar su poder y su sentimiento de omnipotencia sobre sus hijos, sobre el hombre y sobre el padre”, explica Anatrella.
La que está valorada sobre todo es la relación madre/hijo y el padre cree que tiene que ser a veces una segunda madre para hacerse aceptar. Algunos hombres, condicionados por este conformismo, han llegado a identificarse con “el modelo de ‘papás gallinas’, es decir, no un padre, sino más bien un hermano mayor o un tío”.
El desarrollo de los anticonceptivos y la trivialización del aborto han contribuido a sostener esta ilusión de que la mujer domina ella sola la procreación. De aquí ha surgido un eslogan: “Mi cuerpo me pertenece”. Afirmar esto es sobrentender que “la procreación me pertenece”. Los países occidentales han contribuido a reforzar esta concepción del padre excluido de la procreación. Así ocurre cada vez que se legisla pensando únicamente en “la madre en solitario”. El ejemplo cercano que describe Anatrella es el de las leyes francesas que, en caso de divorcio, hacen depender los derechos del padre de las buenas o malas relaciones que tenga con la madre. Lo mismo ocurre con las decisiones judiciales, al confiar sistemáticamente la custodia del hijo a la madre. Lo más grave del asunto es que la exclusión del padre penaliza también a los hijos.
La ausencia del padre tiene efectos muy negativos en su desarrollo. Según encuestas citadas por Anatrella, en Estados Unidos un niño tiene seis veces más riesgo de crecer en la pobreza y dos veces más de abandonar la escuela si ha sido educado por una madre sola que si pertenece a una familia constituida por dos padres, capaces de ofrecerle puntos de referencia. La consecuencia última de la ausencia del padre se manifiesta en el aumento de la violencia.
Repensar la familia
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Para Anatrella, el problema de la ausencia del padre está íntimamente ligado a otro problema más general: el de la desmembración de la familia constituida por un padre y una madre con hijos. “La familia se rompe, en efecto, sobre todo bajo la presión de la pareja actual en la que los individuos, en cuanto tales, no buscan más que su beneficio a través del otro. Se rompe también porque, muy a menudo, omite su papel educativo”.
La crisis de la familia se manifiesta en el descenso de matrimonios y la extensión de las uniones de hecho, la baja fecundidad, la multiplicación de divorcios. Pero tiene una causa más profunda: el problema está en las representaciones sociales de la familia, en la concepción que tenemos de ella. Para revalorizar la figura del padre, Anatrella propone recuperar el sentido de la familia. Se trata de redescubrir qué significa la experiencia del parentesco y la diferencia de generaciones. Ha de afirmarse que padre y madre son necesarios, que ninguno es más que el otro, que ninguno de ellos es sustituible o canjeable por el otro.
Tendemos a pensar que las madres son las principales educadoras de sus hijas, mientras que a los padres les corresponde un papel secundario. Esta distribución de roles olvida que, además de los cuidados y la relación materna, ellas necesitan un padre que les dedique tiempo y atención. Así lo defiende Meg Meeker, pediatra y consejera familiar, en su libro ‘Padres fuertes, hijas felices’.
Incluso Obama abordó en campaña lo que llama la “epidemia nacional de padres ausentes”, que se ha cobrado un elevado precio entre la comunidad negra de EEUU, ahondando y perpetuando la marginación y la pobreza. Los hijos de esas familias incompletas abandonan los estudios en gran proporción. Él mismo reconoce el daño que supone la ausencia paterna, por experiencia, ya que es hijo de un hombre que se separó de su madre. Desde que tenía dos años le educó ella sola, con ayuda de los abuelos maternos. “Sé el daño que me hizo no tener padre en casa; el hueco que hay en tu corazón cuando en tu hogar no tienes una figura masculina que te guíe y te abra camino. Por eso hace muchos años tomé la determinación de que estaba obligado a romper el ciclo: que si yo iba a ser algo en la vida, sería un buen padre para mis hijos”.
Saturday, May 2, 2009
La reforma del aborto en España en manos de ministras sin hijos
Las Leyes abortistas amenazan a los niños

30/04/2009 | Rosa Cuervas-Mons. (Texto íntegro de esta información en el número 227 de ALBA).
60 años, soltera, sin hijos. 47 años, divorciada, sin hijos. 31 años, soltera, sin hijos. 32 años, casada, sin hijos. 32 años, soltera, sin hijos. Estos datos personales pertenecen a las biografías de María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno; Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad; Bibiana Aído, ministra de Igualdad; Carmen Montón, portavoz socialista de Igualdad en la subcomisión parlamentaria que estudió la reforma del aborto; y Leire Pajín, secretaria de Organización del PSOE, respectivamente, declarada abortista, que impulsó desde el PSOE la ampliación del aborto
Estas cinco mujeres son las protagonistas de la inminente reforma del aborto en España. Mujeres que, además de haberse posicionado a favor del aborto, tienen en común unas convicciones ideológicas que dejan lugar a pocas dudas sobre lo que se puede esperar de la nueva ley, más allá de los informes de los expertos.
Y es que desde que comenzó el debate sobre la reforma del aborto en España, los grupos pro vida y los partidos políticos contrarios a este proyecto han denunciado el sesgo ideológico de los responsables del cambio. Se criticó que el proyecto se dirigiese desde el más ideológico de los ministerios, el de Igualdad, y también que sólo los comparecientes citados por el PP en la subcomisión parlamentaria que estudió la reforma fueran pro vida, mientras que el PSOE llamó, nada menos, que a los responsables de los centros abortistas. Junto a Igualdad se implicó en el proyecto de Zapatero al titular de Sanidad, entonces Bernat Soria y ahora Trinidad Jiménez, y a la propia María Teresa Fernández de la Vega, que defendió con uñas y dientes el informe del comité de Aído.
A esta terna femenina hay que sumar las aportaciones de la diputada socialista y portavoz de Igualdad, Carmen Montón -quien, entre otras cosas, defendió que las niñas de 16 años pudieran abortar sin necesidad de autorización paterna- y de la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín. Las dos son, además, afines a los postulados de la Federación Internacional de Planificación Familiar, claramente proabortista. Como informó David del Fresno en ALBA, “esta organización no ha dejado de ejercer su influencia en el Congreso de los Diputados para que en España se facilite el acceso de los jóvenes y adolescentes a los anticonceptivos y al aborto a través de diputadas como Leire Pajín Iraola o Carmen Montón Jiménez”.
Apoyó la ampliación
Pajín, por su parte, apoyó en 2007 a Maribel Montaño, miembro de la ejecutiva socialista, cuando puso de relieve la necesidad de plantear abiertamente una ampliación de la ley del aborto. Preguntada por ALBA sobre este sesgo ideológico de los responsables de la reforma, la diputada popular Sandra Moneo aseguró que “no sé si a través de los actuales portavoces, pero lo que está claro es que el Partido Socialista está haciendo del aborto un debate ideológico. Desde el momento en que introduce el aborto como ‘derecho’ de la mujer -algo que no está reconocido en ningún ordenamiento jurídico ni en ningún convenio internacional en el que se han defendido los derechos de las mujeres- lo que ha hecho el PSOE es acuñar una nueva terminología y hacer que sea un derecho algo que es malo para la mujer y que en nuestro Código Penal es evidentemente un delito“.
Para Moneo, que participó en el acto Mujeres por la Vida organizado por la Universidad CEU San Pablo, está claro que “el Partido Socialista se ha movido siempre dentro de ese feminismo ideológico, que en realidad no ha dado más derechos a las mujeres, sino que se los ha quitado, porque el verdadero derecho de la mujer, a nuestro juicio, es el de ser madre. Desde el momento en que la única alternativa que plantea el Partido Socialista es el aborto y no las ayudas, frente a una realidad social que nos dice que la mayoría de las mujeres que aborta lo hace por presiones sociales o por dificultades económicas, evidentemente al Partido Socialista no le preocupa la mujer, sino construir sobre ella un falso derecho”.
Chacón, capítulo aparte
La ministra de Defensa, Carme Chacón, reconoció sin embargo cuando tuvo a su hijo que ser madre es algo maravilloso que no se puede explicar. Quizá por eso el periodista Federico Quevedo se dirigió a la titular de Defensa en estos términos: “En este Gobierno que navega a la deriva, hay personas como tú, como Beatriz Corredor, que merecéis un capítulo aparte porque representáis una forma diferente de hacer política. Ésta es la razón de mi carta, ésta y que en tu caso has tenido una experiencia vital reciente a la que quiero apelar: has sido madre (…). Eras consciente desde el primer momento de que aquello que comenzaba a crecer dentro de ti era una vida nueva, pero dependiente de ti. Por eso apelo a ti, por eso te pido amparo, no para este servidor, sino para los cientos de miles de seres humanos vivos en el seno materno, a los que se está condenando a la extinción con la nueva Ley del Aborto en la que trabaja el Gobierno del que formas parte“.

30/04/2009 | Rosa Cuervas-Mons. (Texto íntegro de esta información en el número 227 de ALBA).
60 años, soltera, sin hijos. 47 años, divorciada, sin hijos. 31 años, soltera, sin hijos. 32 años, casada, sin hijos. 32 años, soltera, sin hijos. Estos datos personales pertenecen a las biografías de María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno; Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad; Bibiana Aído, ministra de Igualdad; Carmen Montón, portavoz socialista de Igualdad en la subcomisión parlamentaria que estudió la reforma del aborto; y Leire Pajín, secretaria de Organización del PSOE, respectivamente, declarada abortista, que impulsó desde el PSOE la ampliación del aborto
Estas cinco mujeres son las protagonistas de la inminente reforma del aborto en España. Mujeres que, además de haberse posicionado a favor del aborto, tienen en común unas convicciones ideológicas que dejan lugar a pocas dudas sobre lo que se puede esperar de la nueva ley, más allá de los informes de los expertos.
Y es que desde que comenzó el debate sobre la reforma del aborto en España, los grupos pro vida y los partidos políticos contrarios a este proyecto han denunciado el sesgo ideológico de los responsables del cambio. Se criticó que el proyecto se dirigiese desde el más ideológico de los ministerios, el de Igualdad, y también que sólo los comparecientes citados por el PP en la subcomisión parlamentaria que estudió la reforma fueran pro vida, mientras que el PSOE llamó, nada menos, que a los responsables de los centros abortistas. Junto a Igualdad se implicó en el proyecto de Zapatero al titular de Sanidad, entonces Bernat Soria y ahora Trinidad Jiménez, y a la propia María Teresa Fernández de la Vega, que defendió con uñas y dientes el informe del comité de Aído.
A esta terna femenina hay que sumar las aportaciones de la diputada socialista y portavoz de Igualdad, Carmen Montón -quien, entre otras cosas, defendió que las niñas de 16 años pudieran abortar sin necesidad de autorización paterna- y de la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín. Las dos son, además, afines a los postulados de la Federación Internacional de Planificación Familiar, claramente proabortista. Como informó David del Fresno en ALBA, “esta organización no ha dejado de ejercer su influencia en el Congreso de los Diputados para que en España se facilite el acceso de los jóvenes y adolescentes a los anticonceptivos y al aborto a través de diputadas como Leire Pajín Iraola o Carmen Montón Jiménez”.
Apoyó la ampliación
Pajín, por su parte, apoyó en 2007 a Maribel Montaño, miembro de la ejecutiva socialista, cuando puso de relieve la necesidad de plantear abiertamente una ampliación de la ley del aborto. Preguntada por ALBA sobre este sesgo ideológico de los responsables de la reforma, la diputada popular Sandra Moneo aseguró que “no sé si a través de los actuales portavoces, pero lo que está claro es que el Partido Socialista está haciendo del aborto un debate ideológico. Desde el momento en que introduce el aborto como ‘derecho’ de la mujer -algo que no está reconocido en ningún ordenamiento jurídico ni en ningún convenio internacional en el que se han defendido los derechos de las mujeres- lo que ha hecho el PSOE es acuñar una nueva terminología y hacer que sea un derecho algo que es malo para la mujer y que en nuestro Código Penal es evidentemente un delito“.
Para Moneo, que participó en el acto Mujeres por la Vida organizado por la Universidad CEU San Pablo, está claro que “el Partido Socialista se ha movido siempre dentro de ese feminismo ideológico, que en realidad no ha dado más derechos a las mujeres, sino que se los ha quitado, porque el verdadero derecho de la mujer, a nuestro juicio, es el de ser madre. Desde el momento en que la única alternativa que plantea el Partido Socialista es el aborto y no las ayudas, frente a una realidad social que nos dice que la mayoría de las mujeres que aborta lo hace por presiones sociales o por dificultades económicas, evidentemente al Partido Socialista no le preocupa la mujer, sino construir sobre ella un falso derecho”.
Chacón, capítulo aparte
La ministra de Defensa, Carme Chacón, reconoció sin embargo cuando tuvo a su hijo que ser madre es algo maravilloso que no se puede explicar. Quizá por eso el periodista Federico Quevedo se dirigió a la titular de Defensa en estos términos: “En este Gobierno que navega a la deriva, hay personas como tú, como Beatriz Corredor, que merecéis un capítulo aparte porque representáis una forma diferente de hacer política. Ésta es la razón de mi carta, ésta y que en tu caso has tenido una experiencia vital reciente a la que quiero apelar: has sido madre (…). Eras consciente desde el primer momento de que aquello que comenzaba a crecer dentro de ti era una vida nueva, pero dependiente de ti. Por eso apelo a ti, por eso te pido amparo, no para este servidor, sino para los cientos de miles de seres humanos vivos en el seno materno, a los que se está condenando a la extinción con la nueva Ley del Aborto en la que trabaja el Gobierno del que formas parte“.
Sunday, April 26, 2009
http://www.youtube.com/watch?v=rU4oX3n-Bpg
Con este enlace de Youtube podréis ver el video de "Marta nos habla desde el seno materno. UN mensaje para los políticos" El video no sale al pinchar el enlace. Tenéis que pegar el enlace en la barra de direcciones y ya desde ahí podréis acceder
Gracias
Gracias
ABORTO
Los obispos y el final de la especie
Por José Francisco Serrano Oceja
En una carta abierta dirigida al Presidente de los Estados Unidos, con motivo del Año Internacional de la Familia (1994), la Madre Teresa de Calcuta decía que "el mayor enemigo de la paz hoy en día es el aborto, porque es una guerra contra el niño, la muerte directa del niño inocente, asesinado por su misma madre". No es difícil imaginar la reacción de más de un ilustrado social: ¡qué barbaridad!
Mientras celebramos a Darwin y su origen de las especies –o su origen del hombre–, los obispos españoles nos lanzan la advertencia del final de la especie, de la humana, por supuesto. No es que los obispos españoles se hayan echado al monte, ni que se hayan hecho de Greenpeace, o de Ecologistas en acción a través de la cartelería. Lo que pasa es que los argumentos, o se llevan hasta el extremo, o aquí no se entera nadie de lo que está pasando y de lo que puede pasar y va a pasar: una conjura contra la vida que, al fin y al cabo, no es más que una manipulación supuestamente científica, política, jurídica. Con motivo de un día santo, el de la Jornada por la Vida, al obispo responsable de la Sub-Comisión Episcopal de Familia y Vida, monseñor Juan Antonio Reig –un hombre con ideas claras–, se le ha ocurrido la genial idea de preguntarnos cuánto tiempo más los hombres viviremos en el cautiverio de nuestra voluntad. Preguntarse, y preguntarnos, cuándo el hombre se convertirá en una especie en extinción significa que la convicción de que el ser humano posee un valor intrínseco, una dignidad no instrumental, que es la base del humanismo, de todo verdadero humanismo, tiene fecha de caducidad. El respeto incondicionado a la persona, a todas las personas y a cada una de las personas, está en la raíz de todos los valores. Si ese respeto, por la obcecación de una ideología del deseo –la vida del concebido depende del deseo de la madre– se trunca, nos encontramos en el principio del fin, en el origen del final de la especie que da sentido a todas las especies, la humana.
En un primer momento de reivindicación del ecologismo necesario, los artífices de esta nueva cultura de la preservación de las especies se enfrentaron con la apelación social de la degradación de la naturaleza. Hoy, la razón se enfrenta con la aceptación social del aborto, potenciada por las leyes cada vez más permisivas, facilitadotas del asesinato legal, degradación de lo humano. La aceptación social del aborto, contra la que clamó Julián Marías en un memorable ensayo, supone asumir que la decisión o el deseo de un ser humano tiene más valor que la vida de otro. Nada tendría valor por sí mismo, si el valor de todo lo decidimos nosotros según nuestra circunstancia; si la realidad, incluida la de ese conjunto peculiar de mucho más que células, es lo que decidimos y hacemos que sea.
Días atrás, para contrarrestar lo que pueda decir la Iglesia sobre el inicio de la vida, la medicina y la biomedicina, se nos preparó el espectáculo emotivista de un niño medicamento que salva a su hermano, toda una historia de buenas intenciones y de buenas palabras e imágenes. Con esa campaña de deslegitimación por sistema de las relaciones entre Iglesia y ciencia, entre Iglesia y sentido social, y corazón rosa de sentimientos falsamente humanitarios e Iglesia, no tenemos más que recordar lo que decía John Henry Newman: en un futuro quien salvará al hombre será la Iglesia. Salvará al hombre antes de salvarse ella misma, por eso de que salvando al hombre se salva a sí misma.
Por más que la ministra de la radical desigualdad del aborto, Bibiana Aído, nos haga un amago social retirando la idea de que las mujeres niñas puedan abortar a los dieciséis años sin permiso de los padres o progenitores, no debemos olvidar lo que dicen los obispos:
En nuestra sociedad se va asumiendo una grave deformación de la verdad en lo que respecta al aborto, que es presentado como una elección justa de la mujer destinada a solucionar un grave problema que le afecta de manera dramática. Se llega incluso a incluir el aborto dentro de los llamados "derechos a la salud reproductiva". Sin embargo, la auténtica justicia pasa por la custodia del niño que va a nacer y el apoyo integral a la mujer para que pueda superar las dificultades y dar a luz a su hijo.
Por José Francisco Serrano Oceja
En una carta abierta dirigida al Presidente de los Estados Unidos, con motivo del Año Internacional de la Familia (1994), la Madre Teresa de Calcuta decía que "el mayor enemigo de la paz hoy en día es el aborto, porque es una guerra contra el niño, la muerte directa del niño inocente, asesinado por su misma madre". No es difícil imaginar la reacción de más de un ilustrado social: ¡qué barbaridad!
Mientras celebramos a Darwin y su origen de las especies –o su origen del hombre–, los obispos españoles nos lanzan la advertencia del final de la especie, de la humana, por supuesto. No es que los obispos españoles se hayan echado al monte, ni que se hayan hecho de Greenpeace, o de Ecologistas en acción a través de la cartelería. Lo que pasa es que los argumentos, o se llevan hasta el extremo, o aquí no se entera nadie de lo que está pasando y de lo que puede pasar y va a pasar: una conjura contra la vida que, al fin y al cabo, no es más que una manipulación supuestamente científica, política, jurídica. Con motivo de un día santo, el de la Jornada por la Vida, al obispo responsable de la Sub-Comisión Episcopal de Familia y Vida, monseñor Juan Antonio Reig –un hombre con ideas claras–, se le ha ocurrido la genial idea de preguntarnos cuánto tiempo más los hombres viviremos en el cautiverio de nuestra voluntad. Preguntarse, y preguntarnos, cuándo el hombre se convertirá en una especie en extinción significa que la convicción de que el ser humano posee un valor intrínseco, una dignidad no instrumental, que es la base del humanismo, de todo verdadero humanismo, tiene fecha de caducidad. El respeto incondicionado a la persona, a todas las personas y a cada una de las personas, está en la raíz de todos los valores. Si ese respeto, por la obcecación de una ideología del deseo –la vida del concebido depende del deseo de la madre– se trunca, nos encontramos en el principio del fin, en el origen del final de la especie que da sentido a todas las especies, la humana.
En un primer momento de reivindicación del ecologismo necesario, los artífices de esta nueva cultura de la preservación de las especies se enfrentaron con la apelación social de la degradación de la naturaleza. Hoy, la razón se enfrenta con la aceptación social del aborto, potenciada por las leyes cada vez más permisivas, facilitadotas del asesinato legal, degradación de lo humano. La aceptación social del aborto, contra la que clamó Julián Marías en un memorable ensayo, supone asumir que la decisión o el deseo de un ser humano tiene más valor que la vida de otro. Nada tendría valor por sí mismo, si el valor de todo lo decidimos nosotros según nuestra circunstancia; si la realidad, incluida la de ese conjunto peculiar de mucho más que células, es lo que decidimos y hacemos que sea.
Días atrás, para contrarrestar lo que pueda decir la Iglesia sobre el inicio de la vida, la medicina y la biomedicina, se nos preparó el espectáculo emotivista de un niño medicamento que salva a su hermano, toda una historia de buenas intenciones y de buenas palabras e imágenes. Con esa campaña de deslegitimación por sistema de las relaciones entre Iglesia y ciencia, entre Iglesia y sentido social, y corazón rosa de sentimientos falsamente humanitarios e Iglesia, no tenemos más que recordar lo que decía John Henry Newman: en un futuro quien salvará al hombre será la Iglesia. Salvará al hombre antes de salvarse ella misma, por eso de que salvando al hombre se salva a sí misma.
Por más que la ministra de la radical desigualdad del aborto, Bibiana Aído, nos haga un amago social retirando la idea de que las mujeres niñas puedan abortar a los dieciséis años sin permiso de los padres o progenitores, no debemos olvidar lo que dicen los obispos:
En nuestra sociedad se va asumiendo una grave deformación de la verdad en lo que respecta al aborto, que es presentado como una elección justa de la mujer destinada a solucionar un grave problema que le afecta de manera dramática. Se llega incluso a incluir el aborto dentro de los llamados "derechos a la salud reproductiva". Sin embargo, la auténtica justicia pasa por la custodia del niño que va a nacer y el apoyo integral a la mujer para que pueda superar las dificultades y dar a luz a su hijo.
Saturday, April 25, 2009
Fumar es peligroso para el feto
Fumar a partir de la 15ª semana de embarazo pone en serio peligro su curso
Un parto prematuro o un neonato más pequeño de lo normal son los riesgos más probables a los que exponen las embarazadas fumadoras que se niegan a abandonar el hábito en las primeras quince semanas de gestación, según un estudio realizado por Lesley McCowan, de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, publicado por Critish Medical Journal.
Redacción Dario Médico 27/03/2009
En la investigación participaron 2.500 mujeres neozelandesas y australianas encinta que se encontraban en la decimoquinta semana de embarazo. Éstas fueron divididas en tres grupos: no fumadoras, aquellas que habían dejado de fumar antes de la decimoquinta semana y fumadoras.
Los resultados mostraron que, en lo referente a la tasa de parto prematuro, no había diferencias entre quienes habían fumado su último cigarrillo antes de la decimoquinta semana de gestación y aquellas que no fumaban, mientras que este riesgo sí fue más notable en el caso de las fumadoras. Lo mismo sucedía con el tamaño de los recién nacidos, menor en el caso de las fumadoras.
Las fumadoras se identificaron, asimismo, con un perfil tipo que las hacía más propensas a ser madres solteras, con una menor formación, desempleadas, muy por encima o por debajo de su peso ideal y más dadas a abusar del alcohol
Un parto prematuro o un neonato más pequeño de lo normal son los riesgos más probables a los que exponen las embarazadas fumadoras que se niegan a abandonar el hábito en las primeras quince semanas de gestación, según un estudio realizado por Lesley McCowan, de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, publicado por Critish Medical Journal.
Redacción Dario Médico 27/03/2009
En la investigación participaron 2.500 mujeres neozelandesas y australianas encinta que se encontraban en la decimoquinta semana de embarazo. Éstas fueron divididas en tres grupos: no fumadoras, aquellas que habían dejado de fumar antes de la decimoquinta semana y fumadoras.
Los resultados mostraron que, en lo referente a la tasa de parto prematuro, no había diferencias entre quienes habían fumado su último cigarrillo antes de la decimoquinta semana de gestación y aquellas que no fumaban, mientras que este riesgo sí fue más notable en el caso de las fumadoras. Lo mismo sucedía con el tamaño de los recién nacidos, menor en el caso de las fumadoras.
Las fumadoras se identificaron, asimismo, con un perfil tipo que las hacía más propensas a ser madres solteras, con una menor formación, desempleadas, muy por encima o por debajo de su peso ideal y más dadas a abusar del alcohol
Thursday, April 23, 2009
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